Traducido por Herijo
Editado por Freyna
Lark, quien recibió una cantimplora de los caballeros, humedeció su garganta mientras se pasaba la mano por el cabello sudado.
Mientras la luz del día que caía sobre el campo de entrenamiento lo iluminaba como un foco, una luz brillaba sobre su fino cabello plateado.
—Ugh…
—¿Qué es esto? Es demasiado brillante. ¿Qué pasa con el clima hoy?
Los caballeros, que miraban atónitos a Lark, se cubrieron los ojos y fruncieron el ceño. Probablemente no era solo porque la luz del sol fuera demasiado intensa.
Como si estuviera haciendo una sesión de fotos en medio del campo de entrenamiento, destacaba entre los hombres. No era otro que Lark van Rashmagh Descarde.
Era la persona más popular del Imperio, conocido como «el hombre que los hombres del Imperio Descarde quieren ser» y «el hombre que las mujeres quieren».
—Descansemos un poco, Victor.
—Ah, sí.
Víctor, que había estado observando con fastidio a sus compañeros boquiabiertos, asintió con renuencia y lo siguió.
—Gané, ¿no? —Lark, sentado ociosamente a la sombra, sonrió y dijo.
—Sí, bueno.
Un lugar de reunión para personas talentosas al que nadie puede unirse casualmente, la gloriosa Orden de Caballeros Imperiales del Imperio Descarde.
Entre ellos, el Príncipe Heredero Lark era el único rival de Victor Diollus, el subcomandante que presumía de habilidades sobresalientes.
—Confío en que no ha olvidado nuestra apuesta.
—Aah.
Víctor asintió ante la pregunta de Lark.
Había una apuesta en el combate de práctica de hoy. El perdedor concedería un favor al ganador.
—Pero, ¿qué quiere Su Alteza de mí?
—Es solo que estos días, estoy un poco desconcertado en cada reunión de la nobleza. Cada vez que esas personas me ven, solo preguntan cuándo me voy a casar.
—Aha. Bueno, Su Alteza puede considerarse que va con bastante retraso.
El Príncipe Heredero Lark todavía no estaba casado y el puesto de princesa heredera estaba vacante. En la historia de la familia imperial, era costumbre casarse a una edad bastante joven, cuando la espada en la cintura todavía se arrastraba por el suelo…
—Ahora que lo pienso, ¿por qué se ha resistido tanto?
Ciertamente era sorprendente que Lark, que tenía 19 años este año, no hubiera tomado una princesa heredera hasta ahora.
Víctor preguntó, inclinando la cabeza.
—Podría casarse, ¿entonces por qué no lo hace? Si alineara a las damas aristocráticas ansiosas por involucrarse con Su Alteza, darían diez vueltas alrededor de la capital y aún sobrarían.
—No puedo elegir a cualquiera como princesa.
Víctor encogió el cuello como una tortuga, sorprendido por la respuesta inesperada.
—¿Qué? ¿Nadie le conviene? ¿O es que quiere pasar el resto de su vida con una plebeya a la que ama apasionadamente?
—¿Parezco de ese tipo?
Lark soltó una risita ante la ocurrencia de Víctor.
—Eso es tan cursi, así que abstengámonos de hablar de amor y otras cosas infantiles.
—Así es.
Víctor soltó un profundo suspiro.
El Príncipe Heredero Lark van Rashmach Descarde era considerado el más perfecto de todos los sucesores de la familia imperial Descarde. A la edad de 10 años aproximadamente, dominó los estudios reales, se destacó en política y economía, y sobresalió en diplomacia.
Lark tenía solo trece años cuando negoció un tratado de amistad con el Reino de Robben, el centro del comercio marítimo. ¿Es eso todo? ¿Qué es lo que más quiere la gente del líder de una gran nación? Ni que decir de la defensa nacional. Lark también era un soldado sin rival.
—Mientras él esté al mando, si hay guerra, ganaremos cien de cien batallas…
El espíritu que Lark blandía era un espíritu de la tierra que pertenecía al rango más alto.
Por lo tanto, el campo de batalla donde él combatía se convertía incondicionalmente en un escenario donde el ejército imperial estaba destinado a tener la ventaja.
Los escarpados cañones se convertían en llanuras, por lo que el enemigo no podía emboscarlos, e incluso si eran empujados a la defensiva, soldados de arena se levantarían para defenderlos. El suyo era un poder sin límites.
Era natural que todos alabaran a Lark, que es la perfección encarnada. Todos unian sus voces y esperaban el desarrollo del imperio tras su ascenso al trono.
Y Lark…
Solo vivirá por el bien del imperio por el resto de su vida.
Para estar a la altura de esas expectativas, era un hombre con la obsesión de ser siempre perfecto.
Una persona aburrida.
Pensó Víctor mientras negaba con la cabeza.
¡Solo duerme 4 horas al día y ni siquiera parpadea a pesar de su asesino horario de asuntos gubernamentales y entrenamiento!
Sin embargo, esta agitada vida también es su deber como sucesor, ¡un hombre que no tiene el más mínimo sentido de la diversión!
—¡Ah!
Por un momento, Víctor exclamó.
Esto se debía a que vagamente adivinó qué era lo que “ese” Lark iba a pedirle, llegando incluso a proponer una apuesta.
—El hecho de que de repente me sacara el tema del matrimonio…
Los juegos amorosos infantiles son el elemento más innecesario e inútil según los estándares de Lark. Naturalmente, su esposa, la princesa heredera, también sería para él nada más que un medio para convertirse en un líder perfecto.
¿Cuáles son las condiciones para la princesa heredera más ideal que Lark desea? Por supuesto, debe ser una mujer que ayude a su poder. Solo una mujer de la familia Diollus, que es comparable a la familia imperial, estimularía el interés de Lark.
—Me está pidiendo que le presente a mi hermana, ¿verdad?
—Oh, me gusta que seas perspicaz.
Lark sonrió brillantemente.
—Ya no puedo dejar vacante el puesto de princesa heredera. Nathan ha estado actuando extraño últimamente…
—¿Nathan, el segundo príncipe?
¿Por qué? No, más importante, ¿por qué tiene que pedírmelo a mí? Si quiere conocer a Lillia, puede encontrarse con ella fácilmente, ¿no es así? Ella siempre está en fiestas de té de la nobleza todos los días…
Lillia era, para ser precisos, la tía de Víctor, pero como era tres años más joven que él, todos solían tratarla como su hermana menor por conveniencia.
Lillia, la miembro más joven de la casa, a quien se referían como el «cisne» de la familia Diollus. A pesar de su corta edad, ya era bien conocida en los círculos sociales porque era increíblemente hermosa, al igual que su madre biológica, Molga, quien obtuvo el puesto de duquesa solo con su belleza.
—Lillia, sin duda, es el tipo de candidata a princesa que haría que a este hombre se le iluminaran los ojos.
Pero por alguna razón, contrario a las expectativas de Víctor, Lark frunció el ceño y negó con la cabeza.
—¿No? Ella no.
—¿Perdón?
—La señorita Lillia, ¿no es su tía? Estoy hablando de su hermana de sangre.
Víctor se quedó sin aliento por un momento.
Si se refería a una hermana de sangre… En realidad, sí que había otra. Entonces…
—¿No puede ser… Rubetria?
Lark asintió inmediatamente y preguntó de nuevo ante la pregunta sorprendida de Víctor.
—¿Por qué? ¿Hay algún problema?
♦♦♦
Contratar al Príncipe Heredero, quien es la celebridad más famosa del Imperio en este momento, como modelo.
Como primer paso para lograr esa gran tarea, acepté el consejo bastante bueno de Wishit de usar a Víctor, mi segundo hermano, quien es cercano al Príncipe Heredero, y elaboré un plan aproximado…
—¿Hay algún problema?
Por alguna razón, Wishit, quien había dado la opinión, parecía contrariado.
—Hay un problema. ¿Por qué no piensas en cuando eras Juliet Karenina? Si el dueño de una tienda de ropa recién abierta viniera y te pidiera que sirvieras de modelo, ¿lo harías?
—¿Por qué no, si las condiciones son adecuadas? Quiero decir, siempre he sido generosa con los patrocinios.
Agregué, haciendo un círculo con el pulgar y el índice para representar el dinero.
—Porque da dinero.
—Oh, sí. Patrocinio. Entonces, ¿vas a pagar a los modelos para que usen la ropa y la promocionen?
—Exacto.
—Entonces hay un punto débil en ese tipo de patrocinio.
—¿Y cuál es?
—El Príncipe Heredero no necesita dinero.
—¡Aah!
¿Era esa su preocupación? Mirándome como a una tonta cuando exclamé, Wishit chasqueó la lengua.
—Debes tener todos los recuerdos de Rubette, pero ¿no sabes mucho sobre el Príncipe Heredero?
Este tipo, es casi…
Wishit señaló su propio rostro y entrecerró los ojos ligeramente.
—¿Cómo diría? ¿Un líder fabricado? Es del tipo aburrido al que solo le preocupa la prosperidad del imperio. Dado que su imagen es la imagen de la familia imperial, examina con lupa cada uno de sus movimientos.
Es algo que he notado cada vez que lo he visto. Básicamente, tiene una personalidad bastante asfixiante…
—Entonces, ¿estás diciendo que si le pido que sea modelo, definitivamente se negará?
Cuando lo interrumpí y pregunté, Wishit me miró como si estuviera diciendo una obviedad.
—Pero no voy a ofrecerle dinero por su patrocinio.
—¿Qué?
—Por supuesto, el dinero no puede mover al Príncipe Heredero. ¿Cómo no iba a haber pensado en eso?
—¿Entonces qué? ¿Tienes algún otro truco? ¿Algo para hacerlo cambiar de opinión?
Wishit preguntó sin ninguna expectativa.
Estatus, riqueza, conexiones… Al Príncipe Heredero, que ya lo tiene todo, no se le puede subyugar con dinero, ni se le puede influenciar con poder. Sin embargo.
—Si le salvo la vida, ¿no sería natural que posara como mi modelo?
Wishit hizo una pausa y luego preguntó con ojos agudos.
—¿Estás diciendo… que lo salvarás? ¿Al Príncipe Heredero?
—No es un mal trato.
Salvar al Príncipe Heredero y conseguir un modelo. ¿No es esto matar dos pájaros de un tiro?
Miré con lástima por un momento a Wishit, que todavía tenía el rostro del Príncipe Heredero.
—Honestamente, que un rostro como este no vaya a durar muchos años es una pérdida nacional.
Sí, el príncipe heredero, Lark van Rashmagh Descarde, lamentablemente, estaba a punto de morir.
La familia imperial Descarde, sería el centro de una sangrienta lucha por el poder. Esto se debía a que el segundo príncipe, Nathan van Rashmagh Descarde, quien aspiraba al puesto de sucesor, lograría asesinar al príncipe heredero.
