Disfruta de los árboles en flor durante el camino de regreso – Capítulo 7 (3)

Traducido por Shiro

Editado por Ayanami


—Señor Li, perdóneme por hablar tanto. Su Majestad le ha dado un día para pensarlo, si no está de acuerdo en ceder, no tiene por qué venir conmigo en esta ocasión.

—Yo… —«No estoy de acuerdo», estas cuatro palabras quedaron de nuevo atrapadas en su garganta.

Qué extraño. ¿Por qué entro en conflicto cuando pienso en decirlas?

Como resultado final, siguió a Wei Xiao Miao en contra de su voluntad. Pasaron por el jardín imperial y, gradualmente, se acercaron al Palacio Veraniego, el cual, se encontraba no muy lejos del estudio imperial. El Palacio Veraniego había sido construido en medio del estanque Yao Guang, un edificio de dos pisos de altura, elegante y refinado, en un lugar tranquilo y remoto. Cuando el emperador estaba cansado después de lidiar con los asuntos gubernamentales, iría a ese lugar a descansar y, ocasionalmente, pasaba allí la noche.

Recorriendo el puente en zigzag, que conecta con la edificación, los pasos de Li Cong Qing se hacían cada vez más lentos, al final, caminando al mismo paso de una tortuga. Por su parte, Wei Xiao Miao no lo apresuró, al contrario, adoptó el mismo ritmo que él.

Finalmente, habiendo llegado al Palacio Veraniego, subieron al segundo piso, el cual, era donde el emperador usualmente descansaba.

El emperador no está aquí, debe seguir ocupado con asuntos gubernamentales. Así es como debe obrar un buen emperador, debe gobernar con virtud y no permitir que asuntos personales se interpongan en su labor por la Nación.

Este pensamiento hizo que Li Cong Qing se relajara un poco, al menos, no sería acusado de hacer que un emperador descuidara los asuntos del Estado.

Sin embargo, Song Yu envió a la persona que nunca abandonaba su lado, Wei Xiao Miao, para que lo asistiera. Aunque este era un eunuco, era el asistente en quien más confía el emperador, así como el administrador principal del Palacio Interior. En esencia, su posición, está por encima que la de Li Cong Qing. Pero allí estaba, esperando por él, como si fuera un subordinado de rango inferior y sin mostrar el menor rastro de molestia. De forma humilde y gentil esperó por él a que cenara, para luego bañarlo y cambiarlo de ropa; pieza por pieza, todos y cada uno de los detalles fueron realizados con cuidado y precisión. Esto hizo que Li Cong Qing, sin darse cuenta, quisiera empaparse en la agradable brisa primaveral; lo que llevó a que, eventualmente, se relajara poco a poco, e incluso entablara una conversación informal con el otro.

Durante la cena, Wei Xiao Miao le había dado a comer una sopa tranquilizadora para que toda su persona se relajara, sabiendo que debía haber sido un día agotador, tanto física como anímicamente. También le hizo compañía durante la conversación, hasta que Li Cong Qing mostró signos de somnolencia.

—Señor Li, puede dormir y descansar un poco —le dijo con suavidad.

—Su Majestad no ha llegado aún, ¿cómo puedo irme a dormir? —Su voz era suave y débil, e iba cargada de somnolencia. Su cuerpo y su corazón estaban relajados, y no se había percatado de que la llegada del emperador ya no le generaba ansiedad.

—Su Majestad no lo culparía ni le castigaría por ello. —Lo ayudó a reclinarse en la espaciosa y cómoda cama del dragón.

Li Cong Qing, quien ama dormir, apenas su cabeza tocó la almohada, su somnolencia se incrementó. Habiendo olvidado por completo el hecho de que su trasero estaba a punto de ser desflorado, dejó escapar un largo bostezo y sucumbió al sueño.

Después de dedicarse a la cuidadosa tarea de arropar a Li Cong Qing y confirmar que todo estaba en orden, Wei Xiao Miao fue al estudio imperial para informarle al emperador de la situación. Éste, habiendo terminado todos los asuntos laborales temprano, había llamado al médico imperial para que le explicara con claridad las cosas a las que debía prestarle atención durante la extasiante unión homosexual. Había escuchado un poco acerca del contacto íntimo entre parejas del mismo sexo, también había leído algo de un libro; pero nunca lo había experimentado. No quería que Li Cong Qing aborreciera el contacto, si llegaba a sentir miedo y dolor cuando buscaba lo contrario: que era que lo aceptara.

Las preguntas que hizo el emperador parecían venir de la mente de un hombre salvaje y fantasioso, sin embargo, su rostro continuaba luciendo tranquilo y solemne, sin rastros de vergüenza, vulgaridad o perversión. El médico imperial no podía enjuiciarlo ni tratarlo de manera irrespetuosa, por lo que, de manera ordenada y exhaustiva, le explicó la estructura del cuerpo humano, las preparaciones previas que debía realizar, y la limpieza que debía hacer al finalizar. También le pidió a su asistente que fuera a sus instalaciones a buscar crema y aceite lubricante para presentárselo al emperador. Además, le dijo que, durante la unión, la postura era la misma que usaría con una mujer, a diferencia era que el cuerpo de un hombre no era tan flexible, por lo que, la persona podría salir lastimada si la doblaba o tiraba de ella en exceso. Y así, le enseñó todo acerca de los problemas que podrían presentársele.

Wei Xiao Miao esperó hasta que el médico imperial se retiró, tras lo que se acercó a un lado del emperador.

—Su Majestad, ayudé al señor Li a que se relajara y durmiera un poco.

El emperador asintió y, tomando las dos botellas de porcelana que le dio el médico imperial, fue al Palacio Veraniego.

Li Cong Qing seguía allí reclinado, luciendo sumamente sereno y cómodo. Song Yu no soportaba la idea de interrumpir su sueño, por lo que se sentó al borde de la cama en silencio, observando su rostro ordinario, sin embargo, esos labios eran del color de las flores primaverales.

Había esperado de forma paciente todo el día, forzándose a sí mismo a controlarse y no ceder ante el impulso de ir hasta el Ministerio de Ritos y ejecutar a Li Cong Qing. Dándole oportunidad a su corazón para que se preparara. También llamó al médico imperial para que le explicase todo lo relacionado al coito homosexual. Nunca antes había tenido esta consideración con ninguna de sus concubinas, pero ahora la estaba teniendo con un hombre. Hasta él mismo se había sorprendido con su comportamiento.

Mi corazón se ha suavizado.

Inclinándose, besó los labios del otro y murmuró con jocosidad en su oído:

—Li Cong Qing, te daré otra oportunidad. Si no te despiertas, permitiré que tu adorable trasero escape por ahora.

No sabía si Li Cong Qing era afortunado o desafortunado, pero su sueño no era muy profundo, por lo que el beso del emperador lo despertó a su estado natural semi-dormido. En su confusión, escuchó a alguien hablándole al oído, pero no pudo entender lo que le decían, y poco después, sus ojos apenas se abrieron.

—Oh… Su Majestad, vino —murmuró como si hablara en sueños, mirando atontado el rostro apuesto en extremo.

¿Cómo podía una persona soñolienta, al punto del atolondramiento, recordar la cortesía que debía emplear un súbdito para con su gobernante? El no reaccionar con pánico ni ponerse en alerta lo hacía ver sumamente inocente y lindo, cosa que hizo que los ojos del emperador destellaran con un fuego ardiente y feroz que parecía querer devorarlo.

—Parece que estás destinado a ser mío. —Sus labios aterrizaron en los de Li Cong Qing, chupando y mordiendo, con locura y fervor, induciéndolo a un beso apasionado.

Li Cong Qing quedó paralizado de inmediato, sin negarse ni oponer resistencia. Su cuerpo seguía tan débil como cuando dormía, pero su ritmo cardíaco, así como su respiración, parecieron detenerse a causa del nerviosismo. Sin embargo, su cuerpo lo traicionó al estremecerse y dar pie a que su temperatura se elevara.

Entonces, el emperador le quitó la delgada túnica que se había puesto para dormir, revelando la piel y músculos que nunca recibían la luz del sol. A continuación, los labios y la lengua se deslizaron hacia abajo, trabajando con meticulosidad, como una llovizna que bañaba la totalidad de su cuerpo, encendiendo de forma gentil, aunque potente, la chispa latente en su interior.

Cuando los labios y lengua llegaron a la parte inferior de su abdomen, de pronto, se encontró acostado sobre su estómago, tras lo que sintió cómo mordisqueaban la parte superior de sus nalgas redondas, blancas y tiernas.

Li Cong Qing se sorprendió tanto, al punto de quedar completamente despierto. Su cintura temblaba, incapaz de soportar sacudida tras sacudida de placer; su mente, por el contrario, se encontraba en blanco, sin poder pensar y fracasando en la tarea de detener el estremecimiento que lo sobrecogía desde la cabeza hasta los pies. Una lujuria devastadora se extendía por todo su cuerpo, y oleadas de descargas eléctricas arrasaban en todas direcciones.

El emperador abrió su estrecha grieta, descubriendo el valle escondido en ella. El color era brillante y rosado, y la forma era la de una flor.

—¿Quién imaginaría que esta parte de ti sería tan linda?

¿Linda? ¡Cómo puede un trasero ser lindo!

Li Cong Qing apretó de manera instintiva, pero fue abierto con fuerza de nuevo.

—No mires… —Enterró su cabeza en la almohada, se sentía morir de la vergüenza. Sin embargo, su cuerpo continuaba calentándose, llegando a temperaturas insospechadas, como si los ojos del emperador lo estuvieran rostizando.

Más que solo mirar, el emperador estiró sus dedos para tocar, acariciar, frotar y masajear. Al sentir que el dedo comenzaba a penetrar su interior, la sacudida que recorrió su cintura fue aún más severa.

Sabiendo que le temía al dolor, Song Yu reprimió el deseo vociferante en su interior para acariciarlo gentil y amorosamente, usando una gran cantidad de lubricante para expandirlo, pero el dolor que siempre acompaña a la primera vez era inevitable. Por lo que, cuando estaba siendo penetrado, no pudo evitar dejar escapar un gemido de dolor.

Aunque, siendo honestos, el dolor no era insoportable; la sopa tranquilizadora, sumada a la gran cantidad de lubricante usado y las caricias amorosas, habían dejado a su cuerpo relajado y débil. No obstante, la sensación de un enorme intruso perforando su cuerpo hizo que muriera del susto. Tan conmocionado se encontraba que sentía que su alma lo abandonaría.

Adoraba leer libros vulgares y variados de forma aleatoria, y aquellos que describían el amor obsceno entre hombres no escaparon de su lectura. Títulos como «Historia no oficial de la homosexualidad», «La túnica de un hombre y la horquilla de una mujer», «El aroma prohibido de la primavera», entre otros; muchos habían pasado por sus manos. Cuando los leía, sentía que eran muy entretenidos, pero cuando su cuerpo cayó víctima de tales actos, no le pareció nada delicioso.

El emperador, con movimientos muy lentos, esperó con paciencia a que el cuerpo del otro se adaptara.

El ritmo, deliberadamente lento, era equivalente a alargar el tiempo de tortura. Con cada embestida, Li Cong Qing sentía como si un hierro hirviente lo penetrara lentamente; y cuando salía, con igual lentitud, podía sentir con claridad cómo esa parte de su cuerpo, poco a poco, centímetro a centímetro, se expandía con la fricción.

Mordiendo sus labios, agarró con firmeza el brazo del emperador. El par de ojos que, por lo general, se encontraban entre-abiertos, ahora, estaban completamente abiertos. La niebla contenida en ellos, parecía arremolinarse e ir en aumento, como si estuviera a punto de desbordarse.

Nunca ha salido de allí algo tan grande, más imposible es meter algo de semejante tamaño. ¡Voy a morir! ¡¡Definitivamente, voy a morir!!

Song Yu lo vio asustarse al punto en que su rostro palideció, y no pudo evitar sentir pena por él, besándolo incesantemente para consolarlo y susurrando a su oído:

—Perezosamente envuelto en ropas delgadas para dormir en la fría noche, la almohada de flores primaverales está llena de fragancia todas las noches.

Li Cong Qing quedó aturdido por un rato.

Qué familiar… parece que lo he escuchado en alguna parte…

—Por supuesto que te has olvidado de ello. —No le resultaba inesperado en absoluto. Cuando el otro recitó estos versos había estado ebrio de sobremanera y, probablemente, lo olvidó una vez que recobró la sobriedad; por lo que le dio una pista: —El año pasado, durante el Gran Banquete de Primavera, fue recitado por un borracho.

—¿Viste eso? —Las orejas de Li Cong Qing se enrojecieron a causa de la vergüenza.

—Asimismo, no lo olvides. —Song Yu besó sus ojos, ordenándole con voz gentil: —Cierra tus ojos, no tengas miedo. En tu corazón, sabes que nunca te haría daño.

Li Cong Qing pestañeó un par de veces y, obedientemente, cerró los ojos, relajando su cuerpo tenso con lentitud. Estremeciéndose, se acopló al calor y la firmeza del miembro en su interior.

Los movimientos regulares, apasionados y sensuales, paulatinamente, fueron haciéndose más rápidos, y de superficiales pasaron a ser profundos. Li Cong Qing sentía que era como una hoja que había caído en un río, la cual, al inicio, era arrastrada con lentitud junto con el flujo del mismo, para luego terminar ahogada en las intensas olas del océano. Se sentía como si las olas lo ahogaran y lo agitaran, lo ahogan de nuevo para luego agitarlo, y así sucesivamente…

Cada vez que este proceso se repetía, en medio del dolor, poco a poco, un placer desconocido se fue acumulando. El cual, fue aumentando cada vez más. ¿De quién era el jadeo que se escuchaba tan agitado? Y, ¿quién era el que dejaba escapar esos gemidos?

—Ahh…

Cuando cierta parte de su cuerpo fue estimulada, el dolor fue sobrepasado por el placer que se había venido acumulando, el cual, de pronto, se aguzó, adueñándose de sus sensibles sentidos. Lo quería y al mismo tiempo no, quería y no quería que terminara.

—Ahh… no… no quiero… ahhh…

—Sí, lo quieres. —Más rápido y fuerte, más profundo e intenso. Resultando finalmente en un desorden histérico, el cual, hacía fluir una serie de sinsentidos.

—Ahhh…

Durante la fracción del segundo en la que se sintió en la cima del placer, creyó ver el cielo floreciente con fuegos artificiales del día anterior; espléndidas y deslumbrantes luces cegando sus ojos y vaciando su mente.

—¡Ahhh!

Los fuertes jadeos se fueron calmando, sin embargo, la piel y los cuerpos parecían no querer separarse, permaneciendo unidos en un abrazo pegajoso. Entonces, tuvo la ilusión de ser empujado y estrujado en la multitud de la noche anterior, donde lo agarró y se inclinó sobre él… lo había estado buscando en la lejanía, y cuando se volvió de pronto, esa persona se encontraba allí, bajo la tenue luz de las linternas…

Después de un largo rato, el emperador le preguntó con un tono suave:

—¿Eres virgen?

—No. El día de mi decimoquinto cumpleaños mi familia me llevó a un burdel para celebrar mi mayoría de edad —le respondió con honestidad, su voz era nasal.

—Pero tu sensibilidad es como si nunca hubieses tenido relaciones con alguien. —El emperador se burló con tranquilidad del órgano que ahora se encontraba flácido, admirándolo con cariño.

Hasta su miembro se parece a su dueño. Adorablemente perezoso.

—Mi parte trasera, de hecho, nunca había sido penetrada. —Lanzó una mirada de reojo perezosa, impotente, sin darle importancia a la posición descuidada y azarosa en la que se encontraban. Con lo fatigado y exhausto que se sentía, no tenía intenciones de moverse en el futuro cercano.

Después de esa primera experiencia en su decimoquinto cumpleaños, al principio, iría al burdel para vaciarse. Pero después de varias veces, le pareció que esto era demasiado agotador, por lo que dejó de ir tan a menudo. ¿Qué había de las ocasiones en las que el deseo se apoderaba de su persona? Su par de manos podían hacerlo todo, y no sólo eran convenientes, también eran rápidas, aunque lo más importante era que no tenía que desperdiciar mucha de su energía. Sin embargo, no era necesario explicarle este pequeño detalle al emperador, por lo que no le dijo todo.

—¿Fue doloroso? —Los dedos de Song Yu regresaron con sigilo a su parte posterior, acariciando ligeramente la entrada húmeda y resbaladiza. La dulce y deliciosa lujuria renovándose.

—Un poco.

—¿Fue agotador?

—Extremadamente agotador. —Li Cong Qing se retorció, buscando resistirse a los dedos que intentaban abrirse paso a su interior. Él, siendo una persona tan inactiva, carecía de una buena resistencia, por lo que era incapaz de soportar una actividad tan intensa—. No quiero más.

Siendo la primera vez que el emperador saboreaba el éxtasis del contacto homosexual —el cual, era tan espléndido, le pareció que las palabras no eran suficientes para describirlo—, quería hacerlo una vez más, pero no podía permitirse lastimar a la persona que había quedado tan agotada con hacerlo una sola vez. Por lo que reprimir el deseo que afloraba en su interior fue lo único que pudo hacer; sacando sus dedos y dejándolo tranquilo.

—Duerme —le dijo, dándole un beso.

—Mm.

El emperador esperó a que Li Cong Qing estuviera profundamente dormido, entonces, lo cargó y lo llevó al baño. Sumergiéndolo en el agua, agradable y cálida, lo limpió personalmente, sacando con cuidado la esencia masculina del interior de su cuerpo.

Esta es la semilla del Dragón por la que tantas mujeres suplican y sueñan con conseguir; sin embargo, fue desperdiciada en un cuerpo masculino, el cual, es incapaz de dar retoños, pensó en su interior.

Aunque no había sido lastimado al punto de sangrar, el emperador aplicó de igual forma el ungüento para reducir la inflamación. Después de eso, lo llevó de vuelta a la cama del Dragón para dormir a su lado.

Parece que será necesario incrementar adecuadamente la fortaleza física del ministro asistente del Ministerio de Ritos, dijo para sí.

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