Traducido por Lucy
Editado por Sakuya
Los héroes vienen, Shi Xiaobai estaba esperando esta línea todo el tiempo.
En realidad, en el último momento, cuando falló en su segunda elección, también escuchó esa línea. En ese momento, el Pequeño Gordo acababa de ser torturado hasta la muerte por Sahaden y éste se dirigía hacia él. Cerró lentamente los ojos, pero esta línea viajó a sus oídos: “Vienen los héroes.”
Pero, después sonó en su cabeza la voz ardiente, [Elige, chico], por lo que no tuvo la oportunidad de vislumbrar al héroe y retrocedió en el tiempo hasta el momento pausado en que aparecieron las opciones.
Si puedo aguantar hasta que llegue el héroe, tal vez podamos salvarnos.
Este pensamiento se convirtió en la fe para Shi Xiaobai eligiendo 【Salvar al Pequeño Gordito】la tercera vez. Para aguantar hasta que llegara el héroe, tuvo que pensar en una forma de ganar tiempo.
Pero, al experimentar las dos primeras veces el fracaso, Shi Xiaobai comprendió muy claramente en su corazón que frente al Havoc eran extremadamente frágiles, no podían soportar la más mínima tortura. Debido a esto, al momento de farolear o darse aires de grandeza, eran absolutamente incapaces de tener éxito a la hora de perder el tiempo.
Por suerte, el segundo fracaso le dio a Shi Xiaobai dos datos muy importantes. La primera era, naturalmente, que un héroe vendría, mientras que el segundo era que el nombre del Havoc era Sahaden.
Así, Shi Xiaobai pensó en el plan que tenía más probabilidades de éxito: la adulación. Utilizó todas las palabras y frases más exageradas para alabar a Sahaden, intentando obtener su confianza, como mínimo debía desviar su atención.
El efecto fue bueno más allá de las expectativas de Shi Xiaobai, así que este Havoc era así de susceptible a los elogios. Shi Xiaobai dejó escapar un suspiro en su corazón, pero oleadas de disgusto afloraron en su pecho, porque con cada palabra de elogio que le decía a Sahaden, pensaba en ese grito y llanto bajo el sol de la tarde.
Cuanto más alababa a Sahaden, más enfadado se sentía, la pena en su corazón era incapaz de ser reprimida. Como si sus lágrimas estuvieran a punto de desbordarse, como si todas sus emociones negativas se agitaran en su estómago, haciéndole querer vomitar las tripas.
Pero, Shi Xiaobai sabía que no solo no podía expresar sus verdaderas emociones, sino que tenía que aparentar una devoción fanática. Esto era muy, muy difícil, pero Shi Xiaobai lo hizo.
Después de obtener la “confianza” de Sahaden, lo primero y más importante era salvar la vida del Pequeño Gordito. Shi Xiaobai era muy tonto, así que utilizó el método más tonto, que al mismo tiempo era el más desesperante.
Dios sabe lo mucho que esperaba que todo esto fuera solo un sueño cuando pateó al Pequeño Gordito, cuando destrozó la esperanza en sus ojos palabra tras palabra, lo mucho que esperaba terminara inmediatamente esta dolorosa pesadilla.
De hecho, debería haber golpeado al Pequeño Gordito aún más, solo así podría eliminar por completo la belicosidad de Sahadan. Pero, maldita sea, no pudo hacerlo, después de esa única patada estaba prácticamente a punto de derrumbarse. Estaba interpretando el papel de un personaje malvado al que siempre había escupido, pero en su corazón cómo anhelaba poder transformarse en un héroe de la justicia y abatir a Sahaden de un solo golpe.
Los sueños eran muy hermosos, pero la realidad era muy cruel. Shi Xiaobai había hecho todo lo posible, y al final se devanó los sesos inventando un largo conjuro de basura. Sahaden finalmente perdió toda su paciencia y Shi Xiaobai ya no tenía fuerzas para detenerlo.
Shi Xiaobai que estaba al borde de la desesperación todavía tenía un último rayo de esperanza en su corazón, todavía estaba esperando que el héroe llegara, por lo que convirtió este rayo de esperanza en un grito y una llamada que desgarraba la garganta.
El héroe, realmente llegó.
Shi Xiaobai ejerció todas sus fuerzas para resistirse a llorar, porque sabía que aún no era el momento de hacerlo. Aquel héroe que blandía una espada lunar podía haber bloqueado la mano de la guadaña de Sahaden, pero la batalla no había hecho más que empezar, si el héroe podía derrotar al Havoc era la cuestión más importante.
—Ve, héroe.
Shi Xiaobai apretó sus pequeñas manos, movió cuidadosamente su cuerpo hacia el Pequeño Gordito que estaba en el foso de arena.
El héroe que bloqueó a Sahaden con una espada estaba vestido de forma un poco peculiar, un mono amarillo, guantes y botas rojas, un cinturón rojo, también llevaba una capa blanca. Aún más extraña era su cabeza, estaba calva e incluso relucía con la luz.
En realidad era un héroe vestido como un superhéroe.
El ambiente en ese momento era un poco extraño. Después de que la guadaña de la mano derecha de Sahaden fuera bloqueada, todo su cuerpo empezó a temblar violentamente y sus ojos verde oscuro se volvieron lentamente rojo carmesí, pero no solo no retrajo su mano derecha, sino que su mano izquierda tampoco tenía intenciones de hacer nada.
Además, después de que el héroe calvo retirara tranquilamente su espada, el cuerpo de Sahaden seguía manteniendo la acción de su mano derecha oscilando a medio camino, como si fuera una estatua congelada.
—¿Cómo quieres morir? ¿Cortado hasta la muerte de un tajo? ¿Morir aplastado de un puñetazo? O…
El héroe calvó habló, cuando guardó su espada, sus ojos originalmente llenos de una mirada asesina de repente se volvieron un poco vacíos. Su cara, originalmente tensa, se suavizó de repente y por un momento pareció un poco inofensivo.
—Y-Yo…
Sahaden habló tartamudeando y su cuerpo tembló aún más intensamente, era como si el calvo que tenía delante fuera totalmente aterrador.
—¡Y-yo no quiero morir!
Sahaden gritó de repente y directamente se dio la vuelta corriendo en dirección contraria. La apariencia de huida era como la de un perro sin hogar.
Shi Xiaobai se quedó mirando con asombro. Vio que el héroe calvo levantaba su espada y asumía la postura de acuchillar a Sahaden que corría cada vez más lejos y estaba a punto de desaparecer de la vista.
¿Va a matar al Havoc con un tajo al aire? Shi Xiaobai observaba emocionado, mirando al héroe calvo vestido como un superhéroe sus ojos se llenaron de admiración.
Justo en ese momento, la voz de una chica ansiosa se alzó en la distancia.
—¡Deja esta cabeza para mí!
Al oír esta voz, el héroe calvo se rascó la cabeza y envainó su espada en la vaina. Shi Xiaobai se quedó boquiabierto, miró hacia Sahaden que ya estaba a punto de salir de su campo de visión y estaba ansioso en su corazón.
De repente, apareció una escena inolvidable.
Vio que el Havoc que le estaba torturando hace un momento, ese Sahaden que era tan fuerte para él que era completamente incapaz de resistirse, en realidad se rompió en numerosos pedacitos en un instante como un trozo de tofu cortado numerosas veces.
Shi Xiaobai fue totalmente incapaz de ver lo que pasó, pero justo en un instante, Sahaden se deshizo y se convirtió en un montón de carne picada.
Al mismo tiempo, desde el borde de su visión, una chica se dirigió lentamente hacia ellos.
Debido a estar un poco lejos, Shi Xiaobai fue incapaz de ver la cara de esa chica, pero la chica llevaba una camiseta y unos pantalones cortos, su piel blanca y su impresionante figura estaban a la vista.
¡Qué linda! Para Shi Xiaobai, aquella era una escena impresionante que no olvidaría en toda su vida.
Pero, no se concentró en ella durante demasiado tiempo y en su lugar se arrastró resistiendo el dolor de su abdomen, caminando hacia al arenero.
—Lo hicimos Pequeño Gordo… Sobrevivimos… Nosotros…
Shi Xiaobai que estaba en medio de la caminata se detuvo lentamente, porque vio que el Pequeño Gordo retrocedía asustado, su mirada al mirarlo estaba llena de pavor.
Le hice daño… Todo es porque soy demasiado débil… Si pudiera ser un poco más fuerte, definitivamente tendría una mejor manera de protegerlo. La alegría en los ojos de Shi Xiaobai se atenuó gradualmente.
—Lo siento… —dijo Shi Xiaobai al Pequeño Gordo, su voz estaba llena de arrepentimiento y bajó profundamente la cabeza.
—Hermano Mayor…
El Pequeño Gordo de repente le llamó ligeramente.
Shi Xiaobai levantó la cabeza mirando hacia él. Esa pequeña cara redonda con lágrimas, mocos y arena mezclados era como ese viejo balón de fútbol en el resplandor de la tarde, ligero, pero pesado.
—¿Los héroes… existen? —preguntó suavemente el gordito.
—¡Sí!
Shi Xiaobai asintió fuertemente con la cabeza.
—¿No me estás mintiendo Hermano Mayor?
—¡No!
—¿Soy… un miembro del Escuadrón de Héroes Xiaobai?
—¡Sí!
—¿Mamá, Ratita y Xiaolei no morirán?
—¡No!
—Hermano mayor… ¿puedo llamarte hermano mayor?
—¡Sí!
Su pequeño cuerpo saltó del arenero, aterrizando en un abrazo también muy pequeño, pero suficiente para aceptarlo.
En el parque de la tarde, el Pequeño Gordo abrazó a Shi Xiaobai y rompió a llorar.
Shi Xiaobai, que estaba haciendo todo lo posible para contener sus lágrimas, finalmente no pudo aguantar más, dos chorros de lágrimas salieron de sus ojos.
En ese momento, este niño, que solo tenía trece años, lloró a mares.
