La Princesa del Ataúd – Volumen 2 – Capítulo 4: La guerra limitada (1)

Traducido por Zico

Editado por Sakuya


Esta atmósfera es demasiado pesada, pensó Tohru. Habiendo mirado su regazo por un rato, levantó la mirada.

Fue justo después de que anunciara sus verdaderas intenciones a Dominica en el comedor.

Después de tomar todos los artículos necesarios de la Svetrana estacionada en el frente, Tohru, Akari y Chaika habían regresado a su habitación. Dominica había dicho que tendrían que arrancarlo de su cadáver, así que no había dos maneras de hacerlo: tendrían que luchar contra un caballero dragón. Si eran frugales con sus métodos aquí, no había manera de que salieran victoriosos. Tendrían que poner su equipo en forma; por supuesto, era necesario hacer un balance de las habilidades de cada uno antes de elaborar un plan.

Pero dejando todo eso de lado…

Sus ojos inevitablemente se encontraron con los de ella-Chaika.

La chica rápidamente miró hacia otro lado, eligiendo en su lugar absorberse en el mantenimiento de su Gundo, desmontado y alineado en pedazos delante de ella… sin embargo, él podía decir que su corazón no estaba concentrado, o mejor dicho, estaba en otro lugar. Tohru no sabía casi nada del diseño de Gundo, pero estaba seguro de que no tenía sentido unir y quitar la misma pieza, una y otra vez.

Pero no puedo culparla.

Tohru suspiró.

La única vez que Tohru le dio a Chaika la autoridad para tomar la decisión final, se adelantó y decidió organizar una batalla con Dominica sin el consentimiento de Chaika… fue probablemente lo que le pareció a Chaika. Por supuesto que ella se sentiría traicionada.

Su decisión había sido para su beneficio. Había determinado que si las cosas seguían como estaban, Chaika nunca tomaría una decisión, así que se encargó de hacer el papel de villano… pero no esperaba que Chaika lo entendiera tanto.

Al final, Chaika era sólo una niña.

No sólo eso, sino que había sido una auténtica princesa hasta que el Imperio Gaz se derrumbó. Esperar que viera las intenciones de un simple plebeyo era pedir demasiado. Es una raza completamente diferente a la de un saboteador como Tohru o Akari, para quienes era costumbre no sólo leer los pensamientos de alguien, sino también guiarlos en la dirección más favorable acorde con sus propias circunstancias.

—Oye, Chaika.

—¿Múi? —Su cuerpo se sacudió cuando la llamó por su nombre.

Tímidamente, levantó la cabeza una vez más, y con los ojos violetas viendo hacia arriba, miró a Tohru. Nerviosa no era la palabra para eso. Parecía más bien un animal salvaje en máxima alerta.

También hizo que Tohru sintiera una punzada de dolor. No había necesidad de estar tan en guardia, ¿verdad?

Por supuesto, jugar al malo no le molestaba en lo más mínimo. Tal era el destino de un saboteador.

Sin embargo, si este malentendido continuaba, afectaría su desempeño en todo tipo de formas cuando llegara el momento de luchar.

El oponente era un caballero dragón, no uno que Tohru y Akari pudieran enfrentar por sí mismos. Necesitaban absolutamente un apoyo mágico… y por esa razón, tenían que llegar a un entendimiento mutuo, o al menos disipar el actual malentendido, antes de que las cosas empeorarán.

Y luego, como de costumbre, tenemos el tema de Akari.

Tohru echó un vistazo al borde de la habitación.

Akari estaba de cara a la pared, tendida en el suelo como un cadáver. Ella ha estado así desde que volvieron a la habitación.

No pudo ver su expresión ya que estaba de espaldas a él, pero supuso que probablemente estaba haciendo pucheros. A cambio de no tener expresión, de vez en cuando se comportaba de una manera increíblemente fácil de entender o, mejor dicho, inmadura.

Tohru no tenía ni idea de lo que la había molestado tanto, pero sabía que, si no resolvía eso también, sería igualmente malo.

Dicho esto…

—Perdón por seguir adelante y decir cosas por mi cuenta, pero…

Chaika, lo miró sorprendida por alguna razón, parpadeó a Tohru. —D… Denegado. —Al final sacudió la cabeza.

Un matiz de escarlata apareció en su cara blanca, como si algo la hubiera agitado.

Esa debe ser su cara de enfado, pensó Tohru, y se sintió un poco abatido.

—Pero… bueno, era necesario.

—¿Nece… sario? —Chaika se puso como un loro, apretando cada vez más la guardia.

Acercándose, Tohru pronunció lentamente sus siguientes palabras en un tono de protesta.

—Estabas pensando, no quiero tener que pelear con Dominica, ¿verdad?

Una expresión de estupor apareció de repente en su cara.

—Tengo que conseguir los restos, pero tampoco quiero pelear con Dominica, porque es una buena persona. Pero tampoco estoy segura de robárselos y escapar. Por lo tanto, ¿qué tal si somos honestos y le preguntamos si nos los dará? Bueno, quizás, pero si se niega no podremos atacarla a hurtadillas, y eso haría aún más difícil la recolección de los restos. Algo así, ¿verdad?

Tohru se detuvo ahí para comprobar la reacción de Chaika. Por supuesto, ella tenía los dos ojos abiertos de par en par, sorprendida. Casi como si sus palabras hubieran sido completamente contrarias a sus expectativas. ¿Qué esperaba ella que él dijera? Bueno, parecía que había bajado la guardia por ahora. Determinado como tal, Tohru continuó.

—Incluso si hubiéramos tenido un tiempo infinito, probablemente nunca hubieras podido tomar una decisión. La vacilación es una respuesta humana perfectamente natural. Pero el grupo de Gillette podría alcanzarnos. El tiempo era esencial. Así que me adelanté y tomé una decisión ejecutiva. No era como si estuviera tratando de menospreciarte, ¿de acuerdo? —añadió Tohru.

Se quedó en silencio. ¿Qué significa eso? Además, sus ojos eran tan anchos como platillos ahora.

Entonces…

—Fuu…

Dejó salir un largo aliento de repente. Esa no fue la reacción que Tohru esperaba.

—¿Qué pasa? ¿No estás enojada porque sobrescribí tu juicio? —Preguntó Tohru, con las cejas fruncidas.

—¡De… negado! —Chaika sacudió la cabeza, nerviosa.

—Entonces, ¿qué pasa? ¿Por qué me miras con tanto odio?

—Odio, reproche, negado.

Después de sacudir la cabeza de nuevo para complementar su negación, Chaika colgó la cabeza. Sus mejillas blancas se estaban volviendo escarlatas.

—Entonces, ¿qué demonios es? No tengo ni idea…

—Hermano.

La voz vino de detrás de él de repente. Esta vez le tocó a Tohru voltear.

Akari debería haber estado todavía tirada en el suelo como un cadáver y sin embargo, en algún momento, se había puesto directamente detrás de él.

—¿Q-Qué? —preguntó Tohru, mirando por encima del hombro a Akari.

Una ola de energía, como un intento de matar, emanaba de todo su ser por alguna razón. ¿Qué demonios pudo haberle hecho enojar tanto? Tohru se preguntó.

—Me gustaría confirmar algo contigo.

—¿Eh? Oh, si se trata de nuestro plan, deberías haber dicho que…

—No…

Los ojos semicerrados de Akari se clavaron en los de Tohru.

En realidad, era menos clavar y más como un despiadado taladrar su cabeza hasta el otro extremo. Era una mirada aterradora que sin duda haría que un niño huyera gritando con lágrimas en la cara.

—Entonces, ¿qué es?

—Una persona importante, eh. Alguien muy querido… —Akari se inclinó hacia adelante repentinamente, y como respuesta inmediata, Tohru se encogió hacia atrás. Estaba claro quién era el dominante aquí. Entonces, aún con la mirada fija, Akari planteó su siguiente pregunta, como si estuviera preguntando por algo tan profundo como el significado de la vida misma.

—Hermano ¿tal vez prefieras los pechos planos?

—¿Qué demonios estás diciendo? —Enderezándose una vez más, Tohru le gritó a Akari.

Pero su inexpresiva hermana siguió como si no se hubiera visto afectada.

—¿Qué estoy diciendo?, preguntas, pero, ¿no es obvio? Hablo de las preferencias sexuales de mi hermano.

—¿Y por qué demonios importa algo tan inútil?

—Equivocado. —mencionó Akari de manera tajante. Sus expresiones siempre fueron pocas y distantes, pero ahora mismo parecía extrañamente entusiasta… o mejor dicho, la presencia que irradiaba era lo suficientemente fuerte como para que Tohru retrocediera por reflejo. —Ciertamente importa. Es una información absolutamente vital.

—Yo… yo no tengo preferencia en cuanto al tamaño del pecho, ¿vale?

—¿Así que incluso una chica con la cintura torcida es suficiente para llegar a tu zona de ataque? —Akari miró en la dirección de Chaika.

—Como he dicho, ¡realmente no entiendo lo que estás hablando!

—Te lo dije, estoy hablando de tus preferencias sexuales.

—No tengo ningún fetiche de algo seguro, ¿de acuerdo? —Teniendo la sensación de que no llegarían a ninguna parte si no daba una respuesta sincera, respondió de mala gana. —Supongo que es como… que respondo a todo normalmente, con moderación… o algo así.

—Hm. —Con los brazos cruzados, Akari inclinó la cabeza, y parecía estar reflexionando sobre sus palabras por un rato.

Entonces…

—No lo entiendo…

—No te entiendo. —dijo Tohru.

—Entonces lo diré así… ¿qué es lo que consideras adorado para ti?

—Como dije… —Empezó a replicar, pero luego se detuvo.

Por fin, se había dado cuenta de lo que Akari estaba haciendo.

—Espera…

—Por supuesto que esperaré, hermano. Si eso significa sacar a la luz tus verdaderos fetiches, esperaré hasta la decadencia de la Tierra.

—¡Es demasiado tiempo para esperar! —Después de responder de esta forma, Tohru se rascó la mejilla y continuó. —Quiero decir, ese no es el punto. Con lo que es más adorado para ti te referías a quién, seguramente.

—¿Quién es Shirley? ¿Otra de tus rameras?

—¡No me refería a Shirley, como en el nombre! [1]

Bueno, cuando uno menciona alguien querido, lo primero que la mayoría de la gente pensaría, sería en un amante. Sin embargo, eso no era obviamente lo que Tohru quería decir.

—Bueno, quiero decir —Tohru aclaró su garganta, y luego le dio una mirada superficial a Chaika que, como siempre, parecía perdida—. Chaika, ella me dio un propósito. Yo, alguien que estuvo sentado en su trasero todo el día pudriéndose, sin usar mis habilidades. Un verdadero fracaso de un saboteador. Y, así, siento que tengo una deuda de gratitud con ella. Eso es todo.

—Tohru… —Chaika murmuró su nombre, atónita. Ella misma no debe haber sido consciente de ello. De hecho, parecía completamente asombrada.

Y luego…

—¿Confesión de amor? —preguntó finalmente, inclinando la cabeza.

—¡Tú también, no! ¡Ustedes dos necesitan prestar atención cuando la gente está hablando! —gritó Tohru.

¿Por qué las chicas que lo rodeaban siempre malinterpretan todo lo que se decía?

¿Tal vez, todas las adolescentes eran así? En el pueblo de Acura había otras jóvenes saboteadoras además de Akari, pero Akari tenía una impresión tan fuerte en él, que apenas podía recordar a ninguna de las otras chicas. Ella siempre había estado a su lado, después de todo.

—De todos modos. —Dejando salir un respiro, Tohru continuó—. Nos enfrentamos a un caballero dragón. Aunque aún no hemos visto al dragón, sabemos que Dominica puede usar su poder. Incluso si el dragón no está con ella, ella misma tiene las cualidades de uno. Arreglamos una reunión de antemano, pero por mucho que eso nos levante la moral, no es un oponente contra el que podamos ganar en una pelea justa, creo.

Habiendo llegado la conversación hasta aquí, Chaika no tuvo más remedio que poner una cara seria. Después de todo, esta era una discusión que determinaría el destino de la batalla, y muy posiblemente, sus vidas. Cualquier desacuerdo en sus intenciones o en su conciencia en este punto, resultaría en una muerte rápida. Incluso Chaika debería haber sido capaz de entender eso.

—Por lo tanto, vamos a llegar con una estrategia.

Pusieron todas las técnicas a su disposición, así como todas sus ideas y opiniones individuales, sobre la mesa. Y se les ocurrió un plan que, si todo salía bien, les daría una oportunidad de victoria del cincuenta por ciento.

—Tohru… —Chaika habló inclinando su cabeza de repente. —Sobre ese malentendido. Es posible. Considéralo.

—¿Eh? ¿Malentendido? —Tohru levantó las cejas ante el inesperado comentario de Chaika—. ¿Quieres decir que malinterpreté algo?

—Dragón, aquí, lo más probable. —Chaika miró por toda la habitación.

—¿Qué quieres decir con eso?

—La magia de los dragones, el cuerpo, puede alterar. Magia de transformación.

—Sí, eso he oído.

Un dragón poseía una magia que le permitía alterar su propio cuerpo.

Pero Tohru y Akari no habían presenciado esa magia de verdad, o más bien, la única vez que la habían visto fue cuando Dominica la usó al entrar en la mansión. En cuanto al dragón en sí, los había visto en dibujos antes, pero nunca en la vida real.

Otros tipos de dragones, sobre todo los pertenecientes a la especie de los lagartos, llamados en conjunto mini-dragones, existían en muchas variedades diferentes en el continente de Verbist.

Pero de la misma manera que los ortrus, eran claramente diferentes de los perros o lobos normales, era el punto de contención de la magia lo que separaba a un dragón de un mini-dragón. Incluso se podría decir que un dragón es la forma final de un mini-dragón.

Por no mencionar… que poseían una inteligencia que rivalizaba con la de un humano, e incluso podían manipular su armadura como un arma. En ese sentido, ciertamente había una fina línea entre su especie y otros dragones.

—Sí… —Chaika comenzó, alzando su dedo índice—. Si el tamaño puede cambiar, es posible.

—¿Tamaño? ¿Quieres decir que la magia de un dragón probablemente no sólo puede cambiar su apariencia, sino también su tamaño?

—Sí. Podría ser grande, podría ser pequeño. —Chaika asintió con la cabeza como si dijera que lo entendió.

—Ya veo, así que es así, eh. —lamentó Tohru.

Para ser honesto, ni siquiera había pensado en eso.

Tohru había asumido algo subconscientemente de nombres como dragón y caballero dragón que al menos sería lo suficientemente grande para cabalgar, tal vez hasta el doble del tamaño de un caballo. No sólo eso, saboteadores veteranos que habían presenciado al dragón y su caballero en persona, le habían dicho lo mismo…

Sin embargo, cuando lo pensaba, no había pruebas concretas de que la transformación de un dragón se limitara a un tamaño fijo. Si así lo quisieran, probablemente podrían reducirse a un tamaño lo suficientemente pequeño como para caber en la palma de una mano.

—¿Podría ser esa la razón detrás de la escasa información sobre los dragones y los caballeros dragón…?

Para las fuerzas militares de cada nación, la información que tenían sobre los dragones y los caballeros dragones se consideraba una especie de arma secreta, por lo que había muchos aspectos que eran altamente clasificados. No obstante, una vez que se consideraba necesaria la guerra de guerrillas y se lanzaban los dragones a la refriega, donde aparecían en lugares inesperados delante de sus camaradas, probablemente se habría hecho evidente que podían cambiar de tamaño.

Por ejemplo, el caballero dragón podía esconder su dragón en un bolso o en un pequeño contenedor hasta que llegara el momento de luchar, y luego, usando magia, podía volver a su tamaño original mientras estaba en el campo de batalla, o algo así. Tales posibilidades significan que el dragón, o mejor dicho, el caballero dragón, era capaz de optimizar tanto la movilidad como el secreto. Un ataque sorpresa de un grupo como ese y ningún enemigo sería capaz de hacer frente.

—Quieres decir, que el dragón podría estar escondido en algún lugar de esta mansión. —dijo Tohru.

En otras palabras, también tenían que temer un posible ataque sorpresa del dragón de Dominica.

—Una posibilidad. Otra es… —Hizo un círculo con su dedo índice, como para indicar toda el área alrededor de ellos. —Toda la mansión, es un dragón.

—¿Qué? —dijo Tohru, desconcertado al principio, pero luego… —Ya veo.

Al darse cuenta de lo que ella quería decir, observó su entorno una vez más, visiblemente asustado.

Sí. Ella tenía razón… era posible.

Si podían encogerse, eso significaba que probablemente también podían crecer.

¿Y hasta qué punto podrían transformar su cuerpo? ¿Quedaría la base del esqueleto, o podrían alterarla también?

El grupo de Tohru no conocía los límites de la magia de un dragón.

A partir del nombre dragón[2], se habían adelantado y asumido que era un ser al menos capaz de alterar su piel, pero si les era posible cambiar de tamaño, entonces quizás ni siquiera asumen una forma similar a la del dragón para empezar.

—¿Podría ser que en este momento, estemos en la casa del dragón…?

Dentro del estómago del dragón.

Tohru, al darse cuenta de que la cómoda cama en la que había estado tan agradecido de dormir, podría haber sido un pedazo de las entrañas del dragón, hizo una mueca.

Y entonces…

—¡Mmph!

En el siguiente instante, Akari golpeó el extremo afilado de su martillo en el suelo.

¡Thud! Un sonido sordo resonó cuando las tablas del suelo se doblaron hacia atrás.

—¿Qué…?

Inconscientemente, Tohru desenvainó sus espadas y asumió una postura.

Chaika también se sorprendió claramente, habiéndose congelado en medio de la subida, con su trasero aún en el aire.

—¿¡Por qué demonios fue eso!? ¡Idiota!

—Si esta mansión es realmente parte del dragón, quería ver si reaccionaría si dañaba el suelo o la pared —dijo Akari con naturalidad—. Pero parece que eso no sucedió.

—Hombre, eso fue repentino. Mi corazón prácticamente saltó de mi pecho —dijo Tohru, mirando la abolladura que Akari había hecho en el suelo. No había ninguna fuga de sangre ni nada, así que Tohru no pudo verlo como nada más que un simple piso de madera.

Por el momento, no vio ningún jugo gástrico filtrándose desde ningún lugar que viniera a digerir.

—¿Tu corazón se salió de tu pecho? ¿Quieres decir como doki-doki?

—Bueno, sí, supongo.

—Ya veo. Eso me recuerda: hace tiempo en la clase de psicología hubo un fenómeno de puente colgante del que hablamos, ¿no? Si tu corazón continúa haciendo doki-doki así, es posible que pueda manipular tus sentimientos, hermano.

—Acabas de decírmelo, así que dudo que funcione. —dijo Tohru.

Como se mencionó anteriormente, los saboteadores tenían que hacer uso de la incitación y los engaños, y como medio para ello también se les instruía en la psicología humana, o mejor dicho, en cómo manipular los sentimientos de alguien. La técnica del puente colgante que mencionó Akari fue uno de esos fenómenos. Postulaba que cuando un hombre y una mujer se encontraban en una situación precaria e inestable, como un puente colgante, y sus latidos aumentaban debido al miedo repentino o la excitación de dicha situación, confundirían la causa del aumento de los latidos con sentimientos románticos o sexuales.

El efecto no era muy duradero, pero si se creaba una situación en la que eso fuera seguro, ciertamente se podía atar al oponente por un tiempo. Básicamente, se enseñó como un posible medio de seducción que serviría bien para tratar de engatusar a un hombre en el interior.

—Creía que sólo se usaba en casos en los que se necesitaba obtener información del enemigo, pero este era el punto ciego. Dicen que para seducir a tus enemigos, primero debes seducir a tus aliados.

—No lo hacen.

—A partir de ahora, hermano, prepárate para ataques sorpresa en la mañana y en la noche.

—¡Primero moriría de un ataque al corazón!

Mientras gritaba, Tohru dio un puñetazo a la pared, y su puño chocó contra la madera. La sensación en su mano le confirmó que era una pared normal cubierta con papel de pared después de todo.


NOTAS DEL TRADUCTOR INGLÉS:

[1] Esto fue originalmente un juego de palabras con aya, una palabra para intención, y Aya, un nombre femenino japonés común. El chiste no funciona en inglés, así que lo cambié completamente por uno que sí funciona. El remate de que Akari confundió la palabra con otra posible chica en la vida de Tohru.

[2] Junto con blindado, uno de los kanji de la palabra dragón es cambio.

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