Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 2: Caos en la fiesta nocturna


—¿Wi-Wilhelm Aibringer, dices…?

—Si.

—Carol… Tu, qué edad tiene esa persona… ¿Estás diciendo eso sabiéndolo?

Para la confirmación de mi Padre, asentí.

De tal cosa, soy consciente al 100%. Desde el principio, Wilhelm-sama ha sido un conocido de mi abuelo y he recibido sus afectos desde que era joven.

Como tengo actualmente 16 años de edad, la diferencia de edad sería de 46 años.

—Por supuesto, Padre. A pesar de todo eso, te lo estoy preguntando.

—… Es mucho mayor que yo y tiene la misma edad que mi Padre. Incluso para que la hija de un Duque se casara, esa diferencia de edad es inaudita.

Diciendo eso, mi padre hizo una mueca. Luego, miró a Wilhelm-sama quien estaba intercambiaba bromas.

Y él suspiró ligeramente.

—Esto no es realmente un asunto con el que pueda estar de acuerdo…

—Pero padre, probablemente las propuestas matrimoniales ya no me llegaran nunca más. Dado que Su Alteza hablo de más, incluso yendo tan lejos como para romper el compromiso personalmente, ya no habrán más candidatos adecuados. Probablemente no pueda asistir a la academia tampoco…

Eso era lo único que lamentaba. Si fuera posible, quisiera graduarme de la Academia. Incluso aunque todavía tenía muchas cosas que quería estudiar. Pero a juzgar por la actitud de Su Alteza Reyford-sama, él y… ¿Cuál era su nombre?, lo olvide. Diciendo que no apareciera ante él y de “como se llame”, de tal manera… Como si pudiera seguir asistiendo a la escuela.

El plan más rentable para la actual situación, era volverme inmediatamente independiente y abandonar la escuela. Entonces, para encontrar una buena casa, donde no se molesten por tomarme como novia, creo que Wilhelm-sama se ajusta a todos esos requisitos.

—Pero, ¿por qué Carol, tiene que ser con el capitán de los caballeros Wilhelm…?

Pero con un “hah”, los ojos de papá se abrieron de par en par. Entonces, como si entendiera todo, me miró. Parece que de repente tuvo una chispa de inspiración.

—… Ya veo, Carol. Así que era eso.

—Haa.

—Como esperaba de mi hija, quiero alabarte. Cuando mencionaste que querías casarte con Wilhelm-dono, dudaba de tu cordura.

Mientras que ríe “Kuku”, una extraña sonrisa malvada flotaba sobre la cara de mi Padre. Sin embargo, parece que mi padre ha adoptado un enfoque positivo en mi matrimonio con Wilhelm-sama. Sin embargo, no entiendo cuál es su intención.

Mientras escuchaba dócilmente la charla de Padre, dudaba de su carácter.

—Padre.

—No te preocupes, Carol. Definitivamente voy a atar un compromiso entre tú y Wilhelm-dono. Sólo tengo que jugar algunas de las cartas en mi mano.

—… Entiendo.

Padre estaba magníficamente malentendiéndolo, pero ya que se dirigía hacia una situación que era conveniente para mí, entonces estaba bien. Parece como si él no pensaba que realmente anhelaba a Wilhelm-sama, pero no tenía sentido si descuidadamente resolvía su malentendido.

—Pues bien, Carol, primero regresa a la mansión. Déjale el resto a tu Padre.

—Entiendo, Padre.

Si él le dice que se lo deje, entonces yo grandiosamente le voy a confiar esto a él.

En realidad, si me interponía torpemente, entonces podría decir cosas innecesarias. Si es posible a continuación, sólo de esta manera y, sin problemas, lo mejor es dejar que  padre proceda según lo previsto.

Pues entonces… Y, justo cuando me retiraba de la fiesta.

—¡E-espera! ¡Carol!

Por detrás, una voz urgente llamó para detenerme.

No habían muchas persona que se dirigieran a mí por mi primer nombre. Naturalmente, ya sabía a quién pertenecía esa voz.

—… ¿Necesita algo de mi hija, Su Alteza?

Pero a Su Alteza quien me detuvo de esa manera, mi padre se paró en frente de su camino. Justo antes, ¿no acabas de declarar “Nunca te muestres de nuevo ante mí”? ¿Por qué vienes a mí?

—Kuh… Duque Ambrosio, tengo prisa. Debo hacer que Carol…

—¿La boca de quien dice eso?. Cuando arbitrariamente rompiste el compromiso con mi hija. justo enfrente de su padre.

—¡Guh…!

Por alguna razón, Su Alteza había entrado en una discusión con el Padre. Honestamente, no entiendo por qué vino aquí de esta manera.

—Me disculpo, Giliam. Yo se lo ordene.

Pero, desde más atrás, resonó un tono solemne de voz.

Tenía la misma edad que mi Padre, pero un hombre con mucha más dignidad que mi Padre. Quienes entraron en confusión, no era solo Su Alteza, sino que también, todos los nobles que estaban alrededor.

Debido a que en primer lugar, él no estaba en el mismo nivel que los otros nobles y por lo general, él se sentaba en su trono contemplando la fiesta. Pero ahora estaba aquí. Sin embargo, mi padre no estaba perturbado.

Ese era… el Rey.

En lo que respecta al país de Fureakisuta, él tenía la mayor cantidad de autoridad, y era el padre de Su Alteza Reyford.

El rey de este país – Galius el Fureakisuta.

—Sin una palabra de saludo, he sido grosero hacia Su Majestad.

—Está bien. Justo antes, he oído las circunstancias de este tonto. Santo cielo…Puesto que él era el único príncipe, puedo haberlo mimado un poco demasiado. Me disculpo, Giliam.

—Una disculpa es innecesaria. Ya es un asunto cerrado. Además, creo que el que se disculpa y quien debería disculparse, es incorrecto.

—… Reyford.

A pesar de que estaba frente al Rey, no vi un fragmento de miedo que venía de mi padre. De hecho, más que el Rey, el que tenía el aire de auto-importante era mi Padre.

—¡Pero Padre! Sin duda, hacia Mary, Carol intentó…

—¿Dónde está la evidencia para eso?. Diciendo esas cosas que una persona no puede confirmar si es verdad o no, Como ser empujado de las escaleras hoy, No creo fácilmente tales cosas. No importa cómo te mire, eres un tonto loco por las artimañas de una mujer.

—¡De ninguna manera! ¡Padre!

—Primero, disculpate con Carol. Puedes hablar después.

Diciendo “guh”, Su Alteza Reyford apretó los dientes.

En cuanto a mí, la conversación de antes era suficiente. Si se trataba de una disculpa o no, eran mis verdaderos sentimientos que ya no quería escuchar las palabras de Su Alteza.

Además, esa cara…

No importa cómo lo piense, No puedo consentir esto. Que él simplemente se disculpe porque no tiene más opción, ya que Su Majestad el Rey se lo ordeno… pero su orgullo no lo permitiría, así que él estaba afligido.

Tal disculpa, no tiene sentido recibirla.

—Pues bien, padre, me voy.

—Aah, Carol. Ten cuidado en tu camino de regreso.

—Si.

—¡Es-espera, detente Carol!

Qué ruidoso.

Desde hace rato está diciendo “Carol Carol”, como si todavía fuera mi prometido, me gustaría que no se dirigiera a mí de tal manera. Hay un límite para lo cuan descarado puede ser.

¿Debería simplemente rechazarlo por completo?… Si, justo como lo estaba pensando en ese momento.

—¿Por qué Su Alteza tiene que disculparse?. ¡La única que está mal aquí, es la hija del Duque Ambrosio!

Un corazón lleno de ira, señaló un dedo hacia mí.

… Ummm, ¿quién será de nuevo?

No sé su nombre, pero la chica de la que Su Alteza Reyford estaba enamorado, estaba de pie allí.

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