Felicidades Emperatriz – Capítulo 66: Susurrar amenazas al oído

Traducido por Shiro

Editado por Sakuya


— ¡Xiaojie! ¡Xiaojie! —Jiaoyue se precipitó con impaciencia al patio. —El palacio envió un decreto otra vez! —exclamó alegremente.

— ¿Oh? —Hua Jing Lan no levantó la cabeza del libro. — ¿Qué decía? —Preguntó con ligereza.

—Escuché que la Segunda Xiaojie golpeó a la Princesa Heredera, la cual aún se encuentra inconsciente. El Emperador está enojado. No sólo retiró el matrimonio, ¡también ordenó a la Segunda Xiojie a que se quedara en casa y reflexionara sobre sus acciones! —Tras lo cual Jiaoyue añadió con rapidez: — ¡Esto es cuando una persona malvada cosecha sus propias consecuencias malintencionadas!

— ¡Hua Jing Lan, sal! —Gritó Hua Wanyu después de abrir la puerta del patio de una patada y entrar corriendo.

Hua Jing Lan frunció el ceño. Sus ojos se desplazaron de Jiaoyue a la recién llegada y preguntó:

 — ¿Por qué estás aquí de nuevo?

Hua Wanyu entonces vio a Jiaoyue que se encontraba detrás de ella.

— ¡¿Esto no es obra tuya?! —Inquirió con el rostro enrojecido. — ¿Has contado mentiras sobre mí? ¡¿Por qué otra razón se retiraría la familia Real del matrimonio?!

—Segunda Xiaojie, la familia Real se retira del matrimonio porque heriste a la Princesa Heredera —Contestó Jiaoyue después de reunir suficiente coraje, sólo para encoger su cuello al recibir la mirada asesina de Hua Wanyu. Pero un momento después, alzó su barbilla, claramente respaldando sus palabras.

— ¡Bien, bien! ¡Una sirvienta barata se atreve a ser insolente delante de mí…! —Exclamó Hua Wanyu furiosa.

— ¿Y qué? —Hua Jing Lan sonrió con frialdad. — ¿Quieres azotarla de nuevo?

La aludida quedó aturdida. La mano que estaba sobre su látigo no se movió ni un ápice.

Hua Jing Lan se levantó y retiró algunos pétalos de su falda para luego sonreírle con malicia.

—De verdad actúas como si estuvieras destinada a ser emperatriz.

Hua Wanyu se mordió el labio inferior y la miró con enojo.

—El Gran Abad dijo…

—Realmente lamentable… ¿No sabes por qué se retiraron del matrimonio? —Hua Jing Lan la interrumpió, luego añadió: —El que tu vida pareciera destinada a ser emperatriz, fue creada por mí… —Bajó su voz en la última parte de lo que dijo y llevó su dedo índice a sus labios para indicarle que guardara silencio.

Hua Wanyu finalmente no pudo evitar que lágrimas escaparan de sus ojos. Todo su cuerpo temblaba.

Hua Jing Lan alzó su mano y enjugó sus lágrimas. Luego sostuvo su hombro y se inclinó.

—Hua Wanyu, te levanté sólo para luego hundirte más despiadadamente —le dijo mirándola a los ojos. —Debes recordar esto con claridad. El pastel que recojas podría haberlo envenenado.

Ha Wanyu quería moverse, pero la mano en su hombro contenía una fuerza opresiva. No podía escapar del campo de visión de Hua Jing Lan.

La luz se encendió. Hua Jing Lan sonrió hipócritamente. Su voz era baja y le hablaba cerca al oído:

— ¿Sabes por qué te he soportado todo este tiempo? Eso es porque estoy esperando una oportunidad…

Los ojos de Hua Wanyu brillaron y la miraron fijamente.

Los labios de Hua Jing Lan se movieron y escupieron el resto de la frase:

— ¡La oportunidad de matarte…!

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