Una vez más en la luz – Capítulo 7

Traducido por Den

Editado por Yusuke


A medida que se acercaba el banquete de cumpleaños el palacio de la princesa imperial en el que vivía era cada vez más bullicioso.

En medio de todo eso, ha pasado bastante tiempo desde la visita de Esis.

Escuché las noticias de mi informante, la niñera charlatana, de que regresó de la caza de primavera a la que fue.

—¡Aisha!

Por eso hoy tenía un regalo peculiar en la mano.

Verlo me sorprendió un poco.

Porque normalmente me traía juguetes que a los niños les gustaban más, o hermosas flores, pero hoy había algo un poco especial en sus manos.

—Es la piel de un oso. Lo atrapé en la caza de esta ocasión.

Era la piel de un oso fuerte. Se rió.

¿Qué? ¿Atrapó a un oso? 

Estaba sorprendida por sus palabras y los comentarios irrelevantes que surgieron.

Tenía nueve años, pero ¿atrapó un oso? Era consciente de que era naturalmente excepcional en las artes marciales, pero esto realmente superó mis expectativas.

Pero sin detenerse allí, siguió hablando con una voz ligeramente emocionada.

—No es sólo eso. ¡Aisha, hay un regalo que preparé para tu cumpleaños!

¿Qué podría ser?

Como no podía adivinar, pestañeé y al siguiente momento vi que estaba haciendo el gesto de levantar el dedo y de que hiciera silencio.

—¡Pero es un secreto hasta tu cumpleaños! —sonrió alegremente. Estaba feliz.

Aunque era un poco absurdo, pensé que no había otra forma más que esperar hasta el día del banquete de cumpleaños.

Y después de unos días, los invitados importantes llegaron al palacio de la princesa imperial.

Antes del comienzo del banquete, llegaron mis abuelos maternos, la pareja marquesa Lussell.

Ante la noticia de su llegada, la emperatriz se apresuró con gran alegría.

Puede que no haya sido apropiado para las costumbres del palacio imperial, pero estaba muy contenta.

Y parecía ser lo mismo para la pareja marquesa Lussell.

Tan pronto como se vieron, los tres se abrazaron cálidamente.

—¿Has estado bien, querida?

El marqués Lussel era un hombre de ojos azules y cabello plateado. Y la marquesa tenía ojos verdes con cabello color avellana.

Porque mis recuerdos de cuando nací eran borrosos y solo podía recordar el hecho de de que los había conocido, para mí fue un sentimiento bastante abrupto.

—Por supuesto. Su Majestad el emperador me trata muy bien.

La emperatriz sonrió tímidamente como una niña pequeña.

—Además, Aisha está creciendo rápidamente.

Y sin tiempo que perder, comenzó a presumir sobre mí.

Que ya di cinco pasos y sabía como continuar.

Que no lloraba mucho y que era gentil.

Que no había nada por lo que preocuparse.

Que a veces le avergonzaba un poco porque las personas elogian a Aisha por ser tan linda y encantadora.

Pero mirándome, parecía ser bastante cierto, etc.

Fue lo suficientemente parlanchina como para repensar: “¿la emperatriz siempre fue así?”

La pareja marquesa Lussell asintió.

—Está bien, está bien. Veamos.

—¿Ya estás tan grande?

Los miré sin hablar desde el asiento en que la emperatriz me colocó en el pequeño sofá.

Como estaba familiarizada con el cuidado de los niños, el marqués Lussell me sujetó de forma natural y me abrazó.

—Realmente es adorable. Es como un hada de las nieves que aparece en los inviernos fríos. Hasta el punto que quiero comérmela.

El marqués me miró de cerca, tenía una expresión alegre y satisfecha.

Cuando nací, estos dos probablemente tenían la misma expresión entonces.

Una expresión que significa que era demasiado adorable para soportarlo.

Los ayudantes arreglaron inmediatamente nuestros asientos en el salón.

—Trajimos algunos juguetes para Aisha. ¿Te gustaría verlos? —dijo la marquesa mirando a la emperatriz.

—Oh, cielos, algo así…

La marquesa hizo sonar una campana, varios asistentes entraron en fila.

Cada uno llevaba una caja colorida que estaba envuelta con una bonita cinta. Dentro había bonitas pelotas y accesorios dorados, zapatos de piel resistentes, aperitivos para bebé y un cuento de hadas que contenía fábulas del norte.

¿Un cuento de hadas? 

Tenía una pequeña pregunta.

Debido a mi anterior vida, todavía podía leer Elmir. Pero eso era un secreto que sólo yo conocía. Porque los demás ni siquiera me han escuchado hablar. Sin embargo, ¿por qué trajeron un cuento de hadas que todavía no podía leer?

—Pensando que sería bueno que Aisha se interesara en el lado norte cuando creciera, trajimos un cuento de hadas —dijo el marqués Lussell, como para responder a mi pregunta.

Parecía estar muy orgulloso de su territorio en el norte. Lo supe al ver su rostro que parecía extremadamente orgulloso.

—Y porque no sabemos cuándo podremos volver a la capital… Queríamos dárselo por adelantado.

La atmósfera se calmó por un momento.

Como era el marqués Lussell quien protegía la frontera, naturalmente no había muchas oportunidades para que viniera a la capital. La emperatriz pareció un poco triste por eso y pronto asintió con la cabeza.

Me dejaron jugar con un juguete.

Aunque tenía un poco de curiosidad por las fábulas de norte, pero debido al hecho de que podía leer era un secreto, agarré la bonita pelota en mi mano. La pelota no era demasiado pesada, ni tampoco demasiado ligera y encajaba perfectamente en mi mano.

—¿Te gusta? —rió la marquesa.

—Es el regalo que elegí. También estoy muy feliz porque a Aisha le gusta.

Hice rodar la pelota, la abracé y la hice botar. Lo hice porque estos días, en que la fuerza en mis manos había aumentado, jugar con juguetes como este se ha vuelto divertido.

Los tres me observaron durante mucho tiempo, lo que significa que era increíblemente linda.

Había pasado mucho tiempo desde que comenzó la hora de té. Después de jugar conmigo, la emperatriz y la pareja marquesa Lussell finalmente levantaron su té frío.

—¿De todos modos, cómo les ha ido? Las circunstancias en el norte… —dijo cuidadosamente la emperatriz.

Mis oídos se agudizaron y escuché la voz mientras fingida jugar con la pelota.

No estaría mal escuchar la conversación sobre las circunstancias actuales de este imperio. Porque la información es extremadamente importante. Escuché la voz llena de desprecio del marqués Lussell.

—¿Estás hablando de los Edenbell? Ha estado tranquilo desde el tratado de paz. Ha estado tranquilo, pero…

Como dije antes, la familia Lussell era una familia ubicada en la frontera.

Y quien enfrentaba esa frontera era el Imperio Edenbell.

El imperio enemigo del Imperio Elmir durante cientos de años.

Me mordí ligeramente los labios.

Si aprendí algo al escuchar la conversación, fue el hecho de que el marqués Lussell odiaba mucho al Imperio Edenbell.

Tal vez era debido a las pequeñas batallas que ocurrieron mientras protegían la frontera, ya que había perdido incontables hombres con el Imperio Edenbell. Debido a eso me encariñé bastante con el marqués Lussell.

Cuanto más despreciaba al Imperio Edenbell, más me sentía aliviada.

El marqués no solo menospreciaba al Imperio Edenbell, sino porque también hablaba sobre las circunstancias relacionadas con esto y eso, pude aprender más sobre la situación mientras escuchaba.

Deseé sinceramente que continuara la conversación sobre el Imperio Edenbell.

Para ser exactos, los rumores sobre la familia imperial del Imperio Edenbell.

Era una sensación bastante contradictoria.

¿Cómo están…? 

Les di la espalda y sonreí en vano.

Ya ha pasado un año desde que morí.

Cómo le iba a la familia imperial del Imperio Edenbell. Y qué tan bien lo están haciendo.

Cada vez que se me ocurrían esos pensamientos, me sentía agitada y sentía un fuego helado en mi corazón. Pero al mismo tiempo, tenía curiosidad por saber las noticias sobre ellos.

Sin embargo, fue entonces que…

—Ahora que lo pienso, de camino escuchamos un rumor.

—¿De qué rumor hablas?

¿Qué era lo que disgustaba al marqués?

—Que para este banquete de cumpleaños, el Imperio Edenbell enviará un diplomático y regalos. ¿Es verdad?

Ante esas palabras, sin darme cuenta dejé caer la pelota que estaba sujetando.

¿Un diplomático? 

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

La palabra enemigo significaba que conocían los registros familiares de cada uno.

Y como iban a enviar un diplomático al imperio vecino, no elegirían a alguien descuidadamente.

Al menos a un noble de alto rango o…

—¿No me digas que la familia imperial vendrá personalmente? Es encomiable que vengan hasta aquí para celebrar el cumpleaños de Aisha, pero no quiero ver sus caras.

El marqués sonrió cínicamente.

Ah… 

Por favor, contente en esto, le supliqué a la diosa.

La familia imperial.

Para que sea posible volver a verlos…

Por supuesto tenía curiosidad sobre las noticias sobre ellos. Es por eso que hasta ahora había prestado atención a las palabras del marqués.

Pero s-si volviera a encontrarme con la familia imperial…

¿Podría mantener mi cordura ?

Mientras mi corazón estaba latiendo demasiado, todo comenzó a palpitar.

El marqués siguió hablando.

—¿Dónde está este lugar que pondrían un pie descaradamente? De todas formas, dicen que sus circunstancias parecen la casa de un perro. Quienquiera que sea de la familia imperial…

Tan pronto como llegó a ellos, no pude reprimir más mi ansiedad.

El único método para que el cuerpo de un bebé resolviera la ansiedad era elegir tener un arrebato.

—¡¡Euaaang…!!

Me eché a llorar sin contenerme.

De mis ojos comenzaron a brotar lágrimas como cuentas y caían sin cesar.

La emperatriz se levantó rápidamente de su asiento al ver que comencé a llorar de repente.

—¿Por qué? ¿Qué sucede, Aisha? ¿Estás bien?

Sin poder responder, derramé lágrimas una a una.

Entonces la emperatriz rápidamente me abrazó y comenzó a calmarme.

Había un olor cálido y familiar en sus brazos. Algo que huelo desde que nací, un aroma que calmaba mi corazón.

Cuando comencé a llorar amargamente, la pareja marquesa también se puso nerviosa.

—¿E-Está lastimada en alguna parte?

El marqués me examinó nervioso.

La marquesa golpeó con fuerza la espalda del marqués.

Fue con tanta fuerza que se escuchó  el sonido del aire al cortarlo.

Por impulso, se estremeció al ser golpeado.

—N-No. ¿Por qué me golpeas de repente…?

—Estabas diciendo tonterías innecesariamente.

Mi abuela bajó la mirada con ojos verdes penetrantes teñidos de una luz azul.

—Los bebés son increíblemente sensibles. Estoy segura de que se angustió después de oírte levantar la voz.

Al escuchar sus palabras, la emperatriz no se quedó quieta.

—Así es. Aisha es una niña muy buena. Apresúrate y tranquilízala.

—Ah. Eh, ¿es así? Eh…

Pronto comenzó a vacilar.

—No tuve ningún cuidado. Aisha, eggo, lo siento…

Lo vi haciendo una expresión peculiar, hizo el movimiento de “cucú tras” durante un buen rato, hizo todo lo que pudo para hacerme reír.

Hipé mientras lo miraba con ojos que no dejaban de llorar.

—Aisha, está bien. Mamá está aquí. Mamá regañará al abuelo.

La emperatriz me meció con cuidado de un lado a otro.

Solo entonces pude dejar de llorar.

Entonces, el marqués se secó el sudor.

Parecía que el problema en mi corazón sólo duró durante ese pequeño período de tiempo.

—Uh parece que hice llorar innecesariamente a Aisha. De todos modos, todo esto es por culpa de esos Edenbell, ¿no es así? —me dijo con torpeza. Tal vez no quiso decirlo como una pregunta. Probablemente era para calmar la vergüenza.

Pero asentí sin vacilar.

Así es. 

Entonces abrió mucho los ojos de la sorpresa.

Todas las personas de Edenbell son horribles.

Apreté las manos mientras trataba de transmitir mi voluntad.


[1] El cucú tras es un juego de escondite para bebés que consiste en colocar entre tu cara y la del bebé algún tipo de prenda, como una toalla, o tus propias manos, y, acto seguido, quitarla diciendo: “¡Cucú!”.

Den
La parte del cuento de hadas realmente me hace pensar en la clase de madre inepta que tuvo. Ni siquiera le leía cuentos… Y me alegra que el abuelo también odie a los Edenbell

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5 thoughts on “Una vez más en la luz – Capítulo 7

  1. Dulce says:

    Me alegro tanto que actualizarán, también me alegro mucho más que el abuelo odiara a los Edenbell y muchas gracias por el capítulo los adoro 💖💖

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