Dama Caballero – Capítulo 38: No hay otras respuestas (2)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


Kuhn no respondió la pregunta, y simplemente colocó su mano callosa en la frente de Mirabelle. Su mano era un alivio fresco contra su cuerpo caliente.

— ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Debo llamar a la criada? Puedo llamar a un médico, pero tomará algo de tiempo.

Mirabelle estaba más consciente de su condición física que nadie. Su cuerpo nació débil, no debido a una enfermedad especial sino, un padecimiento oscuro, era como la gente lo llamaba.

Le dolía, y ella se había caído. El dolor le desgarraba el estómago y el cuerpo.

—Debe haber un analgésico en algún lugar de esta sala. Primero…

Kuhn comenzó a hurgar en la habitación incluso antes de que ella terminara de hablar.

Después de abrir algunos cajones, encontró la medicina y trajo una taza de agua en una bandeja. Kuhn tomó a Mirabelle por el hombro para levantar la parte superior de su cuerpo, y ella subió la taza hacia su boca y tragó el agua y la medicina.

Solo después de eso, miró apropiadamente al hombre que la apoyaba. Su cabello azul oscuro, piel pálida, ojos de aspecto inexpresivo y una boca rígida, le causaron una impresión muy fría.

— ¿Mi oso de peluche?

Mirabelle estaba a punto de distinguirlo a través de su tenue neblina de dolor. Parecía que le estaba pidiendo el oso de peluche que estaba sentado junto a su cama.

— ¿Tengo que traértelo?

Aunque Mirabelle estaba aturdida, se sintió momentáneamente molesta. No le estaba pidiendo que le trajera un osito de peluche, ella estaba diciendo que era como si su osito de peluche hubiera cobrado vida.

—Llamaré a la criada y al médico de inmediato, así que en cuanto lleguen, dígale que le traigan lo que quiera. Un oso no es algo que se necesite directamente para el tratamiento.

—No, no es…

Antes de que Mirabelle pudiera terminar, él apoyó un brazo en su espalda y luego puso otro bajo sus rodillas para levantarla.

— ¡Ah!

Mirabelle dejó escapar un débil grito cuando su cuerpo fue levantado.

Kuhn ignoró su respuesta y la acostó en la cama de Elena. Miró a Mirabelle, que estaba pálida de dolor, y le habló con firmeza.

—Ahora sólo…

Antes de que pudiera terminar lo que estaba a punto de decir, de repente se puso rígido. Mirabelle había extendido una pequeña mano para tocar la mejilla de Kuhn.

— ¿De verdad eres mi osito de peluche?

Esa calidez y suavidad de la mano de Mirabelle, fue algo que experimentó por primera vez en su vida. En los ojos grises sin emoción de Kuhn había un destello de vergüenza.

♦ ♦ ♦

— ¿Le gusta el resultado?

La persona que vino a entregar la horquilla de mariposa de Mirabelle no era otra que el hombre de la joyería. A pesar de que era un simple empleado, Elena no esperaba que él la trajera personalmente.

Quizás el empleado notó su incertidumbre y le dio una sonrisa tranquilizadora.

—Salí por un viaje de negocios cerca de aquí.

— ¿Es eso así?

— ¿Se encuentra de camino al baile en la capital? Espero que esta horquilla le quede bien a la joven que vi antes.

—Sí. Aquí está el recibo.

Ella no tenía intención de mantener una pequeña charla, por lo que le habló con brusquedad y recibió el adorno para el cabello que se le entregó.

— ¿Ya se marcha?

—Me temo que debo volver ahora que he terminado aquí.

—Ya veo. Es una pena, ya que este lugar es bien conocido por sus áreas de turismo.

Su lugar de reunión designado era una gran área comercial que era visitada frecuentemente por los aristócratas. Hoy en día, sus diversas tiendas estaban llenas de ropa, joyas y mercadería en general, todo contenido en grandes edificios para que las compras se puedan realizar de manera eficiente en un solo lugar. La joyería en la parte sur del país ya tenía una cadena de tiendas aquí.

Algunos aristócratas aún no se habían adaptado a esta nueva cultura y patrocinaban las tiendas locales, pero esta situación se estaba extendiendo como una moda entre las generaciones más jóvenes. Elena, que ya había experimentado el futuro, estaba familiarizada con él.

—Voy a mirar a mi alrededor la próxima vez, si tengo oportunidad. Gracias por entregar esto.

Elena dio por terminado su asunto así que se levantó de su asiento con la intención de marcharse.

El empleado le sonrió.

—Mi nombre es Batori Coven. Espero que continúes usando a nuestros joyeros en el futuro.

Con un leve asentimiento a Batori, ella pasó junto a él fuera de la tienda. Había más de una o dos tiendas en el gran edificio, por lo que el largo y fluido pasillo estaba iluminado como la luz del día, aunque ya era de noche.

El centro comercial era un área de entretenimiento solo para aristócratas, y los caballeros que la acompañaban no tenían más remedio que esperar afuera. Elena se apresuró a salir del edificio.

Pronto, sin embargo, escuchó el extraño y persistente sonido de pasos detrás de ella. Se sentía incómoda con alguien que la seguía, pero por ahora los ignoró. Los caballeros de la familia estaban a poca distancia. Incluso si alguien la hubiera seguido, podría alcanzar a los caballeros rápidamente, por lo que aumentó su velocidad.

Sin embargo, antes de la salida del edificio, había algunas tiendas que estaban cerradas y las luces no eran suficientes para iluminar la calle oscurecida. Los pasos detrás de ella se fueron acercando gradualmente.

Nerviosamente aumentó su ritmo, cuando de repente una mano grande la atrapó.

Elena se giró, apuntando la punta afilada de la horquilla hacia la cabeza de la otra persona. No había tiempo suficiente para sacar la daga de su tobillo.

Su oponente bloqueó rápidamente el ataque de Elena y luego soltó una pequeña risa.

—Esta es la segunda vez, ¿no?

Una voz familiar estaba en su oído.

Rápidamente levantó la cabeza y vio a Carlisle mirándola con diversión brillando en sus ojos azules. Ella fue repentinamente consciente de sus anchos hombros y un cuerpo sólido. Se veía tan brillante como la última vez que ella lo vio en su traje perfecto.

—Bueno, Su Alteza, ¿cómo se supone que debo…?

Tomando en cuenta la expresión de sorpresa de Elena, Carlisle habló en voz baja otra vez.

—Quería verte. Te dije que vinieras rápido.


Kiara
Ame este capitulo, primero el avance del ship secundario, no me digan que el autor no se propone algo ahí, esa pareja se esta formando, luego la actitud extraña de ese Batori, algo se trae entre manos y por ultimo la aparicion de este hombre, o sea suban arriba y vean esa imagen otra vez, miren ese hombre, que cosa mas bella, es que derrite, no se como Elena soportar estar frente a él. Yo estuviera el piso vuelta mantequilla derretida XD. Nos vemos en el proximo.

Nemoné
Esa horquilla parece más bien un lapicero

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One thought on “Dama Caballero – Capítulo 38: No hay otras respuestas (2)

  1. Tarsis says:

    ¿Y lo dejas aquí? /llora/
    Justo en la mejor parte. Me encanta como es carlisle de abierto con sus intenciones. Le gusta Elena, quiere tenerla, y no se molesta en ocultarlo. Y omg, omg, omg, esa verguenza, ha sido unc apítulo adorable desde principio a fin.

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