El Sentido Común de la Hija del Duque – Capítulo 225: Reporte

Traducido por Shisai

Editado por Meli


Bajo la luz de la luna, me senté en el alféizar de la ventana.

Era el mismo escenario, pero bajo la tenue luz se veía completamente diferente a cuando era de día, lucía aún más hermoso.

Qué callado.

Estaba tan silencioso que ni siquiera podía imaginar que no muy lejos de aquí, había una guerra entre nosotros y otro país.

Miré la planta en maceta cerca de mí.

Cuando acababa de aceptar el puesto de representante feudal, compré flores mientras caminaba por las calles. Varias estaciones habían pasado ya, y las flores originales se habían marchitado dejando sus semillas. Éstas las enterré y las cultivé.

El proceso de las flores que florecen, luego se marchitan…

¿Cuántas generaciones habían pasado desde que se plantaron las primeras flores?, pensé mientras acariciaba  los delicados y hermosos pétalos.

Bajo la luz de la luna, a estas flores no les importaba la oscuridad… no, la oscuridad las hacía aún más hermosas.

Pensándolo bien, habían pasado tantas cosas… Mi mirada se desvió hacia el libro que descansaba sobre mi rodilla.

Fue entonces cuando llamaron a la puerta.

—Disculpe, señorita… ¿señorita? —Tanya me miró confundida—. Señorita, ¿por qué está sentada allí?

—Estoy tomando un descanso y admirando el paisaje.

Considerando la posibilidad de que la expresión de Tanya se mantuviera tan extraña si seguía sentada aquí, me puse de pie, coloqué el libro sobre la mesa y me senté en mi asiento habitual nuevamente.

Tanya finalmente pareció aliviada. Pero al ver el libro que había estado sosteniendo, una expresión sombría apareció en su rostro.

—De ahora en adelante, me gustaría aprender tanto como sea posible —Le informé a Tanya con una sonrisa exasperada.

Estaba leyendo sobre el Reino Acacia. Había revisado los libros que teníamos almacenados sobre otros países y los estaba estudiando para pasar el tiempo cuando estaba libre.

Aunque realmente no pensaba ir allí antes de que todo este desastre terminara… quién sabía lo que podría pasar.

En este momento la situación nacional era caótica, por lo que no había dado una respuesta final a la propuesta.

—Ya veo. He obtenido alguna información.

—Por favor dime.

—Aunque la batalla aún no se ha llevado a la capital, la guerra ha comenzado.

Así que finalmente ha iniciado… dije para mis adentros y no pude evitar suspirar.

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