Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 49: Batalla defensiva en el Fuerte Jugfena (7)

Traducido por Herijo

Editado por Bonnie Lee


El edificio de los nobles del Fuerte Jugfena se encuentra un poco más al norte que el edificio de los caballeros en el que me encontraba, es donde el Conde Einsbark y su familia viven normalmente, y había cuartos extra en caso de que algún otro noble decidiera visitarlos. Cuando el conde y sus hijos me invitaron a un banquete de bienvenida, el comedor también se encontraba dentro de este edificio.

Dentro del edificio de los nobles, el primer piso y el sótano, corresponden a áreas donde los sirvientes viven y trabajan. Yo tuve un cuarto preparado dentro del edificio de los caballeros debido a que Gunther, mi guardaespaldas, era un plebeyo, pero para las cosas como tener mi ropa lavada o similares, los sirvientes se ocuparían de ello en esta área.

Actualmente todos los del edificio de nobles se encontraban en el sótano, que en tiempos de guerra cumplía con la función de servir como refugio.

Atravesando el ahora vacío edificio de nobles, llegamos a la torre que conecta con el edificio de los caballeros. Es una torre con una escalera en espiral donde no más de dos personas pueden pasar a la vez. Nos tomó algo de tiempo llegar hasta arriba, debido a la falta de espacio. Tal vez debido a que todos están preocupados, nuestro ritmo fue considerablemente rápido, casi como trotando. Bueno, para los adultos fue como trotar, en mi caso estaba casi corriendo.

El caballero frente a mi ni siquiera había considerado la posibilidad de que este lugar fuera atacado, y golpeó la puerta de la cima de la torre. Detrás de esta puerta debió haber estado el Conde Einsbark, su hijo el estratega militar Wiegraf, y las unidades equipadas con arcos largos.

—Oigan… ¿Por qué no hay respuesta?

Los soldados empezaban a golpear la puerta, preocupando a todo el mundo. Justo al momento de abrir escuchamos a alguien gritar en desesperación —¡Einsbark!

Los caballeros empezaron a moverse con preocupación. Siendo atrapada por la corriente me ví obligado a ir con ellos.

La luz del sol se reflejaba en aquel líquido rojo que salía de los cuerpos vestidos en armadura que se encontraban esparcidos en el frío piso de piedra. El húmedo suelo se encontraba totalmente teñido de color escarlata, y todo el lugar desprendía un hedor insoportable causado por toda la sangre derramada, a pesar de que el lugar se encontraba al aire libre, en el tejado de la torre.

No se sentía como si fuera real.

Podía escuchar pequeños quejidos provenientes de por aquí y por allá. pertenecientes a las personas que apenas se aferraban a la vida.

Cuando mi armada Kaldia por fin llegó, después de seguir a los caballeros, se podía observar cómo resistían las ganas de vomitar con esta escena. Todo el mundo parecía tenso, grabando en su vista éste terrible escenario frente a ellos.

Había alrededor de cuarenta arqueros caídos sobre sus propios charcos de sangre, y los caballeros a cargo de la protección personal del conde Einsbark también encontraron su final aquí.  Cerca de otras 30 personas que parecían ser soldados enemigos se encontraban tendidos en el suelo, un número bastante insignificante si se compara con el total de muertos.

Mi intuición me decía que eran soldados de Densel, ya que no vestían el equipamiento típico de esta región. Sin embargo, no podía encontrar al conde, quien debería estar vistiendo el traje negro perteneciente a los caballeros, o a su hijo, por ningún lado.

—¡Einsbark no se encuentra aquí! ¡Einsbark, Wiegraf! ¿Dónde están?

Los miembros pertenecientes a los caballeros comenzaron a buscar de manera desesperada alrededor del área. El conde Einsbark realizaba la función de ser el líder de todos los caballeros. Por supuesto que éstos lo admiraban y respetaban. Wiegraf es el estratega. Él propondría el plan de batalla, y los caballeros lo llevarían a cabo. Sus propias vidas dependen de él. Siento que los caballeros deben tener un fuerte sentido de confianza entre ellos para depender tanto uno del otro.

Mi relación con los soldados es básicamente, ser la hija de alguien que odian, por lo que debo permanecer siempre en alerta en caso de que se revelen e intenten matarme, puesto que no sería raro que alguno de ellos lo quiera intentar.

Aunque creo que morir por traición seria lo mejor. Incluso si muero no hay nadie que se pueda ver afectado.

Después de parpadear lentamente y mirar a mis alrededores, pude observar a un arquero un poco mayor recargado en la pared. El hombre encima de él tenía el pelo negro con mechones azules saliendo de su casco.

Y justo como esos dos que se encontraban uno encima del otro, muchos soldados habían perdido sus vidas. Pero, de alguna manera entre más veo a esos dos, mayor es mi impresión de que fueron colocados así con la intención de proteger algo.

Me pregunto, ¿podrán ser?, revisé para estar segura, resultando ser el Conde y su hijo. Ambos estaban inconscientes, pero aun respirando. Le dije a los caballeros que me escoltaban mi descubrimiento, y lo confirmaron ellos mismos al tiempo que soltaban un gran suspiro de alivio.

—So, ¡son el Conde Einsbark y su hijo Wiegraf!¡Están vivos!

—¡Justo aquí! ¡Ésta vestido de arquero!

Los caballeros se encontraban armando un gran alboroto mientras se reunían a nuestro alrededor. Mi armada y yo les dejamos el lugar, mientras nos retirábamos a la parte trasera.

Volteé a ver la gran planicie que se podía ver desde el fuerte. Tan solo ayer el lugar era de un verde brillante, cubierto de flores, pero después de todas las personas y caballos que pasaron por él, apenas había algo que valga la pena observar. Más allá de eso, podía observar grandes nubes de polvo levantarse a la distancia. Podía oír los lejanos sonidos de la batalla desde aquí, me pregunto si se debe al viento. O será por lo silencioso que está el fuerte en este momento. Los arqueros deberían estar ocupando la parte superior del tejado, pero no quedaba ninguno de ellos. Probablemente todos habían sido derrotados.

—Charlie, ¿Puedo tener algo de tu tiempo?

Uno de los soldados me llamó. Se encontraba en la parte opuesta de la torre, mirando en la dirección de Arxia.

—¿Qué es eso?

El soldado apuntaba justo debajo de él. Lo que debía estar ahí eran las tiendas de campaña de los refugiados.

Sin embargo, lo que vimos era una increíble cantidad de cuerpos, uno encima del otro. El propio suelo estaba bañado en rojo.

—Cómo pudo pasar esto….

No pude evitar pensar eso en voz alta. Podía sentir como si me asfixiara.

Los refugiados eran personas sin armas o riquezas. Aun así, los soldados de Densel acabaron con todos.

Ésto es solo una masacre. En lugar de ganar algo en esta guerra, me pregunto si solo vinieron con la intención de matar.

Podía sentir como temblaba mi mano contra la fría pared de piedra.

¿Por qué matar a todos ellos? ¿Fue solo por placer? Mordí mi labio tratando de soportar la carga de lo que estaba sintiendo.

La memoria de uno ojos rojos cruzó mi mente. Ví el frío, pero hermoso rostro de mi Padre con una de sus grandes sonrisas.

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