Traducido por BeeMiracle
Editado por Chizuro
Después de eso, salieron de compras y descansaron aquí y allá, divirtiéndose tanto que el tiempo pasó volando. Cuando uno se encuentra de vacaciones el tiempo siempre parece moverse más rápido de lo normal.
Antes de que lo supieran, el sol ya había comenzado a ocultarse, y las linternas comenzaban a encenderse por toda la ciudad.
—Señorita, deberíamos regresar pronto.
Addie todavía llevaba la caja, la cual aún estaba vacía, mientras preguntaba. Mary respondió con un —Sí—, pero luego giró su mirada en una dirección diferente y sonrió con una expresión traviesa en su rostro. Seguí leyendo “La hija de la Casa Albert – Capítulo 28”