Cenicienta – Capítulo 46: Celos otra vez

Traducida por Den

Editada por Sakuya


Fufufu. Heeheehee.

No podía evitar la expresión alegre en mi cara; ¡hablé con Priscilla-sama! Ha~ ¡fue tan encantadora!

¡Su majestuosa figura, la grabaré en mi memoria!

—Te hice esperar un rato, ¿estás bien? —preguntó Volker mientras me cogía de mi asiento y me ponía en su regazo. Ahora estábamos en el carruaje. Me besó la frente. Sus besos hacían cosquillas en mi cuerpo.

—Cosas inusuales no ocurren en el castillo, ¿verdad? Ah, pero en esta ocasión, ¡pude conocer a la persona que adoro! —dije con una amplia sonrisa.

La cara de Volker cayó.

— ¿Alguien que adoras?

Contesté con un sí a Volker, mientras recordaba la figura de Priscilla.

—Es tan agradable recordar: ¡su majestuosa apariencia, su amable expresión, su voz! ¡Yo…!

La mano grande de Volker sostuvo mi mentón cuando estaba a punto de decir que también quiero ser una dama majestuosa como Priscilla.

—Volker…

Mis ojos se abrieron de sorpresa cuando me besó con fuerza. Su lengua invadió mi boca y se enredó con la mía.

—A~ nn, Vol…

Mi lengua y saliva fueron succionadas, incluso cuando nos separamos por aire, volvió a besarme en ese mismo instante. Estoy sorprendida por el ansia de Volker hacia mí, pero estoy feliz. Coloqué mis brazos alrededor de su cuello y lo abracé.

Olvidé que estábamos en el carruaje y nos besamos inconscientemente. Finalmente, con cierta reticencia, nos separamos. Volker frotó su frente contra la mía y limpió mis labios húmedos.

—Lo siento, tus labios ahora están rojos.

Siempre estaba preocupada por mi apariencia después de que Volker me besara. Mi cara se ponía roja.

—Eso es porque lo haces con tanta prisa… No quiero parar; solo quiero que vayas un poco más lento.

Antes de que pudiera terminar, Volker llamó la atención del cochero.

—A Barotta.

¿Barotta? ¿Qué quieres decir con Barotta?

— ¿Volker, no vamos a casa?

—Vamos a hacer un pequeño viaje.

Barotta era un hotel de lujo cerca del castillo. Los principales clientes de Barotta eran dignatarios de otros países. Pero los aristócratas y los ricos comerciantes también patrocinaban el hotel. A veces, también se quedaban.

—Pero les dije a todos que estaríamos en casa antes de la cena.

El cocinero de Volker era realmente maravilloso. ¡Marie y yo fuimos cautivadas desde el primer día! Esperaba por cada comida.

—Está bien, enviaré un mensaje a casa. —Respondió.

Bueno, sería agradable tomar un poco de té. Estoy hambrienta, pero no creo que lo que quiera sea comida. Los ojos de Volker estaban ardientes. Sentí un fuego mutuo dentro de mí.

—Pero eso… ¿no sería mejor estar en casa? —Pregunté tímida.

En casa estoy relajada y cómoda y, estaría oscuro. Pero Volker no cambió de opinión.

— …Todavía está claro afuera, ¿verdad?

— ¿No te gusta?

No es eso. ¿Cómo puedes pensar semejante cosa cuando ya hemos hecho el amor? No es eso… es embarazoso a la luz del día…

—No, pero…

Antes de que me diera cuenta, estábamos en el pórtico [1] de Barotta y él le estaba diciendo al cochero que nos recogiera por la mañana. Así que nos estamos quedando…

Volker me mantuvo cerca cuando entramos al vestíbulo. Me apoyé obedientemente en su pecho para así poder esconder mi cara. Podía escuchar los latidos de su corazón y sonaba emocionado. Volker también estaba emocionado, ¿verdad?

—General Brennan, ¿cómo podemos servirle?

Parecía que Volker era conocido por el personal. Es verdad, como el general de la Guardia Real, debe escoltar a invitados importantes aquí.

—Mi esposa se está sintiendo un poco indispuesta. ¿Nos puede dar una habitación para que pueda descansar?

¿Cuándo me sentí mal? Solo he estado comiendo dulces toda la tarde… No…

—Por supuesto, enseguida Señor. ¿Debería llamar al médico para que la vea?

El diestro personal debe haber notado algo que yo no. Me pregunto si realmente me veía enferma. Miré a Volker.

—No hace falta; se mejorará con un poco de descanso.

Fuimos llevados hacia una suite bien equipada. Volker me recostó en la cama y le pidió al asistente que nos trajera algunos refrescos. Después de que el asistente se marchara, solté una risita y pregunté.

— ¿Te impacientaste cuando preguntaron si necesitaba un médico?

Volker cubrió mi cuerpo con el suyo. Sus manos grandes acariciaban mi cuerpo mientras me besaba. Mi cuerpo respondió.

—No dejaré que nadie toque a Fredericka en este estado, solo yo puedo tocarte.

¿Es así? Mientras me besaba y me acariciaba, mi cuerpo se estremeció. Pasó su mano por mi pierna y bajó hacia la falda de mi vestido. Grité instintivamente cuando su mano tocó directamente la piel debajo de mis bragas.

Volker levantó el dobladillo del vestido y tocó el ápice de mis muslos.

Gemí otra vez y apreté mis muslos para evitar que la mano de Volker siguiera jugando conmigo, pero fácilmente pasó por delante y acarició mi lugar secreto con sus largos dedos.

—Oh, Fredericka, eres tan linda. —Dijo Volker al oído. Su voz resonó en la parte más profunda de mí. El movimiento de sus dedos se volvió más suave y fluído – el néctar estaba goteando. La miel hizo un sonido desvergonzado. Lo soporté – mi cara escondiéndose en la almohada. Me empujaron suavemente hacia el crescendo y grité en señal de rendición.

— ¡Ah! Volker… me e-estoy viniendo…

Acogí las olas de placer con la apresión en mi vientre, esta no era una situación a la que podamos regresar. Mi cuerpo temblaba de expectativa; esperando por Volker.

Durante los últimos tres días, fui completamente tomada y mi cuerpo recuerda el placer que Volker me dio. ¡Ahora, tengo esa sensación en un abrir y cerrar de ojos!

No es mi culpa que esté pensando “deprisa, deprisa”. ¡No es mi culpa! Quizás…

Me preguntaba si sabía sobre mis sentimientos o debería decírselo. Los dedos de Volker dejaron de moverse. Respondí inesperadamente.

—Fu~a.

Ahora quiero más.

Entonces Volker dijo:

—Esta es la primera vez que te hago venir con ropa interior.

Tenía muchas ganas de patear a Volker en la mandíbula.

Poco después, nos sentamos uno al lado del otro llevando las batas y bebiendo una infusión de frutas que había sido preparada.

— ¿Entonces, sobre Lady Priscilla…? —preguntó Volker mientras besaba mi sien.

Hice un puchero y respondí:

—Empecé a contártelo, pero te estabas poniendo juguetón.

No estaba realmente enfadada; hacer el amor con Volker es agradable. Hacerlo en un lugar diferente, da una sensación diferente. Está bien…

— ¿No es porque estás diciendo que adoras a Priscilla? —dijo en mi oído mientras me mordía y me besaba bajando por mi mentón.

— ¡Es porque la admiro y quiero ser como ella!

Quiero ser majestuosa y tranquila. Quiero ser tranquila para que sonidos extraños no salgan de mi boca.

—Pienso que eres una dama lo suficientemente buena tal y como eres. Estaré ansioso si te vuelves más perfecta que ahora.

Incluso si es un poderoso Caballero Real, no podría acabar con los otros caballeros y abrazarme, son muy numerosos.

No, no, no. Esa es una grave sobrestimación. No hay posibilidad de que eso suceda. Pero incluso si se lo decía a Volker, no cambiaría de opinión. Estoy un poco preocupada.

—En cambio, tú no puedes volverte más maravilloso, Volker. O realmente estaría nerviosa de que otra mujer te alejara de mí.

El encanto de una mujer disminuye gradualmente con la edad, ¡pero el encanto de un hombre aumenta! Respaldado con experiencia de vida; ¡es definitivamente peligroso!

—No me importaría si otra mujer me sedujera, sería inútil —dijo Volker mientras me abrazaba y me colocaba en su regazo frente a él. Sus manos estaban en mi cintura y me acercó más. —Estoy seguro de que solo reacciona a ti ahora.

Me sobresalté cuando su cosa caliente y dura tocó mi trasero.

El lugar entre mis piernas se puso kyun~. ¿Por qué tan pronto? ¿Por qué estoy moviendo mis caderas contra Volker?

Miré a los ojos de Volker y asentí.

— ¿Deberíamos, Fredericka?

¿Eh? ¿Espera? ¡No es eso, Volker!

Parece que entendió algo contrario a mis intenciones. Traté de discutir, pero mi boca fue detenida con besos.

A, a~a a…


Notas:

[1] Pórtico: galería con arcadas (conjunto de arcos) o columnas a lo largo de un muro de fachada o de patio.

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