¡No es tu hijo! – Capítulo 14

Traducido por Usagi

Editado por Yusuke


Dentro del sistema Imperial existen dos lados de la moneda obscuridad y luz que coexisten armoniosamente, algunos son más extravagantes, otros más melancólicos y oscuros que cualquier otra ciudad.

Era bien sabido que las partes más oscuras del centro, donde Kalia se había criado en los inicios de su vida, en las calles llenas de inmigrantes, Kalia miraba a través de la ventana del carruaje, no era un lugar que frecuentaba ya que siempre estaba ocupada trabajando o entrenando y siendo honestos era la primera vez que lo veía en siete años.

A pesar de ser parte de la ciudad, las islas eran enormes y ella apenas regresaba de una guerra de siete años, y el año que había pasado después de la guerra fue diferente, especialmente después de convertirse en comandante en jefe, no tenía tiempo de cuidar del callejón.

Su trabajo era la seguridad nacional pero incluso la más pequeña tarea estaba bajo la jurisdicción de la burocracia.

Eso es solo una excusa.

La mujer quien se cuestionaba la razón, se rió de manera cínica, estaba reacia a volver a ese lugar, dejando a un lado la excusa de estar en guerra, no se había asomado al callejón desde que entró al ducado, al mismo tiempo que terminaba la academia.

No tenía nada que temer, pero era extraña la sensación de repulsión que le generaba ese callejón, no era miedo más bien una sensación ligera de desagrado, sin embargo era solo un estrecho callejón  con menos de 100 pasos de largo.

—Espera un momento.

En el camino justo antes de llegar a su destino detuvo el carruaje, después miró a ambos lados de la transitada calle en la que se encontraba la entrada al callejón y entrecerró los ojos para concentrar su mirada en lo que tenía enfrente, una visión un tanto familiar como si la conociera de cuando era pequeña.

Un niño agachado en la esquina del callejón con su cabello rubio sucio y lleno de lodo, de repente se sintió extraña, el día que salvó a Sheyman parecía que había sido apenas un día antes pero ¿por qué recuerdo eso ahora? Pensó.

Incluso si era demasiado joven para recordarlo, era difícil creer que había sido una huérfana que vivió en ese callejón, nunca lo dudó antes pero ahora algo la hacía sentir inquieta, por mucho tiempo buscó a sus padres sin resultado alguno.

El pasado de Kalia era borroso y casi no conservaba memorias, mientras Kalia observaba el callejón con ojos astutos, Hemming quien era rápida para notar lo que pasaba la llamó suavemente.

—No creo que seamos capaces de llegar a la cita en el tiempo acordado, se nos hace tarde —dijo Hemming con voz suave.

—Oh no, no podemos llegar tarde —contestó Kalia.

Kalia asintió con la cabeza lentamente, dejando que el carruaje avanzaba, el callejón oscuro se posó frente a ella como cada vez que se encontraba ahí.

♦ ♦ ♦

El carruaje se detuvo frente a una calle concurrida, justo a tiempo, dijo Kalia mientras levantaba un lado de su falda para poder salir del carruaje, el dobladillo interno del vestido era demasiado molesto.

Hemming se bajó del carruaje y extendió la mano para ayudar a Kalia, pero ella solo veía la pequeña mano de la joven y pensaba que era adorable.

No lo olvides, nada de correr.

Kalia bajo de un saltó del carruaje, sin siquiera levantar una mota de polvo con su grácil caminar, lo que era fácil para una dama sofisticada y bien vestida, pero nadie se preocupo por ello, Kalia quien estaba aliviada ante la falta de interés de pronto se sintió mareada.

Dijiste que no harías lo de siempre, pero ¿tenías que saltar de nuevo?

El movimiento fue delicado que ni siquiera se ensució pero Kalia se culpaba por no ser precavida y cuidar de su cuerpo.

No corras, no corras.

Con ese compromiso en su interior, se colocó frente a la tienda.

—¿Había una tienda así?  —exclamó la joven junto a ella

Hemming arreglaba las ropas de Kalia y miraba a la tienda como si fuera una novedad, al contrario de Kalia quien solía pasear por el centro de la ciudad con frecuencia Hemming nunca había estado en esa área.

—Entremos antes de que se haga tarde.

—¡Esta bien! —contestó Hemming.

Kalia entró mientras arreglaba los lentes que traía consigo, eran bastante incómodos, pero no podía quitárselos, mientras se sentaba en el comedor, con el inmenso sombrero y sus gafas fue blanco de algunos ojos que inmediatamente voltearon en su dirección, especial un joven quien estaba sentado solo en la mesa de un lado, mirándola con gran curiosidad.

—Eso luce costoso.

El pequeño, quien se quedó callado de la impresión sin darse cuenta bajo sus ojos como si hubiera mirado a Kalia.

Mirando al chico con la cara sonrojada, como si estuviera apenado, parecía que tenía solamente siete años y dibujaba en un cuaderno, parecía ser el hijo del dueño de la tienda o de algún empleado.

Es bastante lindo.

¿El niño que crece en mi interior también será un varón?

Sería muy bonito tener un niño tan lindo, pero una niña ruda sería lindo.

Pensaba Kalia mientras continuaba observando al niño colorear emocionado, la llenaba de felicidad e inconscientemente colocó una mano sobre su vientre aún plano.

—Oh, aquí estás, ellos quieren que vayas a sentarte a otro lugar, lo siento señorita, él es mi hijo pero es muy rebelde y no me obedece últimamente.

Una mujer bastante joven que vestía un mandil trajo el menú para Kalia mientras la miraba curiosa y le sonreía, Kalia dijo que no había problema y ordenó algunos pasteles y dos batidos de fresa del menú.

—No creo que él esté aquí, no todavía —dijo Hemming mientras miraba por el lugar usando el popote de su bebida recién traída  en la boca, Kalia rió como un animal salvaje que estaba al acecho.

—¿Sabes a quién vamos a encontrar aquí y por eso estás mirando alrededor?

—¿Qué? Oh, no no creo, es solo que deberíamos estar atentas —dijo Hemming con las mejillas sonrojadas y una pequeña risa.

Cuando Kalia sacudió la cabeza y miró por la ventana, la mirada del niño junto a ella se reflejo en el cristal, él miraba con ojos de deseo los pasteles que ella había ordenado

—¿Quieres comer? ¿Niño quieres uno de estos? —preguntó.

El pequeño niño asustado negó con la cabeza e hizo una reverencia y tras unos segundos se escuchó una voz quebrada que provenía de él.

—Mi mamá me castigaría.

—¿Tu mamá?

—Sí, mi mamá dice que no debo molestar a los clientes.

Con que es eso, ella debe estar preocupada de que él pueda ser grosero con los clientes.

Era una clara advertencia, sin embargo Kalia cambió su estrategia al ver los ojos centelleantes del pequeño.

—¿Niño, me harías un dibujo?

—¿Sí?

—En realidad soy una coleccionista de pinturas, y creo que tengo frente a mí a un pequeño artista prometedor, ¿puedes hacerme un dibujo? Y como paga ¿qué te parece un pay de limón? —dijo mientras sostenía el pastel que el niño más miraba, el pequeño trago saliva y asintió con la cabeza con resolución a la propuesta de Kalia, lo que significaba que realmente quería el postre.

Pronto los dedos del niños se movieron dibujando líneas que se convirtieron en una mujer de bonita apariencia que usaba un sombrero ancho.

—Es mi hermana —dijo el niño un poco apenado mientras sus pecas en la nariz resaltaban por su sonrojo.

—Gracias. ¿Cuál es tu nombre? —preguntó Kalia.

—¡Me llamo Clark!

—Bueno, muchas gracias Clark, esto es un poco de agradecimiento por la pintura.

Kalia empujo suavemente el pastel a la mesa del niño, cuando Clark levantó el tenedor con la boca hecha agua y a unos centímetros de disfrutar el postre se escuchó un regaño.

—Baja eso señor, nuestra tienda no es un bar, no servimos tequila.

—¿De qué estás hablando? ¡Tú, mujer estúpida! Trae lo que el cliente te pide, traelo, mujer habladora.

—¡Eres un maldito!

Había una conmoción en una parte de la tienda, la cara del niño se torno azul mientras veía la pelea, eso era porque su madre era la mujer que es la que estaba peleando con el hombre ebrio.

—Oh, ¡madre!

Se levantó por la sorpresa,y el viento botó el tenedor al piso.

—Si no tienes tequila, ¿por qué no compras y lo vendes? ¿Dónde está el dueño?

—¡Ve a llamarlo! ¿Acaso no sabes quienes somos?

—Somos mercenarios de primera clase pertenecientes a la gran brigada de los lobos de viento.

—¡Dejame ir, detén esto! Voy a llamar a los guardias —replicó la joven.

—¡Qué tonta! ¿De verdad crees que los guardias vendrán? O ¿piensas que no es fácil para nosotros destruir todo y huir?

Con preocupación, la mirada de Kalia se posó sobre le tenedor en el piso y el niño que tenía la cara azul de miedo, entonces dirigió la mirada hacia los hombres que molestaban a los empleados y, la cálida mirada que le dirigía al niño fue reemplazada por una expresión de indiferencia, la cara de Hemming quien miraba directo a Kalia también se torno azul.

—¡Oigan ustedes! ¿Qué creen que están haciendo? ¡Quitale la mano de encima en este momento!

—Alguien llame a los guardias —gritó el hombre de cabello negro quien se asomaba desde el segundo piso a los hombres fueran o no los mercenarios, incluso los clientes que estaban comiendo se fueron uno a uno molestos por el trato e ignorandolo.

—¿Estás seguro que no quieres traer y vender tequila? ¿Puedes mantener la tienda abierta por tres meses?

El hombre borracho comenzó a reír, sin dejar de sacudir las muñecas de la mujer como si fueran hojas de papel.

El hombre de cabello negro quien estaba furioso, tropezo y la mujer quien gritaba desesperada recibió una chactehada que resonó por el lugar, la mujer toco su mejilla que estaba hinchada por el golpe y rapidamente dirigió una mirada a su hijo quien miraba la escena aterrorizado.

—¡No vengas! Quédate ahí.

Cuando su madre, quien había sido cacheteada lo miro desesperada, el niño finalmente se soltó a llorar, y Kalia quien lo miraba se levantó de forma calmada de su silla con un tenedor en la mano.

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