Una generación de militares – Capítulo 10: Problemas en la Selva (1)

Traducido por Yue Liang

Editado por Sharon


Una noche de verano en la selva no era tranquila. Los sonidos de la lluvia, insectos y el aullido de los animales nocturnos se convirtió en una extraña balada nocturna. Estar en este tipo de ambiente te hace sentir como si hubiera incontables pares de ojos mirándote. También era como una sombría serpiente, colgando en tu cabeza que podría caer en cualquier momento. Cada voz sutil era una tortura fisiológica para las personas.

Dentro de una gran cueva, había antorchas llenando el lugar con luz. En el centro se encontraba un hombre sentado atado con una cuerda. Sus ojos estaban estrechamente cerrados indicando que se encontraba inconsciente.

Un  cubo lleno de agua fría fue vertido sobre su cabeza. Han Shu tembló y gradualmente abrió sus ojos pesadamente. Somnoliento, miró al hombre cuyo cabello cubría sus ojos mientras su boca formaba una sonrisa, la cual se veía siniestra. Estaba vestido con una ostentosa túnica azul.

Han Shu abrió sus ojos extensamente, mirando al hombre sonriente arrodillado frente a él. Recuperó su memoria de antes de caer inconsciente y maldijo con furia.

—¡Eres ese hombre desvergonzado y sin valor! Utilizando un método tan deshonesto. Si eres capaz, ¡desátame ahora y pelea uno a uno conmigo!

—Nosotros no somos ni desvergonzados ni sin valor. La naturaleza es despiadada y astuta. Pienso que primero deberíamos remover una de tus manos o una de tus piernas. ¿Qué piensas? —preguntó el hombre con una sonrisa, sin enojarse.

Era una voz calmada y brillante con una insinuación de risa. El látigo en la mano del hombre azotó sin piedad el muslo de Han Shu.

Apretando los dientes y forzándose a soportar el dolor, Han Shu mantuvo su cabeza en alto sin mostrar timidez en absoluto. Los ojos del hombre brillaron bajo su flequillo y empujo su daga directamente al brazo de Han Shu.

—¡En! —Han Shu reprimió su voz, mirando hacia el hombre y negándose a rogar por misericordia.

El hombre infelizmente sacó la daga, esperando para empujar de nuevo. Sin embargo, una débil voz masculina habló detrás suyo.

—¡Suficiente Yan Ge! El líder tiene sus propios arreglos.

Además de la hoguera, un hombre vestido de manera simple estaba jugando con una flecha en su mano. En sus ojos, solo se encontraba el arma y todo lo demás no era importante. En comparación con el hombre vestido de azul era discreto y no atraía la atención.

Yan Ge puso mala cara y le entregó la daga a un miembro de la tribu. Él caminó hacia el hombre vestido simplemente y se sentó a su lado, arrojando infelizmente su látigo al suelo.

Los ojos indiferentes de Wu Ji mostraron un rastro de sorpresa.

—¿Tu látigo? —Era un regalo para Yan Ge de su maestro. Realmente lo atesoraba, ¿Cómo se rompió en dos?

—Fue roto por una mujer feroz —respondió ligeramente. Seria mejor si no se la encontrara de nuevo, o de lo contrario le haría pagar a esa mujer asquerosa.

—¿Quién? —Wu Ji soltó su flecha. El látigo estaba hecho con oro y acero. Era realmente fuerte. ¿Qué clase de arma podría ser tan afilada como para romperlo?

Han Shu, que estaba sentado en el suelo rió fuertemente. El látigo fue definitivamente roto por la espada Bing Lian de la señora. ¡Eran noticias muy refrescantes!

La penetrante risa hizo que Yan Ge no fuera capaz de retener su ira. Rápidamente se puso de pie y quiso correr hacia allí. Le enseñaría a Han Shu “una buena lección.” Sin embargo, después de chocar con unos ojos indiferentes, Yan Ge detuvo sus pasos y se retuvo a sí mismo. Cruzó sus brazos frente a sus pechos y sonrió.

—Pienso que esa mujer era una de las prostitutas del ejército Su. Ustedes chicos están llevando una buena vida. El ejército Su realmente no puede compararse con los demás, incluso sus prostitutas saben artes marciales. Ah… esa esa apariencia, esa figura, esa piel, ese pecho…

Las palabras de Yan Ge se volvieron más lascivas. Con sus pies aún atados por las cuerdas, Han Shu airadamente pateó hacia Yan Ge mientras maldecía.

—¡Cállate! ¡No tienes el derecho de insultar a la Señora!

—¿Señora? ¿Señora de quién?

Yan Ge, por supuesto, sabía que esa mujer no podía ser una prostituta pero ¿una señora?

No me digas…

—¿Estás diciendo que esa era la mujer de Su Ling? —habló suavemente.

Esta vez Han Shu ignoro a Yan Ge, pero el orgullo mostrado en su cara lo traicionó dándole una clara respuesta. La tez de Yan Ge se oscureció instantáneamente.

—¡Esto es problemático!

Según las noticias que circulan, Su Ling ya era bastante difícil de manejar. Y ahora resulta que su esposa era igual.

Un niño de diez años vino de la cueva y le reportó a Yan Ge:

—El líder ha decretado encerrar a esta persona.

Yan Ge señalo a los dos hombres detrás de él. Rápidamente se adelantaron y tiraron a Han Shu de pie. Yan Ge sonrió fríamente.

—Enciérralo. Solo déjalo estar así. ¡Hazlo morir de hambre por tres días y tres noches! ¡Veré si todavía se muestra tan arrogante!

—¡Sí, señor! —Los dos hombres lo llevaron dentro de la cueva. Han Shu prestó atención a los alrededores secretamente. Dentro del túnel había un hombre de pie en cada puesto de unidad. Además, un grupo de personas estaban patrullando con aire arrogante y orgulloso. Este realmente no era un grupo de rebeldes ordinarios.

El oponente de esta vez era muy fuerte; ellos habían subestimado al enemigo.

Después de que Han Shu fuera escoltado, el chico continuó;

—Shi [1] de izquierda y derecha, el líder los ha convocado.

Yan Ge y Wu Ji se miraron y siguieron al chico. Pasaron por un espeso arbusto  frente a la cueva, y luego entraron a otra.

En la oscuridad de la noche una sombra se encontraba en la boca de la cueva. La persona se destacaba en la oscuridad vistiendo una gran túnica y con sus rasgos faciales oscurecidos. Las dos personas saludaron al hombre.

—Líder.

El hombre levantó su mano.

—La persona que he capturado tiene un alto rango militar. Si no fuera el caso, ¿por qué la esposa de Su Ling entraría en el bosque para rescatarlo? Si Su Ling no quisiere perder su reputación por negarse a rescatar a su subordinado el vendrá dentro de tres días —habló rápidamente Yan Ge.

—El tabú más grande para un militar es la impaciencia. Su Ling ha estado en el campo de batalla por años. Él ha aprendido a ser paciente y además, no busca ser alabado. Tres días son más que suficientes para darle tiempo de idear una estrategia —se escuchó una voz baja y ronca en la oscuridad.

—No entiendo. Líder, ¿Por qué quieres forzar a Su Ling a presentarse? Si realmente quiere capturarlo, ¿por qué darle tres días? —preguntó Yan Ge frunciendo el ceño.

La voz ronca no respondió. En cambio, quien contestó fue la voz indiferente de Wu Ji.

—El líder quiere probar la capacidad de Su Ling.

Yan Ge resopló con su nariz y río.

—Creo que su capacidad no es tan grande. ¡Si no esta vez él no habría sido atacado por nosotros!

Además dejó que una chica nos persiguiera hacia el bosque mientras se escondía. ¡Esta clase de hombre tiene poder limitado!

La sombra oscura le dio la espalda entrando en la cueva dejando solo una advertencia.

—Su Ling ha sido temido por seis países por años. No puedes subestimarlo.

Ambos hombres no se atrevieron a desobedecer. Bajaron sus cabezas y respondieron.

—¡Sí señor!


[1] Shi: representa la posición, lo que literalmente significa mensajero, representante o embajador.

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