Querida “amiga” – Capítulo 6: Quiero que seas la princesa

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


Después de terminar mi comida, fui directamente a la habitación de Martina, que se encuentra al lado de la mía. Llamé con cuidado a la puerta.

—Princesa Martina. ¿Estás dormida? —Pensé que mi pregunta era digna de lástima, pero no pude evitarlo. Este tipo de fachada infantil es más eficaz para las personas que están molestas.Sin embargo, la habitación estaba en silencio y no hubo respuesta. Esperé unos segundos más, luego, cuando me aburrí del silencio, levanté la mano para volver a tocar. Justo entonces, una voz vino desde adentro.

— ¿Eres tú, hermana?

—Sí, Martina, soy yo —respondí de inmediato. Un momento después, la puerta se abrió con un crujido, y la cara de Martina se asomó por el hueco. Me hizo un gesto para que entrara, y entré en la habitación con una sonrisa.

En comparación con la habitación ordenada y escasamente decorada de Mariestella, la habitación de Martina es una explosión de encaje rosa y volantes, como la imaginación de una princesa de cuento de hadas. Me senté en una mesa de dibujo, mientras Martina se dejó caer en su cama. Tan pronto como lo hizo, dejó escapar un gruñido.

— ¡Madre y padre son realmente malos! ¿Qué dije mal? Cada vez que nos encontramos con la familia Cornohen, extrañamente, se siente como si nos estuvieran mirando por encima. ¿Sabes lo molesto que es eso? Es como si él, solo estuviera allí para ganar dinero. ¡simplemente, nos ignora!

—Lo sé, lo sé, Martina. ¿Crees que mamá y papá no lo saben? Pero, sabes que un mal rumor en la sociedad aristocrática puede arruinar muchas cosas. Creo que están preocupados por eso.

—Lo sé. La familia ha estado cerca de los Cornohen desde su bisabuelo.

Oh, ¿Así que de eso se trata? Asentí ante esta nueva información. Bueno, ese tipo de relación a largo plazo, no es fácil de romper. Primero, se debe pensar en la reputación. Si hubiera una pelea entre las familias, los rumores volarían.

Sonreí levemente y continué consolando a Martina.

—De todos modos, creo que mamá y papá entienden…así que no te enojes tanto. Papá debe haberse sentido mal por gritarte, y me dijo que me asegurara de que estas bien. Además, a partir de ahora, no haré lo que Dorothea quiere, así que relájate, Martina.

— ¿En serio, hermana? Creo que estaría muy molesta si mi hermana viviera como una sirvienta.

—De verdad, Martina —me deslicé de mi asiento, me senté en la cama de Martina y la abracé. Su cabeza se acurrucó contra mi pecho, mientras le acariciaba suavemente la espalda. —No tienes que preocuparte. Nunca te voy a hacer enojar. Me crees, ¿cierto?

—Sí, hermana. Te creo.

—Bien.

Coloque una sonrisa en mi rostro, mientras le hablaba, me miró de manera linda, como si hubiera querido preguntarme algo.

—Hermana, ¿estás pensando en casarte?

— ¿Qué? —Respondí — ¿Quieres que me case, Martina?

—No, no es eso —dijo con firmeza.

Dejé escapar una pequeña risa.

— ¿Entonces, qué es?

—Quiero vivir como una familia como la nuestra para siempre, pero no puedo. Pero, si todavía tienes que casarte, entonces, quiero que estés con una buena persona.

—Bueno, ¿hay alguien que tengas en mente para mí?

—Bueno… —Martina se detuvo con una mirada pensativa en su rostro, pero, luego, su expresión se iluminó.

— ¡Ah! El Príncipe Heredero no es tan malo, ¿verdad?

— ¿Eh? ¿El Príncipe Heredero? —Solté.

—Honestamente, no te falta nada —dijo Martina — ¡tienes una personalidad agradable, un bonito rostro y eres inteligente! ¡Quiero que seas la princesa heredera!

—Bueno…hay tantas competidoras para el Príncipe Heredero… —recordé lo que sucedió en la mansión Trakos, con una expresión avergonzada. No, no, no. Hay demasiada competencia. Dorothea y Odelette no se quedarían a un lado. Ya tienen una amarga disputa entre ellas, y no quiero involucrarme en su lucha. En la novela, Odelette fue envenenada por Dorothea. Debo protegerme a mí misma. Además, no estoy profundamente enamorada del Príncipe Heredero como ellas, y no quiero acortar mi esperanza de vida.

— ¿Competidoras? ¿Quién? —Preguntó Martina.

—Fui a una fiesta de té en la Mansión Trakos, donde Dorothea y Lady Odelette dijeron que les gusta el Príncipe Heredero.

— ¿Lady Odelette y también esa mujer Dorothea? No hay nada que ella no quiera.

— ¿Quieres que te diga algo aún más divertido? —Dije, y los ojos de Martina se abrieron con curiosidad.

— ¿Qué? ¿Qué es?

—Cuando Lady Odelette dijo que está interesada en el Príncipe Heredero, Dorothea dijo que le gusta mucho más.

— ¿De verdad?

— ¿Mentiría?

Martina había estado tratando de contener su risita, pero, finalmente, no pudo contenerlo y se echó a reír. Cuando el sonido casi llegó al primer piso, la tranquilicé, preocupada de que la condesa Bellefleur la regañara.

—Cállate, Martina. Tendrás problemas con nuestros padres otra vez —le hice callar.

—Jajaja, pero hermana, esta es una historia que no puedo escuchar sin reírme.

Al final, también me reí, algún tiempo después, Martina sacudió la cabeza.

—Lady Cornohen está más allá de la razón. Entonces, ¿qué pasó?

—Justo como ahora, el ambiente estuvo muy tenso, pero, al final, las cosas se calmaron un poco, ahora, estás sonriendo.

No me detuve allí y continué contándole a Martina cómo Dorothea me había estado tratando. Originalmente, no planeé hacer esto, pero, de repente, tuve un extraño deseo de exponer mis quejas contra Dorothea, con esta chica que es mi hermana.

— ¿Y sabes lo que me dijo en el carruaje? —Dije.

— ¿Qué dijo? —Dijo Martina con la respiración contenida.

—Ella dijo ¿por qué no te pusiste de mi lado? Que debería haber estado allí para hacer mención de que ella se vería mejor con el Príncipe Heredero.

—Vaya, eso es…asombroso, de verdad —dijo Martina, sacudiendo la cabeza, su expresión era seria, como si ya no lo encontrara divertido. Sonreí. Estaba de acuerdo con Martina.

—Entonces, es por eso que le respondí bruscamente, Martina. Hice un buen trabajo, ¿no crees?

— ¿De verdad? —Los ojos de Martina estaban increíblemente abiertos, como si no pudiera creerme, fue entonces, cuando pude comprender, realmente, cuánto odia a Mariestella por ser la sirvienta de Dorothea.

—Sí, Martina. Así que ya no tienes que preocuparte por mí, ¿de acuerdo?

— ¿De repente, tienes la confianza para decir eso?

—Sí —le dedique una mirada cariñosa a mi hermana y le acaricié el cabello, y ella continuó con voz viva.

—Pero, hermana, ¡entonces, podrás derrotar a las dos y ganar el corazón del Príncipe Heredero!

— ¿Tengo que hacer eso? ¿No hay otros hombres en el Imperio Yonas?

—Oh, ¿hay otro hombre que te guste?

De ningún modo. Bueno, a Mariestella podría gustarle otro hombre, pero no hay forma de que lo sepa. En el libro Mi Dorothea, el Príncipe Xavier del Imperio Lagon parecía ser el único hombre digno.

—Eso no es cierto, pero, no estoy particularmente atraída por el Príncipe Heredero.

—Pero es guapo.

¿Esta niña tiene no habla demasiado rápido? La miré con los ojos muy abiertos. —Martina, es cierto que las características de un hombre son importantes, pero, lo más importante es la personalidad.

—Sí, es lo mismo contigo también. ¿Pero, quién no sabe eso? Es un desperdicio de belleza.

— ¿De verdad crees que el Príncipe Heredero es el único hombre apuesto del Imperio?

Pensé en los acontecimientos de la novela en mi cabeza. La extensa novela puede no haber presentado solo a un príncipe. Después de unos momentos, otra persona me vino a la mente.

—El Duque Escliffe —dije en voz baja, y la cara de Martina se iluminó de repente.

— ¡Sí, es cierto! ¡También está el Duque Escliffe!

— ¿Él también es guapo?

Como solo leí sobre él a través de las palabras del autor, no se exactamente cómo se ve. Podría haber sido guapo, pero, como también es un personaje secundario como Mariestella, no había una descripción detallada de él.

Sin embargo, Martina gritó como si entendiera lo contrario de mi significado. —Hermana, ¿crees que el Duque Escliffe es feo?

—No, no quise decir eso, Martina.

— ¡También me gusta el Duque Escliffe! El Príncipe Heredero es un poco frío y aterrador, pero el Duque es amable.

— ¿De verdad? —El Duque Escliffe solo tuvo algunas escenas en la novela, así que no conozco su personaje correctamente. Era un hombre que se oponía al príncipe heredero, como el antagonista masculino principal, por lo que, por supuesto, el autor describió al duque como alguien mezquino, de corazón negro y malvado. No sé si realmente es así, o si es otra víctima del autor como Mariestella.

—Eh, él es un poco mayor que tú, pero…en realidad, cuatro años no es una gran diferencia, ¿verdad?

—Está bien —dije. El problema es que todavía no me gusta. No, mejor dicho, en este momento, no me gusta ningún hombre —Pero, no sé si me gusta o no.

—Bueno…eso es cierto. De hecho, no tuvimos muchas oportunidades de hablar con él —Martina terminó de hablar y, después de un momento de profunda reflexión, de repente, aplaudió ruidosamente.

La miré con curiosidad. — ¿Qué sucede?

—Acabo de recordar que, ¡el banquete de cumpleaños del Príncipe Heredero será pronto!

Ah, ahora que lo pienso, después de la fiesta del té en la mansión Trakos, Dorothea se encontró con el Príncipe Heredero en el banquete. Asentí al recordar los acontecimientos de la novela.

—Es cierto.

—Entonces, trata de tener una conversación, hermana. Ya sea con el Príncipe Heredero o el Duque.

— ¿Duque? ¿El Duque Escliffe?

— ¿Quién más? ¿Conoces a otros duques similares a tu edad?

— ¿Por qué él?

—Porque no parece que te guste mucho el Príncipe Heredero. Así que ve y conoce al Duque.

Puse mi mano en mi frente, mientras escuchaba a Martina.

—Dios mío, Martina. Quieres que tu hermana se case pronto, ¿no? —Me quejé.

—Oh no. No es así, pero, si te vas a casar, hazlo con una buena persona. En realidad, no me importa si no es el Príncipe Heredero o el Duque. Estoy satisfecha con cualquiera que pueda hacerte feliz.

—Bien.

No pude evitar sonreír ante las admirables palabras de Martina.

—Me aseguraré de conocer a alguien así —susurré, mientras acariciaba su cabeza

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6 thoughts on “Querida “amiga” – Capítulo 6: Quiero que seas la princesa

  1. Karina says:

    AY que linda la hermana me encantaria que ella conociera al duque sin su lacaya a la Dorothea le va a quedar dificil conocer al principe

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