El Sentido Común de la Hija del Duque – Capítulo 258: Reflexión

Traducido por Shisai

Editado por Meli


—Por fin se acabó —exclamé después de escoltar al príncipe Majid y entregar al primer príncipe.

Me senté en el sofá con un suspiro de alivio.

—¡Gracias por tu arduo trabajo, Iris! Fuiste muy profesional hoy.

Sentí un poco de amargura en mi corazón ante las cálidas palabras de mi madre. Que todo esto salió bien fue gracias a que ella y Ryle capturaron al primer príncipe.

Para el príncipe Majid que había trabajado muy duro por el trono. El hecho de que el primer príncipe estuviera en el extranjero significaba un riesgo. Después de todo, las personas que estaban en su contra eran numerosas.

Había utilizado tácticas clandestinas para ganar el trono; además, el reino de Tasmeria podría llegar a apoyar al primer príncipe si éste decide atacar desde el extranjero. Si esta información logra difundirse a nivel nacional, su base de seguidores podría desestabilizarse.

Pero a juzgar por el personal y los recursos, Tasmeria no invadiría. Entonces, en realidad, por lo que temía era su propia gente.

Y es por eso que tuvo que traer de vuelta al primer príncipe a cualquier costo… el resultado de todo confirmó mis conjeturas.

¿Quién sabía qué le pasaría al primer príncipe cuando llegara a casa? Puede que ni siquiera sobreviva. Pero era un enemigo, uno que había amenazado la vida de mi gente. No tuve piedad de él.

—Madre, tú también estabas bastante tranquila, sonriendo todo el tiempo… no es sorprendente, supongo, viniendo de ti.

—Bueno, estaba prestando atención a los movimientos durante las negociaciones. Si el hombre de mediana edad hubiera hecho algo, estaba segura de que podría manejarlo.

No pude evitar reírme de sus palabras. No sé si debería felicitarla por ser valiente o algo más… pero así era mi madre.

—Un pacto de no agresión y un acuerdo comercial. En cierto nivel, estos son los acuerdos más beneficiosos que podemos lograr con un país grande como ese. Además, la reducción de aranceles y las limitaciones a las exportaciones para nuestro territorio… todo esto fue una gran victoria para nosotros al final.

—Creo que perdimos en el momento en que hubo un conflicto. Después de todo, aunque hice lo mejor, hubo víctimas, no logré evitar el problema. Si no reflexiono sobre esto, no habré cumplido con mi deber para con la gente.

—Iris, eres bastante dura contigo misma.

—De ningún modo. Soy un noble con una carga que soportar, así que esto no es nada especial. Cometí un error que las disculpas no podrán cubrir.

—Ya veo. Y es porque eres así que tu gente está tan dispuesta a seguirte.

Le sonreí a mi madre.

Tanya nos preparó un té de hierbas para relajarnos. Debido a que habíamos estado tan tensas todo el tiempo, el aroma del té parecía invadir todo nuestro cuerpo.

—Me quedaré una semana más y, si no pasa nada más, regresaré a casa con el resto de la guardia del marqués Anderson.

—Bueno. No es nada especial, pero déjame darte un regalo para expresar mi agradecimiento. Además, quiero ofrecerles un banquete antes de que se vayan. No será nada demasiado grandioso.

—Por supuesto, todos estarán encantados. Están muy emocionados por la deliciosa comida que se puede encontrar en este territorio.

—Es bueno oír eso. Dejaré que Mérida muestre su talento durante la fiesta.

—Oh, estoy deseando que llegue.

Al ver la sonrisa cálida de mi madre, sentí que los días que me habían evadido durante tanto tiempo habían vuelto. El té sabía mucho mejor en mis labios.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que pude sentarme y disfrutar de una bebida como esta?

—Señorita, ha recibido una carta de lady Leticia. —Sebastian me presentó una carta.

No podía imaginar lo que podría estar escrito dentro, así que lo abrí con torpeza y lo leí de principio a fin.

—¿Entonces? ¿Qué dice?

—Quiere que vaya a la capital y vea a la señorita Yuri —contesté mientras doblaba la carta.

—Eh… ¿qué está pasando aquí? —preguntó mi madre.

Ambas estábamos confundidas.

—Parece que Yuri se ha rehusado a hablar, pero declaró que hablaría si me veía. ¿Pero por qué yo?

—¿Quién sabe? No tengo idea de lo que está pensando esa chica.

—En efecto. —Hice una mueca.

—Señorita, ¿va a ir a la capital?

—Sí. Nuestras negociaciones han terminado y no debería haber nada de qué preocuparse con las operaciones del día a día. Estoy bastante preocupada de por qué necesito estar allí. Prepara el transporte, nos vamos lo antes posible.

—Ah…

—Tendré que extender mis disculpas a los guardias del marqués Anderson…

—No te preocupes, permíteme llevar la celebración como parte de la familia del duque Armelia.

Quizás incluso serían más felices sin mí aquí, pensé.

Aunque ya los conocí cuando fui con mi madre para expresar mi agradecimiento… mi rostro se crispó cuando me di cuenta de que estaban mirando a mi madre no solo con respeto, sino con algo cercano a la reverencia. Fue un gran recuerdo en retrospectiva.

Después de todo, con lo leales que eran a mi madre, era apropiado que ella dirigiera su celebración.

De hecho, fue bastante impactante que ninguno de ellos quisiera quedarse.

—Bueno, entonces cuento contigo, madre. Tanya, ayúdame a prepararme, por favor.

Ambas asintieron en respuesta.

—Vamos.

—Entendido, señorita.

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