Contrato con un vampiro – Capítulo 25: Plan de rescate de dos personas

Traducido por Herijo

Editado por Ayanami


— ¡Hey! ¡Te dije que esperes, Kyou!  ¡¿A dónde demonios planeas ir?! ¡Alguien que durmió por dos días completos no debería saltar de pronto y salir corriendo!

—Muévete, Tsubaru.

Kyouya y Tsubaru estaban discutiendo en el corredor de la mansión. Se enfrentaban uno al otro con el ceño fruncido. Los sirvientes los miraban ansiosos, mientras se lanzaban dagas con la mirada.

— ¡La decisión del maestro Akashy es definitiva! ¡Incluso si eres su hijo, no puedes desafiarlo! ¡Ríndete en recuperar a Azuza! ¡Es una orden!

—Nunca dije que iría a donde esta ella.

—Entonces, si me permites preguntar, ¿A dónde vas? ¿En mitad de la noche? ¿Con un agujero en tu estómago?

—A dar un paseo…

— ¿Desde hace cuánto soy tu amigo? ¿En serio creíste que podrías engañarme con una mentira tan obvia?

—Este….

—Casi me da un infarto cuando te vi cargando a Ichy de vuelta a la mansión. Si el enemigo es alguien capaz de hacer eso, solo podemos esperar un gran número de muertes al tratar de recuperar a esa chica. La investigación sobre el Antiguo no ha avanzado ni un poco desde que Shingi Saito desapareció con la embarazada Yayoi. Prácticamente, puedes decir que fue abandonada. Admito que la investigación podría ir hacia algún lugar con Azuza ahí. Pero, tal vez, no. Solo es una posibilidad. No podemos arriesgar nuestras vidas por esa posibilidad. El maestro determinó el mejor rumbo de acción.

—Lo sé.

— ¡No lo haces! ¡Eres uno de nosotros, Kyouya!

—No tengo intención de arriesgar mi vida —Kyouya tomó a Tsubaru por el hombro y lo hizo a un lado. Tsubaru arrebató el brazo de Kyouya, mientras trataba de pasar, jalándolo de vuelta con toda su fuerza. Tal vez, debido a toda la emoción del momento, los ojos de Tsubaru se volvieron rojos a pesar de no haber bebido sangre.

— ¡Imbécil! ¡¿Qué puedes hacer cuando estas tambaleándote como un potro recién nacido y con la necesidad de beber sangre?! ¡Si planeas regresar vivo, ve en este momento a hacer un contrato con alguien!

— ¿Puede ser Ichy?

Los ojos de Tsubaru se volvieron completamente rojos ante la mención de ese nombre —Todavía está inconsciente dentro de su cuarto —Tsubaru tomó a Kyouya por el cuello dándole un cabezazo.

El cuerpo de Kyouya se tambaleó debido al ataque repentino, pero rápidamente recuperó su estabilidad antes de caer.

—Se que es un chiste, pero, realmente, me harás enloquecer, Kyouya.

—Ya enloqueciste.

— ¡Piensa bien las cosas! ¿A dónde planeas ir sin siquiera saber dónde está Azuza? ¡Deberías haber hecho un contrato con ella para prevenir esto! Así hubieras sabido su ubicación.

El contrato era un sistema basado en la habilidad especial de los vampiros para convertir a la persona de la cual bebieron sangre en su familiar. Si dos vampiros bebieran la sangre del otro podrían convertirse, el uno al otro, en familiares y utilizar ese vínculo para monitorear y controlar al otro. Ese era el verdadero sistema detrás del contrato de sangre. La extensión de lo que el vampiro podía hacer con el contrato de sangre depende de su poder, pero, en general, la mayoría de ellos tenía conocimiento de la ubicación y de la situación general de su compañero.

Kyouya se detuvo ante las palabras de Tsubaru,  que le habían causado una especie de epifanía. Dio la vuelta para encarar a Tsubaru.

— ¿Qué ocurre?

—Voy al laboratorio.

— ¿Al laboratorio? No me digas… —Tsubaru palideció ante el terrible presentimiento que cruzó su mente. Esa posibilidad resultó cierta con las siguientes palabras de Kyouya.

—Lo haré.

— ¿Estás loco? Extrajimos muestras de la sangre de Azuza hace más de dos meses. ¿Sabes? ¡Solo extrajimos una pequeña cantidad el día que fue secuestrada! ¡Vas a tener dolor de estómago!

— ¿Ya la probaste?

— ¡Como si fuera posible! Siento ganas de vomitar solo de pensar en beber sangre de hace dos meses.

—Lo lograré de una forma u otra.

— ¿Lo harás? ¿Siquiera puedes beber sangre?

Kyouya quedó en silencio.

Tsubaru palmeo el hombro de Kyouya —Ves. No hay necesidad de que te exijas de más.

—No…solo estaba pensando en lo sediento que estoy.

—Kyou…

Viendo a su amigo que no retrocedía un centímetro, Tsubaru soltó un gran suspiro que parecía dejar salir todo el aire de sus pulmones. Conocía perfectamente que no había nada que pudiera hacer cuando Kyouya se ponía así. Quería detenerlo, pero era incapaz de hacerlo. Era consciente de que el hombre frente él, era genial y calmado en el exterior y con un temperamento fiero bajo la superficie.

—Va a ser tu primer trago de sangre en un largo tiempo, ¿cierto? No te vayas a desmayar. No quiero tener que cuidarte a ti y a Ichy, Kyou.

— ¿Me acompañaras? —Kyouya preguntó con los ojos abiertos cuando Tsubaru camino a su lado.

—Sería un idiota sin corazón si te dejara ir solo después de todo esto.

—No me importaría incluso si lo hicieras.

— ¿Qué clase de persona crees que soy? Obviamente, mi orgullo no permitiría eso. Además, solo estaba pensando cuánto me gustaría golpear al hombre que te lastimo a ti y a Ichy.

—Ya veo.

—Ahora que ha llegado a esto, definitivamente, recuperaremos a Azuza.

—Sí

Tsubaru dejó de caminar cuando cayó en cuenta de algo. Kyouya siguió su ejemplo y se detuvo también.

—Por cierto, ¿Por qué estás tan apegado a Azuza? Si hablamos de ella, no es más que una humana común y corriente, ¿cierto? Aparte de su sangre, es solo una humana normal que ha estado cerca nuestro por no más de dos meses. No tienen la clase de relación como para que valga la pena arriesgar tu vida para rescatarla.

—Acerca de eso…

Kyouya no le había dicho a Tsubaru que conocía a Azuza desde que tenía cuatro. No es que temiera que Tsubaru le fuera a informar a Akashy si lo supiera. Simplemente, no sentía la necesidad de informarle. Todo lo que había entre ellos eran las cartas que intercambiaban una vez cada seis meses con ayuda del espía asignado. El contenido de las cartas era lo único que sabía de ella desde el día que desapareció de su vida. Creía que nunca volverse a ver era lo mejor para ambos, y era innecesario mencionarlo cuando volvieron a reunirse. Pero, tal vez, era el momento de decirle. Con eso en mente, Kyouya abrió su boca para explicarle, cuando…

— ¿Estás enamorado?

— ¿Qué? —Accidentalmente, dejó salir un gemido tonto.

— ¡Ya veo! Es la primavera de tu vida. ¡Los días color de rosa finalmente te han llegado! —Tsubaru exclamó emocionado, un completo cambio del tono terrible con el que estaba hablando antes.

Kyouya lo golpeó en la cabeza, conteniéndose apenas lo suficiente como para no matarlo. Tsubaru salió volando por todo el pasillo, estrellándose contra la pared. Los sirvientes cercanos chillaron mientras corrían a auxiliarlo.

En un ruidoso quejido Tsubaru gritó— ¡Eso duele!

—Bien. Deja de decir estupideces. Si vas a acompañarme, sigue moviéndote —Dijo Kyouya con una expresión exasperada, mientras caminaba dejando atrás a Tsubaru. Tsubaru se sacudió el polvo de su cuerpo y corrió para alcanzarlo.

—Ok, ok. Ahhh, realmente, espero no morir.

—Huye antes de que lo hagas.

—Planeaba hacerlo incluso sin que me lo dijeras.

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *