Sin madurar – Capítulo 54: El destino cambiado (4)

Sentado a lo lejos con la barbilla apoyada en la mano, Leandro me miró y sonrió. Era una mirada tranquila que sugería que no le importaría que hiciera lo que quisiera.

De repente el carruaje se detuvo y un caballero lo llamó.

Abrí un poco más la ventana y asomé la cabeza. Al pie de la colina, vi un pueblo lleno de tejados coloridos. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 54: El destino cambiado (4)”

La Tierra está en línea – Capítulo 107: Torre negra: ¡Tú eres el que está en el agujero!

Los cuatro jugadores no eran oponentes para Tang Mo y Fu Wenduo, de lo contrario, no habrían seguido invirtiendo el tiempo para matarlos.

Solo necesitaban proteger al compañero que podía usar la habilidad y los otros tres podrían sobrevivir. El hombre de mediana edad preparó una jugada: él y el hombre del cuchillo eran los más poderosos y atacarían en lugar de los otros dos que tenían un físico más débil. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 107: Torre negra: ¡Tú eres el que está en el agujero!”

Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 95:  A mi pesar, fui incapaz de tomar esa mano

—Eliza, es hora de cenar.

La voz me sorprendió. Durante esta tarde, estaba en mi habitación trabajando para terminar toda la documentación, pero parecía que me había absorbido demasiado en el trabajo. Cuando levanté la cabeza, sentí una sensación de cansancio en la espalda y el cuello. Parece que he estado trabajando demasiado tiempo sin descanso. Como hay escasez de luz solar durante el invierno, siempre uso velas, y me di cuenta de que casi se había consumido por completo. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 95:  A mi pesar, fui incapaz de tomar esa mano”

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