Traducido por Shisai
Editado por Sakuya
Dando un mordisco a su pan de trigo y sorbiendo su leche, Tang Feng echó un vistazo al periódico de hoy y preguntó al hombre que tenía enfrente, quien estaba haciendo lo mismo: —¿Dónde se ha metido el pequeño demonio? No le he visto desde que volvió de Jiangxi.
—¿Por qué ese repentino interés por él? —Lu Tian Chen levantó la vista y vio migas de pan en la comisura de la boca del hombre. Extendió la mano para limpiarlas.
Una mano de repente se extendió e interrumpió la acción. Charles, el cual estaba sentado entre Lu Tian Chen y Tang Feng, frunció los labios.
—Todavía estoy aquí, así que por favor ten cuidado y no toques sin permiso.
—Solía estar por aquí todo el tiempo. Ahora que de repente se ha ido, es bastante incómodo con una persona menos para ordenar la casa —el actor se había acostumbrado a las riñas diarias y a las miradas que intercambiaban los dos hombres. No estaba de humor para mediar y siguió leyendo sus noticias mientras desayunaba.
Dejó que estos dos hombres se diviertan.
—¿Le echas de menos o simplemente te resulta incómodo no tener a nadie a quien mandar? —preguntó Lu Tian Chen con una sonrisa—. También puedes dejar que te ayude.
—Eh, eh, eh, no digas tonterías. Mi cariño sólo puede hacer cosas conmigo —dijo Charles justo antes de que Tang Feng le diera una firme patada por debajo de la mesa.
—Originalmente…
Charles refunfuñó ligeramente, frotándose la espinilla donde le habían dado la patada.
—Cariño, tengo la pierna rota.
—Entonces ve a sentarte en una silla de ruedas.
—Cariño, eres tan despiadado. ¡Estoy muy herido!
Después de desayunar, Tang Feng dejó el periódico, se dispuso a subir a descansar un rato antes de su carrera matutina, y se marchó ignorandolos.
Lu Tian Chen rió en voz baja, y Charles le lanzó una mirada fría.
—No creas que Tang Feng te acogió porque aún siente algo por ti. Ya no hay nada entre ustedes.
—Charles, te comportas de forma autoritaria y dominante, ¿qué te preocupa ahora? Mi impresión de mi buen amigo siempre fue de alguien seguro y orgulloso. ¿Cuándo empezaste a ponerte ansioso e inseguro? —Lu Tian Chen tomó un pañuelo de papel para limpiarse las manos y casualmente empujó su plato a un lado.
—No hay nada de qué avergonzarse. ¿Qué puedo hacer si mi amante es tan encantador que mucha gente está deseando conquistarlo? —Charles sonrió sin inmutarse. Como hombre de negocios, su visión es siempre alta y precisa. En cuanto descubre un objeto precioso, siempre quiere reclamarlo para sí.
Algunas personas son tan únicas que no se les puede encontrar sustituto.
También puede decirse que no quieren sustitutos ni otras personas en absoluto.
—¿Cómo va el contraataque? —Charles se recostó en su silla y preguntó.
Lu Tian Chen no respondió. Aproximadamente medio minuto después, Tang Feng bajó las escaleras rápidamente, parándose en la escalera y preguntándoles: —¿Vamos a correr?
—Cariño, ve tú delante.
Era claramente una pregunta para Charles, ya que Lu Tian Chen era ahora una persona a la que no había que perder de vista.
—De acuerdo —el actor se puso rápidamente las zapatillas de correr, se colocó los auriculares y se marchó.
Tan pronto como se fue, Lu Tian Chen respondió a la pregunta del otro.
—Todavía necesito algo de información.
—¿Ni siquiera un experto en informática puede conseguirla? —Charles se rió entre dientes, sacó un cigarrillo y lo encendió. Sólo fumaba cuando Tang Feng no estaba cerca; a ese hombre le disgustaba mucho el olor a humo.
Lu Tian Chen hizo un gesto para que le pasara un cigarrillo y Charles le tiró uno de mala gana.
—Los datos están en el ordenador de mi despacho. No se puede acceder a ellos a través de la red.
Aunque intenten recuperarlo, llevaría mucho tiempo y podría poner en peligro a Tang Feng si le pedían su ayuda.
Lu Tian Chen dio una calada profunda al cigarrillo, el fuerte humo creó una sensación profunda y estimulante.
—La mejor solución es que alguien entre y lo copie.
—Si te atreves a dejar que Tang Feng lo haga, te mato ahora mismo —dijo Charles con una sonrisa.
Exhalando una bocanada de humo, Lu Tian Chen miró al otro y dijo fríamente: —No lo haré. Ya he enviado a alguien.
—¿Quién tiene tan mala suerte? Si tu padre se entera, puede que no vuelvan —Charles entornó los ojos—. Nunca mencionaste que tu padre fuera tan pervertido.
—Y tú nunca me dijiste que tienes una madre que arregla matrimonios para su hijo —Lu Tian Chen replicó—: Charles, el precioso hijo de mamá.
Los dos hombres se miraron con odio. Después de un rato, Lu Tian Chen continuó: —Es inevitable.
Como si no acabara de tener una discusión, Charles dio otra calada a su cigarrillo.
—Al menos tenemos un consenso.
—¿Y Albert? ¿A qué crees que se debe su repentina inversión en Tian Chen Entertainment y su colaboración con Lu Tianji? —Lu Tian Chen se refirió directamente a su padre por su nombre, sin mostrar incomodidad.
Charles golpeó la mesa con los dedos y dijo con seguridad: —¿Qué otra cosa podría ser? Ese pervertido debe querer poner sus manos sobre mi Tang Feng. Cuánto más no puede conseguir algo, más lo desea. Albert es ese tipo de hombre.
Lu Tian Chen arrugó ligeramente las cejas.
—Pero ya lo ha conseguido.
Eso es un hecho.
—¡Entonces es insaciable! —Charles se señaló a sí mismo como si hablara por experiencia—. ¡Es adictivo!
Ahora Lu Tian Chen no tenía nada que decir. No importaba qué pasase, no podía arrastrar a Tang Feng a este lío.
♦ ♦ ♦
Pero las cosas nunca salen como se planean.
Aunque Tang Feng tenía poca interacción con la gente del círculo y sólo iba a la empresa para asuntos relacionados con el trabajo, Lu Tianji, quien rara vez se molestaba con él, empezó a aparecer con frecuencia en la empresa. Mientras tanto, Albert empezó a hacer visitas frecuentes.
La aparición en la empresa de un europeo de ojos fríos, pelo rubio y ojos azules llamó la atención. A pesar de la impresionante apariencia de Albert, nadie lo confundiría con un modelo u otra cosa; su aura dejaba claro que era un ejecutivo o inversor de alto nivel. Muchos incluso pensaron erróneamente que era un inversor de «El Hijo del Cielo», ya que era una producción extranjera.
Hoy, Albert volvió a hacer que Xiao Yu le avisara de una reunión en la empresa. Aunque la reunión sólo consistía de ellos dos, el lugar seguía siendo el restaurante para tomar café y aperitivos.
Afortunadamente, los temas de conversación estaban en su mayoría relacionados con el trabajo, como cuando Albert preguntó a Tang Feng sobre sus futuros planes profesionales y las actuales direcciones de desarrollo.
Ignorando la ansiedad y el peligro asociados a Albert, los hombres inteligentes que entablan conversaciones serias siempre caen bien. Quizá sea así: nadie es perfecto.
Después de terminar su café, Albert, aparte de compartir algunas ideas profesionales con Tang Feng, no se detuvo mucho en los papeles de ciertos personajes de Notre Dame de París, lo que sorprendió realmente al actor.
Después de la «reunión», Tang Feng, sin mucha cortesía, se limitó a saludar al rubio y se dispuso a marcharse. Albert no trató de retenerlo; se limitó a observar cómo se marchaba.
La mirada desde atrás se sentía como una aguja pinchando su espalda, lo cual era bastante incómodo.
—¿Cuánto tiempo continuará esta extraña vida? —Tang Feng murmuró para sí mientras entraba en el ascensor. Dentro, un hombre bajito con un paquete en la mano permanecía en silencio, con la mirada perdida mientras el actor ingresaba.
Tang Feng pulsó el botón de la primera planta y se dio cuenta de que el hombre había pulsado el botón de la planta del despacho del presidente. ¿Era un paquete para Lu Tian Chen o para Lu Tianji?
Pensando en ello, se giró a mirar al hombre, quien permaneció indiferente.
—¿Es este paquete para la oficina del presidente? —preguntó.
—Sí, lo es —respondió el otro con indiferencia. En ese momento, el ascensor estaba casi en el piso de la oficina del presidente. Tang Feng no se dio cuenta de que el ascensor había estado subiendo. Ahora, sólo podía esperar a que descendiera de la planta superior a la primera planta.
Tras un momento de silencio, el ascensor llegó al último piso. El repartidor, el cual no estaba muy dispuesto a hablar con Tang Feng, salió rápidamente y se marchó. Observando la figura del hombre que se retiraba, sintió una extraña sensación de familiaridad, como si lo hubiera visto antes en alguna parte.
Esa pequeña figura… ¡¿Pequeño Diablo?!
Se apresuró a pulsar el botón del ascensor, pero las puertas ya se habían cerrado y el ascensor empezó a descender. Rápidamente pulsó el botón del piso más cercano. Cuando el ascensor se detuvo dos pisos antes de llegar arriba, Tang Feng salió corriendo.
El pequeño demonio disfrazado de repartidor probablemente intentaba llevarse algo de la oficina de Lu Tian Chen. Estaba claro que este lo había organizado. Sin embargo, durante su conversación con Albert, recordó claramente que dijo que estaría discutiendo algo con Lu Tianji en la oficina.
Aunque Lu Tianji había dejado la compañía ayer mismo.
En cualquier caso, lo único que Tang Feng sabía era que si pequeño demonio era descubierto por Lu Tianji, probablemente acabaría mal.
Para estar seguro, llamó a Xiao Yu.
—Xiao Yu, ¿sabes dónde está ahora el Presidente Lu? —La llamada fue contestada rápidamente.
【—¿El Presidente Lu? Acabo de verlo llegar a la empresa. Tang Feng, ¿lo estás buscando?】
—Oh, no es nada. Eso será todo por ahora.
Después de colgar, se dirigió a toda prisa a la planta donde se encontraba el despacho del presidente. Había una secretaria fuera del despacho, así que no sabía si el pequeño demonio había conseguido entrar. Con las habilidades de ese mocoso, no le resultaba imposible pasar desapercibido.
Ahora mismo, no podía entrar bajo la atenta mirada de la secretaria, ni tenía tiempo para averiguar cómo distraerla. Ni siquiera podía abrir la puerta del despacho.
Tenía que pensar en una solución. No podía quedarse de brazos cruzados mientras el pequeño demonio era capturado por Lu Tianji.
