Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 13

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


—Lamento tomar el tiempo de su apretada agenda —le dijo Matilda al Gran Chambelán. Ella se sentó en el sofá frente a él, otorgándole una dulce sonrisa de agradecimiento.

—Está bien —dijo de manera amistosa.

—Hoy, almorcé con su Majestad. Lo siento, pero comer tanta comida dulce fue difícil.

—Lo siento, por cocinar una comida difícil de digerir para su alteza.

—Su Majestad, el Rey de Icecoreta me visitará en breve, me gustaría presentarle diferentes tipos de platos.

— ¿Huh?

Ignorando la expresión preocupada del Chambelán, Matilda intentó sonreír, de forma inocente. Era más difícil de lo que esperaba. ¿Cómo se supone que se ve una sonrisa inocente?

—Por supuesto, es solo para el almuerzo. Es sabido que el rey de nuestro país tiene una constitución débil, por lo que los platos, naturalmente salados de Icecoreta, no se adaptan. Me pregunté si se debe preparar comida Barenshiaga ligera, ya que solo es un almuerzo —dijo pensativa, con aspecto inocente, —por ello es que, me gustaría consultar con los chefs.

Ella sonrió, pero se preguntó si debería reírse. La aprehensión creció en su corazón. Es difícil jugar a ser una inocente princesa, — ¿Qué debería pedir?

—Su Majestad, dijo…

—Su Majestad me dijo, que si quería comer la comida de mi país, podía ordenarla. Pero, me estoy casando con Barenshiaga, así que quiero que la comida de este país sea como mi “sabor de casa”

— ¿Es así?

— ¿Hay algo extraño con mi pedido?

—No su alteza, pero eso…

Matilda miró al chambelán de cerca, parecía murmurar y es posible que estuviera ocultando algo.

¿Por qué uno tiene que perder el tiempo en cosas tan pequeñas?

— ¡No voy a preguntarte más! —Dijo de repente, —Por favor, vete. Le preguntaré a Su Majestad esta noche. Por ahora, no deseo ver su rostro.

Giró su cuerpo lejos de él, de manera arrogante, alzando levemente la nariz hacia el Gran Chambelán.

Una de las doncellas le abrió en silencio la puerta, —Por favor, por aquí.

Laird, el Gran Chambelán, salió arrastrando los pies de la habitación, aturdido, preguntándose qué acababa de pasar.

Una persona menos.

Pero después de poner esto en práctica, le gustaría comenzar a eliminar a todos los involucrados en defraudar al palacio, exponerlos y deshacerse de ellos.

Después de confirmar que la puerta estaba cerrada correctamente, Matilda se derrumbó en el sofá.

Eso fue agotador. Casi imposible. Ella, realmente, no se ajusta a la manera de ser de una princesa linda y tierna. No le quedaba para nada.

— ¡Parecía divertido, Mattie! —Dijo Leandroth, mientras entraba por la puerta opuesta. Ella lo miró fijamente.

— ¿Eh?

—Esa versión de ti no es de mi gusto, pero funcionó. Ante la palabra de la futura emperatriz, incluso un oficial de alto rango, será despedido. Es la forma más rápida de alcanzar nuestro objetivo.

Leandroth se sentó al lado de Matilda y le acarició el pelo, —Nuestro plan parece funcionar, al final lo pensé bien.

Le dio unas palmaditas en la cabeza.

—No creo que esté hecha para esto.

Ella notó que las doncellas salían de la habitación.

Ya que estarán solos, ellos podrían abrazarse…

—Tal vez…

—Usando este método, ¿está bien?

Él se rió entre dientes.

—Es posible que no tuviésemos que hacerlo tan rápido. Pero, gracias por deshacerte de los líderes del círculo. El despido del Gran Chambelán puede servir como el golpe inicial. No es algo bello, pero ¿qué es la belleza en un campo de batalla?

—Se sintió como si el jefe de personal, no pudiese hablar libremente, por lo que quería resolver el problema lo antes posible.

Las personas serán atrapadas, pronto. Sintió que Leandroth se estaba convirtiendo en una mala influencia para su lenguaje.

—Gracias —dijo.

Ella negó con la cabeza para descartar su agradecimiento. Ella no hizo mucho.

—Definitivamente, ganaremos este juego. Después, puedes ser mi asistente. De modo que no tienes que soportar a nadie, a menos que creas que lo necesitas, podrás luchar libremente.

—Muy bien, seré tu asistente y gerente de atención médica. Te cuidare y me aseguraré de que te sirvan comida deliciosa.

—Ese trato será bienvenido, pero si viene de ti, incluso el arroz natural sería delicioso. —Él continuó dándole palmaditas en la espalda.

Matilda se movió demasiado rápido, así que la acarició más fuerte de lo que había planeado, y se mareó un poco.

—Lo siento, por favor, perdona.

—No, no fue…no dolió mucho. Me moví antes de que te detuvieras, es mi culpa.

La mente de Matilda busco otros temas de conversación.

—Las doncellas que has elegido, son realmente increíbles y también hermosas.

Su tono de voz, se sintió triste y apagado.

—No hay nada de qué preocuparse. Solo necesitas hacer las cosas como mejor te parezca, pero consulta conmigo antes. Además, su apariencia es irrelevante, las elegí por sus capacidades.

Sus palabras la hicieron sentir aún más deprimida.

—Es como guiar a un niño soldado en su primera campaña, ¿eh?

Leandroth rió suavemente.

—Esa es, una descripción precisa.

Ella sintió un dolor agudo en el pecho.

— ¿No dices nada?

Le preguntó riéndose en su oído.

—Si tu forma de pensar no es inapropiada, supongo que es suficiente.

Dijo, tratando de sonar indiferente.

—Lo siento.

—Te perdono.

Se sonrieron el uno al otro. Matilda le rodeó el cuello con los brazos y lo besó. Un lindo sonido de beso resonó en la habitación.

— ¿Estás planeando tener tu descanso en secreto?

— ¿Hmm?

— ¿Qué tal dibujar un círculo con mi lengua…? —Dijo riendo, luego continuó, —Si quieres hacerlo de nuevo, podría ser aquí —le dijo, descaradamente, cuando sus manos tocaron su pecho —son más suaves que tus mejillas.

Matilda sonrió un poco avergonzada, agarró sus manos y las apartó, con una actitud fingida, dijo:

—Has tenido suficiente tiempo de descanso, por favor ve y continúa con tus deberes. Trabaja duro, y haz tu mejor esfuerzo.

♦ ♦ ♦

Esa noche, Matilda estaba arreglando su vestido de novia, cuando se enteró de que el Gran Chambelán había sido despedido por desobedecer las órdenes del Emperador. Aunque, sólo era el despido de un sirviente, escuchó que cuatro marqueses y varios vasallos intercedieron por él. Ella se preocupó por el futuro, la invadió una sensación de un presentimiento oscuro.


Ayanami
y eso que sólo era un simple sirviente…

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2 thoughts on “Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 13

  1. Jessy says:

    A este paso se han vuelto ambos complices 😏 que genial! Pero ya me estoy desesperando para cuando la boda? Y las razones porque los de su parlamento no quieren que se case con ella 🤷‍♀️🧐

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