Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 19

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


Estaba a punto de decir algo y luego lo recordó.

¿Pero por qué no lo recordó desde un principio? No, ella supuso que no podría recordarlo tan fácilmente.

Tenía un largo flequillo que le cubría el rostro y era bastante inexpresivo, tampoco hablaba mucho.

—Ah, ¿lo recuerdas? —Leandroth sonrió, felizmente.

De alguna manera, se sintió un poco triste, porque Matilda siguió comiendo como si nada — ¿Te gustaría comer la última hogaza de pan? —Preguntó, notando que era el único pan en la canasta

—Sí, por favor —respondió mientras lo alcanzaba — ¿Era una pregunta extraña?

Leandroth rompió el pan blando y se comió una pieza.

—Supongo que es extraño, si alguien me preguntara sobre algo que pasó hace tanto tiempo, es posible que tampoco lo recuerde…

Ella evocó su mente a esos días, recordando el pasado.

— ¿No fue así…está bien?

Él se rió, pero su risa era, claramente, falsa.

—Fue un shock para mí.

— ¿Huh?

—Como sabes, Barenshiaga estaba en guerra con los países vecinos del sudeste y suroeste. La guerra fue larga y el Viejo Emperador, mi padre estaba participando.

—Ya veo.

—El viejo Emperador es una persona a la que le gusta la guerra, por lo que contrataba a muchas compañías mercenarias. Así que peleó con las regiones de la Montaña del Este y las regiones del Oeste hasta hace un año.

—Sí, eso escuché.

Se rumoreaba que Leandroth había llegado a la edad de veintisiete años y todavía estaba soltero debido a la guerra, que se había prolongado contra las dos naciones y que él mismo, había dicho que no tenía intención de casarse, mientras que los asuntos internos no fueran resueltos.

—Mientras crecía, he estado yendo y viniendo entre las campañas de guerra y el Palacio. La emperatriz nos crió estrictamente, no quería que tuviéramos modales descuidados por pasar demasiado tiempo con mercenarios y soldados, y deshonrar nuestro linaje real. No hubo nada patriótico al respecto.

Leandroth hizo una pausa, mientras tomaba el último sorbo de su sopa y cortaba un trozo de cerdo con su cuchillo y tenedor, con demasiada fuerza.

—Me preguntaba por qué nací para este tipo y por qué tuve que trabajar tan duro.

Ahora, el anterior Emperador se ha convertido en “este tipo”, pero parece razonable, de alguna manera.

—Y luego te conocí…  ¿Necesito una razón para amarlo?… —al escucharlo, por alguna razón, se estremeció mí corazón.

♦ ♦ ♦

Antes de que el sol del verano, comenzará a derretir la nieve en las montañas de Icecoreta

Ella había venido para ver el bienestar de los mercenarios y soldados.

— ¿Por qué una chica como tú viene a una zona de guerra?

—Vengo en nombre de nuestro Rey.

— ¿No tienes miedo?

—Soy la persona más protegida por todos, si temo, los soldados tendrán aún más miedo.

Miró a los diez Caballeros Reales que estaban justo detrás de la Princesa, y luego volvió a mirarla.

—Tus manos tiemblan.

—Solo estoy temblando por el frío…

Una sonrisa falsa apareció en su rostro.

El joven, un pelirrojo llamado Ross, preguntó, — ¿Amas a este país?

—Con todo mi corazón —respondió sin vacilar, con una cara llena de sonrisas.

— ¿Porque lo amas?

— ¿Necesito una razón para amarlo? —Respondió ella, inclinando la cabeza.

El joven la miró, en silencio.

Ella tenía dieciocho años cuando tuvieron esa conversación. Sus dos hermanos, ya  habían nacido, ella pensó que sus hermanos eran lindos, pero sintió que no podía ser honesta para no crear un malentendido con su madrastra.

Había muchas emociones arremolinándose en su corazón, pero los sentimientos que sentía por su padre e Icecoreta no cambiaron.

Pensaba que sus sentimientos por su padre, no eran capaces de alcanzarlo, se sentía sola, pero era muy feliz cuando él la elogiaba por un buen trabajo.

♦ ♦ ♦

—Muchas cosas habían pasado y todo era muy problemático en ese momento, pero cuando escuché tus palabras, quedé tan impactado, que decidí tomar el trono.

— ¿Eh?

—Te dije que te había deseado durante mucho tiempo, pero no quería decir nada, mientras aún era un mercenario.

— ¿Por qué? —Preguntó ella, inclinando la cabeza.

—Todos lo años me unía a los mercenarios en la campaña fronteriza que comenzaba en invierno y principios del verano, solo para verte.

Parece la típica actitud de un cobarde, que persigue a una mujer y no puede hacer nada al respecto.

Leandroth apoyó su sien en su mano y su mirada se volvió distante.

—Durante ese tiempo, ¿qué pasó con tu país?

—Oh, dejé que mi padre y mi hermano se encargaran de eso.

—Leann eras el príncipe heredero, ¿verdad? —Matilda pregunto —Y ahora eres el Emperador, ¿cierto?

Su cabeza había comenzado a doler. Se preguntó si estaría bien tener un Emperador como este. Teniendo en cuenta que Barenshiaga se encuentra en excelentes condiciones, por lo que, después de todo, ha hecho un buen trabajo.

—Gracias a ti, acepté tomar el trono y, por tu culpa, me estoy esforzando por mantener la paz —dijo, solemnemente.

Se lavó las manos en un recipiente con agua y tomó el frutero.

— ¿Eso es cierto? —Preguntó dirgiéndole la mirada. ¿Debería decir que estaba feliz? ¿Debería decirle que lo amaba?

Ella no entendía lo que estaba pasando dentro de su palpitante corazón, los sentimientos son muy complicados.

—Entonces, ¿qué pasa si quiero joyas y vestidos suficientes para llenar un buque de guerra, si quiero ir a bailes todas las noches y hacer lo que sea? ¿Estás, lo suficientemente, loco por mí para que todo se haga realidad? —Preguntó sin pensar, se le notaba consternada, mientras se tapaba la frente.

—Si tengo el presupuesto, y si eso es lo que Mattie desea, puedo hacerlo. Pero preferiría usar los fondos para los huérfanos de guerra, reformas sociales, preparativos de guerra, proyectos de gobierno, etc.

— ¡Oh! Por supuesto, esas son, sin duda, la prioridad —respondió asintiendo. Sus ojos se encontraron. Se sintió algo extraña, mientras se preguntaba si esta persona la estaba manipulando — ¿No crees? —Comenzó a sentirse feliz, mientras esbozaba una sonrisa orgullosa, pero podía sentir que se le calentaba la cara.

—No lo creo —dijo.

— ¿Qué?

—Quiero vivir para mí mismo. Eso es lo que realmente quiero en mi corazón.

— ¿Qué estás…?

—Parece que has malentendido algo. Te diré que no soy amable con nadie más que tú.

—Eso es un po…

—No me deshice del Gran Chamberlain antes, porque sigue siendo útil en otras áreas pero, por supuesto, comencé a arrepentirme más tarde.

Podía verlo en sus ojos, el futuro de ese Gran Chambelán sería oscuro.

—Aun así…

— ¿De verdad quieres muchas joyas? —Preguntó Leann con una de sus frías sonrisas, mientras pelaba una naranja.

— ¿Joyas?

—A las mujeres les gustan mucho, ¿verdad?

—No, no las necesito. —Fue una expresión sincera —Una naranja fresca, un melocotón maduro, una manzana roja, una castaña que está rodando en el bosque. Una nuez, una bellota, una hoja verde fresca y brillante, una flor que parece ser una fruta…esas cosas son más bellas y duran más que las piedras frías.

— ¿Es así? Bueno, si es lo que quieres, las prepararé.

Leandroth sonrió, pero no fue su típica sonrisa amable.

Matilda miró su mano.

—Después de todo, ¿puedo comer una?

— ¿Qué?

Ignorando su expresión estúpida, ella mordió la naranja en su mano.

— ¡Ah! —Dijo sorprendido y, esa horrible sonrisa desapareció de su rostro. Ella comió la naranja felizmente.

—En una ocasión, le pedí a un joyero que hiciera joyas que parecieran rodajas de naranja, porque pensé que era hermosa. Pero el artesano se negó, la belleza de la bendición de la naturaleza en las frutas y la belleza de la naturaleza en las joyas son cosas diferentes. Me dijo que sería inútil tratar de replicar uno en el otro.

Se lavó las manos, recogió una naranja y le quitó la piel. Ella la colocó en su mano. Leandroth permaneció rígido.

—Leann, esa es la última naranja ¿pensé que aún quedaban? Lo siento.

Ella lo miró, Leandroth comió la naranja y presionó sus labios contra los de ella.


Kiara
No se puede tentar a una bestia, Mattie.

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