¡Vamos a romper este compromiso! – Capítulo 27.5: Charla Ociosa: La situación de cierta sirvienta personal

Traducido por Kavaalin

Editado por Nemoné


Mi primer amor llegó a su fin drásticamente. Probablemente comenzó como admiración. Fascinada por su figura en guardia, encantada por su sonrisa, todos los días fomentaba poco a poco este amor naciente.

¿Por qué tuve que estar en ese lugar? Si no hubiera visto esa escena, tal vez hubiese seguido alentando ese sentimiento hasta el día de hoy. No, el sólo albergar ese afecto no haría que floreciera. Este era esa clase de amor.

— ¡Chris! ¡Por favor, cásate conmigo! —Le pidió mi primer amor a una persona encantadora.

Y quien impidió que mis sentimientos perecieran con dignidad fue, justamente, mi primer amor. Al siguiente instante, él chilló estruendosamente.

— ¡¿Q-Qu-Qué?! ¡Chris, tú…! ¡¿E-E-Eres un chico?!

Ya fuera porque se sintiera incómoda con tal alboroto, la persona encantadora lo golpeó. Bueno, así eran los chicos.

Mi primer amor mostró una expresión de desconcierto. Ya fuera porque se sintiera satisfecho después de haberlo golpeado, la persona encantadora dejó el lugar. Yo también intenté irme, fingiendo no haber visto nada, pero en un despiste, pisé la rama caida de un árbol.

— ¡Quién está allí!

Se dirigió hacia aquí y, al verme, mostró una expresión inquieta.

—Ah, eres tú, Sana… Viste algo extraño, lo siento. ¿Podrías, por favor, no hablar con nadie sobre lo que sucedió aquí? Como sabrás, incluso para mí, el hecho de que me le propuse a un chico es bastante difícil de…

—Entendido, no le diré a nadie, joven Ricardo.

— ¿Eh? Sana, por qué me…

Antes de que pudiera decir algo más, me alejé corriendo. No estaba llorando. Era sólo que, sí, era eso, mis ojos sólo sudaban.

Fue desde ese mismo momento que comencé a llamarlo joven Ricardo.

Con el fin de olvidar a Rick, la persona que fue mi primer amor. Rick, quien me cubría durante la subyugación de monstruos debido a mi inexperiencia. Rick, quien me felicitó con una radiante sonrisa la primera vez que luché sola. Rick, quien cuidaba de mí, a pesar de que era yo la que lo seguía obstinadamente a todas partes.

Con el fin de olvidar a todos los tipos de Rick, di lo mejor de mí como la sirvienta personal de la señorita Lilyna. Y la señorita misma dominó magníficamente el entrenamiento para Reina y, como prometida del Príncipe León, era espléndida. Pero a pesar de eso, ese idiota… Quiero decir, el Príncipe León realmente lo había arruinado.

Y en cuanto al hermano de la señorita Lilyna, el joven Ricardo… ¿Qué diablos cree que hace?

Con tal de cubrir al Príncipe León, aceptaba los golpes de la señora hasta límites cuestionables. Y sólo debido a un sentimiento de compañerismo nacido de haberse confesado a la misma persona.

¿Es idiota? Sí, lo es, ¿verdad? Por el bien de nuestra pasada amistad, sólo hay una cosa que puedo hacer. ¡Corregirlo!

— ¡Por eso, joven Ricardo! ¡Prepárese!

— ¡E-Espera un momento! ¡Sana! ¡¿Qué significa ese “por eso”?! Oye, ¿por qué sacas tu látigo? Oh, ah, eso estuvo cerca. Cálmate, por favor.

Quiero que regrese a ser como antes… Quizás, pensé eso por un segundo. Pero, justo ahora, por el bien de la señorita Lilyna, este idiota… Es cierto, ¡tengo que adiestrar a este imbécil!

—Waah. Por favor, deja de hacer girar ese látigo mientras te quedas totalmente en silencio. Es realmente aterrador.

¡Señorita Lilyna! Tomando de ejemplo su determinación de aclarar las cosas con el Príncipe León, Sana hará todo lo posible para arreglar (reformar) al joven Ricardo.


[Nemoné: Dale duro.]

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