Guerras Primordiales – Capítulo 10: ¡Síganme y, a cambio, obtendrán carne!

Traducido por BeeMiracle

Editado por Ayanami


Después de comer, a través de esfuerzos conjuntos, los cinco capturaron otros seis peces. Se le dio un pescado a César, sin cocer, porque le gustaba comer alimentos crudos. En cuanto a los cinco restantes, Shao Xuan y los otros cuatro niños tomaron uno de los peces como trofeo.

Cuando Shao Xuan guió a las cuatro personas de regreso, el tío Ge, quien estaba a cargo de entregar la comida, debido a que no había encontrado a Shao Xuan en la cueva, lo estaba esperando afuera.

Los niños en la cueva habían desarrollado un reloj biológico, por lo que se despertaban de forma natural, todos los días a la hora de comer. Además, después de un largo día de sueño, su momento más enérgico era cuando se despiertan. Sin embargo, como Shao Xuan no estaba en la cueva, el tío Ge no distribuiría la comida aún. Los niños tenían hambre y comenzaron a ponerse ansiosos. Dos de ellos, incluso pelearon entre sí por un problema menor y los dos sangraron por la nariz.

El tío Ge se sentó en silencio al borde de la cueva, con una vasija de piedra llena de comida. Ignoró la pelea de estos niños y no los dejó acercarse a la vasija.

Docenas de niños se reunieron alrededor de la piedra, pero no se atrevieron a acercarse más. Quienquiera que intentara robar la comida sería expulsado (de la mesa) por el tío Ge y obtendría menos comida que otros, al final, no se atrevieron a arriesgarse.

El tío Ge, que estaba sentado en el borde de la vasija de piedra mirando al cielo, mientras pensaba en algo, de repente, notó y miró unas siluetas no muy lejos. Vio a 5 niños y un lobo caminando, la persona que los dirige es el nuevo Líder de la Cueva, Shao Xuan.

Sin embargo, cuando la mirada del tío Ge se fijó en lo que estaban tirando, sus ojos se agrandaron y se le cayó la vasija de piedra de lo atónito que estaba.

♦ ♦ ♦

Antes de que Shao Xuan y sus compañeros se acercaran, el tío Ge no pudo evitar saltar de la vasija de piedra y caminó hacia él. Pero, después de unos pocos pasos, se dio la vuelta y se llevó la vasija de piedra (llena de comida) con él, para acercarse a ellos. Si la dejaba allí, esos mocosos en la cueva, definitivamente, robarían la comida.

—Esto…esto… ¡¿Esto es…un pez?! —El tío Ge señaló al pez en la mano de Shao Xuan y preguntó.

Debido a un accidente en el río hace muchos años, el tío Ge había visto a esta criatura antes, pero como su líder de tribu no permite que nadie vaya al río, nunca volvió a verla. No pensaba que lo volvería a ver hoy.

— ¿Cómo lo conseguiste?

Si solo se tratara de suerte, no habría manera de obtener tantos. Uno ya es bastante raro, ¿podría haber ocurrido algo que causara que una gran cantidad de peces muertos aparecieran en la orilla? Eso no debería ser posible, hay algunas personas que vigilan el río, por lo que si hubiera ocurrido algo así, lo habrían informado. Además, hay signos de golpes de palos en el pez.

Después de que el tío Ge vio la boca abierta del pez y los dientes afilados, no pudo evitar aspirar una bocanada de aire frío. Es un cazador muy experimentado y puede calcular la peligrosidad y el poder de ataque de una criatura a partir de su apariencia. Esta es, claramente, una criatura letal, incluso un guerrero totémico con una poderosa habilidad física no querría luchar contra esta criatura. No podía entender cómo estos pequeños y débiles niños, que aún no habían despertado su poder totémico, lograron capturar a estos peces.

Los dos niños mayores al lado de Shao Xuan no pudieron aguantar más y, con orgullo, le contaron al tío Ge sobre su “caza” matutina para mostrar su valentía. Mostrar su habilidad frente a soldados experimentados, les ayudará a entrar en los equipos de caza y eso es algo que a los niños de la tribu les gustaría hacer.

Las descripciones hechas por los dos niños no siguieron ningún orden pero, de sus palabras, el tío Ge, que tenía mucha experiencia en la caza, podía adivinar, más o menos, lo que había sucedido.

Miró a Shao Xuan con una mirada complicada y dijo:

—Distribuyamos la comida primero.

Los niños en la cueva vieron al pez que Shao Xuan y sus compañeros y los rodearon. Las cuatro personas al lado de Shao Xuan se pusieron en guardia rápidamente, incluso la expresión de Ba, que antes era amable, se volvió cruel. Una de sus manos puso al pez detrás de él y con la otra sostuvo un palo de madera. Si alguien se atrevía a venir y robar el pescado, él lo iba a golpear con todo.

Como César estaba cuidando el pez de Shao Xuan, ninguno de los niños de la tribu se atrevería a intentar robarlo, por lo que su mirada cayó sobre los otros cuatro. Por suerte, llegó el momento de distribuir los alimentos, por lo que su atención se desvió de nuevo.

Aunque era la primera vez que Shao Xuan distribuía la comida, había visto cómo lo hacía Ku, por lo que se adaptó fácilmente. Incluso guardó comida para los cuatro que lo estaban ayudando a proteger sus peces.

El tío Ge se quedó de pie y observó a Shao Xuan terminar de distribuir la comida. Luego, miró el pez de Shao Xuan, recogió la vasija, miró el pez, caminó dos pasos y miró el pez nuevamente, sin mostrar muchos deseos de irse. Al igual que los dos guardias en el río, él no quería comerlo pero, estaba muy curioso acerca de los peces.

Desafortunadamente, Shao Xuan no le dio la oportunidad de observar o explicarse, tal como la persona que lo dejó y convirtió en el líder de la cueva sin decirle la razón.

Nadie en la tribu les había dado un nombre a estos peces, así que Shao Xuan los llamó “Pez Piraña”.

Shao Xuan, hace mucho tiempo, se había dado cuenta de que dentro de la cueva había algunos instrumentos que se utilizaban para colgar cosas en la parte superior de la cueva, se desconoce cuántos años habían pasado desde que se usaron por última vez. Shao Xuan usó su pez para probarlo y fue capaz de colgarlo, el gancho de piedra no parecía romperse.

Al ver a Shao Xuan hacer esto, los otros cuatro niños le pidieron a Shao Xuan que les ayudara a colgar sus peces. No había forma de que uno de ellos se terminara un pez tan grande por sí mismo, además no querían compartirlo con los demás, por lo que tenían que evitar que los otros niños los robaran, así que era mejor colgarlos.

El otro extremo de la cuerda de paja estaba atado a la pared, todos guardaron sus cuerdas, porque se sentían más seguros si guardaban sus trofeos.

Los demás niños huérfanos en la cueva, comenzaron a arrepentirse de no haber ido con Shao Xuan en la mañana, al ver a los cuatro niños comerse un pez, cada uno.

En contraste, Shao Xuan aprovechó la oportunidad para inculcar a los niños, un pensamiento:

—Síganme y, a cambio, obtendrán carne.

¿Quieres acompañarme mañana? Claro, pero…

—Tienen que escucharme —les dijo Shao Xuan.

No era fácil para los niños en la cueva escuchar a nadie. Golpearlos, una y otra vez, no ayudaría ni siquiera un poco. Muchos de los niños de la tribu eran demasiado tercos, resistentes a la violencia y estaban dispuestos a arriesgar todo. Si los golpeas una vez, aún intentarán robar o tomar tus cosas la próxima vez. Incluso cuando el “antiguo maestro de la cueva” Ku estaba cerca, los niños no se llevaban bien. Muchos de ellos, fueron golpeados por Ku, Shao Xuan, de hecho, fue testigo de algunas de esas peleas. Era muy severo y el perdedor tardaría en recuperarse más de diez días y poder ponerse de pie nuevamente.

Sin embargo, ahora, con la teoría de Shao Xuan de “síganme y, a cambio, obtendrán carne”, todos quedaron satisfechos.

♦ ♦ ♦

Al día siguiente, Shao Xuan les dijo a los niños que tejieran cuerdas de paja.

En esta época del año, había una gran cantidad de hierba que se podía procesar en una cuerda de paja. Era fácil encontrar materias primas, pero no todos en la cueva sabían cómo tejerlas. Algunos niños habían aprendido la habilidad de sus padres pero, desde que sus padres fallecieron, nunca la habían puesto en práctica.

Originalmente, había veintisiete niños en la cueva. Como el antiguo maestro Ku se había ido y había un niño retraído que no siempre estaba cerca, sólo veinticinco permanecían en la cueva. Shao Xuan los dividió en cinco grupos de cinco niños cada uno. Dentro de cada grupo, había alguien que sabía cómo tejer. De ese modo, Shao Xuan les habló sobre la división del trabajo y la cooperación. Uno iría a recoger hierba, mientras que los otros se encargarían de tejer y encontrar gusanos de piedra.

Excepto que, estos niños no eran fans de la cooperación y se pelearían entre sí por las cosas más pequeñas, incluso cuando estaban en el mismo equipo.

Después de que Shao Xuan sofocó los conflictos, pensó por un momento y cambió su forma de expresarse.

— ¡Ahora cada grupo es un pequeño equipo de caza! ¡Es su propio equipo de caza!

Pequeño equipo de caza…

Para docenas de niños, esas fueron palabras mágicas, y todos comenzaron a fantasear con eso.

En la mente de esos niños la frase “equipo de caza” era un término elegante y brillante, al que solo los guerreros con poderes totémicos podían unirse.

Unirse a un equipo de caza significa mucha comida.

¡Unirse a un pequeño equipo de caza era emocionante e inesperado! ¡Podrían empezar a cazar!

Shao Xuan miró a la multitud y dijo:

—Bueno, ahora, quien quiera renunciar o desobedecer mis órdenes, o ame pelearse con los demás, ¡hable ahora y será excluido en nuestra misión!

Nadie se movió.

El niño que estaba parado en el frente miró a su alrededor y se sintió muy incómodo, por lo que se apresuró y dio un paso atrás, por temor a que pudiera ser mal entendido como alguien que quería dejar el equipo.

El que acaba de golpear a otro niño en su grupo también actuó con respeto, y se quedó quieto, sin el sentimiento de ser de los que pertenecía a la clase de “ama pelearse con los demás”.

—Bien, ya que nadie quiere renunciar, ¡vamos! ¡Solo un recordatorio acerca de que todos deben seguir mis órdenes! ¡Cualquier persona que desobedezca será expulsada del pequeño equipo de caza!

Shao Xuan usó el “equipo de caza” como amenaza, porque sabía de qué tenían miedo. Estos niños tenían mal genio, pero eran de mente simple. Una vez que conoces lo que les importa puedes controlarlos.

Como era de esperar, esta vez se portaron mucho mejor.

Sin embargo, cuando se trata de la misión real, no fue tan fácil como se predijo.

♦ ♦ ♦

En la ribera

Los dos Guerreros Guardianes estaban de pie, no muy lejos, sonrieron, mientras observaban a Shao Xuan ocupado ordenando a los niños que pescaran. En un ataque de ira, golpeó a un niño, el cual rodaba por el suelo, se ponía de pie, se limpiaba la sangre en su cara con una sonrisa y luego volvía al trabajo con normalidad.

Sus ojos, normalmente, apagados hoy eran brillantes, especialmente cuando veían a un pez ser sacado del agua. Algunos de ellos incluso darían algunos saltos para demostrar sus sentimientos de felicidad y emoción. Si los peces no fueran tan agresivos y peligrosos debido a que su boca está llena de pequeños dientes afilados que podrían morder su carne fácilmente, abrazan al pez en sus brazos y toman un gran bocado para poner su marca.

Durante varios días, Shao Xuan los llevó a pescar. Como en el río había muchos peces, todos los días, capturaban muchos. Incluso si comieran con el estómago vacío, todavía quedarían sobras. Sin embargo, debido al temor a pasar hambre, esos niños, naturalmente, siempre piensan en almacenar alimentos para los días malos. Algunos de ellos aprendieron el hábito de sus padres y algunos solo siguen lo que otros hacen por inercia.

Para los niños en la cueva huérfana, desde que empezaron a vivir ahí, esos pocos días fueron los más felices y, con el paso del tiempo, parecían más enérgicos que nunca. Algunas cabezas adormecidas se levantaban incluso antes que Shao Xuan y lo despertaban. Por la noche, se acostaban en el suelo y miraban a los grandes peces que colgaban en la parte superior. Incluso cuando el fuego estuviese apagado, seguirían mirando. Shao Xuan, algunas veces, en medio de la noche, lograba escuchar sus risitas, lo cual, era extremadamente espeluznante… ¡Qué carajo!

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