Crié a un dragón negro – Capítulo 44: Investigador de servicio

Traducido por Den

Editado por Hime


Kyle sonrió, presionando un dedo contra sus propios labios.

—Shh. Hay una pareja de ancianos en la habitación contigua, por lo que será mejor que estemos callados. Ah, debería haberte dicho de antemano que tu sentencia se determinará de acuerdo a tus declaraciones —La mujer lo observó mientras guardaba silencio—. Yulem mata a los miembros capturados para evitar que hablen. Parece que estás al final de la escalera, dado que no eres buena camuflándote ni manejando un cuchillo. ¿Serás atrapada y asesinada por Yulem? O, ¿vas a estar bajo la protección de la Agencia de Seguridad e Investigación de Laurent, incluso si eso implica estar encerrada en prisión por el resto de tu vida?

—No me hagas reír. Si te digo todo, estaré muerta en un segundo.

—Entonces lo admites. Tú decides: muerte o prisión. —Presionó un revólver plateado contra la sien de la mujer, y su rostro se puso pálido al instante. Noah volvió a sentir lástima por ella.

A pesar de su voz temblorosa, la mujer logró poner un pretexto.

—¿Oye, crees que esto me asustará? Sé que no puedes matarme aquí. Los investigadores no tienen derecho a adjudicar una sentencia. ¡Ja!

Pero Kyle no quedó atrapado por su fachada.

—¿Tu jefe no te dio información sobre el hombre junto a la mujer que se cree que es Eleonora Asil? —le preguntó amenazante.

—¿Qué estás…?

—Solo hay cuatro personas que tienen derecho a tomar acciones de inmediato: Su Majestad, el Ministro de Investigación y Seguridad, el subsecretario, y en último lugar, el gerente general; lo que significa que puedo deshacerme de criminales en cualquier situación a mi discreción.

Las gotas de sudor se deslizaban por la frente de la mujer; su rostro estaba extremadamente pálido. Una risa llena de desprecio escapó de los labios del investigador.

—Mala suerte, ¿verdad?

Noah se hundió en su asiento, recordándose a sí misma que no debía enfadarlo de ahora en adelante. En ese momento, rememoró la ocasión en que Kyle le apuntó con un arma, y se estremeció.

—¡Uh, uh, la orden simplemente fue mirar su rostro! ¡Ese es el deber del observador! —tartamudeó la mujer. Sus labios temblando visiblemente.

—¿Por eso tenías un cuchillo? Ibas a apuñalarme tan pronto como abriera la puerta.

—Uh… No tenía intención de matar. Estaba tratando de asegurarme de que era la verdadera Eleonora. Si lo fuera, ¡me habría retirado!

—No me importa tu intención. ¿Sabes algo sobre tu jefe?

—No…

—¿Hay alguien más a quien le hayan dado la misma orden?

La mujer cerró la boca, fulminándolo con la mirada. Kyle se puso de pie y con sus ojos desprovistos de piedad, la golpeó en el cuello con la mano. Ella se desmayó y cayó en el frío suelo.

—¿Por qué no le seguiste preguntando? —le cuestionó Noah, confundida.

—Yulem implanta un aparato de autodestrucción cerca de la cabeza o el corazón en todos los miembros no ejecutivos. Si dice algo sobre su empleador, contrato u organización, el chip explota inmediatamente y su cabeza o corazón vuelan por los aires. No estaba hablando, así que supongo que se lo habían implantado.

La espantosa información hizo que Noah sintiera escalofríos por la espalda. Fue brutal, pero las palabras que pronunció a continuación, la asustaron de algo más que Yulem.

—Fue la primera invención de Eleonora Asil. Un chip de detonación lo suficientemente pequeño como para ser implantado en un cuerpo con vida —Noah estaba asombrada—. Fue condenada a muerte por entregar el diseño del chip a Yulem a cambio de una gran suma de dinero.

Eleonora Asil… ¿hasta qué punto era malvada? Ahora entendía por qué Kyle sentía un profundo e intenso odio hacia la bruja.

—Entonces no puedes obtener más información de ella —murmuró, sujetando su cabeza palpitante.

—Hay una forma. Enviarla a la sede de la Agencia de Seguridad e Investigación para que se someta a una cirugía para retirar los chips implantados en su cuerpo —pausó por un momento, y prosiguió:— Si el chip se lo hubieran colocado en la muñeca, le habría disparado. Pero esta mujer parece tenerlo encima de la oreja. Será un poco complicado quitárselo. Si toco accidentalmente su cabeza, me pondré en ridículo antes de que pueda sacarle alguna información.

De vuelta a la realidad, Noah se dio cuenta de que su viaje era mucho más difícil de lo que esperaba. Se quedó paralizada dentro del compartimento, sin poder balbucear ni una palabra.

Leonard, que arrastró el cuerpo de la espía a un rincón de la sala, miró a Noah. Luego sonrió.

—Ciertamente te lo advertí. El proceso de resolución de casos de esta importancia es bastante extremo —Su sonrisa permaneció en sus labios—. Pero viendo que esta mujer la ha seguido desde Sorrent, no hay garantías de que la señorita Noah esté a salvo si se queda allí. Como resultado, tomó la decisión correcta.

Confundida, Noah se debatió sobre si debería o no estar feliz de no haberse equivocado.

—Tendré que visitar las fuerzas de seguridad de Lunazel para detenerla y enviarla a la sede central. Tomará al menos quince días quitarle el chip y descubrir quién está detrás —dijo Kyle, interrumpiendo la crisis interna de la bruja.

—¿No tardarán demasiado? ¿Qué pasa si hay otro intento como este?

—Tan pronto como lleguemos a Tezeba, tendremos una escolta de inmediato. Pero el problema es llegar a salvo. Una vez descubran que ha sido capturada, enviarán asesinos más cualificados.

—¿Qué…?

Oh, mamá. Tengo miedo.

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