Dama Caballero – Capítulo 16: Todo el mundo está aturdido (1)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


A la mañana siguiente, Mirabelle guió a Elena a su habitación con su pequeña mano.

Los ojos de Elena se mantuvieron cerrados mientras a tientas avanzaba por el salón, hasta que finalmente Mirabelle se detuvo.

— ¡Tada!

Ante la palabra, Elena levantó abrió lentamente los ojos y miró la escena frente a ella. Inmediatamente notó que el vestido colgando ante ella era el mismo que Mirabelle había tomado ayer.

En su mayor parte era un vestido blanco y verde simple. El problema anterior era que las mangas, las cinturas y la falda eran demasiado sencillas, pero ahora el que estaba frente a sus ojos se sentía completamente diferente al de ayer. Se le agregó encaje a las mangas y los hombros, y  una malla con cuentas a la falda para hacerlo más elegante. El escote era más bajo y mostraba su busto, había sido modificado para enfatizar la línea estrecha de su cintura.

A pesar del breve aviso, las modificaciones en el vestido eran casi indistinguibles de las de un sastre profesional. Ella sintió que su boca se abría con asombro.

— ¿Hiciste esto tú misma?

—Sí, hice el diseño general, pero la criada me ayudó mucho.

—Increíble. No sabía que tenías este talento.

Ella habló desde el fondo de su corazón.

Desde que era niña, Elena había sido una completa analfabeta cuando se trataba de temas relacionados con la moda. A ella siempre le gustaba lo tradicional y lo simple, más que lo deslumbrante y glamoroso. En lugar de disfrutar de la atención de los demás, ella siempre quiso mezclarse en lugar de destacar, ya que no había mucho de qué jactarse.

Desde un vestido hasta una taza de té, sus selecciones eran tan deslucidas que Elena no se consideraba muy femenina. No podía permitirse lujos después de que su familia muriera de todos modos, pero sus gustos seguían siendo muy parecidos o casi los mismos a cuando vivía como una mujer noble. Ella no esperaba que Mirabelle le presentara esta clase de regalo.

— ¿Crees que me vería bien en eso?

— ¿Con quién crees que estás hablando? Se puede decir con solo mirarlo —respondió Mirabelle, restándole importancia.

— ¿Quieres estudiar esto?

—No importa lo que piense, padre dirá que una mujer debe ser modesta y quedarse en casa.

Elena no quería discutir con su padre, pero tampoco quería reprimir a Mirabelle.

Si Elena se convirtiera en princesa y luego emperatriz, como estaba previsto, Mirabelle no sería tan libre en el futuro. Pero su hermana quería vivir más libremente que nadie. Si Mirabelle quería un tener una profesión, Elena estaba dispuesta a darle todo el apoyo que pudiera.

—La opinión del padre es importante, pero tienes que decidir tu vida por tu cuenta. Te ayudaré si eso quieres, así que solo dime si te sientes así.

Ante el cálido consejo de Elena, Mirabelle asintió y una sonrisa de agradecimiento se extendió por su rostro.

—Sí, gracias, hermana.

—De nada. Te estoy muy agradecida, Mirabelle.

El vestido de Elena fue satisfactorio, aunque para eso uno de los vestidos de Mirabelle tuvo que desmontarse en pedazos para proporcionar el encaje y la malla.

Elena se sintió un poco culpable por haber arruinado el nuevo vestido de Mirabelle para arreglar el suyo. De lo pequeño a lo grande, su hermana solo pensó en su felicidad. Una cálida felicidad llenó su cuerpo.

—Heh. Qué embarazoso…

Mirabelle se rascó la nariz, luego señaló el vestido y volvió a hablar.

— ¿Quieres probártelo?

—Por supuesto.

Elena se apresuró a ponerse el vestido con la ayuda de su doncella. Pensó que sería maravilloso usar un vestido que Mirabelle cree para sí misma de principio a fin un día de estos.

Después de cambiarse al nuevo vestido y hacer los ajustes necesarios, la doncella abrió las cortinas del vestidor. Mirabelle abrió la boca.

En realidad, Elena podría haberse ido un poco por la borda con sus elogios, y aunque el vestido estaba bien arreglado, el hecho de que el vestido original todavía estuviera fuera de moda no había cambiado. Pero tan pronto como Elena lo llevaba puesto, se transformaba.

El cabello rubio bañado por el sol y la piel clara y pálida hicieron que el vestido fuera mucho más valioso. La carne pálida de su escote encantaría a cualquiera que la viera y las curvas de su cuerpo se cerraron en una pequeña cintura. Mirabelle solo había agregado una malla con encaje y abalorios a su vestido, pero hacía que el vestido se sintiera más elegante que cualquier otro vestido en el mundo.

El vestido no era importante. El portador de este vestido, sin embargo, era magnífico. Mientras Mirabelle miraba fascinada, Elena habló en voz baja.

— ¿Es raro?

— ¡Oh no! ¡Te ves tan bonita hermana! ¡Es el mejor!

Mirabelle estiró los brazos y levantó los pulgares. Ella lo decía sin un toque de sarcasmo. De hecho, a Elena se le ocurrió que si ella no hubiera arreglado el vestido, haber usado el modelo original también era aceptable. Dio un giro frente al espejo y admiró la creación de su hermana.

—Todo es gracias al vestido que hiciste.

—Alguien te podría malinterpretar si oyen lo que dices hermana. Solo lo arreglé un poco.

—No, lo amo. Este es el primer trabajo de Mirabelle, así que lo cuidaré en el futuro.

Mirabelle sintió una sensación de orgullo al ver a Elena disfrutando de su vestido. Ella no sabía si tenía algún tipo de talento, pero ver que su hermana lo disfrutaba tanto, la hacía tener ganas de crear más. Con su corazón ardiendo de alegría, se dio cuenta de un nuevo talento.

La mirada de Mirabelle de repente cayó sobre el cuello desnudo de Elena.

—Hermana, ¿tienes collares? Sería bueno tener algo para llamar la atención sobre esta parte.

—Tengo, pero no estoy segura si tengo alguno que coincida. —dijo con una sonrisa torpe.

Mirabelle probablemente sabía lo que había en el joyero mejor que Elena misma. Todavía tenía algunas joyas de su madre y algunas que había comprado para ella. Mirabelle sintió pena por su hermana, que siempre estaba ahorrando dinero incluso cuando no les faltaba nada.

—Hermana mayor, puedes ser un poco más extravagante.

Elena era una mujer encantadora, no había nada que pudiera hacer con los adornos ahora, además sin ellos, pero aún sería más bella que todos los jóvenes en la fiesta del té.

Mirabelle sonrió secretamente para sí misma al recordar a Helen, a quien solo había visto una vez antes.

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