—¿Qué?
—¿Qué clase de respuesta es esa? ¿Quieres que lo repita? Llámame Lean.
—No puedo hacer eso —me negué de inmediato. Me sorprendió tanto que casi salté de mi asiento. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 33: La despedida (6)”
—¿Qué?
—¿Qué clase de respuesta es esa? ¿Quieres que lo repita? Llámame Lean.
—No puedo hacer eso —me negué de inmediato. Me sorprendió tanto que casi salté de mi asiento. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 33: La despedida (6)”
Dos mujeres jóvenes, que no parecían tener aún veinte años, fueron arrastradas frente a mí mientras lloraban y gritaban frenéticamente, no podían decir nada comprensible.
—Gracias por su trabajo, pero ¿podrían salir de esta habitación ahora? Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 80: Protección”