Max sintió que se le hacía un nudo en la garganta. No podía creer que esas fueran sus palabras de despedida para ella; tan sencillo y frío. Era como si el tiempo que pasaron en el barco fuera toda una mentira. Riftan se volvió, con el rostro tranquilo y sereno mientras se alejaba de la capilla. Los caballeros que estaban a su lado bajaron la cabeza hacia ella y siguieron al comandante.
—Regresaremos pronto y llevaremos a la dama de regreso a Anatol, así que no te preocupes demasiado —dijo Yulysion con confianza antes de darse la vuelta. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 106”
