Mi hermana me presentó a alguien – Capítulo 5

Traducido por Shisai

Editado por Tsunai


«La próxima vez, no salgas con dos personas a la vez; ¡me cuesta mucho cubrirte!».

Esperaba que mi hermana admitiera su error, pero, para mi sorpresa, respondió con un simple:

«¿?».

Me quedé desconcertado. Antes de que pudiera insistir, apareció otro mensaje, acompañado de un emoji avergonzado:

«Hermano, lo siento, ¡no debería haber usado tu foto para ligar por internet! 🐶».

Yo: «!!!».

¿Qué? ¿Usado mi foto?

¿Eso no significaba que…?

Me quedé estupefacto.

Entonces, como si alguien hubiera abierto una compuerta, todos los recuerdos recientes acudieron a mi mente: los regalos comprados por duplicado, los almuerzos a solas conmigo, la forma en que me había defendido, cómo había pagado mis deudas…

Y la manera extraña en que me había mirado después de que nos pillaran…

Ahora todo tenía sentido. Debía de saber que era yo desde el principio, pero decidió no decir nada.

Al darme cuenta de eso, una pregunta me golpeó de repente:

¿Y si la persona que le gustaba… era yo?

Me quedé de pie, inmóvil, con el corazón latiéndome con fuerza, atrapado entre la sorpresa y la vergüenza.

Pero mis compañeros de cuarto seguían despotricando:

—Si yo fuera la novia de Xu Yang, ¡jamás rompería con él!

—Sí, Xu Yang probablemente siga borracho y con el corazón destrozado en el bar de karaoke… Pobre tipo.

Oír eso me devolvió a la realidad. Me vestí a toda prisa, sin darme cuenta siquiera de que me había puesto los zapatos equivocados.

Sorprendido por mi urgencia, uno de mis compañeros de cuarto me preguntó:

—Mu Yu, ¿a dónde vas?

—A reconciliarme con alguien —respondí sin mirar atrás.

Tenía que aclarar las cosas con Xu Yang.

Llamé rápidamente a un taxi rumbo al bar de karaoke, encontré nuestra antigua sala y entré sin dudarlo. Los demás ya se habían ido; solo quedaba Xu Yang, desplomado en el sofá, aferrado a una botella de alcohol.

Me agaché frente a él, le toqué su hermoso rostro e intenté parecer serio.

—Oye, sobre el dinero que te debo…

Xu Yang me miró con los ojos entrecerrados. Me reconoció, pero su expresión se apagó en cuanto mencioné el dinero. Hizo un gesto despreocupado con la mano.

—Olvídalo.

Le quité la botella con firmeza.

—Pero acabo de decirle a mi hermana que me prestaste sesenta mil yuanes por su culpa. No puedo no devolvértelos.

Pareció irritarse al oír de nuevo lo de mi hermana. Frunció el ceño y soltó, sin pensarlo:

—¿Qué hermana? ¡Si siempre me gustaste tú!

Me quedé mirándolo.

Xu Yang, con las mejillas sonrojadas, los ojos brillantes y los sentimientos a flor de piel, ya no tenía rastro de su habitual frialdad.

No pude evitar sonreír.

Al darse cuenta de lo que había dicho, intentó corregirse, tartamudeando:

—No… yo… eh…

Le agarré la mano y, sonriendo, terminé la frase por él:

—Y mi hermana dijo que, si no podía pagar, debía ofrecer a su hermano como garantía. Así que, Xu Yang, ¿lo aceptarías?

Xu Yang se quedó completamente inmóvil durante unos largos segundos.

Después, me rodeó con los brazos y exclamó, sin dudarlo:

—¡Claro que sí!

Tras empezar a salir oficialmente, decidimos mantenerlo en secreto. No hicimos ningún anuncio público.

Mis compañeros de cuarto no se dieron cuenta de nada; solo seguían revisando las actualizaciones diarias de Xu Yang, llenas de tres publicaciones románticas cada día, cada una más empalagosa que la anterior. Me las leían en voz alta, refunfuñando:

—¿Eres un cachorro, un bebé o un lobo feroz? Soy el que te ama.

—La caja para un anillo se llama caja de anillos; entonces, ¿cómo llamarías a una caja que nos contenga a ti y a mí? Una pareja perfecta.

—Los seres humanos tenemos 206 huesos, pero cuando estoy contigo, tengo 207. Sin ti, la vida es como fideos calientes secos sin pasta de sésamo: insípida.

Uno de mis compañeros frunció el ceño, claramente exasperado, y comentó:

—Mu Yu, ¿no crees que Xu Yang es un tonto enamorado?

Yo solo sonreí, sin decir nada.

Más tarde, le envié un mensaje a Xu Yang repitiendo las palabras de mi compañero de cuarto:

«Xu Yang, alguien cree que eres un tonto enamorado. Es hora de ir a recoger verduras silvestres».

Tsunai
Ir a recoger verduras es una frase hecha que significa: Te pasas de romántico, vuelve al mundo real.

Respondió casi de inmediato:

«Pero, cariño, ¿tú qué opinas? 😞».

Sonreí y contesté:

«Es hora de ir a recoger verduras silvestres».

No respondió durante un buen rato. Pensé que quizá lo había molestado y disfruté brevemente de aquella pequeña victoria.

Desde que empezamos a salir, Xu Yang se había vuelto aún más atrevido, y mi espalda apenas podía seguirle el ritmo.

Al menos esta vez podía vengarme un poco.

Pero mi alegría no duró mucho, porque esa misma noche nuestro dormitorio recibió una visita inesperada.

Estaba a punto de irme a duchar cuando vi a mi compañero de cuarto invitar alegremente a Xu Yang a pasar.

Me quedé paralizado. Casi se me cayó la palangana y no me atreví a girarme.

Entonces, una mano firme se posó en mi hombro. Me di la vuelta y vi el rostro de Xu Yang justo al lado del mío.

Con una sonrisa pícara, se inclinó hacia mi oído y susurró:

—Yo tampoco me he duchado. ¿Quieres acompañarme?

Me dejó sin palabras.

Demasiado descarado.

Había olvidado lo rencoroso que es.

Tras un momento de caos, Xu Yang y yo salimos por fin del baño.

Al regresar al dormitorio, el ambiente se había vuelto extrañamente silencioso.

Después de un instante, uno de mis compañeros de cuarto más cercanos rompió el silencio:

—Mu Yu, Xu Yang y tú parecéis muy cercanos…

Nos miró a ambos con expresión extraña y luego me llevó aparte.

—Pero seamos sinceros —susurró—. Ser el tercero en discordia no está bien. Xu Yang tiene a alguien que realmente le gusta. Ya has visto esas cursis declaraciones de amor que publica todos los días.

Sonreí, a punto de explicar que yo era a quien le gustaba.

Pero antes de que pudiera hacerlo, Xu Yang me apartó suavemente de él.

—Él es de quien estoy enamorado —declaró con total naturalidad.

Acto seguido, la habitación quedó en silencio.

Me puse un poco nervioso, pensando que mis compañeros de cuarto podrían sentirse incómodos al descubrir que su amigo —y la persona que idolatraban— estaba en una relación conmigo.

Sin embargo, al instante siguiente, sus ojos se iluminaron y se acercaron emocionados.

—¿El ídolo del campus del Departamento de Literatura emparejado con el rompecorazones de la Facultad de Derecho? ¡Este barco zarpa conmigo a bordo!

 —¿Ven? Sabía que había algo entre ellos, ¡pero ustedes no me creyeron!

—Xu Yang no puede quitarle los ojos de encima a Mu Yu; es como si estuvieran pegados.

¿De verdad? Nunca me di cuenta.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido