A pesar de que en la habitación solo había una luz tenue, la presencia de Marianne intensificaba los colores del mundo. Era como si su cuerpo estuviera cubierto por partículas de una pálida luz, y la vista era preciosa.
No obstante, la capa que vestía para proteger su esbelta silueta era tan oscura como la noche y no llamaba en absoluto la atención. Seguí leyendo “Mi prometido ama a mi hermana – Arco 8 – Capítulo 7”
