Contrario a toda la tensión anterior, Azuza disfrutaba ahora de un tranquilo té. Solo ella y Iouta se sentaban a la mesa, comiendo el pastel de queso que ella había hecho con deleite. El resto de los miembros de su grupo estaban teniendo una reunión estratégica en una de las habitaciones vacías dentro de la mansión de Iouta. Recordar cómo Tsukiharu había ido con ellos a regañadientes, hacía que Azuza esperara que algún día todos pudieran llevarse bien.
La forma en que se conocieron fue terrible, pero el Tsukiharu con el que interactuaba como compañero de clase era muy amable, amistoso y alguien que se dejaba llevar con facilidad. Seguí leyendo “Contrato con un vampiro – Capítulo 50: Prueba de propiedad”
