El vampiro solo quiere una siesta – Capítulo 69: Las flores y la jaula

Traducido por Herijo

Editado por Tanuki


Estoy consciente, pero no puedo mover mi cuerpo, reconozco que esto es un sueño.

¿De nuevo?

Después de reencarnar en este mundo, seguido sueño sobre mi vida pasada.

Tal vez los vampiros son buenos soñadores.

Sé que es un sueño, así que no hay nada sorprendente en el escenario frente a mí.

Todo es ordinario, pero la habitación está aislada del mundo exterior.

Nunca puedo poner un pie al otro lado de la reja de hierro, solo tengo permitido vivir aquí. Así era ese tiempo.

Sintiendo el aire nostálgico,  veo lo mismo que en mi sueño.

—Odio que me mires tanto.

—También estás viéndome ¿no es así?

—Es un hermoso y emotivo acto cuando un vivo visita a los muertos, pero es indeseable que el muerto observe al vivo cuando no es su ancestro.

—¿Es así?

Tanto sus palabras como las mías están preestablecidas puesto que esta es una escena de mi pasado.

La persona al otro lado de las rejas de hierro es una existencia con un historial récord y el poder necesario para que le permitan vivir en la casa Kuon. Ella es Aoba Kuon.

En mis memorias, siempre está vistiendo ropa tradicional japonesa. Las mangas elegantes con flores coloridas dibujadas tienen un brillo que hacen que mis ojos duelan hasta el punto en que no puedo siquiera identificar de qué color son.

Está vistiendo ese tipo de ropas que hacen parecer que está parada en medio de un jardín de flores.

Hay dos cascabeles atados a su pasador, su sedoso pelo negro se balancea como una ola cada que se mueve.

Puso una cuchilla sobre la flor sostenida en su mano y cada vez que sus delgados dedos se mueven, la cuchilla corta las partes innecesarias de la flor. Comenzando así a arreglar las flores.

Solo lo veo como una bella arte y antes de que lo supiera estaba embelesado observándola.

Puso el trabajo terminado por un lado y sonrió.

—¿Qué tal? Es difícil mostrarle mi arte a una persona.

—No se de arreglos florales y no soy más que un muerto, por lo que no creo que mi opinión sea relevante.

—¿Es así?

No hay disgusto en sus ojos. Es una persona extraña.

Muchas personas de las que vienen a este lugar me desprecian y después de burlarse de mi regresan de por donde vinieron.

Algunas de ellas vienen a verme por lastima y por alguna razón parecen más heridas que yo y terminan regresando poco después.

Ella no entra en ninguna de las anteriores. Es la única diferente.

Me pregunto si es interesante venir a verme. Ha visitado mi prisión un sinfín de veces y en cada una de ellas ha venido con flores.

Su trabajo completado es limpiado antes de que muera. Tal vez es también una orden de su parte.

—Entonces, ¿como alguien que ha muerto, hay algo que desees?

—Me gustaría algo más llamativo como flores de cerezo o algo por el estilo.

Lo que dije son mis verdaderos pensamientos. Se que es algo inconveniente, pero no me importa. Ya que ella pidió mi opinión.

Su trabajo que está detrás de las rejas de hierro es tan atrayente como las gloriosas ropas que está vistiendo. Ella es gloriosa, atractiva y hermosa. Incluso en mis sueños parece brillar.

No estoy familiarizado con las flores, por lo que no se cuales usó, pero aun así puedo decir que su trabajo es asombroso.

De otra forma no podría usar el apellido Kuon. Eso puedo entenderlo incluso sin saber de arreglos florales.

Aunque en su mayoría son solo mis gustos.

—Tee he hee, ¿es así?

Su reacción es diferente a lo que había esperado. Lejos de molestarse, ella está riendo.

Los cascabeles suenan mientras camina, acercándose a las rejas de hierro.

—¿Aoba?

—Acércate un poco.

—Entiendo.

No se su propósito, pero no hay una razón para negarse. Me acerqué a la reja de hierro.

Pensé por un momento qué hubiera sucedido si no me hubiera acercado, siendo un soñador.

Mis sueños se mueven libremente, y esto es solo algo del pasado. Incluso si quisiera hacer algo diferente a la realidad, eso no cambia lo que realmente ocurrió.

Y sé que pasa después de esto. No se que hacer mientras sostiene mis manos a través de las rejas.

Un pequeño sonido hace eco en la silenciosa habitación. Un sonido de dos lenguas tocándose.

No me sorprendo, después de todo es la segunda vez que ocurre. Pero esta vez aún está aquí como evidencia que no estoy soñando por lo que me sorprendí un poco.

—Tiene un sabor inesperado ¿no?

—No creí que tuvieras el pasatiempo de besar a los muertos.

—El que estés aquí es evidencia de que no has muerto.

—¿Es así?

—¿Tienes experiencia?

—Hasta donde recuerdo nadie había hecho algo parecido.

—He he, entonces está bien.

Pensaba que era un muerto hasta hace un momento, pero comenzó a tratarme como un vivo de forma abrupta.

No se que este pensando. Es solo un sueño, pero lo que sea, volvemos a vernos.

Sin embargo, aun si no conozco sus sentimientos, se que emociones son las que causan esa expresión facial. Era un placer ver sus expresiones aquella vez. Ya que su sonrisa es tan hermosa como las flores.

—Eres un brote ¿no?

—¿Eso crees?

—Sí… ¿En qué te convertirás una vez que florezcas?

—No lo haré, morí antes de hacerlo.

—No, como un brote bajo la nieve, seguramente podrás florecer. Solo que no aquí, si no en otro lugar.

Se está alejando de mí. No entiendo el significado de sus palabras ni la intención de sus emociones después de todo. Incluso para mi yo presente, solo estoy viendo mi pasado.

—Me encantaría verte florecer.

—Eso es imposible. No puedo hacer nada en este lugar.

—Bueno, sí… pero el mundo cambia como las estaciones… ya va siendo la hora de que vengan a darte de comer. ¿Cuál es el nombre de ese niño?

—Ryouko. Ryouko Mizushiro.

—Con que ese es su nombre, entonces me voy yendo.

—¿Es así? adiós Aoba.

—Volveré luego.

—Eres libre de hacerlo.

Sonrió como si estuviera feliz.

—Ya que los brotes de cerezo no son algo que puedan cortarse fácilmente, algún día vayamos a verlos florecer.

—Ha, si hay la oportunidad.

Esos días nunca llegarán. Incluso así no pude decirlo.

El mundo del sueño se está rompiendo como una flor dispersandose, mi conciencia está regresando. El final del sueño está cerca.

Su sonrisa es lo último que veo, es de un ligero color rosado.

¿Qué es este sentimiento que tengo?

Es delgado, húmedo y cálido. Ese sentimiento, como si se tratara de una esencia, comienza a desaparecer.

¿Fue por la promesa que hicimos?

Sin saber la respuesta, me despierto de mi sueño.

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