Por fin se decidió el día de nuestra partida.
Durante la reunión, Lord Évrard nos dio un resumen directo sobre nuestra situación actual.
Al parecer, todo el equipo necesario y provisiones llegarían a tiempo, y después de terminar el recuento de la última batalla, tendríamos 8.000 hombres, una cantidad suficiente de soldados. Por eso partiremos en tres días. Seis días después, llegaríamos a la provincia del suroeste de Limerick, donde nos encontraríamos con las tropas de Lord Reinstar. De acuerdo a nuestros reportes, tenían 7.000 hombres, así que nuestras fuerzas combinadas serían de 15.000. Seguí leyendo “¡No seré un enemigo! – Volumen 2 – Capítulo 2: El destino se acerca (2)”
Cuando se quedó solo, Yulan arrugó la frente y reflexionó en silencio sobre la forma de actuar de Violette, sintiéndose conmocionado y desesperado. A pesar de estar de pie, sintió que podía desplomarse en cualquier momento. Ante su apariencia, dudaba que alguien viera las comisuras levantadas de su boca como una sonrisa. Desde luego, no tenía ninguna posibilidad de convencerse a sí mismo de su sinceridad.
Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 77: Aliento de leviatán”
La vida era tranquila mientras pasaba tiempo con los niños de la tribu Shiru. Se dice que solo en momentos como estos, cuando el corazón está en calma, uno puede explorar su verdadero yo interior.
Pasando todo este tiempo con niños de mi edad, ahora puedo observar objetivamente mi propia extrañeza. No, tal vez debería decir en cambio que me vi obligada a lidiar con mi propia inmadurez y ansiedad, aunque no quisiera. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 99: El príncipe exiliado”
Jung MinAh, que solía vivir en su casa, se sentía algo molesta por tener que compartir piso con otras chicas debido al proyecto del grupo musical. Le daba pena dejar de disfrutar de la comida que le cocinaban sus padres, pero no quería renunciar a esa oportunidad. Al final, con lágrimas en los ojos, hizo las maletas y se dirigió a los dormitorios.
Sin embargo, el verdadero sufrimiento acababa de empezar. Seguí leyendo “Dios de la Música – Capítulo 20: Conquista escolar involuntaria (1)”