Crié a un dragón negro – Capítulo 16: Cómplice anónimo

Traducido por Den

Editado por Nemoné


¿Por qué llama a la bruja Noah? 

— ¿Dijo eso? Vaya, qué sorpresa —Kyle Leonard dijo burlonamente.

— ¡No maldigas a Noah! —El niño lo fulminó con la mirada, sus ojos llenos de ira.

El investigador suspiró, y puso la tapa al guiso.

—Escucha con atención, niño —Apagó la estufa y sirvió un poco de estofado en un tazón. Luego agarró una botella de leche y la colocó en las manos del niño—. Si sigues con ella, podrías absorber toda su magia y terminar matándola. ¿Todavía quieres quedarte con ella?

El niño se quedó sin palabras; sus ojos redondos bien abiertos a causa de la sorpresa.

—No lo he pensado. Pero si llevo a cabo la impronta… Se recuperará… —Su voz se fue apagando.

Kyle reprimió su frustración de los últimos días y dijo tranquilamente:

—Eleonora no parece tener ninguna intención de recibir la impronta cuando su vida está en juego.

—Si me ayudas…

—Hay un límite para lo que puedo hacer. ¿No es obvio que a pesar de que eres un dragón, no tienes el derecho de hacer la impronta con alguien sin su permiso?

La cara del niño se puso pálida. Tío parece tener razón, pensó. Las lágrimas brotaron de sus ojos. El niño dejó la botella de leche sobre la mesa y agachó la cabeza.

—No quiero que Noah esté enferma, pero está enferma por mi culpa. Y no me abandonará porque es buena —Las ideas del niño se estaban volviendo extremas.

Mientras Kyle estaba preparando la sopa, miró al niño al otro lado del salón, sus hombros estaban caídos. Con un suspiro, al final se acercó al niño. Levantó al niño y lo colocó encima de la mesa.

Agarrando una silla, se colocó frente a él.

— ¿Tanto te gusta? ¿Por qué debería ser ella?

—Porque Noah me sacó del huevo…

Entonces ella es quien robó el huevo.

Kyle contempló por un momento si debería o no grabar las palabras del niño, pero renunció a esa idea. Aunque parezca humano, es bastante incómodo obtener la “verdad” de un bebé dragón que parece un niño de tres años. Preferiría que Eleonora Asil confesara sus crímenes.

Pero sus anteriores investigaciones revelan que la bruja nunca había abandonado su cabaña en Sorrent durante casi dos años. Además, ¿cómo podría Eleonora lograr infiltrarse en una fortaleza, delimitada por un escudo con su información biométrica registrada? Aunque es la infame bruja de Laurent, no podía traspasar la seguridad sola.

A no ser que… 

La mente de Kyle se agitó con conspiraciones.

¿Hay un cómplice?

— ¿Alguna vez viste a otro humano cuando saliste del huevo? O, ¿escuchaste una voz diferente? —Kyle preguntó por si acaso.

— ¿Otra voz…? —El niño sacudió la cabeza, confundido.

—Sí, otra voz humana.

—Creo que la escuché mientras estaba en el huevo, algo parecido a una voz humana.

— ¿Escuchaste eso?

El niño se estremeció ante el tono de voz cortante de Kyle y volvió a sacudir la cabeza.

—No lo sé. Estaba medio dormido en ese momento, así que no puedo recordarlo…

¿Había un cómplice? Este caso se vuelve más complicado en tan poco tiempo a menos que solo haya sido una persona que haya entrado en contacto con el huevo del dragón. 

El perfil de Eleonora se desplegó en su cabeza. Pensó en cada persona que podría haber estado planeando robar el huevo del dragón. ¿El ministro de magia? Esa persona también es bastante sospechosa. Es bastante posible que sea el hombre que ayudó a reducir ridículamente la sentencia de Eleonora por ser una genio rara de maga. 

Tan pronto como recordó el rostro borroso del jefe, Kyle Leonard arrugó la frente. El ministro de magia era el segundo ser humano más frustrante para Kyle, después de Eleonora Asil.

Si no fue él, había otro mago que era famoso por su admiración por Eleonora y que era lo suficientemente fuerte para traspasar las murallas de la fortaleza. 

Kyle miró al niño mientras trataba de encadenar sus pensamientos.

— ¿No tienes intención de encontrar otro maestro?

—Noah, Noah, Noah… Si realmente dices que no… —Las lágrimas brotaban sin cesar de los ojos del bebé dragon.

En más de 500 años, había pocas opciones para un niño que había caído solo en la tierra sin otro pariente. Y era Kyle quien no podría encontrar otra manera. Era la primera vez en su vida que veía un dragón, lo que creía que era una simple leyenda. No había constancia en ningún libro antiguo de que los dragones derramaran lágrimas como los humanos.

A este ritmo, parecerás un niño de verdad. Kyle suspiró y limpió las suaves mejillas manchadas de lágrimas con el dorso de su mano.

— ¿Qué dijo el maestro sobre el bebé fuerte?

—Oh, no estoy llorando…

—Sí, no lloremos y bebamos leche —Kyle acarició sus rizos. El niño dejó de llorar y bebió la leche. Era leche empapada en lágrimas.

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