La poseída hija del Duque – Capítulo 42

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Después de terminar el té, Alisa vino a recoger sus tazas. Lilia se levantó de su asiento, llamando la atención de Sera.

—Ahora bien, Sera. Antes que nada, hay algunas cosas que debo hacer que hagas.

Sera se sorprendió un poco, pero asintió con firmeza. La expresión ligeramente asustada de su cara molestó a Lilia, pero la ignoró a regañadientes.

—Ve y discúlpate con Tina.

Cuando Lilia dijo eso, Sera se quedó sin palabras y su rostro palideció de inmediato. Para un noble, especialmente uno de alto rango, su reacción era fácil de comprender. ¿Por qué debería tener que bajar la cabeza por alguien inferior? Probablemente estaba pensando algo de esa naturaleza. Agachar la cabeza a los plebeyos y nobles de menor rango se veía como una humillación.

—Sera. Voy a decir esto ahora mismo.

—Sí…

—Si voy a responsabilizarme de ti de ahora en adelante, deja de mirar por encima del hombro a los nobles, plebeyos y similares de menor rango.

Seguramente no esperaba esas palabras. Sera tragó saliva y asintió con gravedad.

También intenta dar lo mejor, Lilia.

Lo sé…

Lilia no se había percatado de lo que pasaba a su alrededor, pero parecía que los que la rodeaban la veían de otra forma a la que era. Era algo en lo que necesitaba trabajar.

—Ahora, vamos. No permitiré que te niegues.

Al decirlo, Sera se levantó con resignación.

Como de costumbre, en el momento en que Lilia pisó el segundo piso, los estudiantes a su alrededor se quedaron en silencio. Sin embargo, aparentemente habían empezado a acostumbrarse a su presencia, por lo que pronto reanudaron sus conversaciones. Esta vez, Sera estaba con ella, pero tal vez porque su presencia no era tan sorprendente, nadie más la notó.

—Acaba de llegar, señorita Lilia, ¡y nadie la ha saludado…!

—Sera, basta.

—Ah… yo no… Por favor, discúlpeme.

Sera dócilmente agachó la cabeza. Lilia suspiró y cruzó la entrada del segundo piso. Podía sentir algunas miradas puestas en ella, pero eso era todo.

Cuando llegaron frente a la habitación de Tina, Lilia llamó a la puerta.

—¿S-Señorita Lilianne?

—¿Qué? No es como si necesitarás prepararte. Solo reconoce tu error y discúlpate por ello.

—Eso… Podría ser así, pero…

Sera estaba mordiéndose los carrillos, pareciendo como si quisiera decir algo, pero Lilia no lo notó. Con el tiempo, la puerta se abrió y Tina salió. Cuando vio a Lilia, ésta sonrió y cuando notó a Sera, su expresión se tornó confusa.

—Lilia, ¿qué te trae por aquí? ¿Quién es…?

—Sera Valdia. Ella pertenece a la familia de los condes de Valdia. Es una de las personas que te enviaron esas cartas antes.

Cuando lo escuchó, los ojos de Tina se abrieron de par en par, y fijó su mirada en Sera. Ésta apartó la mirada con torpeza, por lo que Lilia la fulminó con la mirada, rectificando de inmediato su actitud.

—Mmmm… Señorita Tina…

—¡S-Sí! —gritó, enderezándose.

Dejando de lado a Sera, Lilia se preguntó por qué estaba tan nerviosa. Por cierto, Sakura estaba tratando de contener su risa dentro de la mente de Lilia. ¿Había realmente algo tan divertido sucediendo en ese momento?

—Hace unos días hice algo muy irrespetuoso. Por favor, acepta mis más sinceras disculpas.

Sera bajó la cabeza y Tina vaciló, preguntándose cómo debía responder. Lilia podría echarle una mano, pero en cambio, vigiló en silencio la interacción entre ambas.

—Mmmm… No tienes que preocuparte por mí, así que está bien…

—Muchas gracias.

Al escuchar de alguna manera a Tina forzar esas palabras, Sera le respondió agachando más la cabeza. Después, hubo un incómodo silencio que se prolongó en el tiempo. Tina miró a Lilia en busca de ayuda, pero fingió no darse cuenta.

—Bueno… Si les parece… pasen, por favor.

Las dos fueron invitadas a su habitación.

Como era de esperar, Tina no tenía tres sillas en su cuarto, así que le pidió a Sera que se sentara en la cama, ya que Lilia se sentaría en el escritorio de su estudio. Esa era probablemente la forma en que consideraba a Lilia, pero ella la ignoró y se sentó junto a Sera. Esta vez, Sera era la única que no estaba de acuerdo, pero Lilia no le prestó atención.

Sin embargo, probablemente sintiendo pena por Sera, Tina habló de nuevo.

—Lilia, lo siento por la señorita Sera, así que siéntate aquí.

—Supongo que no se puede evitar…

Lilia se sentó en la silla y Sera dejó escapar un suspiro de alivio. Al ver eso, Tina sonrió.

—Sin embargo, estoy sorprendida. No puedo creer que de repente la trajeras aquí…

—Este es el tipo de cosas por las que deberías disculparte personalmente, ¿verdad? También traeré a las otras cinco personas, en algún momento.

—No, está bien. De hecho, por favor, no lo hagas. Eso es demasiada presión…

Es así como es, eh… Pensó Lilia, encontrando su reacción extraña. Pero no se podía evitar.

—Aun así, no necesitabas ir tan lejos por mí, Lilia.

—Simplemente hice lo que quería. No es algo de lo que tengas que preocuparte, Tina.

—Caray… Lilia, a pesar de todo lo que dices, eres bastante buena.

Cuando Lilia dijo aquello con una sonrisa irónica, Sera, que estaba sentada a su lado, levantó la cabeza. Probablemente porque la levantó con tanto vigor, Tina se sorprendió.

—Señorita Tina… —dijo Sera mirándola a los ojos —Entiendes…

—¿E-Eh? ¿Qué entiendo?

—¡La bondad de la señorita Lilianne! —exclamó levantándose de la cama.

Lilia estaba estupefacta, pero los labios de Tina se curvaron en una sonrisa.

—¡Sí! Lilia es amable, ¿verdad? Me pregunto por qué otras personas no parecen entenderlo.

—¡Es exactamente lo que dices! Todos deben ser ciegos. Te he entendido mal, señorita Tina. Tu ves a la verdadera y adorable Lilianne. ¡Hay que hablar más!

—¡Estás en lo cierto! ¡Sí, sí! ¡Hablemos más! ¡Mucho más!

Me pregunto por qué…

Comenzaron a emocionarse demasiado cuando surgió el tema de Lilia. Delante de la persona misma, nada menos. Lilia quería que pensaran un poco sobre sus sentimientos. Al principio, Sakura estaba estupefacta como ella, pero ahora se reía a carcajadas.

Hola, Sakura. ¿No se ha convertido esto en una molestia? ¿Por qué me ponen en un pedestal?

¡Jajaja! ¡Creo que está bien! Eres amable, Lilia, ¡así que deberías pasar estas cosas por alto!

Ya era una molestia solo con Tina… Pero ahora hay otra…

¡Más bien, desde que congeniaron tan bien que la situación es aún peor! ¡La reacción química aumentará la molestia al menos tres veces más!

Parecía que Sakura estaba disfrutando de verdad con la situación actual. Lilia dejó escapar un profundo suspiro y miró al cielo.

Sakura, haz algo.

Que seas amada es algo bueno, Lilia. Aguanta ahí. Ah, pero si terminan haciendo club de fans, no voy a dar el primer lugar. Ese es mío.

Está empezando a parecer que dejaste de bromear hace un tiempo…

Al sentir dolor de cabeza, Lilia se llevó un dedo a la frente y suspiró profundamente.


Maru
Vaya, vaya Lilia, la que se te acaba de montar con esas dos de amigas. Lo siento por ti.

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8 thoughts on “La poseída hija del Duque – Capítulo 42

    • Shisai says:

      Hola! Esta novela esta al día con la versión en ingles, no hemos tenido noticias de actualización. Hasta que no salga un nuevo cap en ingles, no podremos continuar actualizando (no tenemos traductores de japones interesados en esta novela actualmente).

  1. Loretta says:

    No me esperaba que Sera, realmente considerara amable a Lilia. Es bueno que ya pronto Lilia también podrá ver a Sera como una amiga. :´D

    Gracias por los capítulos. <3

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