Querida “amiga” – Capítulo 7: ¿Debe haber un asunto para visitar?

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


Vivir como un noble es un placer, en comparación con tener que trabajar duro en Corea. Después de levantarme de la cama, a última hora de la mañana, me lavo la cara con agua de rosas, me pongo un hermoso vestido con la ayuda de una doncella y luego desayuno. Pasaré el tiempo leyendo tranquilamente, bordando o tomando té, y charlando con otras señoritas. En resumen, ¡es la forma definitiva del exceso! Está, es la vida de desempleada que tanto había deseado tener cuando vivía en Corea.

—Ah, si pudiera vivir así todos los días, no necesito nada más —murmuré, mientras me balanceaba en una mecedora. ¿Había algo mejor que leer un libro todos los días en un lugar soleado? Tararee para mis adentros, mientras le daba un mordisco a una galleta de avena que Florinda me trajo.

Hubo un golpe en la puerta.

—Adelante —dije. La puerta se abrió y alguien entró en la habitación. A juzgar por el sonido de los pasos, supe que era Florinda.

— ¿Qué pasa, Florinda? —Dije sin apartar los ojos de mi libro.

—Ah, mi señora. ¿Cómo sabías que era yo?

Lo supe porque ella es la única doncella que cuida de mí, al punto en que entra en mi habitación. Pero, le di una respuesta que sonó más impresionante.

—He escuchado tus pasos durante años, ¿cómo no podría saberlo?

—Increíble, mi señora…estoy conmovida —dijo conmovida. Después de un momento, recordó la razón por la que había venido —Tienes un invitado.

Pasé las páginas de mi libro.

— ¿Un invitado? ¿Quién?

—Lady Dorothea.

Ante esas dos palabras, dejé de pasar las páginas del libro y miré a Florinda.

— ¿Quién dijiste? —Pregunté en voz baja.

—Lady Dorothea. De la familia Cornohen.

Fruncí el ceño. Ella vino sin ser invitada.

— ¿Sucedió algo?

—Ella no dijo nada sobre eso, solo que vino a verla.

Normalmente, es parte de la educación de los nobles, avisar con anticipación a la persona, cuando iba a visitar su casa. Dorothea no tenía ningún concepto de cortesía. Recordé haber escuchado cómo sus padres desprecian a mis padres, y parece que esa actitud pasó de Dorothea a Mariestella.

Suspiré profundamente. Quería echarla, pero, lamentablemente, no podía.

—Entonces, ¿dónde está esperando ahora? —Pregunté.

—Ella está en el salón.

—Entiendo.

— ¿Qué debería decirle? —Preguntó Florinda.

Sacudí mi cabeza ante sus palabras. Ella no necesita molestarse con esto.

—Iré abajo ahora mismo.

Cogí mi chal negro, que colgaba de la silla, y me lo eché a los hombros, luego, me dirigí a la sala. Está ubicada en una esquina en el primer piso. Mantuve mis pasos lentos, y cuando llegué frente a la puerta del salón, respiré hondo y llamé. Exactamente, tres segundos después, la puerta se abrió.

—¡Oh, Marie! —Dorothea chilló cuando me dio la bienvenida. Pensé que la otra mujer no me visitaría por un tiempo, dado lo desagradable de nuestro último encuentro, pero, aparentemente, me equivoqué.

Me obligué a sonreír y caminé hacia la mesa donde está sentada Dorothea. — ¿Qué te trae por aquí?

— ¿Debo tener un asunto para visitarte? Lo siento, Marie.

Podría haber sido una visita amigable, pero, el problema es que no quiero verla en absoluto. Ni siquiera quiero que me visite, incluso si ella tiene cosas que decirme.

— ¿Realmente, no hay nada, Rothe? —Le pregunté.

—Um, bueno…tal vez, debería llamar a este negocio. Por cierto, ¿dónde está el resto de tu familia? La casa parece vacía.

El Conde Bellefleur fue al Palacio Imperial, y la Condesa Bellefleur y Martina fueron a una boutique en la ciudad. Sin embargo, no tenía ganas de compartir ninguna conversación con Dorothea, así que respondí vagamente.

—Todo el mundo está fuera. Estoy sola en casa —agregué en una sonrisa de advertencia —También consideré si debía salir o no, pero, al final, me quedé en casa para disfrutar de una buena lectura. Así que contáctame con anticipación, antes de tu visita, podría salir y habrías perdido tu tiempo.

—Está bien —respondió Dorothea con indiferencia. Sentí una punzada de molestia, porque ella no parecía estar escuchando lo que estaba diciendo, pero lo dejé pasar. De hecho, este encuentro fue una bendición en comparación con el último.

—El diseño de esta sala es un poco feo. ¿No puedes cambiarlo por otra cosa?

No, no necesitaba comparar esta visita con la última. Ella es incluso más grosera que antes. Bueno, no podía esperar que Dorothea cambie, ¿verdad?

—Es porque tus ojos no funcionan bien —le indique —de hecho, me gusta esta mesa antigua. Es pesada y elegante. Como un noble.

Todavía parecía que Dorothea no está escuchándome, y me pregunté cómo Mariestella podría siquiera pensar en esta mujer como una mejor amiga. Tal vez, incluso si no fuera tonta, se habría dado cuenta.

Entonces, Dorothea me acercó un sobre. Aún estoy molesta, pero lo acepté con una mirada perpleja.

— ¿Por qué me das esto?

—No tienes una, ¿verdad?

Traté de ocultar mi expresión de descontento.

—No puedes hacer eso, Rothe. ¿Por qué me darías la tuya?

Lo que Dorothea me había entregado es una invitación, una invitación para asistir al banquete de cumpleaños del Príncipe Heredero, que se celebrará en el Palacio Imperial. Dorothea recibió una invitación, pero no recibí ninguna, a pesar de que tenemos la misma clase social.

Dorothea sonrió ante mi pregunta.

—Ven al banquete conmigo, Marie.

— ¿No vas a ir con tus padres?

Por lo general, es habitual que los jóvenes nobles asistan a banquetes con sus familias, incluso si se separan en medio de la celebración. La miré con curiosidad.

—Ambos están demasiado ocupados con el trabajo —hizo un puchero. — ¿Realmente tienen que trabajar ese día? Solo duermen o trabajan.

No sabía cómo responder, así que mantuve la boca cerrada. Dorothea continuó.

—Así que vamos juntas, Marie.

Quería responder: “Lo siento, Rothe”, y realmente lo intenté. Pero entonces, algo que había olvidado apareció en mi mente. ¿Dorothea y el Príncipe Heredero se conocieron por primera vez en esta fiesta? Luego, en la historia original, Dorothea se convertiría en la concubina del Príncipe Heredero. A menos que ocurra algo inusual, la seguiría al Palacio Imperial como su sirvienta. Luego, moriría por la guillotina, después de ser acusada falsamente de intentar matar a la princesa heredera Odelette.

¡No!

No podría ser eso otra vez. Internamente, sacudí mi cabeza. Ahora que me he convertido en Mariestella, eso no puede suceder. Entonces, solo hay un camino.

Tengo que evitar que ellos dos se reúnan.

Sin embargo, la estructura de este mundo puede intentar mantenerse. Si es así, no tengo más remedio que detenerlo a base de esfuerzos. Tengo que quedarme al lado de Dorothea y, de alguna manera, evitar que los dos se encuentren. Puede ser un poco cobarde, pero no tengo otra opción. Sería arrojada al agua hirviendo si los dos se enamoran como en la historia original, y Odelette, que se convertirá en princesa heredera, caería en la miseria. Quería estar lo más lejos posible de Dorothea, pero, esta vez, tengo que hacer un movimiento para asegurar mi futuro.

Puse una delgada sonrisa.

—Muy bien, Rothe. Iré contigo.

— ¿De Verdad?

—Sí.

— ¡Kyaaa! ¡Eres única, Marie! —Dorothea dejó escapar un grito exuberante y se abalanzó para abrazarme. Mis ojos se abrieron ante el repentino contacto. Si estaba tan agradecida, ¿tal vez, podría intentar asegurarme de no formar parte?

—Sabía que vendrías, Marie. Eres mi mejor amiga, por supuesto.

Ella era solo mi mejor amiga cuando le convenía. Su idea de amistad era de alguien que hiciera lo que ella quería. Di un suspiro interno.

♦ ♦ ♦

El Conde Bellefleur no tuvo ninguna reacción especial cuando le dije que iba al banquete de cumpleaños del Príncipe Heredero con Dorothea, pero Martina se mostro abiertamente molesta. Probablemente, pensó si me había olvidado de mi promesa de no ser la sirvienta de Dorothea.

No podía decirle a Martina la verdadera razón, que estaba tratando de evitar que Dorothea y el Príncipe Heredero se reúnan, así que traté de aplacarla inventando una excusa plausible.

Cuando llegó el día del cumpleaños del Príncipe de la Corona, decidí usar un vestido blanco que contraste con el cabello negro de Mariestella. Sus ojos rojos le brindan un toque misterioso. Después de usar adornos plateados con forma de flor en la parte superior de mi largo cabello negro, así como el mismo color de collar y aretes, estaba lista para irme. Cuando me miré frente al espejo de cuerpo completo, solté un grito ahogado.

—Oh. Es bellisima.

Fue vergonzoso describirme de esa manera, pero, ninguna otra descripción era cierta. Por supuesto, podría decirlo con más confianza, mientras miraba el cuerpo de Mariestella en lugar del mío. Sonreí y estudié cada ángulo del que ahora es mi cuerpo desde el espejo, cuando un golpe en la puerta me interrumpió.

— ¿Quién es?

—Soy yo, mi señora.

Florinda, di un suspiro de alivio.

—Adelante.

La puerta se abrió y ella entró, en cuánto me miró, su expresión se convirtió en una completa expresión de asombro.

—Oh, cielo santo, ¿eres tú, mi señora? Te ves tan hermosa.

—Gracias por el cumplido, Florinda. ¿Pasó algo?

—Ah, no, Lady Dorothea ha llegado.

—Oh.

Una expresión desagradable apareció en mi rostro, pero rápidamente la cambié. En cambio, salí de la habitación con una delicada sonrisa. Cuando bajé las escaleras y salí por la puerta, vi a Dorothea esperándome frente al carruaje, como cuando llegué aquí por primera vez.

— ¡Ahí estás, Marie! Ella estaba sonriendo brillantemente, con una expresión inocente. Su vestido es del mismo color que su ardiente cabello rojo. Conocía ese vestido. Era el mismo vestido que usó la Dorothea original cuando ella y el Príncipe Heredero se enamoraron.

“Si ella asiste al banquete con ese vestido, el Príncipe Heredero se enamorará de ella a primera vista”.

Esas fueron las palabras exactas de la novela. Odelette se convirtió en la princesa heredera a través de un matrimonio político, mientras que Dorothea se convirtió en la concubina del Príncipe Heredero, y las dos lucharon entre sí con amargura. Luego, morí en nombre de Dorothea.

No puedo dejar que eso suceda.

No soy tan pura, ni tan ingenua como la Mariestella original, y como no me gusta Dorothea, no tenía ganas de morir por ella. Tomé mi decisión, mientras enrollaba mis delicados guantes blancos en la punta de mis dedos.

De ahora en adelante, destruiré completamente la novela original. El personaje principal será Mariestella, no Dorothea. La villana, que tendría un final de destrucción será Dorothea, no Mariestella. Los roles serán intercambiados. ¿No estaría bien por una vez?

—Hola, Rothe.

Caminé hacia Dorothea con una sonrisa brillante.

Cuidado, Dorothea. Esto apenas comienza.

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