Modo Automático Apagado – Capítulo 31: Si quieres actuar como un enfermo, hazlo solo, por favor

Traducido por Kiara

Editado por Raine


Mi objetivo es un dedo del pie, el dedo pequeño es el más alejado pero es el mejor.

Después de un par de ejercicios mentales, pisé los dedos de los pies de Tuvalu sin dudar.

Mis pies son pequeños pero si uso el tacón será suficiente. Aunque un tacón de aguja hubiera sido ideal, una niña de nueve años no puede usarlos. En lugar de aplicar todo mi peso, lo giré un poco para que el dolor fuera más agudo.

—¡Ow, tú…! —Tuvalu se tambaleó unos pasos hacia atrás después del impacto y mantuvo  levantado el pie. Parece que infligí el daño ideal, así que estoy feliz.

Cuando el cuerpo que me estaba acorralando se alejó, di un paso adelante  para acorralar a Tuvalu esta vez.

—Tuvalu —levanté mi voz y quité el honorífico de su nombre mientras que él me miró fijamente, implacable como siempre.

La expresión horrible todavía te queda. La he visto una y otra vez en tu ruta. En mi corazón siempre tuve miedo. Sin embargo, parece que la Mariabell original no se ha dado cuenta, así que quizás mi Mariabell sea más aburrida que la heroína en cierto sentido.

¿El aburrimiento parece haber hecho desaparecer mi miedo o me estaba volviendo más fuerte? Quizás sea lo último, porque ahora mismo no tengo miedo en absoluto. No tengo porque estoy enojada.

Sólo quiero vivir lo más pacíficamente posible, no es que tenga un espíritu filantrópico como un santo o algo así.

—Sé qué tipo de sentimientos tienes hacia los nobles.

— ¿Qué…?

—Escucha hasta el final y no interrumpas. —¿No hiciste algo como esto hace un rato? Ahora es mi turno, no me interrumpas. —No te gustan los nobles y tienes tus razones para ello, por lo que entiendo en cierta medida… sin embargo, honestamente no me importa, ni estoy interesada.

Realmente lo siento; gracias a mis recuerdos sé que el trato del marqués Miranda es ciertamente el más bajo y creo que la retribución divina caerá sobre ese marqués poco ortodoxo algún día.

¿Pero eso está relacionado conmigo? No, claro que no. En ese caso, entonces, ¿por qué debería aceptar tu arrebato de ira? La compasión y la tolerancia no son iguales; no te metas conmigo.

—¡¿Qué sabes…?!

—Ahí vas de nuevo, idiota. —Ah, mis verdaderos pensamientos se han escapado… bueno, está bien. —¿Y qué sabes tú de mí, me pregunto?

“La hija del duque”, “la idealista soñadora de la nobleza”… Estoy segura que la mente de Tuvalu tiene esos pensamientos sobre mí. No sólo Tuvalu, creo que los pensamientos de Padre y Madre tampoco son tan diferentes: “la hija del duque, Mariabell Tempest”.

Desde mi perspectiva, hay muchos lugares que no son normales, pero también hay muchos lugares que lo son. Una princesa durmiendo feliz mientras está protegida por un escudo llamado duque: ése es mi contenedor, mi coraza y, desde un punto de vista, un hecho.

—No sabes nada, por eso mis palabras parecen meros comentarios idealistas, sueños que no ven la realidad.

Pensé en todas esas veces que reinicié. Pensé en todas esas vidas que tuve que experimentar sin felicidad repetidamente. A pesar de que no hice nada, tampoco pude hacer nada, pensé en todas esas veces en que “ustedes” abusaron de mí.

—Por ver todo desde un lado y actuar como si lo supieras todo, estás dispuesto a correr imprudentemente para que finalmente desahogues tu ira.

El miedo al momento en que me desperté por primera vez. El miedo a darme cuenta de que no hay fin. El miedo a saber que no hay felicidad en el otro lado.

—Hasta cierto punto es algo desagradable.

Estoy trabajando con la verdad.

—¿Cómo vas a aceptar que mis palabras no dependen de ti? Si quieres pensar que es una mera hipocresía, está bien.

Mis pensamientos fueron cultivados a través de muchos ciclos. Si no lo recibes, todavía está bien.

—Es fácil hacer de la vista gorda hacia los asuntos. Si lo deseas, puedes decir lo que quieras sobre mí, pero… por favor, hazlo sin mí, ¿de acuerdo?

Sea lo que sea Tuvalu, no me interesa lo más mínimo. Si se aferra o es abandonado por la heroína, no me preocupa.

Así que, por favor, no intentes involucrarme.

Después de decir eso, abandoné Tuvalu en el lugar y me fui.

Me reuní con mi padre y mi madre y volví a casa como si nada hubiera pasado. No informé de mi conversación con el príncipe Runa. Ni tampoco la interacción que tuve con Tuvalu.

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5 thoughts on “Modo Automático Apagado – Capítulo 31: Si quieres actuar como un enfermo, hazlo solo, por favor

  1. Uni_creating says:

    Wow, este capítulo estuvo muy bueno.
    Las palabras de Maribel fueron geniales, ¡Me alegra ver que haya dicho lo que pensaba! Se estaba pasando y lo puso en su lugar ♡

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