Princesa Consorte Chu – Capítulo 49: Xia mama es buena y honesta

Traducido por Moux

Editado por Ayanami

Xia mama no quería que su señorita sea consumida por el odio, así que cambió de tema. Esbozó una sonrisa y le preguntó:

Xiaojie… ¿Cómo… encontró a nubi?

Yun Qian Meng apartó el frío de su cuerpo y palmeó con suavidad los hombros de Xia mama. Luego, le contó sobre sus actividades recientes.

Mi mama sabía que Yun Qian Meng dejó algunas cosas de lado para que Xia mama se sintiera aliviada. Sin embargo, cuando recordó la habitación en la que vivía la señorita, le provocó que su corazón se sintiera abatido. Ignorando su posición, la interrumpió.

—¡Lao jiejie[1], estos años, xiaojie también se ha encontrado con obstáculos! No has visto el tocador de xiaojie; una culta señorita de una familia influyente no merece esa clase de trato…

—¡Mi mama! —Yun Qian Meng la regañó con severidad. Mi mama se detuvo por miedo y retrocedió de inmediato. Dejó de hablar mientras se paraba detrás de Yun Qian Meng.

Sin embargo, Xia mama ya había escuchado sus palabras. Miró a Yun Qian Meng con angustia, sus ojos estaban llenos de una afectiva preocupación mientras movía sus labios en silencio. Al final, no pudo tranquilizarse, por lo que habló con inquietud.

Xiaojie… usted ha… sufrido.

Yun Qian Meng sonrió suavemente y palmeó las manos de Xia mama.

Mama, no tienes de qué preocuparte. Ya he logrado vivir hasta ahora, Su Qing y su gente no pueden hacerme nada. ¡Solo relájate y cuida de ti! ¡Meng’er aun necesitará de tu ayuda en el futuro!

Sus afectuosas palabras hicieron que los ojos de Xia mama se llenaran de cálidas lágrimas; solo deseaba poder moverse e inclinarse ante Yun Qian Meng.

Por ahora, Yun Qian Meng ya había enterrado todo su odio en lo profundo de su corazón. En ese instante, aunque su expresión era serena, sus ojos mostraban calidez al ver a Xia mama. Levantó la manta que tapaba el cuerpo de Xia mama y examinó con cuidado su pierna derecha.

Descubrió que el pantalón gris estaba casi vacío. Yun Qian Meng hizo caso omiso de la resistencia y levantó la pernera de Xia mama. Vio que los músculos en su pierna rota habían estado lánguidos debido a la falta de movimiento. Ahora, el hueso era más visible en el escuálido muslo.

Con esta vista, las manos de Yun Qian Meng formaron un puño, mientras una ardiente ira crecía en sus ojos de una forma similar a las llamas del inframundo.

Una mano huesuda bajó la parte inferior del pantalón, bloqueando su vista de la lamentable pierna derecha.

Yun Qian Meng alzó su cabeza viendo como los labios de Xia mama se levantaban en una sonrisa. Agarró sus delgadas manos y las acarició con ternura, su rostro estaba lleno de felicidad.

—Que Nubi… sea capaz… de vivir… y conocer… a xiaojie… es suficiente… para agradecer… a los cielos…

Yun Qian Meng comprendió que Xia mama estaba intentando cambiar el tema, así que no insistió con el problema. Después de consolarla un poco más, vio que ya no quedaba mucho tiempo; por lo que se levantó para despedirse.

Mama, por favor, no te preocupes por Meng’er. ¡El que vivas bien, es el deseo más grande de Meng’er!

Xia mama asintió gozosa y renuente a dejarla, siguió a Yun Qian Meng con su mirada mientras se iba.

⧫ ⧫ ⧫

—¡Ying Qiu, ven aquí! —Ambas se dirigieron de nuevo al patio y vieron a la chica de antes preparar la medicina en la cocina cuando Yun Qian Meng le indicó a Mi mama que la llamara.

Cuando Ying Qiu escuchó a Mi mama llamarla, acomodó la tetera en su lugar con cuidado antes de salir de inmediato. No obstante, cuando vio el verdadero rostro de Yun Qian Meng, se detuvo. Preguntándose desde el fondo de su corazón cómo demonios podía haber una noble señorita tan hermosa, inesperadamente, tenía alguna clase de atracción que hacía que otros quisieran acercarse a ella.

—¡Ying Qiu, rápido, saluda a Xiaojie! —Mi mama vio que Ying Qiu estaba distraída viendo a Yun Qian Meng; por lo que, con un evidente disgusto en su mirada la regañó.

Al escuchar la advertencia en el tono de Mi mama, Ying Qiu bajó la cabeza de inmediato y se inclinó con respeto hacia Yun Qian Meng.

—¡Nubi saluda a Xiaojie! —Dijo con sutileza.

Un par de manos blancas la ayudaron en ese instante, mientras una amable voz sonaba por encima de su cabeza.

—¡No hay necesidad de ser tan cordial! Has cuidado de Xia mama tu sola, debe haber sido muy difícil. Si hay algo que necesites, no dudes en decirle a Mi mama. También, si tienes algún problema, siéntete libre de hablar sobre ello. ¡Mientras pongas todo tu corazón en el cuidado de Xia mama, te ayudaré!

Ying Qiu creyó, por un momento, que su voz era como una suave brisa soplando por sus oídos. Era un sonido muy claro y dulce, pero a la vez firme. No pudo evitar que su corazón se sintiera curioso sobre la señorita que conoció por primera vez.

Xiaojie puede relajarse —respondió con tranquilidad. —¡Nubi cuidará muy bien de mama!

Cuando Yun Qian Meng observó lo calmada y sensible que estaba, comenzó a sentirse aliviada. Volteó su cabeza para mirar la habitación en la que había estado y preguntó con delicadeza:

—¿Cómo está la enfermedad de mama? ¿Qué tan probable es que se recupere?

Ying Qiu se dio cuenta de que su preocupación por Xia mama era sincera; por lo que no le ocultó la verdad y le dijo todo lo que sabía.

—La enfermedad de mama se ha desarrollado por mucho tiempo, su pierna derecha ya es inmóvil. Pero, por suerte, su lengua no fue cortada por completo; por ello, aún es posible sanarla.

Yun Qian Meng la escuchó mientras hablaba sobre los principales diagnósticos médicos de forma clara y precisa, entonces, supo que esta vez Mi mama había encontrado una buena persona. Asintiendo, le informó de algunos asuntos antes de ponerse el velo e irse con Mi mama.

Mama, ¿en dónde encontraste a Ying Qiu? —Preguntó discretamente Yun Qian Meng después de revisar que no hubiera alguien en el callejón.

—En respuesta a Xiaojie, nubi encontró a Xia mama en un viejo templo en la ciudad Ye. En ese entonces, había muchos ancianos y enfermos en ese templo descuidado. Ying Qiu los cuidaba. Laonu le preguntó de dónde era su familia; a lo que ella respondió que habían muerto, fue acogida por su maestro y aprendió algo de medicina. Ella sintió lástima por las personas del templo, de modo que iba a verlos cuando estaba libre—. Mi mama caminó detrás de Yun Qian Meng mientras le contaba con cautela la historia de Ying Qiu—. Laonu la siguió a una pequeña botica, y también preguntó en los alrededores; en realidad, ella fue adoptada luego de que sus padres murieran. Después de discutirlo con su maestro, fue traída aquí.

—¿Ella estuvo de acuerdo? ¿Preguntaste por qué? —En este punto, Yun Qian Meng no pudo sospechar del asunto.

¿Por qué la chica estaría de acuerdo en irse de la casa con un completo extraño?

Laonu preguntó si ella estaba dispuesta a estudiar medicina en la capital, y estuvo de acuerdo. En esos días, Laonu también la vigilaba en secreto. Esta niña en verdad está interesada en la medicina —informó Mi mama.

Yun Qian Meng asintió y no siguió preguntando. Justo afuera del callejón, se dio cuenta que en la entrada del Tian Fu Lou había una multitud. Al escuchar lo que parecía ser algún tipo de disputa, ambas se dirigieron hasta ahí de inmediato, encontrando a Mu Chun y una persona vestida como un joven sirviente discutiendo sin cesar por los pasteles de frijol mungo…

—¡Vamos! Es claro que yo llegué primero, ¿por qué me los estás quitando? —Le gritó Mu Chun al joven sirviente con su pequeño rostro sonrojado mientras agarraba, con obstinación, una de las esquinas de la caja de papel.

El sirviente tampoco retrocedió y tiró de la otra esquina con fuerza. Con una risa llena de frialdad, le gritó a Mu Chun.

—¡Es claro que fui yo quien llegó primero! ¡Solo me fui por un momento, pero me fueron arrebatados por una pequeña yatou como tú! ¡Suéltalos rápido! ¡Pelear por comida con una niña como tú es muy bajo para mí!

Incluso si el sirviente había dicho eso, no parecía mostrar la menor señal de querer soltar su agarre de la caja. Yun Qian Meng no pudo evitar reír ante aquella escena. Pensar que un joven sirviente podía ser un poco adorable, por lo que siguió observándolo un poco más…

—¡Mu Chun, detente!

—¡Basta, Si’er!

Dos voces autoritarias fueron escuchadas al mismo tiempo. Las personas observaron alrededor con sus miradas en busca de su origen. Así mismo, encontrándose a una chica cuyo rostro no era muy visible, cerca de la entrada de Tian Fu Lou; mientras que, en las escaleras del local, sorprendentemente, estaba parado Rong Yun He, el joven señor de la familia Rong.


[1] Lao jiejie (老姐姐)significa hermana mayor entre sirvientas de mayor y menor rango o antigüedad.

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