Lucía – Capítulo 28: Damian (1)

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


—Joven maestro, soy Ashin, el secretario administrativo. ¿Me recuerda?

Damian miró brevemente a Ashin de arriba abajo y luego le hizo un gesto con la cabeza y entró en el carruaje. Su frialdad no era inferior a la de su padre.

Por eso dicen que no puedes fingir la sangre…

Quizás el duque era así cuando era un niño. Con su cabello negro y ojos rojos, Damian era un duque de Taran en miniatura. Probablemente no había necesidad de usar el tesoro mágico de la familia real para determinar su ascendencia.

Nadie podría decir que el pequeño señor no era de la sangre del duque de Taran.

Uf… solo es mi destino.

Odiaba los viajes de larga distancia. Estaría extremadamente satisfecho si todo lo que tuviera que hacer fuera ir y venir rutinariamente entre Roam y la casa. No pudo evitar suspirar cuando pensó en tener que sentarse al lado de ese niño triste durante mucho tiempo.

—Veo que has estado bien mientras tanto. Has crecido mucho, casi no te reconocí.

Ashim habló con amabilidad en un esfuerzo para elevar el estado de ánimo. No era algo que solía hacer, pero no quería ser tomado como un matón y Ashin descubrió que el pequeño duque de Taran, que se parecía exactamente al duque de Taran, el hombre a quien conocía como el hombre más aterrador del mundo, era extremadamente laborioso.

Además, era verdad que casi no lo reconoció.

Ah… ¿qué aspecto tiene este niño de ocho años? Parece que podría ser tres o cuatro años mayor. Mi sobrino tiene diez años, pero incluso él es más pequeño que nuestro pequeño señor.

Incluso cuando el pequeño señor tenía seis años, tenía un físico corpulento, por lo que ya había signos de eso en ese momento.

Al igual que un zorro y un tigre eran de diferentes tamaños.

Si sigue creciendo así, ¿no terminará con una estructura enorme? Totalmente diferente de lo que está en el papel.

—¿Qué es?

—¿Eh?

Ashin se sintió complacido consigo mismo cuando el joven señor finalmente abrió la boca.

—Sabes, con tu rango, no me tenías que recoger personalmente.

—Jajaja.

Correcto. Alguien de su estado generalmente no tenía que hacerlo. Aunque, Ashin no pensó que estas palabras fueran algo que debería salir de la boca de un niño de ocho años.

Dejemos de lado el hecho de que él me recuerda… ¿recuerda mi rango?

El linaje del duque de Taran debía tener algo diferente. Cuando Ashin lo pensó de esta manera, sintió que era injusto y, al mismo tiempo, también podía entenderlo.

Incluso el actual duque de Taran era así. Era un caballero y también uno de los mejores, pero su cerebro era excelente.

El mundo es originalmente injusto.

Ashin se dio cuenta el día que su inocencia infantil se rompió.

—Era la orden de Su Gracia el duque.

Los ojos de Damian se hicieron un poco más grandes.

¿Por qué? Su expresión parecía preguntarlo.

—Creo que el joven maestro ya ha escuchado las noticias. El duque de Taran ahora tiene una dama en la casa.

Damian asintió con la cabeza. Usualmente recibía noticias sobre la Casa Ducal de una manera relativamente detallada.

Para que él se hiciera cargo en el futuro, el duque tenía la intención de que él supiera todo. No importaba cuánto tiempo estuviera lejos de la casa y si estaba en un internado que estaba aislado del exterior, Damian era informado de todo. Todo era para que el duque nunca escuchara las palabras: “no sabía”.

Damian había memorizado la carta enviada, palabra por palabra.

—Estos son solo mis pensamientos, pero dado que ambos tienen una relación madre-hijo ahora, creo que deberían conocerse como familia —dijo Ashin.

¿Relación madre-hijo, dices? Damian interiormente se lo cuestionó. Su padre no era una persona tan delicada. La idea de que el duque quisiera que tuvieran una fuerte relación madre-hijo no tenía ningún sentido. Tal vez él y la duquesa se mordieran y se desgarraran el uno al otro y el duque ni siquiera estaría interesado hasta que uno de ellos muriera.

—¿No dijo nada más? —preguntó el niño.

—Ah… él… quería que… no fuera grosero con su madre. Dijo que debería mostrar el debido respeto…

Bueno, eso es todo.

Ashin lo había simplificado pero había entregado la advertencia. Solo tenía que quedarse allí en silencio sin estar nervioso. Aunque el joven señor era el sucesor, todavía era ilegítimo. Lo que significaba que no debería ponerse de los nervios de la duquesa sin ninguna razón.

Incluso si el duque no le advirtió, Damian no tenía intención de enfrentarse a su madrastra. Antes de ser oficialmente legal, su identidad no se podía mostrar en ningún lado y el consentimiento de la duquesa era absolutamente necesario para elevar su estatus.

—¿Es ella bonita? —preguntó Damian.

—¿Huh? Ah… solo la he visto unas pocas veces…

—Solo necesitas ver a alguien una vez para saber si es bonita o no.

Debido a la vacilante respuesta de Ashin, Damian llegó a una conclusión.

Ella no debe ser tan bonita.

El interés de Damian en su madrastra era solo hasta ese punto, después de lo cual abandonó ese pensamiento.

Mirando las cosas desde el punto de vista de su madrastra, Damian no esperaba ser bienvenido. Esperaba que mientras estuviera en Roam, solo se encontrarían unas pocas veces.

Planeaba vivir en silencio como si estuviera muerto. Si ella no quería ver su rostro, él se encerraría en la habitación y si ella lo acosaba, planeaba soportarlo si era tolerable.

Damian no se sorprendió mucho cuando escuchó que el duque se iba a casar. Sospechaba que el duque solo lo había hecho porque ya era hora de que se casara.

Damian comenzaba a comprender el frío temperamento de su padre, que solo se movía por necesidad. Incluso si la duquesa tuviera un hijo, el estado de Damian como sucesor no se vería afectado. Su padre nunca fue un buen padre, pero era alguien en quien se podía creer firmemente.

Los pensamientos de Damian luego cambiaron hacia la Academia. La repentina convocatoria al comienzo del semestre había estropeado su agenda.

Inicialmente estaba preocupado por irse y quedarse atrás, ya que no sabía cuándo regresaría. En el peor de los casos, habría tenido que renunciar a todo el semestre.

A lo sumo, estaré allí por una semana.

Tardaría unas tres semanas si se incluyera el viaje de ida y vuelta.

Si no quería quedarse atrás cuando regresara, no podía dejar que nada de su tiempo se gastara en vano.

Damian ya había llenado el maletero del carruaje hasta el borde con libros.

♦ ♦ ♦

La noticia del matrimonio del duque de Taran había salido de la boca de alguien y pasó de boca en boca antes de llegar a la alta sociedad.

Solo surgía en las conversaciones de la gente. No había nadie que hubiera asistido a la boda, por lo que el rumor solo había estallado porque la gente no conocía otra forma de satisfacer su curiosidad.

Kwiz era, por supuesto, también curioso y había invertido mucho dinero y tiempo para satisfacer esa curiosidad.

Como la mujer que se convirtió en duquesa era una princesa, era difícil encontrar a alguien ansioso por investigarlo.

No importaba cuánto lo hubiera cavado, no pudo encontrar nada. La única información precisa que obtuvo fue su nombre y edad.

No había nadie que supiera ni una pequeña cosa sobre la princesa.

Sin embargo, si se consideraba una cosecha obtener su descripción de las doncellas del palacio que la atendieron poco antes de casarse, entonces era una cosecha.

Y así, Kwiz se volvió más inflexible. Estaba convencido de que tenía una fuente de información que era capaz a su manera, pero les llevó investigar durante meses y encontrar nada para despertarlo.

—¿Que está pasando? No es como si se hubiera caído del cielo.

Kwiz lamentaba lo absurdo de todo. No era solo Kwiz quien intentó averiguar sobre la princesa.

La División de Inteligencia Real también ahondó sobre de la princesa Vivian al investigar su palacio separado, pero en el proceso, se reveló la manipulación de la lista de las criadas del palacio.

El palacio se volvió del revés a gran escala y los propietarios principales fueron considerados responsables y severamente castigados.

Kwiz envió a alguien a la aldea donde la princesa había vivido hasta que ella tenía doce años, pero incluso la persona que había estado cerca de la pareja madre-hija negó con la cabeza, diciendo que no sabía nada.

Después de cavar y cavar durante varios meses, Kwiz consiguió la carta que la madre de la princesa había enviado al palacio antes de morir.

No tengo idea de esto también…

Kwiz suspiró después de leer la breve carta en el viejo trozo de papel.

Todo lo que dijo era que se acostó con el rey un día y dio a luz a una princesa. No se revelaba nada sobre su relación y nada que diera pistas sobre la identidad de su madre. Su madre ni siquiera firmó su nombre.

¿Podría ser que… su madre era una plebeya…?

Kwiz sospechaba un poco, pero no lo parecía. A pesar de que parecía que ese viejo pervertido jugaba con cualquier mujer disponible, tenía una preferencia.

Era poco probable que abrazara a una mujer común que tenía la piel áspera y las manos encallecidas del parto.

—¿Realmente no sabe nada, señor Krotin?

Kwiz le preguntó a Roy, su guardia escolta al que le gustaba desaparecer, la misma pregunta que ya le había hecho innumerables veces.

—No. Incluso si lo supiera, no lo sé —dijo este.

Su manera irritante y descortés de hablar hizo que el ayudante del príncipe que estaba a su lado frunciera el ceño.

Comparado con él, la expresión del príncipe heredero no cambió ni un poco, aunque uno no podía saber lo que sentía por dentro.

—Incluso algo más está bien. ¿Cómo diablos se conocieron y se casaron esos dos?

¡Tengo curiosidad a morir!

Al mirar la expresión frustrada de Kwiz debido a su curiosidad insatisfecha, Roy se rio en secreto.

Lo sé.

Era bastante agradable saber el secreto que alguien más estaba luchando por saber.

—Ahora que lo pienso, tienes un duelo mañana, ¿verdad, señor Krotin?

—Sí.

Las facciones de los condes hostiles al príncipe heredero no se atrevieron a enfrentarse directamente con él, por lo que se peleaban con el rígido Roy.

Cuando Roy se negó de la manera habitual, lanzándoles algunas palabras, arrojaron su guante y dijeron que los había insultado.

Y Roy aceptó con gusto. Nunca había evitado una pelea que le era traída.

—¿Lo tomo con cuidado? Me refiero al duelo de mañana —preguntó Roy.

Kwiz se echó a reír.

—¿Es una broma nueva? ¿Qué tipo de broma es esa? No pienses en mí, solo lucha a tu antojo.

No era como si Roy quisiera pelear personalmente, pero enviar a un caballero de su familia mientras asumían que estaría peleando era una visión impropia, por lo que estaba buscando una oportunidad para aplastarlos.

Él podría manejar fácilmente al caballero que propuso el duelo de represalia, era su culpa por servir al maestro equivocado.

Pero debido a que estaba preocupado por causar un accidente, le preguntó al príncipe. Si ocurriera un accidente, no se trataría de la cara del príncipe, pero su señor lo mataría a golpes.

—Entendido.

Tengo permiso. Roy se rio con satisfacción.

El príncipe heredero continuaría recordando este día en el futuro por un tiempo. Fue el comienzo del “Perro Loco” Krotin.

♦ ♦ ♦

Cuando llegaron las noticias del matrimonio del duque de Taran, muchas mujeres sintieron que se les rompía el corazón.

Anita estaba sorprendida pero, a diferencia de esas mujeres, se sentía un poco amargada. Ya se había casado tres veces y nunca había soñado con casarse con el duque de Taran.

Estaba satisfecha de ser la amante que él no olvidaba y venía a verla de vez en cuando.

Cuando esté cansado de su nueva novia, me contactará.

Mantuvo la compostura y esperó, pero en lugar de ser contactada, recibió una rosa amarilla.

Se quedó boquiabierta ante el ramo de rosas amarillas que tuvo delante durante un día entero, luego se enfermó por estresarse durante diez días.

Cuando apenas podía mover su cuerpo, surgió una pregunta en su mente.

¿Solo… por qué?

No importaba cuánto lo pensara, no había cometido ningún error.

Ella nunca lo contactó, nunca le preguntó sobre su paradero y nunca mencionó su relación.

Más bien, cuando escuchó que él estaba casado, ella se había alejado aún más.

Ella simplemente no podía entender por qué él terminaría su relación.

¿Retirar a su amante porque estaba casado? Nunca fue un caballero tan concienzudo.

Anita reprimió su corazón, que quería correr inmediatamente a su mansión y preguntarle por qué. Porque sabía que una vez que lo hiciera, no podría recuperarlo.

En el pasado, había oído hablar de una mujer que irrumpió en la mansión del duque después de ser notificada de su separación, pero después de ese incidente, Anita nunca volvió a ver a esa mujer en los círculos sociales.

Después de pensarlo una y otra vez, llegó a la conclusión de que había sido la duquesa, la princesa Vivian.

La nueva novia debía haberse enterado de la existencia de Anita y lo instó a que la alejara.

Y como no tenía tanto apego por Anita, obviamente aceptó la solicitud de su esposa.

Anita comenzó a investigar quién era la princesa Vivian. Al principio, todo estaba como parece.

Sin embargo, los hechos que se le revelaron, poco a poco, fueron tan interesantes que, en algún momento, Anita comenzó a buscar día y noche información sobre la princesa Vivian.

Anita investigó a la princesa y su intuición única no dejó escapar ningún tipo de información.

Lo primero que llamó su atención fue el registro de la princesa Vivian asistiendo al Baile de la Victoria. La princesa que estaba prácticamente atrapada en el palacio y no nadie supo que asistió al Baile de la Victoria.

Cualquier mujer se preguntaría: ¿Qué hay de su vestido? ¿Su maquillaje? ¿Su pelo?

Era similar a lanzar al azar una red en el agua y enrollar los peces uno por uno. Poco a poco, se revelaron cosas sobre la princesa Vivian.

Anita descubrió que la princesa solía disfrazarse de sirvienta y con frecuencia abandonaba el castillo. Para el vestido, Anita concluyó que la princesa tenía que haberlo adquirido personalmente.

La princesa Vivian no era una princesa que no sabía nada del mundo. Anita colocó un retrato sobre la mesa y lo observó sin moverse por un momento.

Era un retrato basado en descripciones de la princesa Vivian que había obtenido después de entregar algunos sobornos.

Cuando Anita lo vio por primera vez, se sintió aliviada.

La persona en el retrato estaba lejos de su gusto. Después de llegar a la conclusión de que su matrimonio era solo un matrimonio de conveniencia, Anita durmió bien.

Pero después de un tiempo, su corazón se volvió inquieto nuevamente. Sí, la princesa no era de su agrado, pero ¿no sería más probable que él se enamorara de ella por eso?

Los hombres generalmente se sentían atraídos por cosas nuevas. Ella comenzó a preocuparse por este punto inusual de la princesa a la que le gustaba disfrazarse como doncella.

Incluso si está interesado en eso por un tiempo… no debería tomar mucho tiempo para enfriarse en cualquier momento y quién sabe, puede venir a buscarme.

Se consoló mientras su ansiedad crecía aún más. Nunca había visto a una mujer a quien le enviara una rosa amarilla, por segunda vez.

Después de recibir la rosa amarilla, Anita apenas tuvo días para dormir bien.

Solo se casó porque lo necesitaba. Es un hombre que no sabe amar a una mujer.

Mientras miraba el retrato de la princesa Vivian, Anita repetía constantemente estas palabras en su cabeza.

Era alguien que iba de una mujer a otra, sin establecerse nunca. Era la esperanza basada en la falsa premisa de que su corazón nunca sería atrapado por una mujer. También era su orgullo.

Solo pensar en que realmente sucediera, llenó su corazón de ansiedad.

Tengo que ver a la verdadera princesa Vivian.

Anita quería calmar su ansiedad conociendo a la princesa Vivian y confirmando que no estaba en sus ojos.

¿Voy al norte y lo confirmo sin que él sepa…?

Si ella no tomara las “puertas”, un carruaje tardaría varios meses. Ni siquiera podía soportar la idea de hacer eso.

Para usar la “puerta” del Norte, uno tenía que obtener la aprobación del duque de Taran y no importaba cuán formal fuera el proceso, temía la reacción si alguna vez lo descubría.

Sería mejor esperar a que los dos regresaran a la capital.

¿Por qué la princesa fingió ser una sirvienta y salió del palacio? ¿Qué hizo ella fuera del palacio? ¿Tenía un amante…?

Un amante. Eso fue muy posible.

Encontrar a la princesa Vivian sería el verdadero punto de partida a partir de ahora. Su intención inicial de ver a la princesa Vivian se había ido.

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