Prevenir un Harem – Capítulo 31: El príncipe frío y su esposa tsundere

Traducido por Shiro

Editado por Sakuya


En la sala del Palacio Yong Yan[1], médicos imperiales y criadas se movían de un lado a otro. Ye Zhizhou se encontraba lejos de la multitud, de pie agachado entre la estancia y el pasillo. Mirando hacia la esquina de la habitación, analizó a los guardias vestidos con túnicas negras que se encontraban ahí de pie.

¡Cielo! —llamó al sistema mientras le enviaba zumbidos frenéticamente llamando su atención. — ¿Estás seguro de no haberte saltado parte de la información? ¿Cómo puede el Octavo Príncipe tener a su disposición la división Zijin de la Guardia Imperial?

Estos eran los soldados personales del Emperador, quien tenía el privilegio de estar fuera del sistema imperial. Reconocían sólo a un maestro en su vida y era los mejores espadachines que el Emperador utilizaba.

En la trama original, el Séptimo Príncipe quería someterlos después de haber ascendido al trono. Desafortunadamente, el grupo de soldados se resistió, optando por el suicidio por veneno para así proteger al Emperador en la otra vida.

{El sistema ha dado toda la información necesaria.}

En su corazón puso los ojos en blanco, aceptando su mala fortuna. No era mucha la información en la trama original acerca del enfermizo y efímero Octavo Príncipe, y su existencia parecía haber sido sólo un trampolín para catapultar a An Chengjie al círculo imperial. Particularmente debido a condición física y edad, parecía bastante soso en comparación a los muchos otros sobresalientes príncipes, poseyendo bajo su nombre a penas unas pocas líneas de descripción.

Según la historia, sólo el Emperador lloró la muerte de su octavo hijo, ocasionando que su cuerpo enfermase durante todo un mes. El Séptimo Príncipe, siguiendo la recomendación de An Chengjie, aprovechó la oportunidad para ganar el favor del Emperador, puliendo así su sólida base en la corte imperial.

Apagando la data, Ye Zhizhou frunció el ceño, en la mañana, An Chengsheng había dicho que el Octavo Príncipe no era una persona simple. Después, el aludido había mencionado información que no se encontraba documentada en los datos del sistema, y a eso habría que sumarle la presencia de la división Zijin de la Guardia Imperial… ¡El Octavo Príncipe que conoció y el que se suponía que debía conocer, son totalmente diferentes! Ah, ¡era realmente sospechoso!

— ¡El Emperador ha llegado!

La nítida voz alertó a todos de la presencia de su monarca. Ye Zhizhou dirigió su mirada a la fuente, divisando una figura amarilla brillante entre un grupo de personas; la multitud avanzó rápidamente, ansiosa por saludar al Emperador. Todos los sirvientes y guardias comenzaron a arrodillarse en una demostración de respeto.

Por poco olvidaba que en estos mundos antiguos existían este tipo de ceremonias… Y para minimizar su presencia, no le quedó otra opción salvo inclinar su cabeza y arrodillarse junto con la multitud. Sin embargo, el cielo no lo deseaba así, y la persona vestida de amarillo de pronto se detuvo frente a él.

— ¿Eres An Chengle? —dijo una majestuosa y resonante voz desde no muy arriba de su cabeza.

Ye Zhizhou se movió ligeramente, queriendo mirar hacia arriba, pero temiendo quebrantar el tabú de no mantener contacto visual con el emperador. Por tal razón, sólo enderezó y contestó a la pregunta:

—Contestando al Emperador, An Chengle es en efecto este humilde servidor.

—Levántate y sígueme —Sin una segunda mirada, el monarca continuó caminando hacia adelante.

Un pequeño eunuco salió por detrás del emperador, agachándose en un gesto de sincero respeto. Ye Zhizhou, no siendo capaz de negarse, enderezó su espalda y siguió con la mirada al Emperador quien había entrado apresuradamente al palacio interior, suspirando en su corazón. Los tiempos antiguos no eran buenos; el poder imperial era inmenso y los civiles no tenían derechos humanos. Arrodillarse era tan molesto, y a pesar de querer resistirse a este tipo de decreto imperial, al final no podía hacerlo porque era demasiado opresivo

Entrando al palacio, el Emperador Yan Di primero fue a ver al inconsciente Yan Mingyong. Después de permanecer sentado un rato, llamó al doctor imperial para conocer la situación actual. Así se enteró que el Octavo Príncipe colapsó de repente debido a experimentar emociones muy intensas, ocasionando que tosiera sangre. Después de escuchar esto, la expresión del Emperador cambió, y una mirada pensativa se centró en Ye Zhizhou, quien estaba de pie en una esquina.

Su cabello se puso de punta, lentamente tragó un poco de saliva. Uno no podía culparlo, ya bastante atemorizante era ver al joven vomitar sangre mientras sonreía, ahora también tenía que preocuparse de las intenciones de este Yan Di.

Afortunadamente, el Emperador Yan al poco tiempo desvió su mirada, decidiendo permanecer sentado, y una expresión contemplativa ocupó su rostro. De pronto, se levantó y se retiró de la sala con su gente, hablando sobre su hombro:

—Sé bueno con Mingyong.

No mucho después, se le obsequió una gran recompensa al Palacio de Yong Yan, la cual contenía muchas medicinas valiosas; y parecía que también muchas recompensas habían sido enviadas al Zhenguo Gong Fu.

Ye Zhizhou, al examinar la lista de regalos, pensó que el Emperador era realmente rico.

⧫ ⧫ ⧫

A la mañana siguiente, se despertó aturdido en una cámara lateral del Palacio Yong Yan. Cayendo en cuenta que su cuerpo se sentía más pesado de lo usual, confusamente miró hacia abajo, y quedó atónito por lo que vio.

Un joven vestido de blanco dormía en sus brazos, abrazándolo firmemente con manos y pies. Su rostro apoyado sobre su pecho, cabello negro esparcido sobre ambos, mezclándose con el suyo propio. ¡Qué escena tan íntima!

Su mente quedó en blanco por un minuto, y de repente cayó en cuenta: ¿cómo alguien que estaba ayer acostado inconsciente en la habitación de al lado pudo aparecer en su cama? Y él ni siquiera había notado a alguien subiéndose en su cama. ¡Era muy extraño! ¡Su poder espiritual no debió haberlo dejado tan indefenso!

Espera un segundo…

Un bombillo metafórico de pronto se encendió, y una sorprendente, aunque aterradora suposición, pasó por su cabeza. Sólo ante una persona era así de indefenso, y era ese amante suyo de cerebro defectuoso. Recordando el comportamiento extraño del Octavo Príncipe del día anterior, parecía plausible que…

Pero entonces, ¿por qué su fuerza espiritual no reaccionó cuando estuvieron cerca? En los mundos anteriores, siempre se había agitado cuando estaban cerca… ¿Pudiera ser que, en esta vida, la ya débil fuerza espiritual del hombre haya desaparecido por completo?

Varias teorías y pensamientos pasaron por su mente. Su fuerza espiritual permaneciendo a un lado de la cabeza de la otra persona, queriendo explorar, pero ansiosa por los posibles resultados. Si el otro era su amante, entonces naturalmente, sería para el deleite y la satisfacción de todos. Pero de no serlo… Bueno, este Octavo Príncipe con un cuerpo ya de por sí frágil y un cerebro defectuoso, podría no sobrevivir la examinación espiritual…

La razón y las emociones luchando una batalla caótica, miró al joven en sus brazos con detenimiento. Tratando de aguantar, pero sin mucho éxito, Ye Zhizhou reunió su coraje y acercó su mano a los pantalones del muchacho. Escanearlo espiritualmente estaba fuera de cuestión, pero todavía quedaba otro método que podía siempre probar… Y a pesar de no estar seguro de si la marca de nacimiento lo acompañaría en todos los mundos, al menos era algo. La culpa que sentía por el acto indecente que estaba a punto de cometer para con el menor, creció en su corazón. Con dedos temblorosos, sostuvo la ropa del otro y la levantó. Luego, extendió la mano hacia la pretina de… Oró a Dios para que perdonara su crimen.

— ¿Qué estás haciendo?

Sintió frío en la parte posterior de su mano, y de pronto, fue incapaz de escapar del férreo agarre del otro.

Alarmado, sus ojos se abrieron inmensamente, y su aliento quedó atrapado en su garganta.

Yan Mingyong se levantó lentamente, gradualmente aplicando más fuerza alrededor de la muñeca del otro. Al llevar su cuerpo hacia delante, el cuello ancho se abrió ligeramente, exponiendo un blanco y frágil pecho. Y, probablemente, debido a haberse recién despertado, un matiz rojo teñía su rostro, haciéndolo ver aún más atractivo.

— ¿Te gusta mi cuerpo?

— ¿Ah? —Ye Zhizhou quedó estupefacto, la reacción del joven fue diametralmente opuesta a la de sus expectativas. ¿En dónde quedaron las palabras inquisitivas? ¿El castigo? ¿Adónde fue a dar la denuncia debido a su comportamiento “pervertido”?

Una sonrisa adornaba el rostro del adolescente, y sus ojos estaban llenos de deleite.

—Eso es bueno. —dijo dándole un toque de ronquera a su voz prepúber. Con estas palabras audaces, Yan Mingyong tiró del collar de Ye Zhizhou, colocando su propia mano en el cuello del otro. — ¿Quieres que te enseñe?

Sálvenme, ¡ah! ¡Hay un pervertido!

Ye Zhizhou retiró su mano como si hubiese recibido una descarga eléctrica. Se bajó de la cama y una vez de pie, cambió el tema de conversación diciendo:

—Buenos días, Su Alteza. Debes estar hambriento, te serviré el desayuno una vez estés preparado, ¿de acuerdo?

La pregunta quedó sin respuesta, y la sonrisa en el rostro del Octavo Príncipe fue desapareciendo lentamente. Yan Mingyong se enderezó, mirando al otro, desplazando su mirada del rostro de éste último, a la grasa de bebé y finalmente hasta 3cm por debajo del ombligo.

— ¿No has crecido todavía? —dijo después de un largo tiempo. —Cierto, sólo tienes 16 años este año.

Niño, ¡tú también tienes que madurar aún! Apenas cumpliste 13 años este año, ¡ah! ¿No eres demasiado anormal?

—No importa —Yan Mingyong levantó su mano para arreglar su collar. Una sonrisa decorando de nuevo su rostro. Un brillo extraño pasó por sus ojos negros. —Después de todo, he crecido.

Ye Zhizhou quedó sin palabras.

¡Eso era aún peor!

⧫ ⧫ ⧫

Durante toda la mañana, Ye Zhizhou estuvo en un estado de aturdimiento debido a la sobreestimulación emocional a la que fue sometido. Yan Mingyong se mantuvo cerca de él, pero no lo acosó; optando más bien por leer tranquilamente un libro. El Emperador llegó al mediodía, y después de comer, dio un paseo con ellos. Antes de irse, recompensó a Ye Zhizhou con muchos artículos. Tras la partida de su padre, Yan Mingyong se durmió después de tomar su medicina. Ye Zhizhou, zafándose lentamente de la mano que abrazaba su cuerpo, llamó en voz baja al asistente. Una vez, De An instaló al príncipe, él por su parte se escabulló sigilosamente del cuarto de estudio con algunos trozos de papel. Escribió unas pocas palabras con una caligrafía espantosa, y salió corriendo del Palacio Yong Yan.

Las residencias de los príncipes no estaban lejos las unas de las otras. Esquivando a los guardias que patrullaban, se acercó a la vivienda del Séptimo Príncipe, el Palacio Deyang. Y rápidamente después de llegar, dispersó su poder espiritual sobre su cuerpo para ocultarse. Con un poco de esfuerzo, finalmente alcanzó el exterior de la ventana del dormitorio. Empujándola ligeramente abierta, dejó la nota cerca del borde de la almohada del Séptimo Príncipe; luego cerró rápidamente la rendija y se fue.

⧫ ⧫ ⧫

A la mañana siguiente, Ye Zhihou no estaba sorprendido en lo absoluto ante la vista del cuerpo extra en su cama; pero su fuerza espiritual de nivel dos, como si fuera sólo un ornamento, había fallado una vez más en sentir el acercamiento del otro. Limpiándose el rostro en silencio, se movió nerviosamente, no queriendo despertar al adolescente, pero estaba demasiado enredado como para moverse. Sin embargo, al instante siguiente, su muñeca quedó atrapada; el joven, la cabeza inclinada hacia un lado, murmuraba somnoliento al oído del otro:

—Le’er, ¿me extrañaste?

—No —Pensando en el miedo que había sentido cuando su vergonzoso acto fue descubierto el día de ayer, decidió que hoy iba a ser un bravucón. —Eres demasiado delgado. No estoy interesado en ti —le dijo deliberadamente con un tono firme —Además, no me llames Le’er, ¡llámame Gon Zi![2]

El agarre en su muñeca se intensificó, sólo liberándolo después de un rato. Yan Mingyong, quien previamente se encontraba en los brazos de Ye Zhizhou, se levantó lentamente; mirándolo con un rostro inexpresivo, sin hablar ni moverse. Viendo la escena, el latido de éste último se aceleró ligeramente.

—Le’er —Desde hace rato él venía sintiendo la tensión en el aire de la recámara. Tragó la saliva que se estaba acumulando en su boca, y justo cuando estaba a punto de admitir su derrota, la otra persona habló; sus finos dedos inclinándose para acariciar su mejilla. —De pronto recordé que tienes un hermano muy molesto llamado An Chengjie.

Ye Zhizhou se tensó, y el latido de su corazón se volvió errático; no entendiendo por qué el otro había traído a colación el nombre del protagonista de repente.

—Después de que arruinaste la reputación de su Pabellón del Tesoro, cerró la tienda —Lentamente, sus dedos bajaron hacia su cuello, firme pero gentilmente. —Xi Zi Gui es el nombre del restaurante que acaba de abrir.

¿El protagonista abrió un restaurante tan rápido?

—Le’er —dijo, aumentando ligeramente la fuerza que aplicaba sobre el cuello; el delgado joven inclinándose hacia adelante y trayendo consigo un aroma medicinal. —No puedes escapar —Gentilmente, Yan Mingyon se agachó, rozando el cuello del otro con el suyo propio. Cabello largo cayendo desordenadamente sobre su brazo dándole un aire demoníaco, provocándole un escalofrío. Susurró, en voz baja pero despiadadamente, como si fuera la mismísima llamada del demonio. —Tu enemigo puede caer al infierno, o yo puedo llevarte conmigo a ese mismo lugar ardiente de pecados. ¿Qué eliges?

Ye Zhizhou frunció el ceño, y su espíritu se extendió rápidamente, envolviendo a las dos personas. Su rostro mostrando una expresión fría, empujó al joven, burlándose de él en el proceso y dijo:

— ¿Tratando de engañar a la gente? ¿Tratando de engañar a la gente para que caiga al infierno? —Empujó al otro hacia abajo, colocando su pierna por encima del pálido cuerpo y presionando ligeramente para restringir los movimientos de Mingyong. De pronto, él alzó su mano, y luego la llevó firmemente hacia abajo para azotar el trasero del joven. —La edad no es importante, es sólo un número después de todo, así que permítele a esta persona con más experiencia, ¡que te enseñe cómo se siente realmente el infierno! —Tres nalgadas resonaron, apenas estas palabras terminaron de escucharse. Ah, ¡finalmente! ¡Había querido hacer eso desde hace mucho tiempo! Este niño que continuamente le ponía los nervios de punta, ¡finalmente había podido disciplinarlo!

Los azotes se oyeron alto y claro. El rostro conmocionado de Yan Mingyong se estremeció, tratando de ponerse de pie sin resultado. De forma torpe, sus brazos se movieron para agarrar el cuello de Ye Zhizhou, diciendo en un tono frío y sin piedad:

— ¡An! ¡Cheng! ¡Le!

—Oh, así que sabes llamarme por mi nombre —él no estaba asustado por la expresión despiadada que ahora ocupaba el rostro del joven, y tampoco le importaba la débil fuerza de los brazos alrededor de su cuello. Su mano derecha rápidamente se estiró, halando los pantalones del muchacho hacia abajo. Trayendo a Yan Mingyong hacia sí, él bajó la mirada para observar los dos globos de grasa.

Una marca de nacimiento roja en forma de ave estaba presente en el trasero, brillantemente iluminado.

—Tú… —la expresión en el rostro de Ye Zhizhou se volvió rígida, y luego pasó a ser inexpresiva; la mano que tiraba de los pantalones del adolescente fue perdiendo su fuerza. Distraídamente miró a Yan Mingyong, su rostro se había enrojecido de lo molesto que estaba. —Así que realmente eres tú… El tú de esta vida… ¿Cómo te volviste tan débil?

El otro no contestó, sólo le devolvió la mirada con una expresión indiscernible. Sus ojos inyectados en sangre se abrieron aún más, y aflojó el agarre en el cuello del otro. Su pecho de pronto se hinchó violentamente y las palabras que el muchacho iba a decir quedaron atrapadas en su garganta. Luego se agachó hacia un lado de la cama, vomitando sangre.

— ¡Mingyong! —La mancha roja sobre las sábanas de seda celestes comenzó a expandirse sin pausa. Estaba asustado, hasta el punto de sentir su alma temblar. Se acercó apresuradamente, sosteniéndolo gentilmente, entrando en pánico al ver sus labios manchados de sangre. —Tú, ¡no puedes morir ahora! —gritó, su voz llena de miedo.


Notas:

[1] Yon Yang es el nombre del Palacio del Octavo Príncipe.

[2] Le’er es un nombre cariñoso para An Chengle, mientras que Gong Zi es un título utilizado para dirigirse a la nobleza.

Shiro
En este capítulo hubo varias escenas en la cama pero la mejor fue cuando le puso «reparo» al príncipe travieso. (¬‿¬ )

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