¿Hay posibilidad de un final feliz? – Capítulo 7: El baile real

Traducido por Kiara

Editado por Sharon


Es mi tercer día en Vaxwald, y esta noche se celebrara una fiesta en el castillo. Este sería el debut oficial de la princesa Patricia en la sociedad del reino, y asistirían todas las familias nobles más influyentes.

—Estoy asustada. ¿Qué pasa si todos han escuchado esos desagradables rumores sobre mí…? —Patricia suspiró sombríamente mientras la peinaba esa mañana. Presentes en la sala con nosotros estaban Rebecca, Mona y Sari.

—Ayer, cuando conociste a los padres de Su Majestad, ¿cómo eran? ¿Fueron groseros contigo? —le pregunté.

Patricia sacudió la cabeza.

—No, ambos fueron muy dulces. Su Majestad, la reina, estaba muy interesada en mi cabello.

—¡Me alegra oír eso! Elegí un peinado un poco más complejo con la esperanza de que pudieran preguntar cómo se hizo. Un tema para romper el hielo.

—¡Oh, ciertamente funcionó! Tuvimos la conversación más encantadora sobre el peinado: ¡me animé de inmediato! Aunque no estoy segura de qué estilo deberíamos seguir hoy… ¿Crees que debería usar mi cabello al estilo de Vaxwald, como los dragonantes? Pero si seria un desastre si termina decepcionada… ¡Simplemente no se verá bien a menos que esté hecho!

Observé por el espejo cómo Patricia hacía un puchero y se retorcía un mechón de pelo rizado alrededor de su dedo.

—Si desea probarlo, estaré encantada de ayudarle. Estoy segura que puedo hacer que funcione para ti. Pero si realmente no quieres, entonces no creo que tengas que forzarte. Creo que podemos vernos lo mejor posible cuando usamos nuestro cabello en los estilos que nos quedan bien y nos hacen sentir bien con nosotros mismos. Y justo ayer Rebecca decía que el estilo Myulan te queda muy bien.

—¿Ella lo hizo? —Patricia se volvió para mirar a Rebecca, que desvió la mirada con leve vergüenza—. Bueno, si alguien de Vaxwald lo cree, ¡usaré el estilo Myulan! Oh, pero… ¿y si piensan que me niego a adaptarme a la cultura Vaxwald…?

 —Usaremos un accesorio para el cabello que refutará esa idea.

—¿Cómo funcionará eso…?

—Ya verás —sonreí—. Traeré el accesorio más tarde esta noche cuando venga  arreglarte el pelo para la fiesta.

♦ ♦ ♦

Esa noche, la velada real se celebró en el Gran Salón en el primer piso del castillo. La sala estaba iluminada con docenas de lámparas y candelabros, cada uno de las cuales fue colocado en el lugar indicado para llamar la atención de los diversos miembros de la aristocracia, quienes asistían vestidos de la mejor manera, tan brillantes que apenas noté que afuera estaba completamente oscuro. En el escenario, una orquesta de primera clase estaba tocando una suave melodía.

En medio de toda esta actividad, me quedé de pie cerca de un rincón de la habitación, con un vestido azul oscuro y blanco. Mi cabello estaba recogido en un moño, con las puntas estaban literalmente dentro en el resto del cabello, y había atado una cinta de raso celeste sobre el moño, en un bonito tono veraniego para la ocasión.

Su Alteza me había pedido que asistiera a la fiesta en caso de que tenga la oportunidad de presentarme a la reina o a las otras damas nobles. Y aunque aprecio la oportunidad de observar de primera mano el cabello de todos, así como sus reacciones al cabello de Patricia, me siento bastante nervioso ante la idea de ser presentada personalmente por la princesa de Myulan.

El gran salón ya estaba lleno de aristócratas, hablando y riendo mientras esperaba ansiosamente la llegada del rey, la reina, el príncipe Darius y su futura novia. Me pareció que prácticamente todas las mujeres dragonantes tienen un estándar en su complexión física, alta y delgada, la mayoría de las cuales también tienen ojos estrechos y almendrados. En otras palabras, su estilo general es muy parecido al de Rebecca. Y los peinados que usaban no eran grandes, ni esponjosos. Parece que escogen estilos sencillos y sin pretensiones, acordes con el cabello largo y liso como el suyo.

—Con ese cabello perfectamente liso, hacen que una simple cola de caballo se vea pulida y elegante… Ah, y esa de allí se ve muy bien con el cabello suelto… Solo un accesorio y estaría lista…

Por mucho que quisiera intentarlo, tengo la sensación de que no se vería tan bien conmigo. La textura de mi cabello es demasiado diferente. Aún así, me estaba divirtiendo mucho viendo a la gente. Nada me emociona más que ver gente feliz con ropa elegante.

Mientras me reía por dentro, de repente encontré un rostro conocido. Ugh, es Raye.

Comenzó a caminar hacia mí, y me pregunté por qué se molestaba en hablar conmigo, si supuestamente odiaba verme.

—¿No crees que es un poco espeluznante que te estés riendo sola?

—Oh, cállate —le respondí, cubriendo mi boca con mi mano—. Me estaba divirtiendo admirando los cabello de los nobles, eso es todo.

—¿Su cabello? Debes ser aún más rara de lo que pensé durante esos cinco días en Myulan.

¿Entonces pensó que yo era un bicho raro desde el principio? Raye examinó la habitación, frunció el ceño confundido y me miró.

—¿Qué tiene de divertido?

—¿No lo ves? Estas mujeres se han pulido a la perfección, solo por esta noche. Son como joyas, no hay dos exactamente iguales. Claro, algunos de ellas todavía son solo diamantes en bruto, pero con un peinado un poco más halagador, estoy segura que brillarán como el resto. Mira a esa joven del vestido rojo; creo que se vería mejor con un estilo más llamativo… ¡Oh, ahora realmente quiero ir allí y trenzar su cabello…!

Justo cuando cerré los ojos y me di la vuelta, escuché una pequeña risa a mi lado. Confundida, volví a mirar a Raye y lo encontré mirándome con una sonrisa suave y afectuosa en su rostro, casi como si hubiéramos vuelto a esos días que pasamos juntos en Myulan, antes de que él decidiera que no era su alma gemela.

Naturalmente, esto me pareció bastante alarmante.

—¿Por qué me miras así?

—¿Cómo? —preguntó, inclinando ligeramente la cabeza. El ambiente elegante parecía acentuar aún más su buena apariencia.

—¿Qué pasa con esa pequeña sonrisa?

—¿Qué sonrisa? —Ante esto, Raye pareció regresar a sus sentidos. Con una mano sobre su boca, continuó—: No es nada. Me entretuvieron tus extrañas travesuras… De todos modos, la familia real debería estar aquí en cualquier momento.

Y con eso, se apresuró hacia el escenario.

¿Extrañas travesuras? ¡Habla por ti mismo, amigo!

Pero antes de que pudiera comenzar a procesar su comentario, la canción de la orquesta llegó a su fin, y los invitados estallaron en aplausos cuando los reyes hicieron su gran entrada. Cuando el príncipe Darius y la princesa Patricia entraron, los aplausos se hicieron más fuertes, para alivio evidente de Su Alteza.

Cerca, pude escuchar a algunas damas nobles hablando.

—¡Vaya, qué adorable princesita!

—Sin embargo, parece un poco malcriada.

Evidentemente, la habitación estaba mezclada con aquellos que la aprobaban, los que habían aceptado los rumores y los que aún dudaban.

Solo tendremos que darle tiempo, pensé.

—Ella es humana, pero me atrevo a decir que parece una floseide —comentó uno de los nobles.

—De hecho, es bastante pequeña y elegante. Afortunadamente, ella también es humana, porque un verdadero floseide nunca lo haría. Quiero decir, ¿has leído los “Cuentos de Romance” de Tribal?

 —Oh, sí, lo tengo. Me gustó bastante el de los Tritones.

—Igual yo. También disfruté el del humano.

No había oído hablar de eso hasta ahora, pero solo puedo suponer que es algo de Vaxwald.

En poco tiempo, la atención de los nobles se centró en su peinado.

—¡Mira ese pelo!

Me preparé para escuchar sus comentarios.

—¡Es tan encantador!

—¡Si!

—Todo sobre ella grita Myulan, pero confieso que tengo curiosidad por saber cómo lo hicieron.

¡SI!

Alze los puños por dentro y en silencio me acerqué a ellos. Tenía un objetivo que alcanzar, después de todo.

—Aquí. Esto es para usted —dije mientras tomaba dos hojas de mi pila de papeles y se las ofrecía a cada una de las mujeres, que parecían tener entre treinta y tantos años.

Había creado una guía paso a paso que explicaba cómo lograr el peinado de Patricia, escrito en términos simples, con ilustraciones útiles para cada paso. Dibujar era parte crucial del proceso de diseño, por lo que soy una artista muy competente. Esto, por supuesto, se hizo con el pleno conocimiento y consentimiento de Su Alteza Darius, quien amablemente hizo los arreglos para que los copiaran a granel a tiempo para la fiesta.

—Este folleto detalla el peinado actual de la princesa Patricia. Puede ser demasiado complicado de lograr por su cuenta, pero con la ayuda de un criado, no debería ser un problema —le expliqué.

Dudosos, los aristócratas tomaron los panfletos de mis manos y los miraron.

—Oh, ya veo… No hay tantos pasos involucrados…

De hecho, el proceso es bastante sencillo. Primero, seleccioné un mechón de buen tamaño a cada lado de su cabeza. Luego tome el pelo restante y atarlo en una coleta alta. A partir de ahí, ate el cabello lateral en una trenza de corona, rizado hacia arriba y alrededor de la base de la cola de caballo mientras incorporaba pequeños mechones de la cola de caballo a medida que avanzaba. Cualquier exceso de cabello se fijó dentro del moño para completar el look.

El resultado final: un moño en forma de corona con una trenza envuelta alrededor.

—Este estilo se verá aún más encantador cuando se combine con el cabello naturalmente liso de un Dragonkin. Espero que lo pruebes; estoy segura de que le quedaría genial.

—Supongo que tendré que enseñarle a mi sirviente cómo trenzar.

—Tu peinado también es atractivo, si se me permite decirlo.

—También tengo un folleto sobre el mio, si quieren —respondí sin perder el ritmo—. Puede lograr fácilmente el mismo aspecto con una cinta para el cabello.

Había visto venir esto, así que también había hecho copias con una guía práctica de mi propio peinado. Les entregué un segundo folleto a cada una; lo tomaron, lo miraron y luego me volvieron a mirar.

—¿De cualquier manera, quién es usted?

—Soy la estilista personal de la princesa —respondí con una sonrisa alegre.

Desde allí, me abrí paso por el Gran Comedor, pasando silenciosamente panfletos a cualquiera que estuviera interesado. Antes de darme cuenta, el discurso real del rey había terminado, Patricia había sido presentada oficialmente y la orquesta había comenzado otra vez. Los nobles comenzaron a beber, hablar y bailar, muchos de ellos se agolparon alrededor de la familia real para hablar.

Mientras tanto, Patricia había bajado del escenario y ahora estaba dando vueltas de un extremo a otro de la habitación. Al acercarse, los invitados comenzaron a notar su accesorio para el cabello.

—Oh, mi, ¿es un pequeño dragón? ¡Y de plata, para empezar!

—No solo eso, sino que los ojos son pequeñas gemas grises… Qué inteligente.

De hecho, su accesorio para el cabello tenía la forma de un dragón, curvándose sutilmente a lo largo del borde de su moño. Era de tamaño pequeño, pero las joyas incrustadas en su interior eran suficientes para llamar la atención.

Patricia estaba sorprendida cuando se la mostré por primera vez hace unas horas. A decir verdad, lo ordené a mi artesano favorito de Myulan para que lo hiciera antes de que nos fuéramos. Pensé que el príncipe Darius lo encontraría halagador, y si tenía suerte, tal vez él llegaría a quererla aun más como resultado. Después de todo, aunque esto era un matrimonio político, no había nada malo en hacer que los dos se llevaran bien.

Efectivamente, Su Alteza lucía bastante complacido. Él y Patricia entablaron una conversación con un noble, tal vez un amigo de la familia, y Darius estaba señalando el accesorio en el cabello de su prometida con orgullo. La princesa también parecía muy feliz por esto.

Quizás era demasiado temprano para saber si tenían un interés romántico hacia el otro, pero al menos, parecían disfrutar la compañía. Con el tiempo, tal vez esa afición encienda el verdadero amor. Estaba claro por la forma en que no prestó atención a los rumores que el príncipe Darius era un hombre sensato digno de nuestra princesa.

¡Sería gracioso si esto inicia una nueva tendencia de peinado! —dijo con una risa cuando sugerí la idea de mi folleto.

En general, estaba empezando a ver por qué Raye se preocupaba tanto por Su Alteza. Todavía era muy joven y, sin embargo, se sentía como un verdadero líder. Y, a su vez, pude ver cómo su popularidad con el público haría que criticaran a su futura novia.

Los miré y descubrí que Darius y Patricia se habían separado mientras estaba distraída. Ahora Patricia estaba sola, hablando con un hombre de mediana edad con un bigote grande e impresionante.

Al principio, la conversación fue civil, pero luego… las cosas empeoraron.

—He escuchado muchos rumores sobre ti últimamente. Espero que sean solo eso. Porque honestamente no estoy seguro. De cualquier manera, si vas a revelar tus verdaderos colores, espero que ocurra antes de la ceremonia de la boda  —se burló el hombre.

Cerca, Raye observaba tranquilamente la interacción entre ellos. ¿Va a intervenir si las cosas se intensifican? ¿Y qué hay de Patricia? ¿Está bien?

Apenas podía quedarme quieta. Teniendo en cuenta lo molesta que había estado al enterarse de los rumores en primer lugar, me preocupaba que pudiera comenzar a llorar… y sin embargo ella solo frunció el ceño.

—A decir verdad, tenía miedo de hacer mi debut en esta fiesta. Me preocupaba que todos pudieran haber aceptado esos rumores descaradamente falsos sobre mí como verdaderos. Pero Su Alteza me dijo que no debería confiar en nadie que pueda ser engañado con tanta facilidad, así que ignoraré su comentario.

Y con una sonrisa, ella se fue. Por dentro, la animé con ganas. ¡Esa es nuestra princesa!

Por suerte, este hombre tuvo la sensatez de no perseguirla. En cambio, se puso rojo de ira, furioso ante la idea de que Patricia lo hubiera vencido en un combate verbal. Esta vez fue mi turno de hablar con él.

—¿Su gracia? —llamé.

Me fulminó con la mirada.

—¿Qué? —escupió.

—Esto es para que lo lleve a casa. Si tiene esposa o hija, les gustará tener esto.

—Sí, tengo esposa e hija. ¿Que son estos? —exigió, tomando los folletos de mi mano y mirándolos.

—Esta es una guía práctica con instrucciones sobre cómo recrear el peinado de Su Alteza. Y como beneficio adicional, también hay una guía para mi peinado.

—¡No necesito esta basura! ¡Nunca dejaría que mi esposa o mi hija se pusieran el pelo así! —Me arrojó los folletos.

—Oh, bueno, está bien. Solo pensé en dártelo, ya que este estilo se convertirá en una tendencia pronto—. Eché un vistazo rápido por la habitación, donde muchas de las damas nobles leían los folletos con interés—. Esperemos que su hija no se queje de que no trajo uno a casa para ella. Los jóvenes se apresuran a captar las nuevas tendencias, ya ve.

Me di vuelta para irme, pero antes de que pudiera, el hombre bigotudo me arrebató algunos.

—S-Supongo que bien podría llevar uno —gruñó.

—¡Gracias, Su Gracia! —le sonreí, luego me alejé.

Lo siguiente que supe fue que Raye estaba parado a mi lado. Espera, ¿no se suponía que debía estar vigilando a Patricia? Lancé una rápida mirada en su dirección y vi a otros caballeros de pie alrededor de la princesa.

Mientras tanto, Raye me agarró del brazo y me arrastró hacia la pared, con una expresión severa.

—No es nadie importante, Maya. No es un santo, pero no es un villano. Solo déjalo en paz.

Estaba listo para que él se lanzara a algún tipo de conferencia o diatriba, pero en lugar de eso, simplemente suspiró. Luego sus labios se curvaron en una sonrisa.

—Dicho eso, lo hiciste bien.

Le devolví la sonrisa.

—Claro que sí, ¿no?


Kiara
¿Será que Raye tienes motivos oculto, que no conocemos? Su actitud es muy extraña, en algunos momentos es amable y en otras un hombre extremadamente molesto. También me alegra que el príncipe sea tan bueno con la princesa, aunque aún no hay amor, es bueno que se lleven bien. Encontré algunas imágenes sobre el peinado que intuyo Maya le hizo a la princesa, las dejo por aqui para que se ilustren mejor.

Sharon
Pues, espero que cuando nos enteremos del motivo, sea algo muy bueno, porque la bipolaridad de Raye me está molestando bastante. Dicho eso, me encanta cómo Maya se las arregló para promocionar su estilo incluso a los hombres que son de la facción Anti-Patricia

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