Traducido por Akatsuki
Editado por Ayanami
Corregido por Meli
Los días pacíficos con Jiang Li estaban por llegar a su fin, debido a que nuestra luna de miel estaba a punto de comenzar.
Cómo pasaría mi luna de miel con una persona anormal, tenía muchas emociones contradictorias, no fui capaz de manejar el hecho de que él no sintiera nada por las mujeres. Sin embargo, no podía quejarme, viajaría gratis por siete días, debía aceptarlo y seguir adelante, siempre y cuando el viaje fuera lo suficientemente bueno. Seguí leyendo “Boda relámpago – Capítulo 12: Nuestra luna de miel”
Traducido por Akatsuki
Editado por Ayanami
Corregido por Meli
Pasé la tarde muy aburrida, Jiang Li comió mi cena sin una pizca de vergüenza, debido a que soy amable y honesta, no le dije nada.
Por la noche, seguí intentando dormir, sin embargo, no importaba lo mucho que lo intentara, solo logré que mi mente estuviese más despierta. Me recosté en la cama, por primera vez en mi vida sentía que la vida de un hombre no es algo que valga la pena, porque la estructura del cerebro es diferente de otros animales, por lo que tiene que soportar torturas innecesarias. Seguí leyendo “Boda relámpago – Capítulo 11: El Nuevo Mundo de la Convivencia”
Traducido por Akatsuki
Editado por Sakuya
Parte 2
—…
Un hombre estaba parado frente al cadáver del Feyra.
Parecía que todo su cuerpo estaba cubierto de marrón y verde, pero esa podría haber sido la ropa que llevaba puesta. En cualquier caso, se mezcló con el paisaje que lo rodeaba. Su cabeza era completamente calva, se había cubierto con una especie de tinte por todas partes para camuflarse con el mismo color que el entorno. Cuando cierra los ojos, desde cierta distancia probablemente sería difícil reconocerlo como humano. Seguí leyendo “La Princesa del Ataúd – Capítulo 2: La determinación de una hermana menor (2)”
Traducido por Naiarah
Editado por Nelea
—Liz, absolutamente no debes dejar la casa.
Un día, mientras todavía estaba silenciosamente preocupándome, Padre de repente me dijo esto.
Una vez más, se me impuso un toque de queda. Actualmente, fui bastante libre para ir a dónde quisiera… Bueno, con Gilles por supuesto, pero el punto era que podía salir. Seguí leyendo “Vida Feliz – Capítulo 51: Un presagio”