La chica que sostiene el anillo – Capítulo 43: Invitación al régimen militar

Traducido por Ichigo

Editado por Yusuke


Noel regresó temporalmente a Madress. El castillo ya había izado tanto la bandera reunificada del Círculo Rojo y la escama de Coimbran, junto con la recientemente fundada del Frente Común de Liberación. A partir de entonces, Coimbra apuntaría a reconstruirse como un miembro del Frente. Por supuesto, se habían preparado para un contra-ataque de parte del imperio. El camino ante ellos era largo. Recibiendo a Noel se encontraban las personas de Madress y los soldados de Coimbra, todos estaban alineados sobre las calles para ver al nuevo rey Elgar y la rumoreada nueva gobernadora general. Al frente de todos ellos se encontraba Barbas, con una expresión orgullosa, luciendo una medalla en su pecho con una pobre caligrafía que leía: “Subordinado #1 de la gobernadora general”. No era una medalla hecha a mano por Noel, sino una que parecía que había hecho él por su cuenta.

—¡Capitana, no, gobernadora general Noel! ¡Bienvenia de regreso! Sabes, estaba asombrao cuando escuché las noticias, ¡pensé que se me saldría la cadera!

—Gracias. Oh, traje algunos recuerdos, así que asegúrate de compartirlo con todo el mundo. Hay vino, por supuesto.

—Jeje, ¡Muchas gracias! Escuchen bien, bribones, esto aquí es el trabajo de su excelencia, ¡la gobernadora general! ¡Tomenlo agradecios!

—¡Gracias, gobernadora general Noel!

—¡Larga vida a la gobernadora general!

—¡Larga vida a la señorita Fiend!

Parecía que la guardia de Willa siempre iba a llamarla señorita Fiend. Sonaba a un término cariñoso, así que Noel pensó que estaría bien dejarles llamarla como quisieran.

—Bueno, entonces. ¡Los veré después!

—¡Estaremos esperando en el gran comedó! ¡Comeremos hasta el amanecé!

Después de despedirse de Barbas y los plebeyos se hubieran dispersado, Noel recibió las palabras de gratitud de incontables personas de apariencia importante, y dio incontables apretones de manos antes de, finalmente, llegar al castillo. En un punto, incluso Cynthia, que la había estado siguiendo, parecía cansada.

—Ah… ¡Estoy realmente agotada!

—Mmm, me siento de la misma manera. Entiendo que todo el mundo tiene sus expectativas, pero es realmente cansador.

—El banquete está empezando, ¿qué es lo que vas a hacer, Cynthia?

—Creo que me presentaré luego de poner mis reportes en orden. También quiero agradecerle a los soldados que estuvieron peleando por nosotras.

—Ya veo. Entonces, ¡te veré allí!

—De acuerdo, pues… digo, entendido, gobernadora general Noel, su señoría.

El elogio de Cinthya había tomado por sorpresa a Noel, y se podía ver en su rostro.

—Está bien ser como siempre. Es… bastante inquietante.

—Pero…

—Está bien, está bien. Si te sobreesfuerzas tendrás más arrugas y canas.

Por un instante, Cynthia la observó fieramente, pero finalmente dio un pequeño asentimiento. Recientemente, parecía que las maneras de Riglette se le habían pegado, diciendo cosas que enojaban a las personas a su alrededor. Noel lamentó haber ido demasiado lejos con el comentario acerca de sus arrugas. Había sido demasiado.

—Bueno, si tú lo dices. La verdad es que ya recibí mis órdenes para la campaña. Básicamente, continuaré tu entrenamiento.

—Eso es cruel.

—No digas eso. Te haré aprender la etiqueta correcta y los modales de discurso para el gobernador general. Naturalmente, no puedes descuidar verdaderos asuntos militares.

—Ech…

—Psh, que sonido tan patético para una gobernadora general.

Después de que Noel hubiera sido nombrada en su puesto, los límites de su poder fueron decididos. No era tan simple como darle el control total del servicio militar sin interferencia. Tenía que ganar permiso del consejo antes de realizar alguna acción militar fuera de emergencias, y sería degradada inmediatamente si el consejo alguna vez determinaba que no era adecuada para el rol de gobernadora general. En el evento de su degradación, sería confinada temporalmente. Encima de eso, al gobernador general se le asignaban varios consejeros y observadores. Cada reino había enviado muchos hombres para reportar en detalle cada movimiento que hiciera. Mucha autoridad le era conferida a los observadores. Tenían el derecho de invocar una moción para despedirla si tomaba una acción inapropiada, y descartarla con mayoría de votos.

Inicialmente, Noel misma tenía el mismo derecho, habiendo secretamente escondido una cláusula en el papeleo con la intención de invocar una moción para despedirse a sí misma si alguna vez se cansaba del papel, o si se volvía muy problemático. La razón por la que había recurrido a esos métodos era porque Siden la había observado a tal punto de asustarla cuando le había preguntado casualmente por qué quería renunciar. La había amenazado sutilmente cuando lo había hecho enojar, así que tenía que ser cuidadosa. El tamaño de su comida bajaría, o sus aperitivos desaparecerían, o tendría montañas de trabajo. Noel se había convertido en gobernadora general, así que no podía escaparse esta vez. Era realmente una situación peligrosa.

Después de otra ronda de felicitaciones de parte de los oficiales y algunos civiles importantes, decidió darse una vuelta por los cuarteles. Su atuendo actual era un uniforme militar que Gemb había hecho preparar y enviaba un mensaje al ser rojo. Las prendas de ese color la hacían destacar descaradamente, también tenía una gran medalla en ella, que era tan brillante como el Sol, dándole una figura radiante. A pesar de que sus ropas eran completamente rojas, no llegaba a odiarlas. Su cabello estaba atado hacia atrás y había obtenido la aprobación de Cynthia de atender a cualquier ceremonia vestida de esa manera. Halló la confirmación que le faltaba en la espléndida figura militar que encontró reflejada en el espejo. Lucía como una persona diferente, así que hizo una sonrisa torpe para descubrir que sí era ella después de todo. Los demás asentían a su alrededor, así que no había ningún error. Las personas podían cambiar indoloramente solamente con otro estatus o ropa.

Quiero ser adecuada como una real gobernadora general, pero es una molestia tener que hacer presencia siempre, Noel pensó mientras caminaba, bostezando, y sosteniendo un vino en una mano.

Se encontró a Riglette apoyada contra la pared con su usual uniforme de policía y un aura que indicaba que no quería que nadie se acercara. Tan pronto como vio a Noel, se enderezó, acomodó sus lentes, y la saludó.

—¡Bienvenida de vuelta, gobernadora general Noel, su señoría!

—Sí, buen trabajo. ¿Cómo estuvo el castillo en mi ausencia?

—¡Ningún problema en absoluto, señora!

—Ya veo, que espléndido. Has cumplido bien tu trabajo, ¡así que puedes retirarte por el resto del día!

Noel saludó, e iba a continuar su camino pero, mientras lo hacía, inesperadamente encontró que habían atrapado su uniforme detrás suyo. Pensó que hubiera sido divertido dejar las cosas como estaban, pero parecía que no iba a suceder.

—¡Espera un minuto! Hay una razón por la que vine hasta aquí para pararme sola, esperándote. ¡¿Cuánto más tiempo ibas a tenerme esperando, idiota?!

—Que digas eso no cambia el hecho de que yo no tenía ni idea.

—¡No estoy diciendo nada!

—Realmente estás confundiendo las cosas ahora.

Noel sonrió sin ganas y Riglette la agarró por sus solapas, apretando sus dientes. No esperaba ser atacada, pero se preparó por si acaso. Si su contraataque no iba bien, Riglette sería seriamente lastimada.

—En primer lugar, ¡¿por qué tú de todas las personas se convirtió en la gobernadora general?! ¡¡Es irracional!! ¡Realmente no puedo entenderlo!

Riglette estaba estampando sus pies y chasqueando los dientes como si hubiera perdido la cabeza. Noel pensó que esto sería una gran molestia, pero ya estaba atrapada.

—Lo escuché hace unos días. ¿Así que te salteaste convertirte en general de división en Coimbra, y fuiste directamente a ser la primera gobernadora general del Frente Común de Liberación? “¡El nacimiento de una gran heroína para luchar contra el imperio malvado!” ¡¡Aaah, rayos, rayos, rayos!! ¡¡No puedo aceptar esto!!

—Uh, ¿por qué estás enojada? ¿Hice algo mal?

Finalmente dejando ir sus solapas, Noel intentó palmear gentilmente el hombro de Riglette pero fue sacudida fuertemente.

—¡Cállate! ¡Solamente estoy celosa!

—Oh.

—¡¿Por qué solamente tú obtienes buenas cosas?! ¡¿Cuál es la diferencia entre nosotras?! ¿Es talento innato? Mierda, ¡¿o dirás que es la intención de Dios o algo?! ¡Mierda! ¡Carajo!

—Uh, ¿quisieras intercambiar lugares? Si hablo con Siden, tal vez sea capaz de arreglar algo.

Pero probablemente no.

—¡Retrasada! ¡¿Y si eso funciona?! ¡Trata de pensar un poco más antes de hablar, pelirroja! ¡¿O estás tratando de enojarme a propósito?! ¡Aah, es tan frustrante!

Mientras Riglette seguía hablando de cómo no sería capaz de tomarlo, sus lentes se cayeron. Sorprendentemente, su piel estaba sana, vacía de imperfecciones o arrugas.

—Um, entonces, ¿qué debería hacer? Es raro disculparse.

Riglette puso una máscara de calma en su rostro después de respirar hondo, las comisuras de sus labios subieron todavía haciendo contracciones.

—Por supuesto. Éste es simplemente un estallido de ira de una mujer idiota. Me siento fresca ahora que ventilé mis problemas a la gran heroína… Estoy muy apenada. Estaré calmada ahora.

—Yup, bueno, aquí tienes. Por suerte, no parece que se rompieran.

Noel levantó los anteojos y se los pasó. Riglette los aceptó como si no hubiera pasado nada.

—En realidad, no es como si no tuviera ninguna reacción positiva. Eres, provisionalmente, una conocida mía. Y nunca pensé que alguien que yo conociera se convertiría en la gran heroína y rostro del Frente. Como una mujer, estoy ligeramente orgullosa de ti. Aunque solamente un poco.

La mirada en sus ojos era obviamente maliciosa, lo que sorprendió a Noel un poco.

—Jajaja, estás buena y dócil hoy, ¿eh? Si siempre fueras de esta manera, pienso que seríamos más amigas.

—Es solamente por hoy. Mañana volveré a ser una mujer astuta que se ajusta sus anteojos. Más importante, tengo algo que quisiera discutir. ¿Podrías venir conmigo?

Después de que Riglette meticulosamente revisara sus alrededores, tomó a Noel del brazo y comenzó a caminar, haciendo su camino a lo que parecía ser una habitación que utilizaban los sirvientes.

Ella se giró con duda, sus ojos llenos de determinación y resignación y una inherente expresión que hasta ahora incomparables en gravedad.

—Me disculpo por mi repentina rudeza, pero esto no puede ser escuchado. Nadie puede saberlo.

—Está bien y todo eso, pero, ¿qué es lo que deseas en un lugar de esta clase?

—Estoy aquí para preguntarte tus verdaderas intenciones.

—¿Mis verdaderas intenciones?

—Cierto. Has sido seleccionada gobernadora general por el rey quien ha reconocido tu valentía y actos meritorios, te has convertido en el rostro del Frente. No puede ser descrito como nada más que una gran hazaña.

—Sí, eso puede ser verdad.

Noel tenía esencialmente la misma opinión. No quería ser presumida, pero era algo de lo que probablemente podría estar orgullosa. Posiblemente no habían más plebeyos en toda la historia que habían tenido tanto impacto y ascendido tan alto. Naturalmente, sabía porqué le habían confiado tal posición: el rey quería apoyar a los plebeyos. También era favorable que su apoyo era de parte de Elgar. Siden había decidido que él no planeaba utilizar a Noel para ningún tipo de complot. Además, ella era desechable si fallaba. Si perdía una batalla decisiva para el imperio, probablemente sería reemplazada. Era fácil colocar la culpa sobre ella, debido a que no poseía ninguna reputación. Si bien le costaría al Frente de Liberación por un momento, causaría daño mínimo en la influencia de cada rey individual. En ese caso, probablemente crearía a un nuevo héroe para la posición de gobernador general. Había aceptado todo eso entendiendo que todo lo que ella siempre había querido era convertirse en alguien importante.

—Te estableciste en un lugar donde puedes majestuosamente oponer a cada rey a pesar de ser una plebeya, además, una mujer. Es casi un milagro. Probablemente te será dado el comando de cincuenta mil soldados a elección de cada reino.

—Sí.

—Es suficiente fuerza militar para un reino entero. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?

Riglette acercó su rostro, y, a pesar de que Noel no bajó la mirada, no pudo responder.

—Si te manejas bien aquí, tal vez te convertirás en la soberana del continente. Orgullo militar, habilidad de liderazgo, buena suerte; creo que tienes todas esas cosas. Incluso si no quieres hablar de ello, debes haberlo notado. Tal vez seas una idiota, pero he visto cómo puedes conseguir que las cosas se hagan.

Noel no tenía nada que decir en respuesta. No era un tema delicado, el tópico era realmente peligroso. Como mínimo, no era algo que un asesor cercano pudiera decir.

—Estás extrañamente cualificada para ganarte la confianza de los soldados… y el hombre que una vez conquistó el continente, el emperador del sol Bergis era igual. El carisma que acercaba a las personas a pesar de su origen. Es dicho que sus soldados avanzaron sin una pizca de miedo por la muerte. Bergis usó el poder para conquistar el continente. Tal vez sería posible para ti.

Noel revisó sus alrededores. Afortunadamente, no había nadie alrededor. Si alguien lo escuchaba, debería ser silenciado por el bien de Riglette.

—Si quieres, puedes sin lugar a dudas ganar sobre la Coimbra de Elgar. Mira el estado de las cosas: si ganas un tercer poder, serías rival para cualquiera del continente. Preguntaré esto una vez: ¿piensas usar al imperio y al Frente como escalones para conquistar el continente? Si ese es el caso, me resolveré a trabajar a ese fin de ahora en más.

—¿Puedes… esperar un segundo?

El rostro de Riglette estaba completamente serio, así que Noel le dio una respuesta con debida diligencia. Para hablar de ambición: Noel no tenía ninguna, pero quería volverse importante. De ahí volverse la gobernadora general. La conclusión lógica de apuntar a estatus sería volverse la regente del continente; era la punta de la cumbra, y no había nada encima. Si eso era, sería una expedición como la de Amil, pero Noel no estaba interesada en eso.

Hmm, ¿una tercera fuerza, eh? ¿Realmente iría bien?

Si Noel tenía que decir si podía o no podía hacerlo, la única cosa diría es que sería difícil, pero pensándolo racionalmente probablemente se daría un veinte por ciento de porcentaje de oportunidad. Primero, el imperio tendría que ser derrotado, y el tercer poder tendría que surgir de esa confusión. Había una posibilidad de asesinar a Siden y usurpar el trono de Gemb con un títere. Si la cualidad especial que Riglette vio en ella era real, había una posibilidad más alta de que funcionara.

Si solamente juego no tendré que preocuparme por estas cosas, la verdad.

Probablemente hubiera aceptado el desafío en un juego de mesa para practicar. La confusión sería divertida. Esto, en cambio, no era ningún juego. Muchos de los amigos y compañeros de Noel morirían. Siden tenía una disposición podrida, pero a parte de eso, él no era demasiado malo. Los otros reyes parecían lo suficientemente pedantes para morir, pero cuando ella había hablado con ellos, se convirtieron en personas perfectamente interesantes. La propuesta de Riglette era un camino sangriento. Noel tenía que considerar las cosas no solamente para su propia diversión, pero con la gravedad de quien era responsable por la vida de los demás. En cualquier caso, no había dudas de que sería un camino doloroso por atravesar. ¿Qué tanto tiempo la pelea persistiría? Elgar y Coimbra tenían una gran oportunidad de ayudarla, justo como Riglette había dicho, pero Siden y Kai y los demás serían un tema aparte. Muchos soldados volverían a sus tierras natales, y sobre todo, aquellos que la acompañaran morirían por montones. Noel no sería feliz incluso si las personas fueran felizmente a sus muertes por una dubitativa cualidad especial. Noel no quería eso. Ella no quería que sus divertidos y ruidosos compañeros murieran. Noel se preguntó si realmente sería feliz en un asiento de gloria después de cruzar una montaña de cuerpos para llegar ahí.

Probablemente estaría vacía. Así es como se siente.

No tenía ningún fundamento para asumir eso, pero es lo que pensó. Podía ser más o menos asumido tras mirar a varios emperadores de la historia. Para ellos, la felicidad sería buscada, empezando por la posición de dirigir el continente. Los humanos nunca se satisfacían con solamente mantener su estatus quo. Es por eso mismo que el emperador Amil había imprudentemente decretado su expedición a los otros continentes en busca de su propia felicidad. El emperador Befnam buscó su sueño usando a sus propios súbditos como experimento para llevar a la humanidad al próximo nivel. Noel se preguntó si era verdadera felicidad si sembraba espinas tanto para aliados como para enemigos; no, era más probable que no lo fuera. Seguramente, una cosa así envolvería a uno en un indescriptible sentimiento de irritación. Ella no quería convertirse en eso, como esos que habían muerto en ese lugar de mierda. Noel odiaría si solamente elevaba sus números. Incluso mientras pensaba en esas cosas, ella se preguntó si cambiaría si se elevaba hasta la cima. No quería cambiar. Noel se sentía bien como estaba.

—Yo… no estoy intentando escalar más alto, ¿sabes? No quiero convertirme en la gobernante de este continente.

—¡¿Por qué no?!

—Simple: perdería más de lo que ganaría. Y no menciones esto de nuevo.

Noel colocó un dedo entre sus labios y fuertemente insistió en que la conversación nunca abandonase ese lugar.

—Pienso que convertirse en la gobernadora general es suficientemente grande. Me refiero, este uniforme es bastante genial. Todos me llaman “Su Excelencia” sabes. Jaja, es realmente asombroso, ¿no es así?

Noel se levantó tan rápido como dejó escapar sus razones, después de respirar profundamente, la expresión de Riglette cambió y volvió a su usual expresión de sospecha.

—¿Qué con eso? Me haces ver como una idiota por haber pensado tantos planes. Incluso preparé todo tipo de pasos para que ganaras el control militar. ¿Sabes que he estado sin dormir recientemente por esto? Rayos, ¿fue todo una pérdida de tiempo?

—Jaja, bueno supongo que mejor quemes esos planes y los olvides de inmediato. ¡Nada bueno vendrá de encariñarse con ellos!

—Incluso si no me dices que lo haga, beberé lo suficiente para morir y mi mente se pondrá en blanco. Ahh, qué estúpida. A pesar de que la cumbre está ahí…

—No pienso que pararse en la cima con un montón de territorio alguna vez sería bueno. Tienes que pensar toda clase de cosas, y sobre todo, sería tan enorme, ¡nunca serías capaz de limpiarlo correctamente!

—¡Reinos y casas son cosas diferentes, pelirroja!  Ah, suficiente. Iré a comer y a beber y no dejaré mi cama por el resto del día. ¡Lo olvidaré todo!

Riglette arrancó el vino de la mano de Noel y empezó a tragarlo directamente de la botella, derramándolo sobre todo su uniforme.

—Entonces, apurémonos y volvamos a las barracas porque pienso que el vino dejará mancha. Estoy segura de que se volverá animado.

—Bueno, bueno. Con mucho gusto la acompañaré, gobernadora general Noel, su Excelencia.

—Bueno. Entonces, ¿vamos, oficial del estado mayor Riglette?

Riglette hizo una mueca ante la broma de Noel. Desafortunadamente, su rostro no estaba particularmente limpio esa vez.

Cuando llegaron a las barracas, las festividades ya habían empezado. Todos estaban bebiendo felizmente y discutiendo el futuro del Frente con mejillas sonrosadas. Solamente ahora se sentía como si habían terminado con la extenuante tarea de liberar Coimbra. Cuando los hombres notaron la llegada de Noel, la recibieron con un aplauso, y las cosas siguieron marchando otra vez, un hombre empezó una canción de marcha como brindis.

—¡Escuchen bastardos! ¡Le cantaré a nuestra gobernadora general Noel, su excelencia, una canción de marcha como brindis! ¡Escuchen agradecidamente! ¡Los enviaré a todos jodidamente a volar si se vuelven muy molestos!

—¡¿No eres tú el más fastidioso aquí, abuelo?!

—¡No puedo ver a la gobernadora general, así que muévete maldito bastardo!

Barbas levantó una botella de vino, ignorando los abucheos y las burlas.

—¡Callénse! ¡Está bien si soy yo, malditos bastardos! Hey, tú, la valiosa mujer de ahí, apurate y siéntate!

—Tsk, ¡eres tan molesto como siempre mono de cabello blanco! ¡Puedo sentarme sin que me lo digas! ¡Quítate de mi camino, fastidio!

—¿Qué? ¡¿Quién te piensas que eres, llegando tan tarde?!

—¿Qué fue eso?

Después de que el bloque de Hormigas Blancas se enfrentará con Riglette por un rato, la habitación finalmente quedó en silencio.

—Umm, soy quien recientemente se convirtió en la primera gobernadora general del Frente: Noel Bosheit.

Grandes felicitaciones erosionaron cuando Noel saludó mientras se paraba frente a ellos, la respuesta causó que Noel sonriera en silencio.

—Gracias por celebrar conmigo. Estoy increíblemente feliz de haber tenido tantos compañeros.

—¡Felicitaciones, Capitana!

Mientras celebraban, Noel decidió hablar más seriamente. Había una posibilidad de que esta oportunidad nunca más apareciera, así que ella les diría lo que tenía que decir.

—Esto es muy importante, así que me gustaría que escucharan cuidadosamente… una vez que las preparaciones estén completas, seré instituida como la gobernadora general en Bahar occidental, donde lucharé en las filas delanteras contra el imperio. Una vez más tendré que luchar contra la unidad élite del ejército del imperio: la Caballería del Sol Negro. No solamente eso, pero también tendré que comprometerme en una larga batalla contra muchos enemigos como parte de mis deberes como gobernadora general.

Los soldados escucharon silenciosamente las palabras de Noel, y varias voces se callaron en el pasillo.

—Mi intención es luchar tan fuerte como pueda. Prometo eso cuando me convierta en la gobernadora general, pero no puedo ganar por mi cuenta. Aprendí que hay un límite en lo que respecta a lo que una sola persona puede hacer. —Después de una breve pausa, Noel continuó hablando—. Pero si nos mantenemos unidos, no importa quién sea el enemigo, pienso que podremos ser capaces de luchar hasta el final. Por supuesto, si piensan que es imposible, no tienen que venir. Esto es la guerra, así que muchos no regresarán. No quiero que vengan simplemente porque lo ordenó, pero porque eso es lo que quieren. Esto no es simplemente una celebración, pero también una fiesta de despedida.

Barbas finalmente se levantó cuando Noel terminó de hablar.

—¡Iré contigo capitana! ¡Sin importá donde, sin importá el enemigo! Ustés, aún así, no tienen ninguna obligación. Justo como en las minas, ¡usen sus propias cabezas pa pensá! ¡¡Les golpearé la mierda de ustés si se quejan de lo que decidieron!!

—Nosotros lucharemos con la señorita hasta el final. La seguiremos donde quiera que vaya.

—¡Y-Yo también! ¡No renuncio a mitad de camino! ¡Protegeré a mi señora con mis propias manos!

El bloque de la Hormiga Blanca, el cuartel de la isla Willa, incluso Mirut se paró. Uno detrás de otro, cada uno se levantó a sus pies. Riglette, Cynthia y Eldar se sumaron en un punto. Lo más probable, es que hubiera demasiados de ellos que se quedaron atrapados en el momento. Así era como funcionaba la moral, pero Noel estaba contenta. Les había preguntado si la seguirían, y habían contestado con sus pies. Le había hecho pensar que estaba bien.

—Ya veo. Realmente no puede ser evitado, ¿o sí? Aunque les dije que muchos morirían… aunque les dije que podían irse…

—Jeje, ¿realmente vas a decí eso, capitana? Siempre estás marchando al frente.

Noel se rascó la nariz para ocultar su vergüenza ante las palabras de Barbas.

—Es porque soy impaciente.

—Entonces apúrate y termina el brindis. Whew, mi garganta está seca y no pueo esperá más.

Barbas sirvió vino en un vaso.

—Yup, dalo por hecho. ¿Están listos todos?

—¡Cuando lo estés!

—Bueno, entonces, ¡aquí hay un brindis para todos, un brindis para nuestros compañeros en el Frente Común de Liberación!

—¡Salud a Su Excelencia, gobernadora general Noel! ¡Larga vida al Frente Común de Liberación!

Ante la señal del brindis, el salón estalló en un mayor bullicio que antes. Eldar fue aplastado en una horda de soldados borrachos, y Cinthya se apuró a sacarlo del medio. Barbas estaba enojado lanzando botellas a Riglette. Mirut y Cal bebían lentamente el vino mientras disfrutaban del entretenimiento. Leue y Perius estaban quietamente en lo rincones. En algún punto, el par padre e hija de Irvan e Illum habían llegado con adherentes, y estaban realizando un extraño ritual de felicitación mientras bebían con los demás. El resto de Madress probablemente lucía igual.

Personas de distintos orígenes están juntas y se reúnen animadamente. Si todo el mundo fuese de esta manera, apuesto a que sería más divertido.

Eso era, si las barreras del estatus social, raza, nación y religión pudiera ser escalado. Sería altamente difícil, pero Noel podía verlo desarrollarse frente a sus ojos. Por lo menos, era posible. Con eso en mente, Noel se sintió mejor, y se sumergió en el círculo de soldados.

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