Disfruta de los árboles en flor durante el camino de regreso – Capítulo 8 (1)

Traducido por Shiro

Editado por Ayanami


En el presente, en Dashao, en todos los niveles sociales, tanto gubernamentales como públicos, había dos importantes noticias:

La primera era, que el rey de Turpan trajo el raro y sin igual tesoro nacional de su país, el rocío de miel de Turpan, y vino a Dashao a proponer matrimonio, con la esperanza de casarse con el hermano menor del emperador, quien acababa de cumplir dieciséis años, Song Shuo, como su esposa y para que se convirtiera en su reina. Como resultado, dicha persona tomó el raro y sin igual rocío de miel y lo estrelló contra la cabeza del rey de Turpan mientras decía:

—¡Muérete!

Toda la gente de la nación, si no estaban aplaudiendo mientras le celebraban lo bien que lo había hecho, levantarían sus pulgares orgullosos de lo genial que su pequeño príncipe era.

El rey de Turpan no se rindió, y trabajó con perseverancia; se volvía más valiente mientras más obstáculos hubiera. Ahora, aún se encontraba en Dashao, persiguiendo, durante todo el día, al príncipe que huía de él, haciendo enfurecer al pequeño príncipe casi al punto de la locura.

La otra noticia era más popular. Así es. Felicidades a los honorables lectores, finalmente, adivinaron correctamente. Se trataba del escándalo debido al amorío ilícito entre el emperador y el ministro asistente del Ministerio de Ritos.

Bien fueran los funcionarios de alto rango de la corte o los plebeyos de la localidad, toda la nación, de arriba a abajo, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, todos sin falta hablaban de estos dos asuntos. Usualmente, durante los momentos de ocio por la tarde, comentaban acerca del tan rumoreado rocío de miel, preguntándose la clase de fragancia y dulzura que debía poseer; y luego, durante la hora del té después de la cena, se dedicaban a conversar en susurros acerca del mayor escándalo sexual de la corte imperial, el adulterio entre el monarca y su súbdito.

Bajo el sol de una época de paz y prosperidad, había pasado mucho tiempo desde la última vez que algo poco común había sucedido. Estas dos noticias eran tremendamente inspiradoras, ¡y llenaban de entusiasmo los corazones de las personas! En comparación a los eventos ocurridos dos años atrás, el incidente en el que las pinturas al desnudo del académico Lu Chu Yun se hicieron públicas, estos acontecimientos eran más burbujeantes y gorgoteantes.

¡¿Qué?! ¿Que la hija de la vecina escapó con su amante? Cielos, ¿qué importancia tiene? Las noticias recientes acerca del emperador y el ministro asistente del Ministerio de Ritos son más importantes, ¡¿entendido?!

Los sentimientos y el sustento del emperador no se limitaban a los asuntos de una sola persona, también estaba la familia imperial, la corte imperial, así como las numerosas personas de Dashao que veían con sus ojos bien abiertos, eran también considerados como parte de los asuntos de la nación.

Un hombre con otro hombre, violaba el Principio Celestial armonioso del yin y el yang, pero en Dashao este no era considerado un crimen que no pudiera ser desafiado. Digno de una era floreciente, ahora, incluso era permitido que un hombre se casara con otro y lo tomara como esposa. Aunque, desde el punto de vista de la corte imperial, estas acciones violaban las costumbres íntegras de la sociedad y, por esta razón, estos matrimonios no eran legales. No obstante, quienes no se veían afectados por las habladurías de la gente continuarían llevado a cabo dicha acción, y mientras ambos estuvieran dispuestos a seguir adelante, podrían vivir de forma tranquila y feliz. No era necesario separar, sin piedad, a los patos mandarines, con dejarlos vivir en armonía era suficiente.

Sin embargo, antes de Song Yun, Dashao ya había tenido muchos emperadores que habían dejado la posición de rey consorte vacante. Todos estaban haciendo suposiciones, la decimoctava generación, el emperador Di Zhì, ¿permitirá o no, que Li Cong Qing ocupe esta posición?

Por así decirlo, Li Cong Qing no quería hacer pública su relación amorosa con el emperador, no porque el Principio Celestial no estaba de acuerdo en que un hombre amara a otro hombre, y mucho menos porque quisiera continuar manteniendo la costumbre íntegra de la sociedad; simplemente, era por su afición a la pereza y su temor a lo complicado. Si se convirtiera en rey consorte, perdería la libertad de pasar sus días tranquilamente. Cada movimiento y cada acción del rey consorte se convertirían en el foco central, y todas las miradas y habladurías estarían dirigidas a él.

Así que, tal y como el emperador esperaba, Li Cong Qing huyó. Bueno, no, a decir verdad, se estaba escondiendo. Ahora se encontraba oculto en la habitación trasera de un pequeño jardín en la mansión del gobernador de Erhe.

Se podría decir que Li Cong Qing fue el último en enterarse acerca de este escándalo sexual. Cuando abandonó Chunan junto con Wei Xiao Miao para visitar Erhe, el taciturno Li Cong Xuan apenas lo vio, ni siquiera le dio un saludo, diciendo tranquilamente la siguiente línea:

—Tu secreto ya se sabe.

¿Qué cosa?

El terriblemente tranquilo Li Cong Qing no supo qué decir por un rato.

—¿Qué secreto?

—El amorío entre el emperador y el ministro asistente del Ministerio de Ritos.

—¡¿Eh?! —exclamó, la expresión de su rostro cambió radicalmente—. No puede ser…

—¿Creías esconderlo herméticamente?

—¿Le dijiste a nuestro hermano mayor?

—No, pero él es más astuto que un zorro, ¿crees que no se enterará? Antes, sólo algunas personas sabían de esto, ahora todos, sin excepción alguna, están al tanto. —Li Cong Xuan dijo hirientemente, lanzándole un libro titulado «El Secreto del Mundo».

Este libro era muy famoso, ya que se especializaba en reportar noticias misceláneas acerca de personas famosas y excéntricas, así como cosas extrañas; con el fin de criticar y revelar rumores e historias para animar la situación. Se publicaba una vez al mes, y se vendía en todo el país. Sin embargo, en esta ocasión, en la portada había un enorme título:

«¡La relación secreta del ministro asistente ha sido expuesta!»

Li Con Qing sintió como si le hubiese caído un rayo, en un instante, quedó aturdido. Su visión se tornó borrosa y su rostro se puso de todos los colores.

Estando acostumbrado a mantener la relación de forma furtiva, y sin haberse preparado mentalmente, de pronto, su amorío fue expuesto. Todo había ocurrido de forma casual bajo la luz del sol, en una fracción de segundo tuvo la terrible sensación de haber sido atrapado en el acto, y luego haber sido paseado completamente desnudo por las calles. Antes, cuando aún se encontraba en la capital, con frecuencia, se encontraba en secreto con el emperador, pero nunca pasó nada. Por qué, una vez se fue, ¿el amorío se hizo público?

¡Incluso si estuviera a punto de ser apaleado hasta la muerte, no lo admitiría!

Así es, incluso si tuviera que morir, ¡nunca lo admitiría!

Después de todo, el emperador no lo admitiría. Li Cong Qing decidió negar con vehemencia este asunto hasta el final. Sin embargo, luego supo que el emperador, personalmente, se enfrentó a la emperatriz viuda y admitió, que entre el ministro asistente del Ministerio de Ritos y él, de hecho, había esta clase de relación. Tal evento hizo que no supiera cómo reaccionar.

¡Aaahhhh! ¿Por qué tuvo que admitirlo?

Él era el emperador, nadie lo castigaría, pero él sólo es un pequeño ministro asistente, ¡sería un milagro que no lo desollaran vivo! Aún cuando no se trataba de un gran asunto de vida o muerte de la nación, en su vida, esta era la primera vez que se sentía en pánico. Pensar que ese año, cuando fue devorado por completo por el emperador sin que quedara nada de él, no se sintió desorientado con respecto a qué hacer, hasta el punto en que se acurrucó bajo el edredón sin ver a nadie durante todo el día.

Aunque en esa oportunidad, una vez se encorvó, permaneció así durante casi medio mes. Aparte de encargarse de sus necesidades fisiológicas, sus pies prácticamente no tocaron suelo. No quería enfrentar la situación, no quería pensar en nada, sólo quería dormir hasta morir.

Sin embargo, no podía liberarse del intenso sentimiento de añoranza, anhelaba a ese amante que se encontraba muy lejos al otro lado del mundo, lo ansiaba hasta el punto en que le dolía el corazón. Cuánto deseaba poder regresar al lado de esa persona. Desafortunadamente, no tenía la fuerza ni el coraje de enfrentar la realidad, sólo pensar en afrontar los ojos inquisidores de la gente lo importunaría hasta la muerte.

—Li Cong Qing, ¿cuánto tiempo piensas encerrarte? —Li Cong Xuan le preguntó sin ocultar su desagrado.

—Sería bueno poder hacerlo hasta que muera, no tienes que preocuparte por mí. Déjame solo. La voz quebrada y llorosa pasaba a través del edredón de algodón. Él, quien adoraba dormir, después de esconderse allí, sólo había empeorado su situación, haciendo que se sintiera abatido hasta más no poder.

—Hermano, si no sales a bañarte bajo el sol te convertirás en un gusano —dijo Song Xi en broma, al entrar en la habitación, agarrando a su hijo mayor con una mano y cargando a su hijo menor con la otra.

—Levántate. Alguien ha venido a verte —le dijo con una voz fría Li Cong Xuan.

—¿No te lo he dicho ya? No quiero ver a nadie.

—Tienes que verlo.

—Dije que no quiero.

—Rong-er. Anda y pídele a tu tío que salga de la cama —dijo Song Xi, mientras soltaba la mano de su hijo mayor.

—Sí. —El niño de tres años saltó y brincó felizmente sobre la pequeña montaña bajo el edredón. Gritando y saltando animadamente.

—¡Tío, tío, levántate! ¡Levántate! ¡Rápido!

Desde el interior del edredón que se había apilado, se escuchó un gemido adolorido. Li Cong Qing no pudo soportar el ataque de la pequeña rana y, finalmente, estiró su cabeza para rogar clemencia.

—Rong-er, por favor, no saltes más. ¡Has dejado casi plano a tu tío con tanto salto!

—Hermano, apresúrate y levántate. No debes negarte a ver a esta persona —añadió Song Xi.

Parecía que no lo dejarían en paz si no se levantaba de la cama. Li Cong Qing dejó escapar un largo suspiro, emprendió la difícil tarea de levantar su cuerpo y salir de la cama, perdiendo todo el tiempo que podía mientras se vestía.

—¿Quién quiere verme?

—¡Tío, es mi abuelo materno! —Li You Rong contestó en lugar de sus padres.

El abuelo materno del pequeño sobrino era el padre de Song Xi… ehh, ¿no es el padre del emperador actual? ¡¿El emperador retirado?!

Li Cong Qing estaba estupefacto.

—Ve rápido. —Li Cong Xuan tiró de él para que fuera.

Poco dispuesto y de mala gana, salió de la habitación. El sol brillante, que tenía largo tiempo sin ver, lo deslumbró, lastimó sus ojos y casi hizo que las lágrimas fluyeran de éstos. Entre tirones y empujones, llegó al área interna del patio de la mansión. Sentado en el pabellón junto al camino, se podía ver a un hombre elegante, con un porte impresionante y digno de unos cincuenta años. Wei Xiao Miao estaba de pie a su lado y hablaban.

Hablaban del año en el que el príncipe Song Yu había cumplido diecisiete años. El emperador Wen Zhi anunció que abdicaba y le entregó el trono a su hijo. Llevaron a cabo exitosamente la ceremonia para abdicar el trono, y al nuevo emperador reinante le fue otorgado el título de De Zhi. Después, convenientemente, el emperador retirado fue a visitar ambos lados del río Yangtze mano en mano con la emperatriz, era muy extraño que regresaran al palacio de visita. Debido a esto, Li Cong Qing nunca antes había visto al emperador retirado, aun así, sin pensarlo mucho, era sencillo ver que el hombre en el pabellón era de un honorable estatus.

—¡Abuelo! ¡Abuelo! —El pequeño niño le saltó encima, buscando que lo consintiera.

A Li Cong Qing le comenzó a doler la cabeza a causa de su lucha interna. Dudaba sin avanzar, por lo que Li Cong Xuan lo empujó para que entrara, no quedándole más remedio que doblar las rodillas y saludar con una inclinación juntando las manos por cortesía.

—Este humilde súbdito saluda…

—Somos familia, no es necesaria tanta formalidad. —El emperador retirado lo detuvo, lo ayudó a levantarse mientras sonreía y lo escudriñaba.

Una gran gota de sudor frío se deslizó por la frente de Li Cong Qing. Esa era… la expresión de un suegro examinando a su nuera… el emperador retirado debía haber venido adrede para ver la clase de apariencia que tenía el amante secreto de su hijo.

—Ven. Vengan y siéntense para que hablemos —les dijo a todos, cargó a Song You Rong y lo colocó sobre su rodilla. Con la actitud de un anciano, conversó acerca de la vida diaria de la familia. Con respecto al escándalo sexual, no había traído este tema a colación aún. Sus ojos observaban de cerca a Li Cong Qing.

Aunque no parecía alarmado ni nervioso, y su rostro también se veía despreocupado y tranquilo como solía lucir, el hecho era que no se encontraba cómodo en lo absoluto, al ser observado de pies a cabeza. Como tampoco podía encontrar una excusa para abandonar su asiento, se tenía que quedar y escuchar su charla ociosa.

—Xi-er, tú, entre todos tus hermanos y hermanas, eres la más obstinada. Que tu hermano aprobara tu matrimonio no serviría, sólo querías que aboliera tu título de princesa, te degradara a plebeya, y no conforme con eso, huiste en secreto del palacio sin permiso. Dime, ¿existe una princesa tan atrevida e imprudente como tú? —El emperador retirado la criticó sonriente, no se veía ni una pizca de ira en su rostro.

—Padre, esto es lo que se llama ir al fin del mundo por amor. —Song Xi no admitió haberse equivocado—. Cong Xuan dijo que prefería convertirse en un monje antes de ser el cuñado del emperador. Por eso, es mejor que tu hija no siga siendo una princesa.

—¡Chica terca!

—De la familia Song, ¿cuál de nosotros no es terco? Una vez que hemos tomado una decisión y escogido a una persona, permaneceremos juntos por el resto de nuestras vidas. Esto no cambiará hasta que muramos —dijo, y de pronto miró a Li Cong Qing y le preguntó: —¿Qué piensas? ¿No estás de acuerdo?

—¿Eh? Sí… —contestó distraído, su apellido no era Song, no debió preguntarle a él.

—Por desgracia, mi hermano es sumamente lamentable. Se fijó en una persona que parece no haberse fijado en él. Su tolerancia es mucho mayor que la mía —suspiró sentimentalmente—. Él es el emperador, si se sintiera agraviado no podría decírselo a las personas. Si tiene un problema, no puede escapar ni esconderse. La tristeza puede ser sólo reprimida. Por eso es que, ¿qué hay de bueno en ser un emperador? No tiene la libertad de vivir como los plebeyos.

En un instante, Li Cong Qing sintió que sus palabras lo apuñalaban. Su corazón palpitaba de dolor, deprimido a más no poder.

En el pasado, siempre pensó sólo en sí mismo, muy rara vez consideró lo que Song Yu tenía en mente o lo que sentía. Siempre pensó que, como era el emperador, no había nada que no pudiera hacer, de pie perpetuamente inquebrantable. Había pasado por alto que el emperador también era humano, y que también tenía debilidades. Como se encontraba en un lugar alto tenía que soportar el frío solo y, en comparación a la personas ordinarias, se encontraba más aislado y sin ayuda.

«Cuando las flores florezcan por el camino, puedes regresar lentamente».

Cuando se fue de la capital, lo miró fijamente y, con suavidad, le dijo esas palabras al oído.

¿Song Yu había predicho que esto ocurriría? Las llamadas flores florecientes, ¿se referían a que su secreto se expondría?

Se podía esconder por un tiempo, pero no toda su vida. Dos personas, eventualmente, tendrían que enfrentar este problema. Lo había sacado del centro de la tormenta con antelación, sin permitir que sufriera ningún daño, soportando solo la enorme presión de las historias que se fueron proliferando y los rumores malintencionados.

¿Cómo podía Li Cong Qing no entender? Su amante, el emperador, siempre lo había mimado en extremo, lo había protegido, y entendía su personalidad en extremo. Sabía que si se encontraba en la capital no tendría modo de pensarlo con calma, además de que existía la posibilidad de que huyera sin siquiera pensarlo. Siempre había sido una persona indecisa y cobarde, ¿no es así?

Pensando con cuidado en retrospectiva, siempre había sido el tipo de persona que había disfrutado a expensas de su amante, gastando con libertad la gentileza y consideración que su amante le otorgó, convirtiéndose en una persona malcriada…

Ay, ay… el emperador, en este momento, se encuentra solo en la capital soportando esta enorme presión, ¿estará sufriendo? ¿Culpará mi regreso tardío? ¿Me culpará por no haber estado a su lado y no compartir esta responsabilidad con él?

Pensándolo de nuevo, no pudo evitar odiarse a sí mismo, sintiendo que era egoísta en extremo.

«Sólo regresa cuando te apetezca».

Considerándolo en silencio por mucho tiempo, Li Con Qing, finalmente, tomó una decisión, su corazón le decía que debía regresar a casa.

—Yo… —Alzó su cabeza y miró al emperador retirado.

—¿Qué ocurre? —El otro lo miró con amabilidad de vuelta.

No sabía cómo decirlo apropiadamente, por lo que, simplemente, se levantó, e hizo una reverencia con las manos juntas.

—Me disculpo profundamente, este humilde súbdito tendrá que retirarse primero.

—Hermano, ¿adónde quieres ir?

—Quiero ir a casa —contestó, y con una velocidad rara vez vista, se fue con pasos rápidos.

Wei Xiao Miao también le presentó apresuradamente sus respetos al emperador retirado y siguió a Li Cong Qing con rapidez.

Las tres personas restantes en el pabellón, se encogieron de hombros, algunos sonriendo, pero ninguno detuvo los pasos de la persona que finalmente había visto la luz.

Li Cong Qing caminó muy rápido. Su mente se aclaró paulatinamente, hasta que se calmó.

Siempre había pensado que su falta de voluntad a la hora de expresar lo que sentía no era particularmente persistente, a menudo repetía en su corazón que si un día el emperador no lo amaba más, no debía sentirse muy triste ni afligido, así como tampoco debía avergonzarse, ya que no muchos conocían los hechos del caso.

Hoy, en cambio, podía pensar con claridad, repentinamente cayó en cuenta de que se preocupaba más de lo que se imaginaba. Le importaba tanto que… ¡no estaba dispuesto a dejarlo ir! ¡No debía dejarlo ir!

Pensó que estaba destinado a ser incapaz de dejar a esa persona por el resto de su vida, así como el pez no podía separarse del agua. Si llegaran a separarse, probablemente se marchitaría y moriría.

De regreso en su habitación, empacó sus cosas apresuradamente. Antes de que Li Cong Qing se sentara en el carruaje, le dijo a Wei Xiao Miao:

—Xiao Miao, aunque no sé mucho respecto al asunto entre el príncipe y tú, quiero entrometerme para darte ánimos. No seas como yo, no te encojas y escondas para huir.

—Señor Li…

—Lo que quieras en tu vida, debes tomarlo apropiadamente. Si hay algo que quieras, reúne tu coraje y persíguelo. No dudes en avanzar por temor o porque te sientas inferior. —Li Cong Qing le dio unas palmaditas mientras continuaba con sinceridad: —Xiao Miao. eres igual a todos los demás, mereces ser digno, y mereces ser feliz aún más.

Wei Xiao Miao permaneció en silencio durante un rato, hasta que sus ojos destellaron con una luz radiante y llena de determinación.

—Señor Li, por favor, regrese usted a la capital. Este humilde servidor quiere dirigirse a Chunan.

—Hm. Ve.

—Por favor, tenga cuidado durante el camino de regreso. Asegúrese de cuidarse.

—Tú también.

Mirándose el uno al otro sonriendo, en silencio, se enviaron buenos deseos.

De ahí en adelante, el camino de estas dos personas, que una vez estuvo interceptado, se separó para que cada una persiguiera el cielo que les pertenecía sólo a ellos.

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