—¿Desde cuándo te interesa invertir en películas? —Aprovechando la situación, el actor tomó asiento frente a Albert. El hombre parecía despreocupado por la puerta abierta de la sala privada, al igual que Tang Feng.
En cuanto a si Albert iba a arremeter de repente, Tang Feng no estaba demasiado preocupado. Es como acostumbrarse a los hábitos de los animales salvajes después de estar cerca de ellos durante un tiempo, ya no se tiene tanto miedo como al principio. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 26: La cena (2)”
