Días de villano – Capítulo 49: Preparatoria (29)

Traducido por Sharon

Editado por Sakuya


Me conmoví profundamente al observar el juego. Los movimientos de Kenshin, su trabajo de pies, todo atrae mi atención, su imagen se quema en mis ojos. Sentado ahí, perdido en la escena frente a él, Suzaku-kun me habla.

—Amano, vamos a casa… ¿Seiryuu-senpai no vendrá con nosotros?

Pienso un poco antes de responder.

—Supongo que tendrán actividades después del juego… Yo iré a casa. Lamento haberlos hecho esperar.

Me levanté del asiento y seguí a Teruki y Suzaku-kun hacia la salida, hablando con Suzaku-kun emocionadamente.

—De cualquier forma, el partido de Seiryuu-senpai me sorprendió. Dicho eso, comparado contigo Byakko, —Suzaku-kun lo mira de arriba a abajo, a sus heridas —Amano está bien cuidado.

— ¿No piensas que Senpai fue demasiado intenso? Hizo un regreso impresionante ahí… Incluso cuando pienso en actuar de cierta forma, no puedo hacer que mi cuerpo se mueva de la forma en que quiero… Oh.

Algo hace que Teruki se detenga, sus palabras fundiéndose en el viento. Cansado, yo también me detuve y me giré en la dirección en que estaba mirando.

Kenshin en su campera del club está de pie a un lado de la salida. Caminamos hacia él.

— ¡Kenshin!

Corrí hacia él y salté a sus brazos. Sonriendo, Kenshin me abrazó.

En sus brazos me sentí seguro.

—Yuu, viniste a animarnos. Gracias.

— ¡Estuviste increíble, Kenshin! ¡Estoy impresionado! ¡Felicidades por ganar!

—Es la mejor recompensa que me pudiste dar. —Miró sobre mi hombro. —Suzaku y Byakko, gracias a ustedes también.

Entonces mete sus manos en sus bolsillos, sacando algo y se lo pasa a Teruki.

—Una compresa. Deberías ponerla en tu herida. Por cuidar de Yuu… —Sus palabras desaparecen sin quitar su mirada de Teruki. —Te envidio un poco. Yo quería ser quien lo protegería. Me pregunto cuántas veces pensé en arrojar esta espada de bambú. No, es inevitable. Byakko, tú cuidaste de Yuu… Gracias.

La expresión de Teruki es seria.

—Yuu estaba extasiado por tu actuación, ¿sabes? No creo que alguna vez pueda hacerlo mirarme así. Tengo envidia de ti.

— ¿En serio Yuu? Tus ojos están un poco rojos. —dice Kenshin.

Está observando mi rostro, acariciando mi piel gentilmente con un dedo. De repente me siento avergonzado y bajo la mirada.

El juego me afectó tanto que derramé algunas lágrimas cuando lo veía. Siendo un chico de Preparatoria, ¿cómo sucedió eso?

—Ah, es verdad. Te conmoviste hasta las lágrimas por el partido de Senpai. Siempre estás llorand- Mphh. —Aturdido, me apresuro a tapar la boca de Teruki con la mano hasta que se queda quieto. Él me da una mirada avergonzada. —Lo siento Yuu.

Kenshin me observa con una sonrisa mientras persigo a Teruki por la calle.

— ¿Dije que lloré porque estaba conmovido? ¡Quería decir que fue por la buena fortuna de que ambos seamos hombres!

De alguna forma, sigo avergonzado, y no puedo decir nada para responderle.

♦♦♦

Después de eso, Kenshin tenía un encuentro con el Club, así que separamos nuestros caminos. Teruki y yo regresamos al lugar de Genbu-senpai juntos. Al entrar al apartamento, trabo la puerta frontal. Le prometí a Genbu-senpai que iba a encerrarme.

A partir de ahora, pretendo cambiarme a ropas limpias.

Repentinamente, mi teléfono suena.

— ¿Huh? No reconozco el número.

Mientras me preocupaba por si debía atender o no, el sonido se corta. Unos momentos después, suena de nuevo.

—Sí… ¿Quién es?

La persona desconocida parece furiosa cuando respondo. Sip, lo lamento. Voy a ignorarlo.

Después de un tiempo, verifico mi correo de voz.

— ¿Amano-kun? Soy Hasumyouji. Hiroto-senpai está herido. ¿Puedes venir al Hospital ahora mismo?

Después de recitar la dirección, el mensaje termina.

Agarro mi billetera y mi celular antes de salir volando del apartamento. Mi corazón está lleno de angustia por Hiroto, tanto que no noté algo importante.

Por alguna razón, la dirección del Hospital está cerca del apartamento de Genbu-senpai.

Impaciente, toqué el botón del elevador una y otra vez para que descendiera más rápido. Cuando alcanzo el suelo, le digo al Portero que mi amigo de la infancia está herido y que necesito ir a verlo al Hospital antes de correr por la puerta.

Mientras espero por la señal del semáforo, siento una presencia detrás mío. Intento mirar quién es. Algo toca mi espalda y escucho una voz.

—Bingo♪.

Antes de poder voltearme, me desmayo.

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