Creo que mi prometido se ha rendido – Epílogo: La novia del Príncipe Heredero ~ A veces hermano y hermana ~ (12)

Traducido por Shaey

Editado por Ayanami


Con el emblema Real esculpido en forma discreta, un carruaje negro, que se usa para viajar de manera incógnita, avanza hacia la capital real.

En el interior del carruaje, Alberto suspiró mirando a Anna, que se encontraba sentada frente a él, con una mirada agria.

— ¿Por qué debo ser yo quien debe ir y enseñarle el lugar…? A alguien que no conoce ni siquiera ser educado, como él…

—Sólo aguántalo.

Al ser regañada de forma directa, la cara de Anna se enrojeció. Miró fijamente a Alberto y se puso a llorar.

—Hermano, puede que no lo sepas, pero ese hombre, ¿sabéis lo que me dijo cuando me saludó?  Dijo que tengo una [mirada fuerte], ¡¿sabes…?! ¡¿No es muy grosero decirle eso a una dama?! No, incluso atreverse a decir esas palabras ante la Princesa del Reino de Noin, ¡su grosería no tiene límites…!

Sí, eso es ciertamente descortés, respondió Alberto en su mente y miró fríamente por la ventana.

Incluso, mientras se quejaba, la razón por la que Anna fue con Alberto a la Capital Real fue, únicamente, por Tobías.

Tobías visitó el Reino de Noin tres días antes de lo previsto y, al día siguiente, señaló su deseo de hacer una excursión por la Capital Real. Como su visita no se ajustó al plan, en realidad, Alberto había querido que pasasen dos días dentro del Palacio Real, sin embargo, resultaba imposible rechazar rotundamente el deseo del invitado.

Además, ese hombre, quizás, tenía sus propios planes, puesto que llegó antes de lo previsto, pudiendo ser difícil para Tobías, tomar un poco del tiempo de Alberto. “A cambio, está bien si tu hermana pequeña se convierte en mi guía en tu lugar —dijo Tobías”.

No es que Alberto no pensara en el por qué Tobías hizo que su hermana se convirtiera en su guía, pero, para estar seguros, trató de confirmarlo una vez con la propia Anna.

— ¿Serás tú su guía?

En el momento en que se le preguntó eso, Anna respondió inmediatamente.

—Aunque puede ser cierto que mi hermano mayor está ocupado, ¿acaso él decidió unilateralmente que yo no estoy ocupada? ¡Incluso burlarse de mí tiene su límite…!

Mirando a Anna, que se puso inusualmente emotiva, Alberto recordó el ligero malestar que sentía.

Era la primera vez que veía a Anna oponerse a alguien hasta ese punto.

¿No es esto un indicio de que se está convirtiendo en amor? —Así, Alberto sentía una extraña preocupación que no era usual en él.

Quizás, fue por el recuerdo de la mirada inusual de su hermana, cuando miraba a Marx, lo cual, se grabó vivamente en su mente.

No hay forma de que alguien como Marx sea tu pareja, ¿cierto? Pero, por el contrario, puesto que sería problemático, ¡no te enamores! Fue el pensamiento que tuvo Alberto el otro día.

Para Alberto, que terminó siendo consciente del enamoramiento de su hermana, no era sólo Marx, incluso Tobías se había convertido en el blanco de sus sospechas.

Comenzando por oponerse a él primero, luego, conocer un lado inesperado, para terminar enamorándose.

Para Anna, que no tiene inmunidad hacia este tipo de cosas, podría ser posible —pensó Alberto.

Nunca aceptaré a Tobías como mi cuñado.

Encontrando su resolución, Alberto le dijo a Tobías que, tal y como estaba planeado, él sería el guía.

En ese momento, Tobías respondió —Entonces, ¿podré volver a ver a la Señorita Christina? Sin embargo, para una mujer sola con dos hombres, seguramente, se sentirá nerviosa, así que, ¿qué tal si Su Alteza Anna también nos acompaña?

No dije que invitaría a Christina. Más bien, no quiero, siquiera, mostrarte a mi prometida nunca más 

Aunque dentro de su corazón respondió de tal manera, a pesar de no ser un guía oficial, seguía siendo uno para un príncipe.

Esta vez, sólo debo actuar según la costumbre e ir junto con mi prometida.

Puesto que Alberto aceptó, de mala gana, el pedido de Tobías.

La razón por la que Alberto estaba siendo directo con su hermana, era porque tampoco tenía ninguna pizca de entusiasmo por este viaje.

Hoy, se había decidido que se encontrarían con Christina en el lugar de destino.

Alberto recordó que el evento ocurrió ayer, después de la llegada de Tobías.

♦ ♦ ♦

Incluso después de que se le dijera una cosa extremadamente grosera como usado, la amable Christina no le dijo nada a Alberto.

Usado, contenía el significado de una mujer que ya ha sido profanada, lo cual, era un gran insulto.

Para alguien como Christina, que mantuvo su pureza a pesar de estar comprometida con Alberto, esa humillación era, seguramente, intolerable.

Sin embargo, ella siguió esperando dentro de la habitación, mientras Alberto regresaba de llevar a Tobías a su habitación de huéspedes. Y entonces, ella verificó el plan de Tobías para el día siguiente.

Desde que recibió la petición de Marx, se había decidido que él actuaría junto con Christina en el trato con Tobías, sin embargo, no era extraño, para ella, volver a casa después de experimentar ese tipo de situación.

No quiero que ese descarado de Tobías se vuelva a reunir con mi prometida, —Alberto, quién pensó que le preguntó, ¿quieres ser la guía junto a él? Si ella decía que no, él piensa que estará bien que lo haga él solo.

En cuanto a Christina, cuando le preguntaron, parpadeó repetidamente, como si se sintiera confundida, y dijo fácilmente —Si.

Después de haberle preguntado al Rey y a la Reina, —prometí que nos ocuparíamos juntos de Tobías, ¿no es obvio? —Alberto sonrió a su respuesta.

Aunque cuando era una niña, decía cosas egoístas y me preocupaba, Alberto recordaba los viejos tiempos nostálgicos.

Visitando el Palacio Real de repente y suplicar, con ojos brillantes, ¡vamos a algún lugar juntos! Su adorable prometida. Cuando Alberto se negaba con una mirada turbada, ella se ponía triste y abatida, pensar que esta joven princesa suya, cambiaba cada día para convertirse en la reina que sería.

En los últimos días, no decía ninguna cosa egoísta y parecía haberse convertido en una mujer comprensiva.

—Está bien si haces un berrinche, como en los viejos tiempos, porque no te gusta, ¿sabes?

Queriendo mimarla, la instó deliberadamente, y luego, ella se rió, mientras sus mejillas se sonrojaban.

—Ya no soy una niña

— ¿Ya no me dirás ninguna petición malcriada?

Él, estiró su brazo y la hizo acomodarse completamente en su abrazo. Cuando Alberto la abrazó, Christina, avergonzada, bajó los ojos y respondió con malicia.

—Esa petición malcriada, la guardaré para cuando realmente quiera decirla.

Pensando en que era algo inesperado, Alberto miró hacia abajo y, al mismo tiempo, Christina lo miró y sonrió. Sus ojos, que miraban a Alberto, brillaban como en los viejos tiempos.

Aunque había crecido, la adorable prometida de Alberto, era igual que antes. Sólo que ella se volvió un poco mejor, para hacer frente a la situación.

— ¿Huun? ¿Entonces, cuando me digas esa petición malcriada, debo cumplirla?

Ya que, después de todo, esa petición malcriada, ha sido reservada especialmente, cuando él se rió y dijo eso, Christina sonrió encantada y tímida.

♦ ♦ ♦

— ¿Hermano? ¿Has oído lo que he dicho?  ¡Anna cree que ese hombre tiene un problema! ¿Por qué dice todo tan arrogantemente?

Llamado por su hermana, la conciencia de Alberto volvió a la realidad.

Anna le hablaba con las cejas levantadas y el cuerpo inclinado hacia adelante.

La hermanita que estaba siendo tan egoísta como le gustaba, se parecía, un poco, a la anterior Christina. Sin embargo, Christina era cientos de veces más linda.

Alberto suspiró y apoyó la barbilla en una mano.

—Como es de un reino diferente, no se puede evitar. No importa la actitud que tenga, tú, como princesa del Reino de Noin, debes actuar de una manera acorde con tu estatus. No te dejes llevar por tus emociones

Anna, después de ser ignorada por un tiempo, hizo pucheros y siguió mirando a Alberto.

—Ese tipo de cosas, ya lo sé…apuesto a que estabas pensando en la hermana Chris, ¿verdad?

—…

Aunque no está mal que Alberto piense en ella, no es que hubiese ignorado a Anna a propósito.

Mientras él guardaba silencio y miraba a Anna, ella hacía pucheros y miraba por la ventana.

— ¡Hermano mayor y la hermana Chris siempre piensan en Anna como algo secundario! ¡Si tan sólo hubiera alguien que pensara en Anna como lo primero…!

Por supuesto que sus padres piensan en Anna como la número uno, sin embargo, en este caso, ella parecía pensar en que fuese alguien más, además de sus padres.

—…Ese es el papel de tu futuro esposo, ¿no es así? Sólo debes soportarlo por un poco más de tiempo

—…

Todavía faltaban dos años para su debut en sociedad, así que el encuentro entre Anna y otros jóvenes, tendría que esperar un tiempo.

Él, respondió de manera casual, pero Anna tenía la mirada en blanco, mientras miraba a Alberto.

— ¿Qué quieres decir con un poco más de tiempo?

—No, no es nada

Realmente, no había otro significado. Sin embargo, Anna parpadeó repetidamente y tenía una expresión desconcertante.

Alberto frunció el ceño.

— ¿Por qué haces una expresión tan extraña? ¿No es obvio que te casarás en el futuro? Después de todo, eres la princesa

Incluso, a lo largo de la historia, no ha habido ninguna princesa que no se haya casado.

No hace falta decir que Anna, que debería haberlo entendido, se cubrió la boca y se sumergió en el silencio.

¿Dije algo mal?

Alberto cruzó las piernas y, una vez más, miró por la ventana con desgana.

El lugar que Tobías había designado para inspeccionar primero, es el orgullo de la capital real Loewe, el parque Leuchtturm. Hay una catedral en el centro del parque, mientras que los establecimientos comerciales y similares la rodean.

Siendo el parque más concurrido de la Capital Real, no se puede evitar que llame la atención.

Para el encuentro con Christina, prometieron encontrarse con ella frente a la catedral. Al verla frente a la catedral. Parece que venimos para una inspección preliminar para nuestra boda, pensó Alberto.

Aunque era tarde, al darse cuenta de que es la iglesia donde se celebrará la ceremonia de boda, Alberto sonrió instintivamente.

Si tan solo pudiéramos celebrar nuestra boda así. 

Alberto, que tenía esa clase de ilusión, no se dio cuenta de que, después de ver esa cara descuidada de él, la cara de Anna se estaba poniendo más tiesa.

♦ ♦ ♦

Bajando del carruaje, como invitada por el suave viento, Christina miró el parque desde las escaleras de la catedral.

El cielo estaba despejado, y una agradable y fresca brisa corría. Coincidiendo con la prosperidad del Reino de Noin, se veía el tráfico bullicioso de personas y carruajes, así como las animadas voces de los comerciantes, las cuales, eran agradables al oído.

Había muchas damas con vestidos de colores caminando por el parque, así como los jóvenes que buscaban la oportunidad de llamarlas.

Deseando tener una inspección de incógnito, Tobías vendría del Palacio Real junto con Alberto. En cuanto a Cristina, que había llegado antes, el hecho de que la llorona Anna la agarrara, fue algo que ocurrió unos minutos después.

—Hermana Chris, tal vez, ¡me obliguen a asumir un matrimonio político…!

Anna saltó, mientras decía esto, cuando Alberto fue al carruaje de Tobías y hablaban mientras salía del carruaje.

Aunque parezca sólo un abrazo frente a la puerta de la catedral, Christina se sorprendió y miró a su alrededor.

—Oh, ¿por qué tan de repente?

Fue porque la información, poco confiable, sobre que la princesa iba a tener un matrimonio político podría ser escuchada por alguien.

A pesar de estar en pánico, Anna respondió a la voz de Christina y habló abatida.

—Verás, cuando me subí al carruaje con mi hermano hace un momento, tuvimos una charla…entonces mi hermano habló como si me fuera a casar pronto…

—…Oh cielos

Aunque Christina no tenía ganas de afirmarlo, como no tenía material para negarlo, no podía hacer nada más que dar una respuesta vaga.

Anna apeló a Christina, mientras temblaba en lágrimas.

—Estoy segura de que hay una conversación con el príncipe de otro país o algo así…por eso mi hermano me dijo de repente que estudiara en el extranjero…

—…Pero, estudiando en el extranjero, sólo para eso….

Pensándolo bien, aunque estudiar en el extranjero se puede hacer en cualquier país, no hay necesidad de que Anna se fuera a otro país a estudiar. Aunque podría haber algunos ámbitos en los que el Reino de Noin es débil, como Marx que se trasladó al reino vecino, esos son ámbitos destinados a los hombres. Para Anna, el tutor real debería ser suficiente, pensando así, Christina consideró que la conversación sobre el estudio en el extranjero debe ser algo que Alberto dijó arbitrariamente.

Anna, que seguía pensando por sí misma, se puso pálida. Tapando su boca con la palma de su mano temblorosa, murmuraba con una voz como si fuera el fin del mundo.

—Si es el Príncipe Tobías, ¿qué debo hacer…?

Al oír la charla, llegó a una conclusión loca, los ojos de Christina se convirtieron en puntos.

Ser obligada a casarse ── Hay una propuesta de matrimonio del príncipe de otro país ── Por eso dijo que fuera a estudiar al extranjero ── en otras palabras, era una propuesta de matrimonio del príncipe del reino vecino, Tobías.

Al alinear el flujo de la conversación, parecería plausible, sin embargo, es difícil imaginar que el rey y la reina, que aman tanto a Anna, avanzaran en el compromiso, así como así, sin decirle nada.

Cuando Christina trató de interponerse con calma, la voz perturbadora, de un joven, se abrió paso.

— ¿Hay algo acerca de mí?

Anna se dio la vuelta sorprendida, y Christina miró hacia arriba. Tobías se acercó con Alberto y subió las escaleras, mientras tenía una cara feliz al mirar a Anna. En cuanto a Alberto, su cara parecía expresar duda.

—Aah…no…no es nada…

Anna, que estaba a punto de llorar, quizás, no quería que se le viera la cara, mientras respondía en silencio y miraba hacia abajo. Luego, hizo una reverencia cortés. Viendo su respuesta, Tobías levantó la comisura de sus labios.

— ¿Qué pasó? Hoy, no parece que tengas el mismo vigor que tenías ayer

Aunque Anna agachó la cabeza e intentó dejarlo pasar, de alguna manera, la conversación continuó y se dio cuenta de que no podía seguir así. Con ojos llorosos, Anna miró a Tobías.

—…Ayer, fue sólo porque estaba sorprendida. Aquí, ¿qué tal si miras dentro?

—…

Mirando la cara de Anna, Tobías tomó un respiro y, de repente, dejó de moverse. Algo podría haber pasado, ya que él seguía mirando a Anna, mientras mantenía una sonrisa arrogante en su cara.

Anna parpadeó repetidamente, desconcertada, y Alberto también miró a Tobías de forma sospechosa.

Sólo Christina que, de alguna manera, tenía una mala corazonada, dio un paso adelante.

—Su Alteza Tobías, aquí, siéntase libre de entrar en la Catedral. Tiene el mayor vitral del Reino en su interior

Dejar al Príncipe Heredero y a la Princesa y seguir adelante, fue lo primero para Christina, sin embargo, era necesario romper la atmósfera dentro de ese ambiente.

Aunque, normalmente, se enfrentaba a los demás como una princesa infantil, Anna, a su manera, también se había convertido en una joven. A pesar de su tendencia a hablar y actuar de forma vigorosa. Cuando se mantenía en silencio, parecía una dama considerablemente apropiada.

Orgullosa de su inmensa popularidad en la alta sociedad, la hermana pequeña de Alberto, naturalmente, el aspecto de una niña de trece años tenía un rastro del niño que fue, pero, también irradia la belleza que le aportó su período de crecimiento.

Como si la olvidara, Tobías apartó sus ojos de Anna y se volvió hacia Christina.

—Es realmente así, ¿de verdad?

Tal vez, debido a que estaba delante de Alberto, habló educadamente. Christina se sintió aliviada porque no le dijo algo como el día anterior.

—Por supuesto, por favor.

Al oír la voz de Christina, los asistentes abrieron la puerta de la catedral.

Tobías siguió a Christina, la cual, se ofreció como guía y dio un paso hacia la Catedral. Sin embargo, justo antes de entrar en la Catedral, se volvió repentinamente hacia Anna que lo seguía por detrás.

— ¿?

Anna ladeó la cabeza confundida, mientras él levantaba la comisura de su boca con ojos brillantes.

—…Si no me equivoco, parece que Su Alteza, la Princesa, intercambiaba, a menudo, cartas con Marx, ¿no es así?

Al escuchar la pregunta, Christina se dio vuelta inmediatamente. No puedo dejar que Anna responda a eso, fue lo que pensó, pero Anna asintió honestamente.

—…Sí. A veces, intercambié cartas con Marx

Tobías sonrió.

—En este país, ¿el intercambio de cartas entre un hombre y una mujer no es algo que tenga un significado especial?

Anna lo miró fijamente, mientras Alberto, de inmediato, se interpuso entre los dos con una sonrisa.

—No, bueno, aunque fue embarazoso. Desde antes, mi hermana y Marx tienen una relación de hermanos, así que era como una hermana pequeña que no podía separarse de su hermano mayor

—… ¿Hermano?

Anna frunció el ceño y miró a Alberto.

Su expresión, parecía indicar que no pensaba en Marx como un hermano mayor. Pero, para una doncella enamorada, era ciertamente un comentario desagradable. Para ella, Marx no era un hermano mayor. Seguramente, era alguien muy valioso, alguien que le gustaba mucho.

Aunque Christina entendió el sentimiento de Anna, también entró en pánico y entró en la conversación.

—Tienes razón. Desde nuestra infancia, hemos pasado tiempo como hermanos, por lo que, de alguna manera, la sensación de distancia entre nosotros parece muy lejana.

—…

Con una mirada, como si no entendiera nada, Anna miró a Christina.

Esto, tal vez, podría ser la investigación preliminar de Tobías. Como Tobías tuvo un intercambio con Marx, sabía que hubo un intercambio de cartas entre él y Anna. Si se demuestra que su relación era romántica, se podría considerar que el compromiso con Irene es sólo una pretensión.

La razón por la que recibieron a Tobías, esta vez, fue para proteger a Irene. No debemos confundir nuestro propósito, ya que Christina y Alberto estaban llenos de sonrisas.

Mirando a Anna, que era la única que no entendía nada, Tobías se rió mezquinamente.

—Ya veo. Realmente, pareces una princesa pura… ¿tendrá, mi señora, también su boda aquí en esta catedral?

Anna parpadeó confusamente, mientras Alberto, que estaba detrás de ella, agudizó de inmediato su mirada.

—…No. Plan de boda…todavía no…lo…

Tal vez, Anna comenzó a imaginar lo que le preocupaba hasta justo antes, sobre el matrimonio con Tobías, mientras cortaba su frase, en medio de la respuesta y volvía a llorar.

¡Aah! No puedes, Anna-sama… dentro de su mente, Christina le gritó a su futura hermana.

Bajando débilmente la ceja, la princesa, que estaba a punto de llorar, mostró un lado dulce y encantador, que era 180 grados diferente del día en que ella y Tobías se conocieron.

Tobías miró fijamente la cara de Anna y se río.

—…Ya veo

Sólo dijo esas palabras, y se volvió hacia Christina.

Incluso en el Reino de Noin, el intercambio frecuente entre un hombre y una mujer tiene un significado especial. Sin embargo, aún no estaba claro si Anna tenía una relación romántica con Marx. Entonces, de alguna manera, mostró un lado de ella que era diferente del que tenía durante su primer encuentro, se convirtió en una princesa pura e inocente.

No era difícil imaginar que la impresión que Marx tenía de Anna era así.

Definitivamente, no quiero entregar a Anna a alguien como tú, fueron los pensamientos de Alberto.

Christina, que conocía a la princesa desde pequeña, deseaba un futuro feliz para Anna. Era difícil decir que Tobías era alguien que podía traer ese futuro feliz a Anna.

Urgida por sus sentimientos personales, Christina miró fijamente a Tobías, mientras que él se lo devolvió con una sonrisa amistosa.

—Entonces, por favor, déjeme ver, la Catedral en la que mi lady y Su Alteza Alberto planean su boda.

Con una amenaza vacía y risas satisfechas, sus ojos brillaron silenciosamente, como un depredador que había encontrado a su presa.

Christina miró con preocupación hacia atrás. Alberto suspiró, mientras le daba palmaditas en la cabeza a Anna, y peinó su brillante pelo negro con sus dedos.

En cuanto a Anna, miró a la cara de su hermano preocupado, con una expresión que parecía mostrar su completa falta de comprensión de todo.

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4 thoughts on “Creo que mi prometido se ha rendido – Epílogo: La novia del Príncipe Heredero ~ A veces hermano y hermana ~ (12)

  1. Emihud says:

    Mensa….Anna…eres una mensa
    Como princesa debes aprender a guardar tus emociones
    Este es el resultado de que tus padres te engrian demasiado
    Tu puedes hacerlo!
    Muestrales que puedes tener compostura!

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