Juego otome yandere – Vol 2 – Capítulo 21 (POV de Lily)

Traducido por Devany

Editado por Sakuya


Era un lugar muy pacífico.

Sin escuchar ni ver a alguien, no había nadie que me molestara. Aquí nadie podía lastimarme. Pero, cuando ella gritó mi nombre, “Lily”, me di cuenta de que también era increíblemente solitario.

Cuando tomé su mano, noté por primera vez lo sola que había estado. Sentí calidez. Cuando vi sus ojos pasar de una mirada de preocupación a una llena de felicidad, me percaté de que nada de lo que había ahí dentro llegó a tocar mi corazón como ella lo hizo.

Cuando logré despertar, sorprendentemente, habían pasado varios días, así que mi reacción inicial fue una ola de inquietud y ansiedad. Después de escuchar lo que sucedió mientras dormía, pude deducir que, aunque sabían quién era el principal culpable, no había nada que pudieran hacer.

Por eso, la propuesta del duque de Lilia fue una verdadera bendición para mí. Esa persona apareció cuando por fin logré calmarme de todo el alboroto que había estado armando en medio de mi confusión al despertar en un consultorio médico.

Cuando él apareció detrás del director de la institución, alguien a quien solo había visto el primer día que llegué aquí, terminé aterrada malentendiendo que finalmente alguien vendría a condenarme por mis pecados. Pero, contra todo pronóstico, no fue otra más que el Duque de Lilia queriendo proponerme un trato. En un principio, el duque se presentó, dijo que estaba aquí de parte de su majestad el rey. Entonces, al verme comenzar a temblar de miedo por lo dicho, su tono de voz se volvió más suave buscando calmarme.

—Eres una estudiante bajo la protección de la escuela, con todo lo que está pasando, muchos de nosotros creemos que en verdad eres solo una víctima. Ahora, lo que voy a decirte es solo una propuesta, no una orden. Tienes todo el derecho de negarte, así que necesito que te tranquilices y pienses sobre esto detenidamente. ¿Está bien?

A pesar de eso, mi cuerpo todavía seguía temblando de miedo.

—…Esta bien. No negaré que hiciste algo malo, pero hacerse responsable de los errores de un niño es el deber de un adulto.

De repente, me di cuenta de que la persona que estaba delante de mí era sin duda el padre de Lycoris. Con eso en mente, como un hechizo, mi miedo se desvaneció. Asentí repetidas veces, esta vez, decidida a no perderme ni una sola palabra de lo que él tuviera que decirme.

En primer lugar, aclararon que no estaba bajo mi libre albedrío cuando reviví a Gift con mi magia sanadora. Sin embargo, el hecho de mantener en secreto  todas mis reuniones con Gift después de eso sí agravaba la situación, aunque no fuera considerado realmente un delito.

Por último, me explicó que debido a ciertos eventos, se me consideraba un peligro para la escuela y, en consecuencia, para el país y la asociación. Me contó todo esto a la vez que trataba de darme a entender que era la organización, incluyendo el montaje de cómo funciona la asociación bajo las contribuciones del país.

¿El por qué se me consideraba un peligro? Por supuesto, fue debido a que se tenía la sospecha de que era alguien que conspiraba en secreto con Gift. Y por mi posibilidad de que mi propia magia terminará causando una situación como esta en el futuro.

—Sé que parece que actualmente todo está yendo en tu contra. Así que por eso quiero hacerte una propuesta. ¿Aceptarías la misión de regresar al sótano dentro de la residencia y sellar a Gift una vez más? De esa manera, toda sospecha de tu posible complicidad será borrada, además de que demostrarías tu utilidad a la organización. Por supuesto, no lo harías sola, estaríamos apoyándote en todo lo que podamos.

Me tomó un poco de tiempo darme cuenta a qué se refería. No sabía el apellido de Gift, y nunca se me ocurrió que su simple presencia podría provocar todo esto, sin embargo…

— ¿Me estás diciendo… que está bien que selle a Gift? ¿No necesito matarlo?

—… ¡Así es!

No conozco las verdaderas intenciones del duque, pero la decisión fue probablemente la conclusión a la que llegaron tanto el país como la escuela, por no decir menos.

—Pero, ¿de verdad se puede volver a sellar a Gift?

—Hay una manera. Y tú eres la más calificada para hacerlo.

Una vez que el duque terminó de explicar el método, respondí decidida.

—…Está bien. Yo… lo haré.

Esperar era más peligroso que ir directamente, aún sin saber lo que Gift tenía reservado para nosotros, era mejor actuar. Así que después de pasar por la mínima cantidad de preparativos, nos dirigimos al sótano.

Mientras más nos adentrábamos en aquel lugar, más profundo y oscuro se volvía. Era evidente que nos dirigíamos hacia un lugar frío y húmedo, pero no quita que el viaje tampoco haya sido de lo más agradable.

La primera vez que vine aquí, ni siquiera tuve el lujo de pensar en nada, sólo había perseguido con determinación al pajarito.

La segunda vez, atravesé el lugar bajo la guía del pajarito. La primera vez que vi a Gift, era solo un chico que se había visto obligado a vivir en la miseria a causa de su propio poder. Habiendo pasado por lo mismo, en cierto modo, lo vi como un “camarada”, así que estaba encantada.

Puede que en estos momentos suene como una excusa, pero tal vez sus sospechas eran certeras y había estado, ya desde ese momento, bajo la magia de Gift. Después de todo, no consideré que este viaje, que parecía pasar por un abismo, fuera aterrador entonces, y ahora que las cosas han llegado a su fin, es desconcertante por qué nunca se me ocurrió informar de su existencia a la escuela.

Y ahora, bajo la guía de los maestros más antiguos de la escuela, anduve con mucho cuidado con mis pies temblorosos, tratando de no perder el equilibrio en aquellas escaleras.

Fue bastante inesperado, pero el duque de Lilia, quien se convirtió en mi compañero de viaje, era quien estaba cuidando de mí para evitar que cayera. Los maestros de la escuela, como si protegieran el frente y la retaguardia, habían procedido con lámparas mágicas en mano mientras vigilaban el área.

Ya que ni en mis más locos sueños imaginé que el mismísimo duque sería quien me acompañaría, al principio, estaba muy tensa. Irónicamente, aun siendo parte del grupo que enfrentaría a Gift, él parecía ser el más calmado. Incluso cuando aquel lugar, que debido a su inmensa oscuridad, causaba una ilusión óptica que hacía pensar que aquellas escaleras no tenían fin, ni se inmutaba.

Poco después, conseguimos llegar a las profundidades del sótano y fuimos recibidos por Gift. No había rastro de la niebla negra que una vez nos había envuelto en ese lugar, en cambio, cuando abrimos la puerta, la figura fantasmagórica de Gift estaba ahí. Ya que su cuerpo real estaba contenido dentro de la caja parecida a un ataúd, Gift se encontraba semitransparente a lado de este. Era la forma habitual con la que me encontraba.

Me miró en silencio, notando que había traído a varios compañeros en mi viaje. Creo que entendía a lo que veníamos, pero, aun así, nunca apartó su mirada.

Sospecho que la adoración que sentía por esa mirada fue un efecto colateral de la magia de manipulación. Aunque, no era su dominante y directa mirada lo que más me atrajo de sus rasgos, sino su vivido cabello azul y aquellos ojos de un verde profundo que parecían proyectar la oscuridad misma.

Sin embargo, Gif nunca mostró una respuesta hostil, aun cuando me acerqué hacia él, rodeada de un hechizo de protección lanzado por los maestros, solo me miraba. Ya no cuenta con ese poder, pensé. Aunque no puedo pecar de negligente, la fantasmagórica figura de Gift era mucho más tenue que antes, no pude evitar pensar que no sería de sorprender que desapareciera en cualquier momento.

—… ¿Por qué los estás ayudando? ¿Es por esa mujer?

Aunque como todas las veces, me habló con una voz que no salía de su garganta, yo no le contesté. Aun así, Gift continuó, convencido de mis sentimientos.

— ¿Por qué confías en alguien que es tan diferente a ti? ¿No la odias? Esa mujer tiene todo lo que siempre has deseado. Un amante, una familia, una posición asegurada, todo lo que has querido y anhelado tan desesperadamente, ella lo tiene como si fuera sólo una cuestión de hecho.

Gift conocía mi corazón en detalle, conocía mis debilidades y sabía de los celos y la envidia.

Pero, ahora lo entiendo. Sus palabras nunca fueron mías, al final, no eran más que su propia opinión personal. Ciertamente, él y yo teníamos muchas similitudes, pero había algo que nos hacía crucialmente diferentes.

—…Nunca habías intentado tomar la mano que te ofrecieron, ¿verdad?

— ¿Qué?

—Esa es la gran diferencia entre tú y yo. Ahora conozco la calidez de esa mano. Por eso, en lugar de rechazarla, en lugar de estar celosa, no quiero perderla, sólo quiero aferrarme a ella.

Gift había intentado satisfacerlo. Mi sed insaciable. De hecho, eso fue algo que anhele alguna vez. La inseguridad de que algún día sería abandonada siempre se mantuvo dentro de mí. Al igual que mi madre y mis amigos me habían abandonado, empecé a pensar, ¿no se distanciarán todos y me abandonarán? Y, mientras pensaba eso, me veía forzada a vivir sin ni siquiera una sola persona con quien hablar por mi padre, sentí esa sensación intensamente tortuosa de aislamiento.

Quería ser alguien que estuviera tan ocupada que ni tuviera tiempo de sufrir esa inseguridad. Quería ser lo suficientemente fuerte para que nadie pudiera controlarme, para ser libre. Por eso, no me importaba si terminaba perdiéndome a mí misma. O al menos eso era lo que pensaba, pero…

Tomando una decisión, agarré el colgante de mi pecho y saqué una daga de mi bolsillo. La empuñadura no estaba decorada, y su delgada hoja era la mitad de larga que mi brazo. Con esa daga indescriptible, era poco probable que representara una amenaza real para el Gift fantasmagórico. Pero cuando lo infundí con magia, un patrón en la hoja cristalina se extendió gradualmente.

Sintiendo una crisis inminente, Gift se distanció de mí, pero desde un principio, nunca tuve la intención de apuñalar a alguien con esto. Levantando la daga con mi mano derecha, empecé a invocar magia.

—…Esto es…

No sé de qué forma o porqué, pero podía distinguirlo claramente. Algo invisible estaba desapareciendo gradualmente del cuerpo de Gift. Estaba poniendo en práctica la única magia que podía: la magia curativa. Y la herramienta mágica que tenía a mano era un tesoro de la familia real dotado con el poder de 『regresión』. (1)

La misma persona que me prestó esto, “el duque”, estaba observando cautelosamente a Gift. Los maestros también expandieron la barrera y se prepararon para la resistencia final de Gift.

Pero Gift, como si sólo estuviera confundido, me miró fijamente a los ojos, y tal vez, en ese momento, reconoció mi firme rechazo.

— ¿Incluso tú me estás rechazando?

No es como si no sintiera nada cuando escuché sus palabras, cargadas de abatimiento y desesperación. Pero, he tomado una decisión.

—No me importa, aún si me culpas por ser desleal. Pero te lo advertí. Si lastimabas a Lycoris, jamás te lo perdonaría. —Con mi mano izquierda, sujete el colgante de mi pecho por segunda vez.

El colgante había pasado de mi abuela a mi madre, y luego, de mi madre a mí. Cuando era joven, antes de obtener mi poder, era la prueba de que definitivamente fui amada.

Cada vez que sostenía este colgante con fuerza, podía rememorar cómo era la cara de mi madre cuando me lo había regalado. Podía verla con una expresión amable, aun si en mis recuerdos tenía un rostro más joven, podía verla con una mirada vívida y brillante. Suelo imaginar como ella me veía con amor en sus ojos.

Pero ahora, cuando agarré el colgante con fuerza, una cara diferente flotaba en mi mente. Con lágrimas en los ojos… fue su rostro lo que vi. Cuando hablo de este colgante ahora, es la cara de Lycoris la que veo.

Esa persona, sin saber quién era yo antes de revelar mis habilidades, desde el principio fue completamente diferente a mí, no sólo en términos de posición social. Aun así… ella creía en el hermoso sueño del que le hablé.

Se preocupó por mí. Incluso cuando estuvo involucrada en cosas aterradoras por mi culpa, se alegró por mi recuperación. Me tendió su mano.

En el momento en que Gift intentó hacerle daño, me decidí. La elegí a ella antes que a él. Cuando le dije que no lo perdonaría, no fue algo que dije solo a la ligera. No permitiré que Gift vuelva a hacerle daño.

—…Adiós. No volveré a buscarte más. Y está bien.  Así es como quiero que sea.

Justo antes de que desapareciera completamente entre la niebla, movió sus labios y dijo algo. ¿Tal vez aquello fue una despedida? ¿Las palabras de una maldición? O tal vez, ¿una declaración de amor? Fuese lo que fuese, se disolvió en el aire, entre las oscuras profundidades de aquel lugar.

Y así, dejando las reparaciones de la barrera a los maestros, me adelante y volví a la escuela.

Cuando caminé de regreso, saliendo de aquel horrible sótano encerrado en las penumbras, notando como el brillo de las estrellas empezaba a vislumbrarse, lo primero que hicieron mis pies fue llevarme a la habitación de Lycoris. Ya era bastante tarde, el toque de queda había pasado por mucho, y los pasillos del dormitorio femenino eran tan silenciosos como una tumba. Sin embargo, es posible que los estudiantes de último año y los prefectos tengan su propio ritmo, y no sigan al pie de la letra lo dictado. ¿Estará aún despierta? Toqué con delicadeza la puerta. No perdía nada con intentar, y si ella no contestaba podría volver mañana o en otro momento.

—…Sí, pase.

Aunque el sonido fue débil, pude escuchar claramente su inmediata respuesta, mi corazón palpitó de nervios y anticipación.

—Entonces… con permiso.

Descubriendo que el visitante era yo, la expresión de Lycoris se iluminó con entusiasmo. Volvió a ser la Lycoris que conocía. Me pregunto cómo esa simple expresión conseguía animarme tanto.

—Lily, ¿cómo estás?

—Yo debería ser quien pregunte eso, Lycoris. ¿Estarás bien incluso sin dormir? No me digas que sigues…

—…No es eso. En todo caso, no tengo sueño desde que dormí mucho en casa.

—…Entonces, ¿está bien si platicamos un poco?

—Por supuesto.

Con Lycoris felizmente instándome, entré en su habitación.

Era la primera vez que entraba en su habitación. Como había una ley no escrita entre los estudiantes de primer año que no permitía visitar imprudentemente las habitaciones de los jefes de dormitorio, aquellos que habían logrado entrar debido a algún recado, se jactaban de solo verla desde afuera.

Si esos estudiantes supieran lo que estoy haciendo ahora mismo, me pregunto cómo reaccionarían. Tengo un poco de miedo, pero también tengo ganas de molestarlos un poco.

Fue sorprendente que Lycoris pudiera tener una estantería tan grande en aquella habitación pero, fuera de los grandes muebles, la habitación de la jefa de dormitorio no era muy diferente de la de un estudiante común. Bueno, tal vez desentonaba un poco el marco del espejo montado en la pared, pues a simple vista podías distinguir la complicada corona de flores que lo rodeaba, junto a un futón en la parte superior de la cama que parecía haber sido bordado delicadamente. Bueno, la habitación tiene un aspecto antiguo, es… elegante, o al menos eso fue lo que pensé en un inicio.

—…Lycoris, ¿fue un regalo de alguien?

La razón por la que terminé notándolo y yendo tan lejos como para preguntarlo, fue porque era demasiado llamativo.

—Sí, por alguna razón, lo recibí de una chica que dejó la escuela el año pasado. Es una chica muy hábil. Está bien hecho, ¿verdad?

Ciertamente, se podría decir que está bien hecho. Incluso las costuras fueron minuciosas, y los toques finales fueron meticulosos. Pero… ¿por qué le regalaron a Lycoris este edredón de retazos tan infantil, por así decirlo? Y… ¿por qué Lycoris lo usaba como funda de almohada sin duda alguna?

Mientras pensaba de esa manera, inspeccioné la habitación con mucho cuidado y vi cosas que probablemente no eran de su preferencia aquí y allá. Pero, podría decirse, era tan propio de ella tener una habitación llena de estas cosas.

Tenía un gran corazón. Ya que es una persona que aceptaba varias cosas, tal vez por eso había gente que era un poco estrafalaria a su lado.

Cuando miré intensamente a Lycoris, ella inclinó su cabeza ligeramente hacia mí como si preguntara ¿Pasa algo malo? De un vistazo, sus ojos almendrados y el lunar bajo el ojo, la convirtieron en una belleza sensual. La verdad de que estaba llena de aperturas estaba escondida bajo la fachada de que siempre estaba en guardia, si no me hubiera acercado a ella, no me habría dado cuenta de su encanto.

Sentí como si el peso sobre mis hombros se hubiera levantado.

Todavía necesitaba un poco de coraje para hablar de mi pasado. Pero, algún día, me gustaría que ella lo escuchara. Primero… bien. Tenía que disculparme. Por arrastrarla a ella y a su prometido a esto, por poner a toda la escuela en peligro.

Entonces, le diré lo que pasó hoy. Si digo que terminamos sellando a Gift, probablemente se sorprenderá de ello. Aunque el duque de Lilia sonrió, diciendo “Lo siento, creo que no fui muy útil después de todo”, para mí, fue alguien gentil y lleno de buen humor, si le dijera, “se parece a ti”, me pregunto qué respuesta daría.

Y luego, si puedo, quiero hablar con ella sobre el futuro. Incluso después de esto, ¿está bien que me quede a tu lado?


(1) Supongo que ella está revirtiendo la magia curativa que usó previamente con él.

Me encanta la actitud de Lily, fue cómo: Puede haber dicho algo sincero antes de desaparecer… oh bien, es hora de volver a visitar a Lycoris~”;. Siento que Lily es más yandere que Wolf.

Devany: no lo nieguen, la mayoría de aquí sospechaba de la preciosa Lily xD jajaja pues ya ven, ella en verdad siempre aprecio a Lycoris, de hecho, como dijo el traductor de la versión inglesa ¿no sintieron a Lily muy yandere xD? Pero parece yandere en el buen sentido(?

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One thought on “Juego otome yandere – Vol 2 – Capítulo 21 (POV de Lily)

  1. Rosss says:

    Es verdad, incluso yo empece a sospechar de Lily como una yandere desde que se hizo amiga de Lycoris, pero aun así me parecian tan lindas y puras sus interacciones y su amistad

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