Dama Caballero – Capítulo 15: ¿Cuánto tiempo ha estado allí?

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


Elena ordenó que el carruaje se detuviera antes de llegar al castillo de Blaise. A ella le preocupaba que alguien la viera y lo considerara extraño.

En el camino a la ciudad, le había ordenado a su cochero que la recogiera de nuevo por la noche, sin embargo, él podría sorprenderse si ella ya había llegado a casa en un transporte diferente. También quería evitar la posibilidad de explicar a Kuhn a su familia.

Cuando Elena detuvo el carruaje, el silencioso Kuhn rompió su silencio.

—Ate un pañuelo rojo a su ventana si desea llamarme.

—Entonces, ¿qué pasa?

—Voy a ir a verla.

La reacción inmediata de Elena fue la duda. Por un lado, se preguntaba si él sabría dónde estaba su habitación. Además, tampoco tenía idea de cuánto tiempo le tomaría responder. Si tardará varios días, no sería de ninguna utilidad entonces.

Sin embargo, Carlisle le había asegurado que era un hombre capaz, y también sentía curiosidad por el alcance de las habilidades de Kuhn.

—Bien. Si necesito algo, pondré un pañuelo en mi ventana.

Elena no interrogó a Kuhn sobre cómo la visitaría.

Uno podría preguntarse acerca de sus intenciones, pero Kuhn solo la miró en silencio con una expresión inmutable. Comparado con Carlisle, este hombre parecía no tener ninguna emoción.

Ella negó con la cabeza y luego salió del carruaje. Kuhn se inclinó detrás de ella en despedida.

♦ ♦ ♦

Elena comenzó a caminar sola hacia el castillo de Blaise. Únicamente el sonido de sus pasos resonó claramente en la calle oscura.

Perdió la cuenta de cuánto tiempo caminó hasta que levantó la vista y vio que la entrada del castillo Blaise estaba iluminada con varias antorchas. Cuando se acercó, vio a un grupo de personas reunidas afuera, incluido su hermano Derek.

— ¿Hermano?

Derek corrió hacia Elena cuando la vio.

— ¿Estás bien?

—Sí. ¿De qué se trata todo esto?

Derek la miró de arriba abajo para ver si estaba lastimada, y luego frunció el ceño.

— ¿A dónde diablos fuiste? ¿Y cómo volviste? ¿Sabes lo preocupado que estaba cuando te escapaste de los caballeros de la familia?

—Ah…

Solo entonces Elena se dio cuenta de quién fue la persona que asignó a los caballeros para seguirla. Rápidamente volvió sus pensamientos hacia una excusa adecuada.

Pensó que podría haber preocupado a alguien en casa, pero no esperaba que su hermano la estuviera esperando con el castillo iluminado de esta manera. Si ella hubiera llegado más tarde, seguramente todo el lugar se hubiera puesto de cabeza.

—Yo… Yo solo quería un poco de aire fresco, así que vagaba por las calles. Ni siquiera sabía que los caballeros me estaban siguiendo, ¿cómo podría decir que me escapé de ellos?

—Si solo estabas caminando por las calles, ¿cómo te perdieron?

—Porque era una zona concurrida y había tanta gente, ¿verdad? No sé qué pasó.

Miró a Derek con ojos grandes e inocentes.

Derek no le hizo más preguntas a Elena, y miró a los caballeros que estaban detrás de él. Algunos de los caballeros parecían apagados, pero no podía preguntarles por la historia completa.

— ¿Salieron todos aquí porque estaban preocupados por mí?

—No. Íbamos a tener un entrenamiento extenso esta noche en realidad.

Las expresiones en las caras de los caballeros se desmoronaron. Elena no pudo evitarlo, pero se echó a reír.

Por todas las apariencias, Derek estaba demasiado avergonzado para admitir que estaba preocupado por Elena. Sintió pena por los caballeros que tendrían que someterse a los ejercicios, pero a la vez se se sintió entusiasmada de que su hermano estuviera preocupado.

—Gracias, hermano.

La severa expresión de Derek se suavizó. Se dio la vuelta y regresó al castillo, hablando con Elena en un tono relajado.

—Hace frío. No hablemos tonterías y entremos.

Derek y todos los caballeros de la familia volvieron al castillo. Mirando a sus espaldas retirarse, la cara de Elena se ensanchó en una sonrisa.

Cuando Elena entró en su habitación, encontró a Mirabelle esperándola dentro.

—Mirabelle, ¿también estabas preocupada por mí?

— ¿Eh? ¿Por qué estaría preocupada? ¿Pasó algo?

Ante el tono confuso de Mirabelle, Elena supuso que Derek aún no le había dicho nada al resto de la familia. Eso fue un alivio. Ella no quería que todos se preocuparan.

—No, nada. Solo me preguntaba porque llegué un poco tarde.

—Bueno, es tarde, pero no es tan tarde. ¿Y qué más hay que hacer en casa? A veces necesitas salir afuera para aliviar el estrés. Aunque hubiera sido mejor si me hubieras llevado contigo.

Mirabelle dijo la última parte con cierta tristeza. La débil constitución de su cuerpo le impedía salir mucho del castillo, mientras que por otro lado, Elena tenía suficiente libertad como para salir por su cuenta. Hasta ahora incluso se había escapado y dado varias excusas para encontrarse con Carlisle; desde la boda de Glenn hasta la salida de hoy.

En su vida anterior, las dos nunca habían estado lejos por mucho tiempo, pero después de regresar al pasado, había dejado a Mirabelle sola más a menudo. Elena apreciaba mucho a su hermana. Su corazón ansiaba estar con ella, pero ahora Elena se veía obligada a estar lejos; en las sombras.

Luego, después de su boda con Carlisle, ya no tendría mucho tiempo para estar con ella…

Le habló a Mirabelle, con un tono cargado de pesar.

— ¿Saldremos juntas la próxima vez?

Mirabelle aplaudió ante el repentino estado de ánimo deprimido de Elena.

—Hermana, te tomaste la broma demasiado en serio. Por supuesto que me encanta estar contigo, pero eso no significa que tengamos que estar unidas por la cadera. ¿Sabes a lo que me refiero?

—Sí, lo sé.

Elena fue directamente a donde estaba sentada Mirabelle y la tomó con fuerza en sus brazos. La diminuta figura de Mirabelle fue sofocada por su abrazo.

— ¿Te he dicho alguna vez cuánto te amo, Mirabelle?

— Oh, ya es suficiente. Esto es embarazoso…

Elena sintió que se extendía un calor en su pecho por tener a su familia a su lado. No se imaginaba cuán agradecida estaba por tenerla a su lado.

Elena le dio otro apretón a su hermana y volvió a hablar.

—Entonces, ¿por qué estabas esperando por mí?

—Me preguntaba si podríamos comprar algunas joyas esta vez. Si lo compramos ahora, puedes llevarlo a los bailes en la Ciudad Capital… Todo lo que tienes es demasiado viejo.

— ¿Joyería?

Solo entonces Elena se dio cuenta de que su joyero estaba abierto junto a Mirabelle.

En el pasado, a ella no le había gustado tanto esas baratijas y tenía menos de una docena de accesorios durante su tiempo anterior como mujer noble. El pequeño joyero estaba lo suficientemente desnudo como para parecer casi vacío, hasta que algo dentro llamó la atención de Elena.

Era un anillo con una cuenta de gema azul. A la mayoría de los nobles les encanta adornarse con joyas finas; Cuanto más grande es la piedra preciosa, más importante se siente la persona. Sin embargo, este anillo era una banda lisa y delgada de plata sin una ornamentación elegante, nada más que una cuenta azul en el medio. Era muy simple y barato.

Tan pronto como Elena vio el anillo, se acercó como si estuviera poseída.

Aquí está.

En su última vida, nunca había quitado este anillo de su cuerpo ni por un momento. Después de que su familia muriera, ella huyó del castillo Blaise y, durante mucho tiempo, del Imperio de Ruford. Tenía que ocultar su identidad como mujer noble y había vagado desesperada por la necesidad de dinero. Ella vendió el vestido que llevaba y los pocos accesorios que tenía en ese momento.

Este anillo fue lo único que le quedó, el que no pudo vender por su poco valor. Recordó una conversación que tuvo con el dueño de una joyería en ese momento.

—No sé qué gema es la que está puesta en este anillo. Lo compraría si fuera un zafiro, pero nunca antes había visto o escuchado de una piedra como esta.

Su necesidad era demasiada, y había tratado de venderla en algún lugar donde tuviera más valor. Sin embargo, al final, el anillo fue el único recuerdo que tuvo para memorar el tiempo que pasó con su familia. Irónicamente, el artículo más barato era lo que ella guardaba.

— ¿Cuánto tiempo ha estado aquí este anillo? —murmuró para sí misma—. Este anillo es muy viejo. Debe haber sido hace diez años cuando lo vi por primera vez.

— ¿De verdad?

Estaba segura de que el anillo no era de su madre. Aparte de eso, no sabía cómo terminó en su joyero.

—Ahora que lo pienso, ¿desde cuándo he guardado esto?

No podía recordar en absoluto cómo lo había conseguido. En su última vida, simplemente lo usaba para recordar a su familia y no se acordaba de dónde venía.

Lo examinó de cerca, y una voz resonó en su mente

—Quédatelo. Voy a volver por él, te lo aseguro.

Ella sabía que la voz pertenecía a un hermoso joven, y su tono era grave con seriedad. ¿Quién era ese chico? Por mucho que lo intentara, no podía recordar nada más. Se preguntaba quién se la había dado cuando era joven.

Miró en silencio la cuenta azul, y con familiar facilidad, se la volvió a poner en el dedo. En el pasado, la piedra se había vuelto áspera y rayada con el uso, pero ahora la superficie lisa estaba tan intacta como el corazón de Elena. Ella lo había echado mucho de menos.

 

No sabía cómo había conseguido el anillo, pero ahora lo usaría para recordar los días en que ella era un caballero solitario.

— ¿Te vas a poner ese anillo, hermana?

—Sí. Ha sido un largo tiempo.

— ¿Pero no es un poco simple? Si te gustan los anillos, puedes llevar algo más bonito.

—No, está bien. Lo guardé durante mucho tiempo, por lo que debe ser querido para mí.

Recordar el pasado difícil ayudaría a motivarla en el futuro. Mirabelle parecía preocupada de que Elena estuviera satisfecha con ese anillo ordinario.

—Pero eso es una cosa, y comprar nuevas joyas es otra. Hay una nueva joyería que dice que tienen muchas piezas excelentes.

— ¿De dónde has oído eso?

—Las criadas me lo dijeron.

—Con que es así… Está bien, lo pensaré.

— ¿De verdad? ¿De verdad?

Mirabelle estaba a su lado. Elena vivió una vida de austeridad y de alguna manera ahorró incluso más dinero que en el pasado. Sin embargo, había una lección importante que sabía.

『Deberías gastar dinero cuando lo tengas. El dinero no se puede llevar a la otra vida, así que disfrútalo cuando puedas.』

Más importante aún, Elena tenía que crear su primera reunión con Carlisle en el baile, y tendría que prestar especial atención a su apariencia. Afortunadamente, el vestido ya se había pedido y la compra de joyas sería suficiente para completar los preparativos.

— ¿Cuándo vamos a ir al joyero? ¿Podemos ir mañana?

Mirabelle parpadeó ansiosamente, y una pequeña sonrisa se formó en el rostro de Elena.

—Ya es tarde, así que necesito prepararme para ir a la cama.

—Ya veo, ya veo. Entonces, definitivamente iremos, ¿verdad? ¡Hasta mañana, hermana!

Mirabelle le dio un rápido abrazo a Elena, se despidió y luego se dirigió bruscamente hacia su habitación. Elena la miró correr feliz por el pasillo, luego levantó una campana dorada sentada en la mesa para prepararse para la cama.

La campana fue utilizada por los nobles para llamar a las criadas que esperaban afuera. Elena estaba acostumbrada a hacer todo por sí misma, pero podría parecer inusual para los demás, por lo que trató de usar a las criadas siempre que fuera posible. Era un hábito crucial si se convertía en princesa más tarde.

Sin embargo, la criada generalmente puntual, estaba tarde el día de hoy.

¿Qué está pasando?

Finalmente, la puerta se abrió y Mary entró corriendo en la habitación.

— ¿Me llamaste, mi señora?

Mary estaba tartamudeando, incapaz de hacer contacto visual. Elena sintió que algo estaba mal, así que habló en un tono casual.

— ¿Qué pasa?

— ¡N-Nada! ¡No es nada!

Su fuerte negación despertó las sospechas de Elena, pero la fatiga en su cuerpo se había ido acumulando al trabajar en el contrato con Carlisle durante el día. Como era rutina, Elena le dio la espalda a Mary para poder quitarse el vestido.

La doncella se apresuró a desatar la banda en la cintura de Elena, luego se aventuró con cuidado.

—Mi señora, ¿tienes… tienes planes para salir esta noche?

— ¿Qué significa eso?

Elena giró bruscamente la cabeza y Mary sacudió la cabeza, sorprendida.

—Lo siento. Simplemente no sé cómo prepararte para tu salida de medianoche…

Los ojos de Elena se estrecharon.

—Esta es la última vez que lo pregunto. ¿Qué pasó hoy?


Nemoné
La que te va a caer Sophie

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