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Alrededor de la hora en que la luna había salido en los cielos, y la superficie del agua brillaba con su luz lunar, esa brillante luz, que era como pequeños cristales brillantes, era tan fuerte que incluso iluminó la superficie debajo el agua.
Kelpie estaba en las profundidades del lago, y pensó que las sombras de innumerables partículas de luz parecían flotar en el agua. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 5 – Capítulo 3: La leyenda de la Familia Real”
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Lydia no tenía intención de casarse con Edgar.
Quería quedarse al lado de su padre por un poco más de tiempo y, porque quería continuar su trabajo de Doctora de Hadas en el Reino Humano, aceptó el anillo de compromiso de Edgar para poder poner la promesa con Kelpie, que quería a Lydia como su novia, sobre el estante. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 5 – Capítulo 2: Sueño y pesadilla”
Ilustraciones de los nuevos personajes en este volumen, más una corta introducción sobre ellos. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 5 – Capítulo 0: Introducción de personajes”
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No tenía un nombre, por eso Edgar le dio uno.
Dijo algo descarado como que quería que la llamara por el nombre de la mujer que él no podía olvidar.
La llamó Jean, y ella pareció emocionada.
Habían escapado del hombre que tenía como esclavos a muchos niños y niñas inocentes. Era un miembro del equipo de Edgar que luchaba contra Príncipe. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 5 – Capítulo 1: El conde es la raíz de la mala suerte”
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Completamente cubierta de gruesas llamas, la casa se estaba quemando.
Se alejaron para evitar las chispas del fuego y, después de cruzar la saliente isla pequeña, Lydia y Edgar se dirigieron naturalmente hacia la colina. O, para ser correctos, Teresa y Edgar.
Edgar llevaba la caja-tocador. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 4 – Capítulo 7: El sueño del aguamarina”
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Oscar era Ulysses. Lo que significaba que el verdadero Oscar Collins estaba muerto.
Ulysses debe haber tenido como objetivo a Oscar, que vino de América para visitar a su tío para estudiar, y se acercó a él. Entonces, tomó las posesiones de Oscar y su vida, y se hizo pasar por él. Así entró a Inglaterra.
En cambio, significaba que de quien Ulysses tomó el nombre y usó el alias estaba muerto, pero no era inusual para la gente que moría en un viaje por mar que tomaba semanas, y no sería inaudito escuchar que alguien desapareció por caerse del barco. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 4 – Capítulo 6: El misterio de la fortaleza”
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Esperando la marea baja en la noche, Raven partió hacia la ciudad.
El mar era violento como de costumbre, y había olas que irrumpían interminablemente en el camino, como si fueran a arrebatarnos los pies. Era aún más peligroso en la oscuridad de la noche cruzar este estrecho camino, pero aparentemente un miembro de la “Luna Escarlata” había llegado hasta la ciudad con información valiosa. Por lo que Raven no dudó en decir que iría. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 4 – Capítulo 5: Solo un poco más para enamorarse”
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Lydia apenas pudo dormir, por lo que se quedó despierta toda la noche, esperando el amanecer.
Incluso si Teresa se dormía, parecía que este cuerpo no podía regresar al control de Lydia hasta que saliera el sol.
El cielo nublado que yacía sobre ellos no les dejaba sentir como si hubiera amanecido, pero en medio de la tenue luz del sol, Lydia finalmente se sintió liberada del control de Teresa y se levantó de la cama para rápidamente cambiarse de ropa. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 4 – Capítulo 4: El mar y las Selkies”
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Escuchó en la lejana distancia del mar, el sonido de un triste llanto que se mezclaba con las llamadas de las gaviotas. Lydia pensó que eran las focas quienes lloraban. Se preguntó si vendrían hasta las costas del sur. O, ¿en realidad no eran focas, sino hadas?
Su madre le había hablado sobre las hadas foca. Por eso, incluso si Lydia no había visto una antes, eran criaturas que se sentían nostálgicas para ella. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 4 – Capítulo 3: Recolectores en el antiguo campo de batalla”
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La espiritista se parecía a Ermine. Fue a través de su velo, pero Edgar estaba seguro de que se parecía a ella.
Su cuerpo no pudo ser encontrado por las fuertes y rápidas olas del Mar de las Merrow. Debido a eso, no podía deshacerse de la débil esperanza de que pudiera estar viva en algún lugar.
Pero si sobrevivió, ¿por qué no regresó al lado de Edgar? ¿Podría ser porque no pudo romper la cadena de Príncipe? Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 4 – Capítulo 2: El arte secreto de la resurrección”
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En mitad de la noche, y en una esquina de la ciudad, había un rastro de caballeros que ingresaron uno por uno al mismo edificio, el cual estaba ubicado en la calle principal, lo más silenciosamente posible para no llamar la atención, como si estuvieran evitando cualquier atención no deseada.
Viendo eso de reojo, entró en el mismo edificio por la puerta trasera.
El sitio en el que los hombres y ella entraron era el lugar de reunión de la Asociación de los Espiritistas y Psíquicos de la ciudad de Londres. Hoy era la noche en que iban a celebrar una ceremonia para invocar a los espíritus de los muertos. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 4 – Capítulo 1: La traviesa mentira del Conde”
Ilustraciones de los nuevos personajes (y ya conocidos) en este volumen, más una corta introducción sobre ellos.
Personajes: Cuarto Volumen.
- Edgar: Nacido en la nobleza, pero vendido a una organización liderada por Príncipe. Después de sobrevivir ese cruel destino, y con la ayuda de Lydia, ganó el título de Conde. Planea venganza en contra de Príncipe, pero también coquetea con Lydia con intenciones desconocidas.
- Raven: El mayordomo de Edgar, un hombre joven con aire misterioso. Letal artista marcial muy leal a su maestro.
- Lydia: Una joven que puede ver y hablar con hadas. Después de ayudar a Egdar a convertirse en Conde, fue contratada como su Doctor de Hadas: además aceptó un falso compromiso con él para engañar a un hada. Actualmente ha sido secuestrada por alguien y puesta bajo el hechizo de un espiritista.
- Oscar: Primo de Teresa, el fantasma que poseyó el cuerpo de Lydia. Parece no creer en la resurrección de su prima.
- Suzy: Criada de la Sra. Collins, que está tratando de resucitar a su hija muerta. Le preocupa cómo su Señora está de acuerdo con el espiritista y recurre a Lydia por ayuda.
- Nico: Un hada en forma de gato; además compañero y amigo de la infancia de Lydia. Un hada absolutamente desvergonzada, que piensa en sí mismo como un caballero, y es peculiar acerca de su apariencia y comidas.
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Había una luna blanca, que colgaba del cielo azul violeta, que rememoraba una noche de solsticio de verano. El viento soplaba lentamente a lo largo de la superficie del río y las hojas de los árboles del bosque.
El mundo de las hadas no era ni frío ni caliente, era tranquilo.
Cuando Lydia miró la luna, pensó en lo que estaría haciendo su padre ahora. Se preguntó si le dijeron a Edgar que Lydia no podría trabajar más para la familia del Conde. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 3 – Capítulo 7: Una promesa con un mentiroso”
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Lydia salió sola de la casa del Conde y corrió calle abajo. Cuando finalmente llegó a Hyde Park, se dirigió al lago que estaba ubicado en el centro del recinto.
Era la temporada del año cuando el sol se ponía lentamente, así que no estaba completamente oscuro. Con el cielo aún ligeramente iluminado, podía ver a las parejas que disfrutaban de un paseo por el parque. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 3 – Capítulo 6: La sangre del Conde Caballero Azul”
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En el fondo del gran lago del parque, el caballo acuático negro que había estado descansando, abrió los ojos. Todavía era el momento en que la niebla de la madrugada se aferraba al suelo. Apenas había la presencia de personas en el parque.
Se levantó sobre la superficie del agua todavía en su forma de caballo acuático y mientras peinaba su elegante melena, hizo suaves ondulaciones mientras nadaba tranquilamente. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 3 – Capítulo 5: La flecha del arquero liberada”