—Princesa, ¿qué acaba de pasar? —preguntó la sirvienta mientras juntaba las manos, cautivada por el rostro angelical de Leandro.
Pero todo lo que Eleonora pudo hacer fue observar cómo él se alejaba. No le respondió a la mucama.
—¿Princesa? ¿Se encuentra bien? —le volvió a preguntar y, entonces, Eleonora soltó la sombrilla y se dejó caer en el suelo. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 36: La despedida (9)”
No pude dormir. La razón: mi conversación con Han Jinsoo.
Seguía repitiendo que yo le hice algo, pero además, ahora sabía las últimas palabras que mi querido Han Jinsoo me dijo. Escucharlas una vez más, con la misma voz que recordaba fue impactante, apenas pude contener las lágrimas.
—Ah… —suspiré. Seguí leyendo “Dicen que nací hija de un rey – Capítulo 05: El problema de ser revelado (8)”
Este maldito palacio imperial es demasiado grande, pensó Leandro. Seguía al sirviente al establo donde estaba aparcado su carruaje.
Mientras recorrían el aparente camino interminable, suspiró molesto. El sirviente no dejaba de echarle miradas incómodas al duque que caminaba detrás de él.
—¿Vamos por el camino correcto? —preguntó Leandro. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 35: La despedida (8)”